Cine y libros: ¿La realidad supera la ficción?

nina peña - cine - libros - leon - metro goldwyn mayer

 

En unos días se estrena una película esperada por mi (la hace mi actor favorito) y como muchas de las pelis que se hacen últimamente, esta basada en un libro, Brain on fire, de Susannah Cahalan, en la que cuenta una experiencia real y biográfica.

Sin querer me ha venido a la mente otra película que quiero ver de las muchas que, previo a los Oscars, se están estrenando en España, Figuras ocultas.

Y con ambas cosas he caído en la cuenta de que hoy, para ver una buena película, tienes que caer sin duda en adaptaciones cinematográficas de libros o de vidas reales.

Frente a los blokbusters, los Marvel,  el sin fin de películas fantásticas que acaparan la cartelera y la falta de originalidad de los guionistas, la realidad, en ocasiones, supera la ficción y hace que podamos conocer historias reales que de otra forma pasarían inadvertidas.

Los libros, por otra parte, aunque sean de temas fantásticos o no sean biográficos, son una gran baza con la que también pueden jugar. Adaptaciones como El hobbit, El señor de los anillos, por hablar de género fantástico actual, o las clásicas adaptaciones de libros como El color púrpura, Memorias de África, La historia interminable, La lista de Schindler… la lista sería demasiado larga… me hace pensar también en que pese a los esfuerzos por lograr taquillas abultadas y grandes beneficios, hay gente de la industria que se moja y que quiere comunicar algo además de contribuir al séptimo arte haciendo auténticas bellezas.

Hace poco me dijeron que tanto en el cine como en los libros está todo contado, que los argumentos son los mismos y que lo único que cambia es la forma de contarlo.

Pero mi pensamiento va un poquito más allá.

¿La forma de contarlo va en función de aquello que en el fondo queremos contar o simplemente lo contamos de otra forma para hacerlo un mejor producto de consumo?

Cuando se escribe un libro o se hace una película queremos tener lectores y espectadores, pero ¿a qué precio? Al precio de ¿voy a hacer lo que está funcionando y así seguro que acierto o voy a contar lo que de verdad quiero contar y confío en mi buen hacer?

¿Me dan igual las malas criticas con tal de vender? ¿Puedo hacer una película cargada de estereotipos, sin mensaje, que no cuenta nada, puedo escribir un libro en el que cuente más de lo mismo que es lo que la gente demanda y con ello me doy por satisfecha?

¿Se puede seguir protestando, haciendo criticas a la sociedad actual, reflejar la realidad, sacudir conciencias, mostrar ideales,  contar bellas historias y ser superventas, best seller o un taquillazo?

No esperéis que yo conteste a mis propias preguntas. Si tuviera esas respuestas no tendría por qué formularlas…lo malo es que como autora esas preguntas me acosan siempre, porque aunque quiero vender libros y quiero que la gente los lea, intento contar aquello que para mi es importante y que puede que no lo sea para nadie más.

El cine y la literatura ya es industria, como casi todas las expresiones culturales contemporáneas, con lo cual, ¿Se puede hacer arte e industria a la vez?

Dudas existenciales de autora novata posiblemente.

Yo me sigo quedando, pese a lo lúdico que es fundamental y también me gusta, con todo aquello que me haga pensar, que me traiga una reflexión, que me aporte belleza y que me emocione… y si es todo a la vez mucho mejor.

nina peña - cine - libros - charlie chaplin - gran dictador

 

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