Ser libre.

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Y mirarte y no sentir que me traiciono.

Desearte sin que se suponga un torcer mi brazo ante ti.

Abarcarte como hombre sin dejar que lo que me enseñaron sobre cómo ser mujer salga a la superficie.

Cambiar el final de todas las historias, de todos los cuentos, de todas las canciones, cambiar esa especie de atadura por libertad para amarte, libremente, atada a ti por sentimientos y no por obligaciones.

Ser libre para amarte desde mi libertad.

Elegir encadenarme al deseo, a tu cuerpo, a mi propio deseo y mi propio cuerpo, más yo que nunca cuando estás en mí.

Ser libre para elegir amarte sin que tu presencia sea una imposición o que tu cuerpo se convierta en mi sombra, libre para retener tu reflejo y tu luz sin que yo misma deje de ser reflejo y luz.

Elegir libremente apasionarme, ser libre para mostrar pasión.

Ser libre para amarte y para amarme.

Ser libre.

Ser yo.

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Las sufragistas: un nuevo comienzo.

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Las Sufragistas es un libro que, hasta ahora, ha estado publicado bajo un seudónimo al que he renunciado.

En principio porque el género que aquí escribo no es el mío habitual y en segundo lugar porque me costaba reconocer que aún guardo cierto grado de  pudor con la novela erótica, aunque lo cierto es que este libro es mucho más político, feminista e histórico de lo que en principio puede parecer.

Podría ser un libro erótico más, entre muchos que se publican todos los días, salvo que, conociéndolo a fondo, creo que tiene rasgos muy diferenciados de la mayoría de libros eróticos y de romance.

En primer lugar es un libro feminista. En él se repasan hechos e ideologías feministas de principio de siglo, aquel momento histórico en que nuestras abuelas luchaban por una igualad que ni siquiera ahora es completa. La lucha de aquellas mujeres, verdaderas pioneras del movimiento feminista, se retrata en este libro desde dentro, desde sus ideas o su forma de entender la lucha activa por conseguir el sufragio, así como las distintas vertientes europeas que sustentaban la ideología.

Menciones como las de Clara Zetkin, Emmelin Punkhurts, Marianne Hainish, Helene Stöcker, Else Jerusalem Tunsnelda Vortmann o Madeleine Pelletier, nos hablan de un libro documentado, en dónde nos explica las distintas corrientes filosóficas del feminismo europeo y que en aquel entonces eran escandalosas, como por ejemplo, hablar de amor libre, de anticonceptivos, del papel de la mujer como pilar la sociedad, matrimonio temporal, relaciones entre personas del mismo sexo, igualdad de derechos para hijos ilegítimos, relaciones prematrimoniales, de socialismo… todo ello dentro de un argumento en el que la protagonista se busca a sí misma como mujer.

“Yo solo estaré con un hombre mientras lo ame y mientras nuestra relación nos haga felices. En el momento en que me imponga obligaciones que yo no crea justas o simplemente se termine el amor entre nosotros imagino que ese compromiso se verá truncado.”

La acción del libro, sitúa a los protagonistas en los albores de la Primera Guerra Mundial y mezcla hechos y personas reales en su trama para darle un escenario lo más real posible. Los sucesos, la ficción, es un entramado en el que la protagonista va pasando por distintos estadios hasta reconocer su sexualidad, construirse como persona y encontrar su verdadera vocación.

Los capítulos de sexo explícito, tienen un lenguaje claro y evidente, pero cuidado, sin uso de eufemismos ni de palabras comunes, basado mucho más en las sensaciones y sentimientos de los personajes que en la descripción de los hechos aunque, obviamente, estos son descritos con meridiana claridad.

Habla de un triangulo amoroso que acaba cerrado sobre sí mismo, en la que los dos vértices femeninos aceptan su bisexualidad así como el hecho de que es posible amar a dos personas distintas, aunque a veces ese hecho lleve al sufrimiento, que queda borrado por la exaltación de los momentos íntimos y del amor más profundo.

“Norwich no está. No dejes que se interponga entre nosotras…. Ambas lo amamos….No pienses en él… estamos las dos solas, en esta cama, estoy desnuda a tu lado deseando estar contigo de la forma más íntima en que pueden estar dos mujeres. Déjame darte amor, Ingrid, déjame cumplir tus sueños y los míos, no me rechaces ahora porque tal vez no volvamos a tener la oportunidad de estar solas y averiguar exactamente lo que hay entre nosotras.”

