Libros para y sobre mujeres. Cómo hacer la lectura correcta.

La vida de las mujeres ha sido y es retratada en miles de libros a lo largo de la historia de la literatura con mayor o menor acierto y cayendo más o menos en estereotipos que retratan de forma verosímil las normas sociales de la época en que fueron escritos.

Dramas que nos hablan de mujeres y que por un motivo u otro, lo que entonces se consideró una lectura, una novela, ahora nosotras vemos como un reflejo de lucha que, mezclado en una historia, nos habla de una mujer concreta, de un momento concreto y de una posición concreta ante la vida.

La novela, al ser un género ficción, puede darse el lujo de ser interpretada o simplemente leída, de maneras muy distintas, aplicándole al mismo acto muy distinto significado.

Tomemos el ejemplo de una heroína de novela, Madame Bovary , de vida trágica y en ciertos momentos incomprensible proceder.

La primera lectura, si no es profunda, nos deja ver a una mujer, Emma, que se casa por puro convencionalismo, y que a lo largo de la narración tiene una sucesión de amantes por los cuales, además de sumirse en depresiones continuas, acaba endeudando a la familia completa. Emma lee novelitas románticas que la llevan a buscar esos amores apasionados. Al final, la pobre y casquivana Emma, se suicida tomando arsénico y dejando huérfana a su hija y hundido en la más absoluta miseria a su marido que muere también. Un drama fabuloso.

Si hacemos una lectura más profunda, vemos a una mujer que no tiene otra alternativa que casarse porque la sociedad imperante del momento no la educa para absolutamente nada más que para sumir su rol correspondiente dentro de la sociedad y moral imperante en esa época.

Podemos leer también que no es que ella sea una cabeza loca en busca de emociones fuertes sino que es utilizada constantemente como objeto de deseo y triunfo del “maromo” en cuestión… si te cae bien el personaje de León, por favor, replantéate las nociones de feminismo de nuevo que se te han ido torciendo por el camino.

También podemos ver a una mujer eternamente insatisfecha, buscando no solo emociones y aventuras, sino objetos y posesiones que la hagan sentir mejor hecho por el cual se endeuda hasta la ruina.

El término Bovarismo existe precisamente para describir a personas cuyo estado es de un continuo malestar e insatisfacción. Pero también hay que recalcar que las insatisfacciones y los desengaños, nos llegan por el contraste de todo aquello que nos han prometido, de las expectativas que nos han ido creando, con la más pura realidad.

Si lo miramos con ese análisis, Emma Bovary es una hija de su tiempo, y actúa de la forma en que la sociedad le empuja a actuar.

Tomemos ahora a Ana Ozores como ejemplo en la magnifica obra La regenta de Clarín.

Para empezar, cambia el contexto de forma brutal al encontrarnos de golpe en Vetusta, una ciudad imaginaria de España que según dicen está inspirada en Oviedo.

El clima de “beatismo” y de religiosidad es, de verdad, asfixiante. Algo que no se da en otras novelas del mismo género porque, simplemente, transcurren en países menos sometidos a la religión y a sus directrices morales.

A las normas sociales que imperan en Madame Bobary, hay que sumar por tanto las normas morales de una sociedad profundamente católica y con una visión de la mujer igual en muchos aspectos pero que además, la juzga también como pecadora.

Aquí Ana Ozores no lee novelitas románticas ni tiene sueños de grandeza personal ni trata de desafiar nada, al contrario, vive sometida acatando todas y cada una de las leyes impuestas. Criada brutalmente por una niñera, por su padre y por unas tías despóticas, Ana es la suma de traumas y miedos propios de una vida reprimida, llena de miedos que ella vive en pesadillas continuas, postraciones, en una observancia total de sus preceptos religiosos y es cuidada con esmero por un marido muchos años mayor que ella que está más pendiente de su colección de coleópteros que de las necesidades reales de su esposa .

Se entrega a las lecturas de las Confesiones de san Agustín, san Juan de la Cruz, fray Luis de León, y otros textos religiosos que enriquecen su visión del mundo y la incitan a escribir, pero su inquietud literaria se ve frustrada por los convencionalismos ortodoxos del medio social, que ven mal que una mujer sea literata. Siente frustración respecto de la maternidad, vive en la reclusión de la castidad: ya que su marido no logra verla como mujer, sino como a una hija. Ante este panorama, Ana busca en la religión un medio de purificación espiritual y de sublimizar sus necesidades sexuales y reproductivas

Clarín nos describe a Ana como un ser puro, sin maldad, propio de esa virtud que también parece ser congénita en las mujeres de esa época y lo cual, es precisamente, el motivo de su perdición.

