Elegía.

nina peña - poemas - elegia

Tal como pasan las tardes pasaran los meses y los años,

tal como pasa la lluvia, tal como pasa el verano,

y nosotros, que nos supimos inmortales en tardes como ésta,

pasaremos también lentamente,

sin que el recuerdo pueda hacernos daño.

Una tarde alimenta toda una vida,

Un recuerdo, una herida, latido

La visión del roce de unas manos,

La sensación de cerrar los ojos y verte cerca

La dolorosa sensación de besar tus labios.

No seremos nada ya tras el pasar pausado de los veranos,

No seremos más que hojas caídas de un árbol

Más que arena entre las manos,

No seremos nada de lo que fuimos ser aquel verano.

Poco a poco dejaremos de pensarnos,

Tú, un día, no recordarás mi nombre,

yo iré olvidando tu sabor y tu tacto,

y el mundo que nos parecía una promesa

se volverá menos sueño, más humano.

No quedará nada de nosotros dos

cuando la velocidad del tiempo nos haya alcanzado

No reposara tu recuerdo entre mis cenizas

Porque la muerte lo habrá borrado

No reposará tu luz entre las sombras

Que cierren para siempre mis claros

Y tu nombre se irá con la lluvia

Tal como tú y yo nos hemos marchado.

Y pasarán los años, pasará la vida, pasarán todos los veranos,

Otros tendrán, como nosotros tuvimos, quince años.

Y pasarán los siglos sin que nos hayamos reencontrado.

La eternidad será sin ti un campo desolado

Aunque siempre tendremos el recuerdo

De la tarde que tuvimos un verano

Cuando el mundo era bello y bueno

Y tú y yo tan sólo teníamos quince años.

 

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