Este libro huye de las figuras románticas clásicas, de los estereotipos en los que muchas veces se han basado los libros románticos que suelen repetir el mismo patrón de amor cortés o de mujeres guerreras. Grace es ante todo una persona que esta luchando por ser ella misma, que quiere cambiar el mundo, no a un hombre, y que si se tiene que sacrificar por sus ideales, se sacrifica hasta la extenuación, pero siempre siendo honesta y consecuente con su forma se ser, de vivir, de entender la vida, tras haber estado luchando por ello desde siempre y con las pocas armas de las que entonces se disponía.

Un libro recomendado si te gusta el erotismo histórico o si eres de las que les gusta pensar un poco más allá.

“El mayor compromiso que tengo es ser consecuente con mi propia forma de pensar y sentir sin importarme lo que puedan decir o pensar las personas que no respeten la libertad de ser yo misma.”

La aceptación de este hijo pródigo mío, me conlleva a un cambio de portada, a una nueva imagen que concuerde con los libros que ya tengo publicados y con el que va a salir próximamente, guardando un estilo similar. Quiero agradecer a Sol Taylor su ayuda y su amistad, a Conchi su paciencia y correcciones de estas 856 páginas y a Dolors, Rosa, Maria José, Gloria y Christine el empujón moral que me dieron en la presentación en Barcelona de mi primer libro “¿Cómo que a qué huelen las nubes?” para llevarme a esta publicación, un proceso que hoy termina aquí con su puesta de largo.

Chicas, sin vosotras esto no estaría aquí. Un besazo.

 

 

Palabras que sanan.

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La palabra como terapia.

El arte es uno de los medios más favorables por los que se logra desnudar el alma y hacer que afloren los sentimientos y las sensaciones que a veces ni nosotros mismos conocemos.

A veces, un cuadro, una música o un poema, despierta en nosotros una reacción íntima que, tal vez, irá ligada a algo que pueda tener un significado en nuestro inconsciente.

En otras ocasiones puede despertar sentimientos o emociones que no afloran fácilmente porque, en el medio en que nos desenvolvemos estamos acostumbrados a ocultar.

Los poemas, al hablar de sentimientos y de emociones, son un arma con la cual resolver aquellos problemas o trastornos emocionales, haciendo afluir al exterior todo aquello que de forma inconsciente vamos guardando.

Las palabras pueden ser entonces un puente entre nuestras emociones y nuestra realidad.

Una forma de conocernos a nosotros mismos, de hacer ejercicios de introspección a través de los vocablos que vamos usando y de los conceptos que, inconscientemente, ponemos sobre el papel.

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Beneficios.

 – Exploración de nuestros sentimientos.

– Exploración de nuestras emociones.

– Exploración de nuestros recuerdos y recovecos de la memoria.

– Apreciación del significado de ciertos arquetipos que pueden tener un sentido concreto en nuestro inconsciente.

– Localización de un momento y de una sensación de relajación que puede ayudarnos, posteriormente, a la toma de decisiones.

– Mejora nuestra forma de comunicarnos y relacionarnos con el medio que nos rodea.

– Activa la creatividad.

– Conocimiento del propio yo.

– Mejora las habilidades cognitivas. (Comprensión, memoria, pensamiento, percepción, atención, lenguaje, orientación, praxis, razonamiento, metacognición)

– Logramos una mayor flexibilidad mental, por lo tanto, desarrollamos una mayor habilidad para adaptar conductas y pensamientos a distintas situaciones en las que nos encontramos y aprendemos a desarrollar estrategias para resolver problemas.

Puedes encontrar este libro en:

https://www.amazon.es/dp/B06XK27SP7/ref=sr_1_3?s=books&ie=UTF8&qid=1489356375&sr=1-3&keywords=palabras+que+sanan

Cuestión de pantalones.

 

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En 1920 cuando los dirigentes del movimiento socialista francés reprocharan a su camarada Madeleine Pelletier que llevara el pelo corto y pantalones de hombre, la gran figura del feminismo radical respondió: Yo soy tu igual.

La cuestión de llevar pantalones se convirtió, ya desde entonces, en un problema político.

El pantalón es el sucesor de las “bragas”, unos calzones que las clases populares utilizaron hasta el s. XVII y simboliza masculinidad y poder, como lo demuestra la expresión “llevar los pantalones”.