Dos hombres, un eclesiástico con ínfulas de obispo y un Don Juan mediocre de provincias, se disputarán el favor de Ana, uno como su confesor y otro como su seductor. Ana se ve por tanto atrapada entre dos corrientes muy distintas; el misticismo y el erotismo.

Al final la única culpable y la única que paga por su culpa es ella, aunque parezca perverso.

Una lectura más profunda de estos libros, no solo nos llevan a entender mejor la sociedad de aquel entonces, sino a ver los conceptos que una mujer debía asumir como forma de vida y por los cuales, si se revela, ha de pagar las consecuencias.

Os invito a hacer lo mismo con los otros libros.

De los libros sobre mujeres que os indico, solo Ana Ozores logra sobrevivir. Quizá porque el concepto religioso que la condena al pecado también asume el concepto de perdón. La otras pagarán con su vida el intento de ser libres.

 

 

La dama de las camelias. nina peña- libros para mujeres - dumas

Inspirándose en un personaje real, Alexandre Dumas (hijo) dio vida a una de las heroínas más célebres de la literatura romántica, Marguerite Gautier. Entre el romanticismo final y los comienzos de la novela realista, La dama de las camelias narra los trágicos amores de la bella cortesana y Armand Duval, un joven de familia respetable. Los convencionalismos sociales y la hipócrita moral imperantes constituirán un obstáculo que ni siquiera el apasionado y sincero amor de los protagonistas logrará derribar.

Ana Karenina. nina peña - libros para mujeres

Entre los grandes escritores del siglo XIX, Lev Nicoláievich Tolstói (1828-1910) ha sido calificado como «genio único, sin equivalente en ningún otro país». Aparecida en su versión definitiva en 1877, Ana Karenina es la obra más ambiciosa y de mayor trascendencia del escritor ruso, una novela de corte realista y psicológico que describe con enorme agudeza la sociedad rusa de la época a la vez que plantea una feroz crítica hacia la aristocracia en declive, su falta de valores y la cruel hipocresía imperante. La profunda crisis moral de Tolstói en la época en la que concibió la novela le llevó a construir esta estremecedora historia de adulterio en la que la protagonista principal, Ana Karenina, se ve abocada a un trágico final como resultado de un conflicto—psicológico y social—que va in crescendo desde la primera página. La culpa, la redención, la búsqueda del bien y la caída en el pecado, el rechazo social y el trastorno interno que dicho rechazo provoca en quien lo padece…Todos estos temas aparecen magistralmente engarzados en Ana Karenina, una obra clave de la literatura universal cuya lectura sigue siendo imprescindible

 

Cumbres borrascosas. nina peña - libros para mujeres

El ambiente cultural que se respiró en la casa de los Brontë desde época temprana condujo a la precocidad literaria de las tres hermanas. Emily Brontë, a pesar de su corta existencia, está considerada como una artista consumada y muy por encima de su época. Hoy en día se considera” Cumbres Borrascosas” como una de las grandes novelas inglesas entre los clásicos de la literatura. En su época produjo un profundo asombro ante el espectáculo de una historia de amor tan apasionada, que al parecer rebasaba los límites impuestos por la moral ortodoxa reinante. Sus protagonistas, unos seres implacables con espíritus depravados, reflejan el temperamento de su autora, una muchacha audaz y apasionada.

 

Madame Bovary.nina peña - libros para mujeres

Gustave Flaubert (1821-1880) está considerado como uno de los más grandes novelistas de todos los tiempos. Figura puente entre el romanticismo y el realismo, dio una estructura definitiva a la novela, género todavía vacilante y ambiguo, elevándola a la categoría de los géneros clásicos. «Madame Bovary» es, sin lugar a dudas, una de las novelas más importantes de la literatura universal. Su publicación en 1856 suscitó un proceso por ofensa a la moral pública y a la religión, del que Flaubert salió absuelto. Favorecida por el escándalo, la novela inició a partir de ahí su camino a la gloria, que el paso del tiempo no hace sino acrecentar.

