Viernes Santo y 14 de Abril, ¡Qué Dios nos pille confesados!

comunistas - cristianos - republica - nina peña

 

Hoy es Viernes Santo, y para los más desmemoriados, os recuerdo que también es 14 de Abril, el aniversario de la proclamación de la II República, con lo cual, las redes sociales están que echan humo. Más que nada porque aquí, en esta piel de toro, somos muy aficionados a confundir “la magnesia con la gimnasia” y el “culo con las témporas”, como diría mi adorado Gabo, y claro, uno, por lo visto, no puede estar “en misa y repicando…”

Vayamos por partes y sin dejar a un lado las frases fáciles, que hoy estoy retozona.

Uno puede ser laico y salir a ver una procesión sin que “se le caigan los anillos” porque puede ser que hay un componente cultural que le guste, por ejemplo a mi me encanta la “Rompida de la Hora” que es una tradición cultural que llega de épocas medievales y que sí, se celebra en Jueves Santo, pero cuando voy a verlo, estoy viendo cultura no religión.

Lo cual no quiere decir que en el momento en que un gobierno, de un país supuestamente laico como este, impone en la ley de educación una obligatoriedad para la enseñanza de religión en los colegios públicos, uno se muestre contrario a ella porque, hay que legislar para todos, y quien quiera algo especial, llámese religión o ballet, que se lo pague, porque “con su dinero cada uno hace lo que quiere”.

La muletilla de que si no eres religioso y no crees en Dios no tienes porque hacer vacaciones también es una frase largamente machacada en redes para lo cual me remito a un estudio, de los muchos que existen, sobre los periodos vacacionales en Europa.

En el resto de países europeos, existen las llamadas vacaciones de invierno que pueden o no coincidir con Navidad, las de verano, y luego, hay salpicadas varias semanas en el calendario que pueden o no coincidir con fiestas religiosas. A saber; 2 semanas a finales de Octubre, 2semanas a finales de Febrero o las llamadas de primavera y lo habitual es que al menos los estudiantes tengan una semana libre por trimestre.

Y sí, queridos, a todos los que criticáis el para mi sagrado oficio del Magisterio, en Europa tienen más vacaciones y días de fiesta que aquí.

Con lo cual, que sea o no sea religiosa una persona, tiene derecho a descansar “porque se lo pide el cuerpo”.

Que este año el aniversario de la República coincida con Viernes Santo, es una jugosa casualidad porque se ven asomar caritas y pensamientos rancios por doquier, frases de intolerancia y chistes de mal gusto que hacen las delicias de unos y otros.

Os recuerdo a todos que República es un sistema organizativo del Estado donde el ejercicio del gobierno recae sobre una o varias personas, elegidas mediante voto popular o parlamentario, por periodos de tiempo limitados, para representar los intereses de los ciudadanos. La palabra proviene del latín res publica, que significa ‘la cosa pública’, ‘lo que es común’.

El sistema republicano nace como expresión alternativa al de tipo monárquico, donde todo el poder es ejercido por una persona, generalmente el rey, de manera indefinida y hereditaria.

Así que dejar de “haceros los suecos” y vayamos al meollo de la cuestión.

La II República llegó a España por aclamación popular, surgiendo de las urnas de unas elecciones municipales el 12 de Abril de 1931, su proclamación, como modo de gobierno fue el día 14 y esto significó que el bisabuelo de nuestro actual rey se marchó “entre gallos y medianoche” obedeciendo así el clamor popular.

Para los republicanos, simplemente, nadie está por encima de nadie por el simple hecho de nacer en una cuna o en otra, por tanto, la monarquía, como tal, es una forma de discriminación que está obsoleta en un mundo que intenta ser justo, por tanto, aunque la monarquía sea parlamentaria… la desigualdad y los privilegios siguen existiendo.

Es muy legítimo celebrarlo, tanto como celebrar la constitución o celebrar cualquier día que para un grupo de personas tenga un significado especial y concreto, sin que nadie tenga que “rasgarse las vestiduras” por ello.

La base de cualquier sociedad debería ser el respeto y tan libres son unos en mostrar su fe como otros en mostrar su falta de fe. Tan libres son aquellos que salen a la calle en procesiones como aquellos que enarbolan una bandera. Tan libres son aquellos que se visten de nazarenos como aquellos que se calzan una tricolor.

En otros países, la fe se vive en casa o en los templos y en lugares como Finlandia, donde a una diputada por comprar un Toblerone con su tarjeta de crédito adjunta a su cargo y no con la personal, le valió un enjuiciamiento y una destitución, deben estar flipando con las historias rancias y fratricidas de los españolitos de a pie que no perdonamos ni una por más que nos digan que “hay que poner siempre la otra mejilla”.

Somos muy dados a confundir, a dar por hecho que unas cosas son excluyentes de otras, de que uno puede no querer una cosa de forma oficial por tanto no hacerla de forma privada porque, no parece congruente aunque uno lo sea consigo mismo.

Quizá la clase política nos ha ido moldeando de esta forma para poder beneficiarse del famoso “divide y vencerás”.

Ante todo, si yo convierto algo intimo en público, estoy autorizando a que todo el mundo participe o por el contrario, “me crucifique” por ello.

A cualquiera le puede parecer mal que se den clases de religión en colegios públicos y sin embargo desfilar en la procesión de su pueblo. O puede ir a ver a la Legión cantando “Soy el novio de la muerte”, que se le ponga “la piel de gallina” y “los pelos como escarpias”, pero no parecerle bien que estos vayan a un centro oncológico infantil a cantarla.

Ambas cosas no son excluyentes sino que cada una está en un sitio distinto, en una esfera social diferente y es ahí donde debe permanecer.

En el interior de cada persona es donde sí deben ir juntas.

Uno puede ser republicano y creer en Dios y sin ir más lejos Dolores Ibarruri fue comunista, republicana y creía en Dios y en las tradiciones hasta el punto de ir a misa o no quitarse jamás el luto, tal como mandaban los cánones de su época.

La lucha social debe ser una imperativo para toda la sociedad dejando a un lado los preceptos religiosos de cada cual de forma que, aunque juntos, no se mezclen, que cada uno pueda tener claro cuáles son sus prioridades y el lugar que estas ocupan, aunque parezca contradictorio, porque “lo cortés no quita lo valiente” tal como hacían los sacerdotes de los años 70.

Lo personal no es lo social, las ideas no pueden ser impuestas, ni la fe o el agnosticismo, porque entonces deja de ser una idea personal para ser una adoctrinamiento nacional y este, sea del signo que sea, coarta la libertad de aquellos que tenemos derecho a creer o hacer o pensar como mejor nos parezca.

Pero aquí no… aquí hay que “comulgar con ruedas de molino” y “procurar no sacar los pies fuera del tiesto” porque entonces eres un reaccionario y un fanático seas del signo que seas…

Como siempre y para casi todo en este país, “que Dios nos pille confesados”.

 

 

 

 

 

 

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