Tras varios modelos más o menos afortunados y usados en distintas épocas, el pantalón entró por la puerta grande en la historia social y política a partir de la Revolución Francesa. De la mano del populacho quienes derrocaron la monarquía en 1789, el pantalón fue usado por solidaridad revolucionaria y comunión de ideales.

Los aristócratas franceses cambiaron las “culottes” por pantalones. Los hombres permitieron a las revolucionarias usar uniforme y renunciaron a la costumbre de mostrar las piernas. Eso unió los ideales d igualdad y libertad, aunque, para la mujer, el uso del pantalón y de sus derechos como ciudadana, siguió siendo una quimera.

Para el socialismo y el feminismo el pantalón, comenzó a ser un arma de lucha.

Mujeres como Catherine Bamby, Louise Michel, Colette o Madeleine Pelletier, defendieron el uso del pantalón y comenzaron a usarlo ellas mismas ante el escándalo público.

Bard recuerda que en 1970 los ordenanzas de la Asamblea Nacional francesa niegan la entrada a Denise Cacheux (socialista) y Michèle Alliot-Marie (gaullista) por llevar pantalones. Esta última, consejera del gabinete de Edgar Faure explica a este ministro que si lo que les molesta es el pantalón, ella estaría dispuesta a quitárselo sin ningún problema. Y solo a través de esta pequeña irreverencia consigue doblegar al ordenanza y sentar precedente para el resto de políticas.
                              – Carmen Mañana, El País, abril 2012-

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A partir de 1850 el pantalón fue utilizado como arma política para desafiar la dominación masculina.

Amelia Bloomer popularizó lo que en castellano llamamos pantalones bombachos, los Bloomers, y la escritora George Sand, desde su tierna infancia, saltó de un género a otro sin problema y sin autorización familiar, esgrimiendo, ya de adulta, la libertad de movimientos y convicciones políticas. Solo tengo una pasión: la igualdad.

Tampoco puede pasar por alto la vanguardia artística en París, donde las mujeres habían dejado de ocultar sus relaciones lésbicas y asumían esa prenda como algo acorde a su identidad de género.

El proceso de aceptación del pantalón, aumentó de forma vertiginosa por dos razones que, curiosamente, nada tienen que ver con la lucha feminista: el uso popular de la bicicleta y la incorporación a filas de muchas mujeres durante la 1ª Guerra Mundial. Su utilización por parte de las mujeres de fue extendiendo a las fábricas, a los talleres, al campo de batalla y por tanto, a la calle.

Marlene Dietrich vestía uniforme en sus visitas patrióticas a los cuarteles y hasta Isabel II se dejó fotografiar en pantalón al lado de un coche.

La iglesia, siempre conservadora en cuanto a las apariencias, multiplicó sus condenas al uso de la prenda.
Benedicto XV declaró: “Es un deber grave y urgente condenar las exageraciones de la moda. Nacidas de la corrupción de quienes la lanzan, esas toilettes inapropiadas son uno de los fermentos más poderosos de la corrupción moral”.
El catolicismo practicante estigmatiza las frivolidades, los trajes de playa, el deporte, el maquillaje, las joyas, los escotes, los vestidos cortos, los brazos desnudos, las danzas modernas, el mal teatro y el mal cine.
                                                     – Luisa Corradini-

 

Después del 68, tras la revolución de aquellos años y en plena época de reivindicación feminista, las niñas seguían teniendo prohibido el pantalón en los colegios. Incluso en el 76, Alice Saumier-Seité, provocó un escándalo cuando asistió a su presentación como secretaria de estado de enseñanza y fue reprendida por Chirac, quien le dijo que vestida así degradaba la función y la imagen de Francia.

El uso de esta prenda demuestra la democratización del mundo y la lucha por la igualdad.

Una anécdota; En Francia una ley antigua ordenaba a todas las mujeres parisinas a pedir permiso al gobierno para poder vestirse como hombre, lo que incluía llevar pantalones. Dicha regla fue finalmente eliminada… en el año 2013.