 

La regenta.nina peña - libros para mujeres

Decir que «La Regenta» es la historia de cómo unos personajes, inconformes con su mundo, anhelan trascenderlo y son vencidos en el intento es tan cierto como insuficiente porque, en el fondo, este conflicto se halla en todas las novelas del realismo europeo. Lo verdaderamente singular en «La Regenta» es la inmensa complejidad y riqueza de matices con que el conflicto se produce.

Escrita entre 1883 y 1885, fue un éxito desde el primer momento, a pesar del silencio o la reacción negativa de buena parte de la crítica periodística. Consciente de la plenitud y madurez de su novela, el propio Clarín en una carta a un amigo confesaba su emoción por haber acabado “a los treinta y tres años una obra de arte”.

 

 

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Usted es el culpable.

nina peña - libros - juan ramon jimenez

Usted es el culpable de miles de noches de insomnio, de mañanas en las que el sueño, aún entre brumas, no deja de desperezarse entre las líneas escritas en lápiz.

Es el culpable de un amor apasionado por los significados y por las palabras que siguen susurrándose en los folios blancos.

De los recuerdos de la luz sobre los lomos de libros antiguos, del amor al aroma de cola y papel, de la intensidad de los momentos quedos y el brillo en los ojos de las primeras lágrimas de amor.

Usted tiene la culpa de que yo me encuentre aquí, en esta encrucijada, en este momento de mi vida en el que la lucha se ha convertido en una parte más del amor.

El amarillo resplandor de la tarde sobre una mesa de madera oscura y en el silencio de un lugar sagrado, por donde amplios ventanales invitaban a volar hacia praderas inimaginables, hacia lugares a los que nunca fui ni todavía he ido, acunaban las palabras que llegaban como susurros y que se hundían como espadas.

Usted es el culpable de sembrar el desasosiego en mi alma, de abrir heridas que nunca serán cerradas, de provocar seísmos y de jugar con un corazón que aún era muy niño para defenderse de los embates de un amor que sería eterno.

Usted es el culpable de que en las noches de verano buscara el abrigo de las ramas de un sauce para escribir mis primeros e infantiles poemas.

Usted sembró mi vocación desde un libro que vuelve a mi cada vez que trato de recordar cómo empezó esta aventura, cada vez que trato de explicar cómo he llegado a este momento.

Llegaba a las tres de la tarde al colegio y recorría los pasillos blancos que me llevaban a la biblioteca. Un libro marcado en los estantes y voces de niñas que nunca sabían qué leer. A mi me esperaba usted. Y él.

Me sentaba frente a la ventana, dejando que el sol de abril diera de lleno en la mesa y observaba el vuelo de los pájaros posados en las jacarandas del patio. Aspiraba el aroma de la biblioteca, cálido, oloroso a la lejía de las tocas de las monjas y del papel de los libros, a las maderas de las estanterías y a la limpieza de los mármoles blancos del suelo.

Tomaba el libro y rebuscaba entre las páginas para encontrar la esquina doblada, la esquina marcada desde el viernes anterior. Sin embargo, a mi me gustaba empezar por el principio una y otra vez porque sabía que el final era triste y que me había hecho llorar la primera vez que lo terminé.

No recuerdo las veces que lo leí, pero si sé las veces que lo empecé. Y siempre comenzaba como más me gustaba.

“Platero es un burro pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Come de todo y los del pueblo dicen que tiene acero.”

 

 

La creación de un personaje a partir de la asociación de ideas.

nina peña - libros - escribir - personajes

Hace unos días os comentaba mi dificultad para crear un personaje que, a todas luces y por el argumento del libro, debía ser el malo de la novela.

Los personajes malos, los villanos, son quizás para muchos, los más jugosos, los más carismáticos, aquellos que se pueden permitir ser malos de verdad y ofrecerse al juicio público sabiendo que van a ser exonerados de sus maldades porque estas son necesarias para que, al final, triunfe la virtud, la bondad o cualquier sentimiento considerado correcto socialmente.

Es la contraposición de aquello que nos obligan a ser cuando, tal vez, tendríamos ganas de ponernos el mundo por montera y, por unas cuantas veces, ser los malos.

