A veces.

 

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A veces me gustaría ser tal como es el resto del mundo.

Ser como esos que nunca piensan antes de hablar y que dicen las cosas sin saber, sin afectarles el hecho de producir dolor. O ser de los que no lo sienten, de la gente a la que nunca le duele ni le importa nada.

Ser de los que no se sienten incómodos en los largos silencios.

De los que miran sin sonreír.

De los que guardan sus palabras pese a mostrar en su frente el oscuro mecanismo de sus pensamientos.

Ser de los que no miran los amaneceres ni los atardeceres ni cuentan las olas en el mar.

De los que siempre tienen un juicio justo e ineludible que emitir y una sospecha que confirmar.

De los que no dudan, de los que no se plantean nunca no tener la razón.

Ser de los que se quejan de las hojas caídas de los árboles sobre el cemento sin ver el otoño.

De los que se quejan de los pétalos de flores en las aceras sin ver las primaveras.

De los que se quejan de la lluvia sin escuchar la música de sus gotas sobre los cristales cerrados tras los que hay un calor de hogar que no existiría sin ella.

Ser de los que gritan en los semáforos porque son incapaces de reconocerse como peatones.

Ser como aquellos que siempre tienen una opinión para todo aunque se la guarden tras el oscuro túnel de los ojos.

De los que no se enfadan con las injusticias ni le gritan al presentador de los noticiarios.

De los que siempre encuentran algo, por pequeño que sea, con lo que pueden justificar un acto de maldad o un atropello.

De quienes saben buscar culpas a víctimas inocentes para que el culpable no lo sea tanto y el inocente lo sea menos.

De los que no lloran escuchando el Adagio de Albinoni o el Oblivion de Piazzola.

Ser de los que hablan como si conocieran el mundo entero, como si es perteneciera, como si no hubiera ningún lugar al que no hubieran viajado.

Como los que nombran menús y restaurantes, y aviones y tiendas y hoteles de ciudades lejanas pero que no han paseado por ningún parque de la ciudad en la que viven, ni se han perdido en ningún bosque ni en ninguna calle sin nombre.

De aquellos que no viven aventuras de las que puedan salir heridos.

De los que son capaces de reír en los entierros y no emborracharse en las bodas.

De los que cuelgan cd´s en las ventanas para que los pájaros no se acerquen a sus balcones.

De los que podan los rosales sin pincharse y de los que ponen las rosas en un jarrón sin pararse a oler su perfume.

De los que ordenan los libros en los estantes con gusto estético o de aquellos que no tienen libros porque no les parece decorativo.

Ser como esos que no conocen los nombres de los árboles ni la forma de sus hojas, pero devoran sus frutos.

De esa gente que no siente el aroma del viento ni el punto cardinal del que sopla, de esos que odian la Tramontana porque es fría y el Poniente porque es demasiado cálido.

Me gustaría tener el don de ver solo aquello que mis ojos ven, de reconocer y formar las imágenes exactas en un cerebro matemático ante las cuales no cabria ni un ápice de duda o incertidumbre. No ver nunca ese otro lado de las cosas.

Creo que, si fuera como ellos, sufriría menos.

Por eso, a veces, me gustaría ser como el resto del mundo.

Pero solo a veces.

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5 comentarios en “A veces.

  1. Impresionante.. me quedo con varias frases como:

    “Ser como esos que no conocen los nombres de los árboles ni la forma de sus hojas, pero devoran sus frutos” o “De los que guardan sus palabras pese a mostrar en su frente el oscuro mecanismo de sus pensamientos”.

    Sencillamente increíble, me ha maravillado con cada palabra, una reflexión profunda y poética, burlándose irónicamente de lo frívolo y la perfección.

    Me ha encantado !!

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    1. Así es, no hay cosa que me duela más que esa frivolidad y esa falta de empatía que hay en el mundo actual, esa forma de quedarnos siempre en la superficie de las cosas, de no ver ni la belleza ni el dolor. La inspiración me vino en un momento en que yendo en un transporte público, se formó un poco de retención al dejar pasar en un paso de cebra a unos ancianos, uno de ellos en andador, y alguien se quejó de que si íbamos a estar ahí todo el día, y te puedo asegurar de que lo de protestar por los pétalos en las aceras también es un cometario que escuché hace poco. A veces, las personas somos realmente estúpidas. Gracias por comentar Celeste, un besazo.

      Le gusta a 1 persona

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