Judith Butler y la filosofía Queer.

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Judith Butler es una filósofa post-estructuralista que actualmente ocupa la cátedra Maxine Elliot de Retórica, Literatura comparada y Estudios de la mujer, en la Universidad de California, Berkeley, tras haber sido profesora en la Universidad de Wesleyan de Ohio y Johns Hopkins.

Esta teórica ha realizado importantes aportaciones en el campo del feminismo, la Teoría Queer, la filosofía política y la ética.

Es autora de dos de los libros más influyentes del s.XX “El Género en disputa. Feminismo y la subversión de la identidad” (1990) y “ Cuerpos que importan. El límite discursivo del sexo” (1993). Traducida a 20 idiomas, ambos libros describen lo que hoy se conoce como Teoría Queer y son básicos en el pensamiento moderno y las nuevas teorías sobre género y sexualidad.

En estos libros Butler pone en tela de juicio la idea de que el sexo es algo natural mientras que el género se construye socialmente más allá de una anatomía. Así como el sexo nunca se cuestiona puesto que todos nacemos con unos atributos sexuales definidos (sistema binario hombre –mujer) el género es un concepto subjetivo que se da dentro de un sistema social ya marcado con unas pautas y normas y que por tanto está siempre en creación o construcción continua, y al tener que ser aceptado por el resto de sociedad, en disputa.

Este pensamiento obliga a replantearse la perspectiva feminista y sus teorías y así entender que las mujeres es más que un colectivo físico adquiriendo un significado político.

Esta teoría será abrazada entonces por colectivos denominados como “minorías” y que son discriminados por la norma social binaria suponiendo un gran empuje al denominado Movimiento Queer.

El género, por tanto, esta siempre expresándose, mostrándose y construyéndose en un contexto social en el que puede aceptar o transgredir las normas impuestas y hacer legible a la persona socialmente. Es una negociación constante con esa normativa o bien una transgresión de esas leyes aceptadas y consideradas como políticamente correctas.

Estos ideales o normas o leyes sociales de masculinidad y feminidad han sido configurados desde la heterosexualidad. Se parte de una idea en que la identificación con un género se opone y excluye el deseo hacia ése mismo género y por tanto implica que debe orientarse hacia el sexo contrario. Idea a mi parecer un tanto religiosa en la que el sexo entre personas está encaminado exclusivamente hacia la procreación y en ningún caso hacia el crecimiento personal, relaciones afectivas o simplemente búsqueda del placer.

Desde el punto de vista de Butler, deseo e identificación no tienen porque ser excluyentes mutuamente ni existe ninguna razón por la cual una persona deba orientar su deseo hacia un género u otro completa y totalmente.

Para la filósofa, no hay encarnaciones de feminidad o masculinidad que sean más auténticas unas que otras, puesto que todas parten de la subjetividad del individuo. Lo que sí existe es una continua negociación de los ideales de acuerdo a una normativa social que los vuelve “respetables” de acuerdo a un imaginario social plenamente aceptado que continua siendo mayoritariamente heterocéntrico.

Conocer las teorías de Judith Butler me ha ayudado muchísimo a la hora de amueblar la mente de cara a escribir mi libro, puesto que me he planteado cuestiones que nunca antes me había planteado, como puedan ser la construcción y asunción del género, la identidad o el concepto “mujer”.

La protagonista asume su identidad, construye su género a través de unas vivencias que le abren la mente y le obligan a aceptarse, rehacerse a sí misma en un proceso que dura varios años y en el que mantiene una relación bisexual que está en constante tela de juicio por ser algo que transgrede esas leyes aceptadas socialmente, así como en una lucha constante de poder entre ella y su pareja masculina.

Judith

Judith Butler entrevistada por Milagros Belgrano Rawson

La invención de la palabra

¿Cómo ve el devenir de la potencia de lo que usted llamó la “matriz heterosexual” en las últimas cinco décadas? ¿Qué cambios han ocurrido y a qué cree que se deben?

–Pienso que tenemos que asumir que “la matriz heterosexual” es una manera de intentar describir las cambiantes operaciones de la heterosexualidad hegemónica y obligatoria, y que esta “matriz” no tiene una única formulación. A veces, una construcción teórica como “matriz heterosexual” actúa como punto de partida para un análisis pero no es en sí misma descriptiva. Podríamos hablar sobre cambios producidos en las últimas cinco décadas dentro de ciertos contextos geopolíticos y seguramente notaremos que hay más espacio para otros modos de la sexualidad –gay, lesbiana, bisexual–, pero también tendríamos que advertir los nuevos métodos de normalización que emergieron en las mismas décadas. Lo que podría ser importante de considerar es la manera en que la separación entre reproducción y sexualidad es evidente para gente de cualquier orientación sexual. Aunque también habría que recordar que el funcionamiento de la matriz heterosexual no sólo impone heterosexualidad sino que también controla los términos del género. Por lo tanto, es importante también hacer un seguimiento de cómo los modos de presentación de las cuestiones de género ya no están vinculadas con la orientación sexual de manera clara o previsible. Hay, por supuesto, lugares en el globo donde es más difícil seguir el “progreso”, así que probablemente necesitemos desarrollar un mapa dinámico y complejo para ensayar y pensar más cuidadosamente cuándo y dónde opera la matriz heterosexual.