El malo, para ser carismático ha de poseer dos virtudes, a saber; no sentirse malo sino creerse en posesión de la verdad y de la virtud, y tener una filosofía de vida coherente con sus acciones, que pueda explicarlas.

No tener esas dos cosas lo convertiría en malo de todas formas, sí, pero no tendría esas dimensiones necesarias para ser un malo, muy malo de verdad.

Dos ejemplos de lo que es ser malo, pero con un carisma, una personalidad clara y coherente que se me ocurren a bote pronto, podrían ser el inspector Javert de Los miserables o Mr. Heathcliff en Cumbres borrascosas.

Es innegable que ambos son los personajes “malos” de esas novelas… pero conociendo sus pensamientos, su pasado, su filosofía, su vida, ¿quién puede juzgarlos con la simple palabra malo?

Malo, a secas, sin ninguna doblez en la expresión, serían aquellos personajes de las novelas de Marcial La fuente en que el pistolero era malo de por sí, por naturaleza, sin ningún atisbo de redención posible, sin remordimientos y sin un “live motive” que justifique sus acciones.

Así que, tras pensar en los malos épicos de varios libros, quise que ese personaje que tanto se me resistía tuviera una parte de humanidad, y que esa humanidad, mal entendida o llevada hasta las últimas consecuencias de una forma severa, fuera la que marcara sus malas acciones.

Los personajes son hijos de su tiempo también, y la coyuntura social que los envuelve nos puede marcar qué tipo de maldad es la que estos pueden realizar.

La asociación de ideas me surgió casi sin querer.

Mi personaje ha de ser un fascista militante en una España de postguerra.

Mi cabeza se fue a buscar ejemplos visuales que me parecieran ajustados a esa imagen mental que tengo del miliar fascista y fanático e irremediablemente me vino a la cabeza el papel de Sergi Lopez en El laberinto del fauno. Ahí esta el malo, malo, muy malo.

Con la facilidad de las redes sociales busqué hasta encontrar una crítica que me hizo ver que no todos los malos deben ser tan claramente malos, tan crueles y provocar tanta repulsión en el espectador/lector.

La primera asociación de ideas, que fue Sergi Lopez, me llevó a buscar la filosofía, la ideología de su personaje.

Me metí de lleno en política. Fascismo, nacismo, nacionalsocialismo, nacionalcatolicismo.

Lo sé, tengo un estómago a prueba de bombas.

Necesitaba comprender de dónde viene esa forma de pensar.

Al mismo tiempo, con la cabeza bullendo de información, había estado buscando una parte humana con la cual dotarle de algún refinamiento, de alguna característica que le diera contraste a la crueldad necesaria de la que va a hacer gala el personaje, algo que pudiera conmoverle y que por un momento mostrara su lado más amable y sentimental.

Y, para mi, si hay algo humano que muestra a sensibilidad de cualquier persona, son las artes. La expresión más refinada de nuestro ser, la que más dice de nosotros mismos, la que nos puede hacer sentir y nos puede provocar emociones.

La música era lo ideal.

¿Y qué tipo de música escucharía un militar fascista? Mira, de verdad que a veces me superan estas cosas… pero yo juraría que no a Puccini precisamente.

Una persona con esa fuerza intrínseca, con rango abolengo,con esos valores tan marcados escucharía música culta pero fuerte, una música rotunda; Wagner.

La suma de Wagner y la filosofía fascista, me llevó a Alemania.

Posiblemente, como hijo de su época, mi militar tendría cierta germanofilia. (Los amos del cotarro en aquel momento que tenían a las potencias europeas tan asustaditas que ni se atrevieron a ayudar a la república electa en España y transigieron con las primeras anexiones territoriales de la expansión que Hitler soñaba, en pos de evitar un conflicto que de todas formas acabó estallando)

Y si hay que buscar en el fascismo alemán, en la filosofía alemana de aquel momento, podría haberme hundido en un montón de mierda, con perdón de la expresión y haberme quedado en la forma sin llegar al fondo.

Una ideología tan brutal, inhumana y cruel como el fascismo, el nacionalsocialismo, para mi tiene la base en la falta de cultura de las personas que la ostentaban, en los prejuicios y en los rencores históricos. Eso ya es una marca a seguir.