El cine no ignoró el auge del pantalón sobre la silueta femenina y, en el filme ‘La Costilla de Adán’, aparece una bellísima Katharine Hepburn vestida con pantalón de mujer. Antes, la actriz Marlene Dietrich fue capaz de desprender erotismo y sensualidad en pantalón, además de ofrecer una imagen de mujer fatal ultrafemenina. La actriz Audrey Hepburn fue, sin embrago, quién mejor encarnó el nuevo estilo de mujer moderna, capaz de conjugar la elegancia parisina con las líneas más ‘casual’, un estilo que la convirtió en la embajadora del pantalón de mujer. Y otro icono femenino de la modernización fue Brigitte Bardot, actriz que lució como nadie el pantalón pirata de ‘vichy’ de Givenchy.
                                                                           -Inarkadia, Bilbao, julio 2016-

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¡YA EMPIEZAN LAS VOTACIONES! ¡ESPERO VUESTRA AYUDA!

Un precioso blog que merece un reconocimiento público. Ayudadme a conseguirlo para ELfi.

POESÍA JAPONESA DE ELFICAROSA.

Sé que mi blog no lleva mucho tiempo, ni es un gran blog de estos de pago, es chiquito y de los que son gratis, pero me encanta, lo disfruto y me parece mentira tenerlo. Me gusta leeros y aprender de todos. 
Estoy empezando así que veo muy difícil ganar, pero me hace mucha ilusión presentarme,
todo no es ganar, se disfruta también participando y viendo que hay gente que te apoya, así que vuelvo a daros trabajo pidiendo vuestro voto. Besos amigos míos.
Y como dijo aquel: A por ellos que son pocos y cobardes. Jajajajajajajaja

 Me han admitido dos blogs uno en: cultura y tendencias y otro twitter en: Redes sociales y videoblogs. Os dejo los dos enlaces. Solo hay que dar donde pone vota y nada más, así desencillo.

http://lablogoteca.20minutos.es/poesia-japonesa-de-elficarosa-61089/0/#vota

catsEl otro enlace es el de twitter:

http://lablogoteca.20minutos.es/elficarosa-63224/0/#vota

cats

¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS!

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Podéis votar literatura?

nina peña - eba miren - la condesa muerta

Hoy quiero pediros un favor, un gran favor que no es para mi.

Una buena amiga está seleccionada por Amazon para un contrato editorial y no falta hace que os diga lo importante que es para un escritor indie ser seleccionado por Amazon para publicar con ellos de esa forma.

Os pido 3 minutos para que la votéis.. simplemente…

Apelo a lo buena gente que sé que sois y apelo a que os gusta la lectura… y apelo a que es la única de habla hispana seleccionada entre todos los escritores de habla inglesa….

Por lo que sea, pero porfa, votad por Eba Miren. Muchas gracias!

Os dejo el enlace

http://linkis.com/amazon.com/gTrRt

 

 

 

Inspiración.

nina peña - inspiracion - preguntas - articulo - ibros -mujeres

Llevo todo el fin de semana escribiendo sin parar… y hace un mes apenas, estaba bloqueada, con mi libro apenas comenzado y sin saber hacía dónde tirar…

No es que me haya llegado la inspiración divina, ni que un ángel me haya tocado con su gracia o que las musas vengan a verme: es trabajo.

Y el duro debo añadir.

Llevo casi dos años documentándome para este libro; el tema, los personajes, toda la trama, la parte real que hay en él está en mi cabeza. Los sentimientos, las sensaciones,  están en mi alma o en mi corazón… pero yo soy de las que a veces hace las cosas al revés y comienza por los finales, que sí, que queda muy hollywoodiense si se trata de un periódico y comienzas por la sección de cartelera, pero no siempre es aplicable para un libro.

Y ese ha sido mi caso. Al final, tras meses de bloqueo, he decidido comenzar por el principio y ahora va todo con una finura y un fluir que me resulta hasta sospechoso, pero eso también es una de mis manías, cuando algo me resulta fácil creo que lo estoy haciendo mal por aquello de que “al revés todo el mundo sabe”

¿Conocéis libros que hayan comenzado contando el final? A mi me viene a la mente la película El crepúsculo de los dioses en que el protagonista aparece muerto en la piscina y sin embargo es él quien cuenta la historia.

¿Se puede comenzar por el final? ¿Se puede escribir de tal forma que el pasado y el presente o el futuro puedan existir en el mismo plano y la acción se sitúe en los tres sitios a la vez? Pienso en el libro “La noche de los tiempos” y sí que se puede hacer, Muñoz Molina domina esa técnica con verdadera maestría pero es harto difícil ponerla en práctica.

¿Lo habéis hecho vosotros? ¿Qué opináis?