Las mujeres y el cine.

nina peña - mujer y cine- bette davis

 

El cine puede ser muchas cosas. Desde una mera forma de distracción hasta ser arte en movimiento. Un negocio lucrativo, un modo de evadirse, de denunciar, de aventuras fantásticas… pero ante todo el cine es una forma de lenguaje que puede enriquecer cultural y socialmente al espectador.

El espectador, como receptor y a veces cómplice del mensaje que los cineastas aportan en su discurso, debería tener una lectura de la imagen suficiente que le permita examinar la obra y le ofrezca un pensamiento crítico para detectar los mecanismos de los diferentes contenidos de dicha comunicación sin caer en la manipulación.

El cine llega a imponer modas, actitudes, valores, se fabrican mitos, se puede llegar a manipular ideológicamente y a transmitir o perpetuar estereotipos además de ser a veces un fiel reflejo de la misma sociedad en un tiempo y en un lugar concretos.

La forma en que el cine ha tratado a la mujer ha sufrido cambios a medida que la sociedad ha ido evolucionando. Con frecuencia el rol de la mujer ha sido más pasivo detrás de las cámaras mientras que en la gran pantalla ha reforzado y continuado un gran abanico de estereotipos femeninos.

nina peña - mujer y cine - meryl streep

A medida que nos acercamos al cine actual, hay más mujeres en las producciones y dirección de películas y también se comienza a dar una imagen más independiente que tiende a ser menos estereotipada.

Aún así, el cine, mayoritariamente en manos masculinas, sigue repitiendo la mayoría de veces el rol típicamente patriarcal en el que se juega con la imagen positiva frente a la negativa. Mujer buena/ mujer mala. Y establece en ese juego binario una jerarquía en la que las mujeres buenas están por encima de las malvadas.

Los valores como el poder, el sexo, la violencia o el dinero parecen estar legitimados quizá porque mayoritariamente siguen siendo los hombres quienes acaparan mayor número de producciones y quienes controlan el mundo del celuloide. Se ha llegado a comprobar desde la variación de argumentos en el cine hecho por mujeres hasta la obtención de menos papeles como protagonistas absolutas y más como secundarias de las actrices, además de tener una vida más corta en su carrera profesional marcada siempre por el hándicap de la edad o bien la discriminación en los sueldos que perciben como muchas de ellas han denunciado en los últimos meses.

Tanto dentro como fuera de la gran pantalla, seguimos inmersos en un rol de heteronormalidad impuesta, donde la discriminación es patente.

nina peña mujer y cine - greta garbo

Los grandes estereotipos de la mujer dentro del cine, han ido evolucionando con el tiempo. En el cine denominado clásico ese binomio buena – mala al que hacía referencia anteriormente, o el papel de sumisión y pasividad era lo común, sin embargo, aunque se siga repitiendo, poco a poco se van apreciando nuevos caracteres y nuevas formas de enfocar la vida actual de las mujeres.

Así como antes hasta se podía justificar la violencia de género, ahora se ha pasado a denunciarla y dónde había un rol pasivo ahora se muestra a una mujer capaz de manejar su vida sin la intervención de la tutela masculina.

Aún así, y pese a mostrar cambios, sigue habiendo una infinidad de películas en las que la mujer repite los roles establecidos como acompañante de un protagonista masculino ya sea como novia, amante o compañera e incluso hay películas en que se sigue repitiendo ciertos patrones violentos sobre la mujer, como por ejemplo la típica prostituta que es mal tratada por su chulo, por sus clientes y por policías.

Sigue siendo también portadora y mantenedora del honor familiar y la violentación de ese honor ha llevado al rodaje de infinidad de películas en las que se intenta resarcir o vengar el honor maltrecho por parte de los hombres que se consideran vejados.

Sigue siendo también un objeto, ese oscuro objeto de deseo, exhibida para la mirada y el placer masculino y que ayuda a construir un símbolo concreto de sexualidad que muchas mujeres toman en cuenta en la vida real asumiendo su objetividad y no su subjetividad en comportamientos narcisistas o de consumo de mercado.

Mujeres malas, mujeres buenas, rebeldes, oscuros objetos de deseo, artistas, seducidas, reprimidas, mal tratadas, triunfadoras, mujeres que se aman entre sí, soñadoras que esperan a su príncipe, independientes, luchadoras, mujeres que quieren ser dueñas de sus vidas, mujeres que no pueden huir de su propio destino.

Simplemente mujeres. Algo bastante menos que simple.

nina peña - mujer y cine - cate blanchett

 

PELICULAS QUE ACONSEJO.

En primer lugar a cuatro de mis actrices favoritas de todos los tiempos en papeles que retratan un tipo de mujer muy concreta.

Bette Davis. Jezabel. 1938, La loba de 1941, La mujer marcada de 1937 o Eva al desnudo de 1950

Greta Garbo. Ana Karenina 1935, La reina Cristina de Suecia en 1933 o Mata HarI, 1931

Cate Blanchett. Elizabeth 1998 , Diario de un escándalo en 2006, y Carol en el año 2015.

Meryl Streep. Kramer contra Kramer 1979, La decisión de Sophie 1982, Los puentes de Madison 1995, Las horas en 2002, La dama de hierro en 2011 y Sufragistas en 2015

 

Libertarias, de Vicente Aranda, 1996

Ágora, Alejandro Amenabar, 2009

13 rosas, Emilio Mtez. Lázaro, 2007

Ni dios ni patrón ni marido. 2009

Yo, la peor de todas. María Luisa Bemberg, 1990

Quiero ser como Beckham, Gurinder Chadka, 2002

El secreto de Vera Drake, 2004

Jane Eyre, Joji Fukamaga 2011

Moolaadé, Ousuname Semba, 2004

Frida, 2002

La casa de Bernarda Alba, 1987

Memorias de una Geisha, 2005

Tomates verdes fritos, 1991

Las bostonianas, 1984

Solas, de Benito Zambrano en 1999

La revolución de las seis rosas, Kim Loginotto, 2011

Yentl, Barbara Streisand en 1984

Juana de Arco, recomiendo la versión muda de 1928

Mi vida sin mí, de Isabel Coixet, en 2003

Criadas y señoras, 2011

Caramel, Nadine Labaki, 2007

Hysteria, Tanya Wexler, 2011

El club de la buena estrella, basada en la novela de Amy Tan 1993

La papista, 2009

La niña de luto, Manuel Sumers, 1964

Viridiana, Luis Buñuel, 1961

Vámonos Bárbara, Cecilia Bartolomé en 1978

¿Qué he hecho yo para merecer esto? Almodóvar, 1984

Thelma y Louise, 1991

El color púrpura, 1985

La tía Tula, 1954

El manantial de la doncella 1960, de Ingmar Bergman

Te doy mis ojos, 2003, de Icíar Bollaín

Lolita, 1961, Stanley Kubrick

Mujer contra mujer, 2000, de Martha Coolidge,

Historia de una monja, 1959, Fred Zinnemann

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