Pero, ¿cómo puedo llamar “incultos” a personas que han escrito libros, que han montado todo un movimiento social alrededor de una idea o que, yendo más allá, han sido creadores de toda una filosofía que llegó a tener y sigue teniendo miles de adeptos en el mundo? Esas personas se formaron en universidades, tenían sus títulos académicos, pertenecían de nacimiento a círculos de poder y círculos de pensamiento, por tanto incultos no eran, pero sí hacen gala de unas premisas políticas populistas que son las que, aquellas personas con menos nivel cultural, siguieron y siguen.

Por tanto hay un fondo que buscar.

Recapitulando: tenemos a Alemania, tenemos una filosofía fascista y un militar español.

Necesitamos enlazar todo eso de alguna forma para que el resultado sea armonioso y el personaje tenga una psique, una ideología y que esta pueda tener coherencia con sus actos.

Me fui a dos grandes pensadores alemanes; Nietzsche y Schopenhauer.

De verdad que lo mío es vicio.

La filosofía de ambos es completamente contraria a cualquier fascismo. Hay que ser muy retorcido para creer que el súper hombre que menciona Nietzsche signifique la supremacía de la raza aria, pero así fue. Además era ateo y culpaba a la religión de muchos de los males que asolan al hombre (adoro a Nietzsche) y yo lo que necesitaba era una filosofía dentro del fascismo que casara con el catolicismo español imperante en el bando nacional.

Descubro que Nietzsche es de los filósofos más mal interpretados gracias en parte a su propia hermana, Elizabeth Forster Nietzsche que, antisemita de vocación, manipuló su obra cuando este sufrió un colapso que lo dejo convertido en vegetal durante doce largos años. Quién haya leído sus teorías sobre la eutanasia no podrá menos que notar la broma del destino.

La idea reprobable de Nietzsche sobre las clases sociales y la primacía de la clase aristocrática sin embargo me va a venir muy bien.

Todas esas pesquisas me llevan a un tal Alfred Beaumuler, filosofo alemán fascista que publicó un libro titulado Nietzsche, el filosofo y político y que manipuló a su gusto algunas teorías para adaptarlas a la filosofía nazi que por lo visto era necesaria. Obviamente no pienso leerme ese libro, pero los datos me llevan a ese fondo que yo buscaba, a esa filosofía de vida interior que necesita un malo muy malo para no ser un personaje plano y poseer, sino alma, al menos un cerebro que justifique sus actos.

Lo siguiente era unir todo eso con la religión católica , y sabemos que el fascismo era ateo…

Para unirlo lo que he hecho es separarlo.

He separado Dios de religión. Espiritualidad de Iglesia.

Si tenemos en cuenta que el fascismo español, basado muchas veces en el catolicismo tradicional se apoya  en dogmas y leyes dictadas más por la iglesia que por la propia biblia, si tenemos en cuenta de que todo nace de una filosofía judeo-cristiana que ha imperado durante miles de años en el sentimiento y pensamiento sobre la culpa, el pecado, el bien y el mal o en los juicios finales, al separar ambas cosas, si la mente de mi personaje separa ambas cosas, obtenemos a un militar que cree en Dios pero que repele la imagen del sacerdote como modelo político y su influencia en las leyes civiles del momento, que a su parecer han de ser dictadas por poderes terrenales y no divinos.

Et voilá! Ahí tenemos a mi malo malísimo.

Un personaje refinado, culto, que lee libros filosóficos, que escucha a Wagner, que cree de forma íntima en todo lo que hace porque para él no es hacer o no hacer, sino vivir o no vivir de la forma adecuada. Sus actos van a tener una justificación porque ya sé como piensa, sus maldades van a tener una veta de bondad porque creerá estar haciendo lo correcto y lo moralmente necesario aun cuando esto sea reprobable. Un personaje que tratará de destruir todo aquello que él crea necesario destruir en pos de una sociedad correcta  y tradicional.

Y ahora viene lo más difícil; escribir.

Deseadme suerte.

 

Recuperando buenas costumbres: La virgulilla, tertulia literaria.

Hace unos meses, con la publicación de mi segundo libro Rosa de los vientos, conocí a un grupo de gente increíble; lectores, escritores, poetas, bohemios, librepensadores… ellos, desde hacía tiempo querían recuperar las tertulias literarias y llevaban años reuniéndose en una cafetería que ya es como la segunda casa de todos.

