Obivlion. Olvido.

 

Capitulo eliminado del libro La casa de la luna.

 

cello- cuerdas- cuerpo- articulo- nina peña - libros mas recomendados en castellano - descargar -

 

Hacía mucho tiempo que no se sentaba a escribir con la soltura de esos días.

Quizá ayudaba estar en la vieja casa familiar y no en su apartamento de la ciudad, quizá los viejos fantasmas que la habitaban le inspiraban en ese momento de creación, algo que no recordaba haber tenido jamás.

Le costaba un gran esfuerzo sentarse y ponerse a llenar de palabras el folio en blanco de la pantalla hasta tal punto que había vuelto a intentar escribir en papel y lápiz, a la vieja usanza, y ni aún así a veces lo conseguía. Los ritos que durante años habían conformado su día a día en la escritura no tenían efecto o ya lo habían perdido, quizá nunca lo tuvieron, pero ahora milagrosamente volvían a funcionar.

La taza de café y el cigarrillo en el cenicero, las tantas de una fría madrugada, el foulard sobre los hombros, el silencio de la noche roto por las suaves teclas de un teclado que había evolucionado en pocos años, tan rudimentaria su antigua máquina de escribir, tan moderno y fácil su nuevo portátil que hasta resultaba pecaminoso.

Dejar que la inspiración la tomara entre sus alas y lanzarse a volar como si no costara esfuerzo, como si alguien en su subconsciente le fuera dictando las palabras que salían casi atropelladas de sus dedos y que iban cobrando sentido ante sus alucinados ojos que veían casi como un milagro que algo así le sucediera a ella.

Poco importaba que la buena racha en la que estaba de nuevo sumergida estuviera poseída por completo por él. Se había propuesto escribir sobre el amor, escribir una historia de amor y era inevitable que su imagen estuviera entre las líneas porque él se había convertido en sinónimo de esa palabra que carecía casi de significado unos meses antes, cuando él existía en un plano aparte de su existencia, cuando el destino todavía no los había juntado.

La búsqueda arqueológica de ese amor era algo que la había entretenido durante días hasta el punto de hacerle escribir sobre ello con la facilidad de los treinta años, en los días felices de sus primeras novelas y primeros éxitos.

Dónde habían estado ambos antes de conocerse, quiénes eran, con quiénes dormían, de qué forma habían oído hablar el uno del otro y se habían puesto en contacto en sus respectivas disciplinas, se habían escuchado o leído mucho antes de conocerse en persona.

Los lazos de un destino desconocido habían estado funcionando a nivel secreto desde años atrás, cuando ella lo vio en un video de una red social y él leyó un libro que una de sus amantes había dejado olvidado en la mesilla de noche.

La rueda del destino funcionando como un engranaje perfecto, planeando un futuro del que ellos no eran conscientes mientras se iba convirtiendo en presente.

Algo simple y casual en lo que no había intervenido la voluntad de ambos, sino la magia de todo aquello que está por venir y que no vemos hasta que ya ha llegado, maravillándonos de que haya sido posible, de que la posibilidad remota de que dos personas tan lejanas y desconocidas lleguen a ser amantes en un mundo tan inmensamente grande.

Una ciudad desconocida y ajena a la que soñaba con ir cuando era una adolescente, un teatro, una noche y todo el mundo se había puesto del revés.

Tan sólo eso y nada había vuelto a ser igual desde entonces.

Algo que para ambos podía no haber sido más que un trámite y que había cambiado todo.

Aún puede notar el impacto del primer instante en que lo vio, el golpe de su corazón, la forma en que se hizo el silencio alrededor suyo porque iba a comenzar el concierto y que fue atronador para ella porque lo señaló como el eje de algo que todavía no sabía que iba a suceder.

cello- hands- cuerdas- manos- nina peña

Esa luz enfocada a él, la expectación del público, las miradas de admiración, el sigilo respetuoso de quién está esperando y que encumbra lo esperado, esa forma en que todo dentro de aquel teatro se alió para que lo viera poderoso, solitario, inalcanzable y engrandecido por un arte casi desconocido para ella, tan sublime, tan sensitivo, tan novelesco y pasional que parecía un sueño.

Las primeras notas escapando de sus dedos y marcando una melodía que no había dejado de sonar desde entonces en su cabeza, Oblivion, Olvido, algo imposible desde ese mismo instante.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s