¿Cómo imagina un futuro donde la norma binaria se haya diluido?

–No es necesario imaginarse un futuro en este sentido porque la impugnación del sistema binario de géneros ya ha sucedido. De alguna manera, ha sucedido. El desafío es encontrar un mejor vocabulario para las maneras de vivir el género y la sexualidad que no encaje tan fácilmente en la norma binaria. De esta manera, el futuro está en el pasado y en el presente, pero necesitamos producir la palabra en la que la complejidad existente pueda ser reconocida y en donde el miedo a la marginación, patologización y la violencia sea radicalmente eliminado. Tal vez nuestra lucha sea menos para producir nuevas formulaciones del género que para construir un mundo en el que la gente pueda vivir y respirar dentro de la sexualidad y el género que ya viven.

¿Qué consecuencias políticas traen aparejadas estas nuevas perspectivas?

–Algunas son claras: la oposición en la calle a la violencia médica y policial contra la gente transgénero, la conformación de nuevas alianzas entre feministas, lesbianas, gays y bisexuales, queer, genderqueer, transgéneros, intersex; la despatoligización de la homosexualidad y la transexualidad dentro de los manuales y prácticas médicas, la producción de espacios culturales donde a través del arte es posible explorar las luchas y los placeres de estas vidas particulares, el desarrollo de formas de activismo basadas menos en una identidad estricta que en una forma de afiliación donde la diferencia tenga más valor que la superación de ésta.

¿Es posible adaptar su trabajo teórico, sobre todo el vinculado con los temas de género, a la vida cotidiana?

–Hay varias formas de responder esa pregunta. Mi primera respuesta es decir que el trabajo y el amor están relacionados, y con eso quiero decir que amo mi trabajo y que mi trabajo proviene en parte de reflexiones sobre las condiciones del amor. Pero más que eso, creo que el género tiene mucho que ver con las relaciones que mantenemos en la vida. No siempre es el aspecto más importante de toda relación, pero el género es una forma de relacionarse. Pienso que la gente, en todo el mundo, está confundida con el género, incluso cuando lo están disfrutando, así que miran los recursos culturales que tienen a su disposición para que estas cuestiones tengan sentido. La teoría académica es sólo un recurso entre otros.

Pero dado que usted teoriza sobre el amor, la sexualidad, el deseo y el género, ¿hay alguna forma de aplicar algunos de sus postulados?

–No pienso que la teoría deba ser aplicada. No se trata de un conjunto de prescripciones abstractas aplicables a la vida práctica. La teoría no te dice cómo hacer las cosas, pero abre posibilidades. En un mundo que constantemente cierra posibilidades, es importante abrirlas. Una vez, Nancy Fraser (filósofa feminista norteamericana) me preguntó cómo se podía distinguir entre las posibilidades que había que valorar y las que no. Ella quería una forma de medir normas. Pero yo creo que se trata de maximizar las posibilidades de vivir la vida, aunque ésta sea precaria. De todos modos, cuando la gente toma una teoría y luego hace su propio análisis sobre una práctica social determinada –algo que yo no podría hacer– es algo maravilloso. Porque esa teoría sale del contexto en el que fue creada y entra en otro y se convierte en algo diferente. Para mí, la teoría es un gesto insuficiente. Hay que retomarla en distintos contextos para que se convierta en algo diferente. Y recién cuando esto ocurre la teoría es exitosa.

¿Y entonces es posible dejar una marca en el mundo?

–Cuando estaba en la facultad, yo formaba parte de un emergente movimiento gay y lésbico (por entonces no existía lo “queer”) y era una feminista comprometida. Lo que no entendía era cómo iba a poder juntar todos estos mundos diferentes. Parecían separados y que habría riesgos si intentaba unirlos. Pero, de a poco, de alguna forma se unieron, y yo me encontré en una posición afortunada. No estoy segura de que, como persona, yo pueda hacer una diferencia. Pero formo parte de un movimiento de pensamiento más grande que ha hecho y hace una diferencia.

Usted apoyó a Obama antes de su elección. Hasta ahora, ¿está satisfecha con sus primeros meses en el gobierno?