En una nueva etapa de las reuniones, hemos abierto un blog, estamos recuperando palabras obsoletas, apostamos por los relatos y ediciones en grupo, y vamos a tratar de movilizarnos y dinamizar los actos culturales de nuestra ciudad asistiendo a distintos eventos.

Os presento el blog de La virgulilla, tertulias literarias.

Espero que os guste la idea y nos honréis con vuestra virtual presencia además de participar en estas locuras nuestras.

Os dejo el enlace para que podáis conocernos personalmente en plena faena.

Origen: Quiénes somos

Reseña de Las sufragistas.

las sufragistas - nina peña - libro - mujeres

Allá por el mes de septiembre, antes de cambiar la portada por esta que conocéis ahora y con el libro recién publicado en Amazon, mi querida amiga Conchi hizo una reseña en su blog.

Conchi es, aparte de una buena amiga, la correctora ortotipográfica y de estilo de este libro, o sea, la madrina de la criatura. En aquel momento el libro estaba bajo seudónimo y no pude publicar aquí su reseña, pero me ha parecido oportuno publicarla en este momento. Espero que os guste y que os anime a leerlo.

http://cosasmias-cosesmeues.blogspot.com.es/2016/09/las-sufragistas.html
Podéis leer la entrada completa en su propio blog, Cosas mías.

 

Sinopsis:
¿Puede una mujer amar a dos personas a la vez? 
Grace, una activista perteneciente al grupo de las Suffragettes londinenses, y en un momento histórico en la lucha por los derechos de la mujer, sufre una grave crisis de identidad tras conocer a James y a Ingrid, las dos personas que cambiarán su mundo para siempre. 
Conocerles a ellos y sus ideas, así como la revolución ideológica que está a punto de sacudir al mundo previo a la 1º guerra mundial, hace que Grace se plantee temas profundos que desde su posición acomodada nunca antes siquiera llegó a pensar. Los ideales de sufragio para las mujeres, que es algo que por lo que lleva años luchando, comienzan a parecerle efímeros frente a novedosas ideas promulgadas por las feministas europeas. El amor libre, las opciones de identidad sexual, la elección libre de la maternidad o el socialismo, irrumpen fuerte en su vida volcando todo lo que una vez creyó. 
Con Ingrid y James, Grace comienza un cambio drástico en su vida, asumiendo su verdadera identidad sexual, cambiando los valores en los que la habían educado y comienza a ser una mujer libre. 
Basado en hechos históricos y con personajes reales, como Emmeline o Sylvia Pankhurst, Emily Davidson, Ethel Smyth o Madame Pelletier, que se entremezclan en la narración, Grace comienza un viaje interior del que saldrá una mujer nueva, quizá el precedente de cómo somos muchas mujeres actuales. 

Quizá hayáis notado la escasez de lecturas de este verano. Os aseguro que he leído, y mucho. Pasé varias semanas leyendo y retocando en las formas (nunca en el fondo, que para mí la creatividad del autor es sagrada) esta novela de mi amiga Erin Greene de quien ya os puse una poesía.

Dos temas principales vertebran esta novela, intrincados ambos en la esencia de ser mujer. Por un lado, la lucha de la protagonista, junto a un grupo de pioneras sufragistas, por conseguir el voto para las mujeres además de unas leyes menos discriminatorias. Los derechos que quizá hoy damos por sentados se cobraron la sangre de valientes mujeres que sacrificaron su estabilidad, su posición, su salud física y mental por intentar lograrlos. Nunca les estaremos lo bastante agradecidas. Por otro lado, la liberación del yugo legal masculino debía ir acompañada del descubrimiento de su sexualidad, hasta entonces mayoritariamente reprimida. Por ambos procesos transita Grace, la protagonista en principio, aunque más tarde veremos que es el vértice de un triángulo de pasiones y de ideologías.

Hay que agradecer a la autora el repaso histórico de la época convulsa que precede la Primera Guerra Mundial y que nos recuerde los sacrificios de aquellas mujeres, en efecto, aunque no quiero obviar su talento para la narración erótica. Las escenas de sexo están impecable y elegantemente descritas sin que ello les haga perder efectividad. Que me hayan recordado la mejor novela erótica de Robin Schone, El tutor, ha de interpretarse como un halago por mi parte. De hecho, me he quedado con las ganas de leer más episodios de ese cariz. Como me conocéis, ya no os escandalizan mis preferencias de lecturas sicalípticas. Y, amigas mías, ese James os va a volver locas. Puede que tenga una idea de en quién ha pensado la autora para describirlo pero no pienso revelarlo. La imaginación al poder, chicas, y vuestras parejas (o vosotras mismas, qué caray) lo agradecerán.

Sea por un tema o por el otro, os recomiendo su lectura. De momento, solo está disponible en formato digital y lo podéis adquirir baratito en Amazon.

Crítica a “Las sufragistas”, de Nina Peña

La primera reseña de LAS SUFRAGISTAS, no podía ser de otra persona más que de Miriam. Gracias Miriam, tomo nota de todo lo que me dices para mejorarla en el futuro, de cara a otra edición en formato tradicional. Saber nuestros errores, esos que no vemos porque estamos muy metidas en la narración,  es siempre una gran ayuda no solo para el libro que nos ocupa sino para seguir mejorando. Y gracias también por tus palabras, y sí, disfruté como una enana escribiendo sobre el feminismo más real y más de base, ese feminismo que ahora parece desvirtuado. Un beso y de nuevo gracias.

 

 

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A Librería

Título: Las sufragistas
Autor: Nina Peña Pitarch
Género: Biografía – Histórica
Fecha de su composición: 2016
Edición: Digital
Editorial: Autopublicado
Número de páginas: 684 páginas

Lo cierto es que lo que a mí me resulta sarcástico es ver cómo mujeres de una posición social elevada se inflaman en discursos épicos sobre sufragios y sobre los derechos de la mujer pero no hacen nada por mejorar las condiciones de trabajo de sus compañeras de sexo. ¿Sabe usted que en este país las mujeres cobran mucho menos que los hombres por realizar exactamente la misma labor?

Nina Peña me ofreció leer y reseñar alguna de sus obras. Y, dado que no puedo rechazar la oportunidad de sumergirme en una novela histórica con aires feministas, el título elegido es el que ocupa esta crítica. Con la presión que siempre es leer y hablar de una amiga, a ello voy.

La protagonista

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Un reto.

nina peña - libros - escribir

Sin duda escribir sobre algo que no conoces en profundidad o sobre épocas que no has vivido y sobre las que tienes que documentarte hasta que llegas a soñar con ellas es un reto.

Y es un reto al que me estoy enfrentando en estos momentos.

No solo he salido de mi zona de confort al escribir con personajes masculinos que tienen un peso específico en la trama sino que además, he de ponerme en la piel de ellos para tratar de explicar una filosofía, un carácter y una ideología política que es completamente contraria a la mía.

Hay cientos de ensayos, documentales, testimonios y libros que hablan de ello, y me he leído y visto bastantes porque de una forma u otra todos me van a ayudar a sumergirme en esa coyuntura, pero tratar de meterme en una piel, en unos sentimientos o tratar de interiorizar en pensamientos toda esa carga política que, además, transforma por completo el modo de vida de las personas que siguen su filosofía, es un arduo trabajo no de imaginación sino de una empatía que no sé si voy a lograr.

Un reto. Salir de mi zona confortable y hablar de cosas que no son ni cómodas ni agradables, pero sí son necesarias para el argumento de mi libro y que por tanto voy a tener que enfrentar.

Es algo que va mucho más allá de describir un físico o una imagen aunque estas sean también necesarias. Es toda una forma de moverse, de mirar, de hablar, de ser, de estar en los lugares lo que han de marcar esa personalidad y ese carácter que además tiene que ir en consonancia con su forma de entender la vida, con las reglas por las cuales se rige su comportamiento.

Y… ¿Cómo lo hago si ese tipo de persona me produce repulsión? ¿Cómo describo a un personaje de forma que sea coherente y no quede patente mi opinión personal al respecto de su ideología y de sus prácticas? ¿Cómo me mantengo al margen de los hechos para simplemente relatarlos, contarlos?

Es un reto del que no sé como voy a salir…ya me lo diréis cuando leáis el libro…que a este paso será dentro de mucho tiempo. (Ains)