–Es verdad que voté a Obama en las primarias demócratas y en la elección final, pero tenía algunas dudas sobre sus posiciones. Es un demócrata centrista y es importante saber que la “izquierda” consiste en movimientos sociales radicales que no siempre están bien representados por Obama o sus funcionarios. Mi esperanza es que surja una práctica de la crítica en la izquierda. Por supuesto que estamos aliviados ahora que Bush se fue y que Obama está en el poder. Pero hay que recordar que Obama nunca apoyó el derecho al matrimonio entre personas del mismo sexo y que tenía el poder para influenciar en la votación de California que anuló el matrimonio gay. Pero, por razones tácticas, eligió no hacer nada. Y estuvo dolorosamente callado durante el ataque a Gaza, incluso cuando debería ser claro para él que los judíos progresistas ahora están preparados para criticar la violencia del Estado israelí. También eligió en su gabinete a gente que es muy conocida por su misoginia y racismo, como Lawrence Summers (N. de la R: profesor en Harvard y director del Consejo Nacional Económico). Así que veamos cuán lejos está dispuesto a ir con respecto a las decisiones más difíciles. Debo decir que luego de sus primeros tres meses en el gobierno estoy más contenta de lo que había pensado. Cuando fue electo, me preocupaba que tanta gente estuviera enamorada de él y lo idealizara y que luego se decepcionara por completo o que “disculpara” sus numerosos compromisos con fuerzas más conservadoras. Pero creo que Obama hizo un buen trabajo al asegurarse de que la gente no lo viera como un Mesías. Ofrece esperanza, pero no redención, lo que para mí es un alivio. Ya veremos qué posición tomará su gobierno en cuanto al aborto. En mi opinión, ésta es una pregunta abierta.

¿Le resulta llamativo que en este momento se discuta en distintos lugares del mundo –con el apoyo de múltiples personalidades públicas– la legalización del matrimonio gay y que el aborto, a su vez, siga siendo un tema tabú o defendido sólo por grupos de mujeres militantes?

–Es importante considerar cómo el movimiento “pro-matrimonio” ha limpiado las relaciones homosexuales y neutralizando el radicalismo sexual. Ahora gira alrededor de imágenes de monogamia y propiedad. Y, sin embargo, la práctica del aborto es muchas veces presentada como una opción socialmente condenable o estigmatizada por la pérdida de status de clase. Así que me parece que necesitamos repensar el feminismo y los movimientos sexuales radicales para tomar en cuenta formas de filiación que no son conyugales y que no siempre se basan en derechos de propiedad. Y también habría que volver a aliar al movimiento gay y lésbico (y a los bisexuales) con el feminismo y la crítica de la opresión de clase. Mi temor es que en los Estados Unidos estemos aceptando los términos de la democracia liberal participativa en el sentido amplio del compromiso político. Por supuesto, quiero esa democracia, pero quiero que sigamos preguntándonos qué es lo que la democracia radical nos pide ahora.

¿Cómo ingresa el concepto de familia en esta historia? ¿Cree que se ha modificado?

–Creo que tenemos que distinguir “familia” de “parentesco”, pensando parentesco como ese grupo de personas de las que dependemos y que dependen de nosotros, una comunidad que participa de las mayores celebraciones y pérdidas de nuestras vidas. Creo que es un error restringir la idea de parentesco a la familia nuclear. Creo que todos necesitamos producir y sostener este tipo de comunidades. Demasiado peso emocional se deposita sobre la familia y la pareja, y encima estas instituciones deben abrirse a mundos más amplios. No es necesario estar unidos por la sangre o por el matrimonio para convertirse en esenciales unos para los otros. No solamente tenemos que imaginarnos más allá de estas maneras de relacionarnos sino también cómo podríamos vivir en ellas.

 

 

Libros

  • ‘’Sujetos de deseo: Reflexiones Hegelianas en la Francia del siglo XX”(1987)
  • ‘’El género en disputa: El feminismo y la subversión de la identidad”(1990)
  • ‘’Cuerpos que importan: Sobre los límites materiales y discursivos del sexo” (1993)
  • ‘’Lenguaje poder e identidad” (1977)
  • ‘’Mecanismos psíquicos del poder: teorías sobre la sujeción” (1997)
  • ‘’El grito de Antígona” (2000)

.         Artículos

  • ‘’El marxismo y lo meramente cultural”
  • ‘Variaciones sobre sexo y género”
  • 2012: ‘’Afirmo un judaísmo no asociado a la violencia del Estado”
  • 2011: La alianza de los cuerpos y las políticas de la calle”
  • 2011: ‘’ Informe Amicus Curiae’’
  • 2009: ‘’Performatividad, precariedad y políticas sexuales’’
  • 2008: Euforia acrítica”
  • 2006: Relaciones género”
  • 2003: Violencia, luto y política’’
  • 1998: Merely Cultural’’
  • 1995: ‘’Los usos de igualdad’’
  • 1988: Actos performativos y constitución del género: un ensayo en fenomenología y la teoría feminista

 

 

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8 comentarios en “Judith Butler y la filosofía Queer.

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