Perspectiva de género.

nina peña - perspectiva de género - mujeres - feminismo

Estos días, a raíz de los juicios y de los casos que abarrotan los juzgados así como por las sentencias polémicas en las que las mujeres nos sentimos poco menos que ninguneadas o discriminadas por la ley, hemos oído cientos de veces este concepto, aunque no siempre sabemos interpretarlo.

La perspectiva de género es un mecanismo  de análisis mediante el cual se trata de explicar la desigualdad y la inequidad entre hombres y mujeres.

Consiste en un enfoque de las situaciones teniendo en cuenta la diversidad de los modos en que se representan las relaciones de género en la sociedad entendiendo la identidad de género de unos y otros.

Para Marcela Lagarde: “Esta perspectiva reconoce la diversidad de géneros y la existencia de las mujeres y los hombres, como un principio esencial en la construcción de una humanidad diversa y democrática. La perspectiva de género permite analizar y comprender las características que definen a las mujeres y a los hombres de manera específica, así como sus semejanzas y diferencias. Esta perspectiva analiza las posibilidades vitales de las mujeres y los hombres; el sentido de sus vidas, sus expectativas y oportunidades, las complejas y diversas relaciones sociales que se dan entre ambos géneros, así como los conflictos institucionales y cotidianos que deben enfrentar y las maneras en que lo hacen.”

Según Juana Camargo la perspectiva de género “establece una teoría que trata de explicar las características, relaciones y comportamientos sociales de hombres y mujeres en la sociedad, su origen y su evolución, destacando la existencia real del género femenino y masculino sin dominio de uno sobre el otro, sin jerarquías y sin desigualdad.”

De esta forma, la perspectiva de género es una herramienta que nos permite identificar y tener en cuenta la experiencia femenina y masculina con el fin de resaltar y erradicar las desigualdades de poder que hay entre ambos géneros.
Por otro lado, cabe señalar que la incorporación de una perspectiva de género no es un proceso que comience y termine con las mujeres, puesto que también implica eliminar todo trato discriminatorio hacia cualquier otro grupo vulnerable, como pudiesen ser homosexuales, personas transgénero, etcétera.

Según Aciprensa “La perspectiva de género emerge como una categoría de análisis de la realidad social y política a fines del Siglo XX y comienzos del Siglo XXI. De contornos difusos y ambiguos, podemos decir que, centralmente, supone una antropología que considera que lo femenino y lo masculino son dimensiones de origen cultural en el ser humano, quitando toda relevancia al dato biológico. De esta forma, la perspectiva de género sería una clave de interpretación de la sociedad que pretende discernir y denunciar los condicionamientos culturales que oprimen a la mujer y a su vez, que promueve iniciativas para liberar a la mujer de esos condicionamientos”.

A raíz del los juicios con valor mediático que estamos viendo estos meses podemos preguntarnos como aplicar la perspectiva de género en estos casos, sangrantes, en los que la victima parece salir perdiendo siempre y donde las sentencias son totalmente injustas pese a que se haya aplicado el código penal. Porqué un juez o una jueza llega a poner a violadores en la calle o a re-victimizar a la víctima en la sala.

Para Marta Lamas la mujer se ha enfrentado históricamente a una situación de desigualdad, discriminación y falta de oportunidades sumamente marcadas, acontecimientos que han tenido como resultado la lucha por la reivindicación femenina, que en consecuencia no sólo ha tenido el tardío reconocimiento de nuestros derechos, sino que también ha logrado garantizar el cumplimiento y la protección de los mismos.

Según  la Magistrada del Tribunal Superior de Justicia de Canarias, Gloria Poyatos: Los jueces y juezas nacemos, nos educamos y opositamos en la misma sociedad prejuiciosa que el resto de las profesiones, pero con mayor responsabilidad porque nuestras resoluciones tienen un gran impacto en la vida de las personas.
No somos inmunes a la estereotipia y por ello no debe extrañar que los prejuicios penetren transversalmente en nuestras resoluciones dando lugar a decisiones basadas en creencias preconcebidas sobre el comportamiento “apropiado” de la mujer en cada contexto. Franquear desde la justicia estos mitos no es fácil, exige formación y capacitación para juzgar con perspectiva de género, como metodología de impartición de justicia conforme al principio pro persona. Los prejuicios predisponen a quien juzga y comprometen la imparcialidad que debe regir la actividad jurisdiccional, sobre todo, en casos de sobrecarga judicial, que facilita el camino simple y acrítico, de dar por validos los “mandatos” sociales derivados de la estereotipación. Por ello desde el Derecho Internacional se ha venido construyendo una jurisprudencia de género, en respuesta a la constatada inutilidad de las herramientas tradicionales para lograr una igualdad real y no simulada.

En el principio de igualdad no cabe mantenerse neutral porque en el momento de juzgar se parte de una posición habitualmente de desigualdad lo que perpetúa  la asimetría y la repetición de estereotipos.

 

Consulta en:

http://nomasvg.com/justicia-con-perspectiva-de-genero/

http://contrapeso.info/2013/que-es-perspectiva-de-genero/

https://gradoceroprensa.wordpress.com/2016/06/02/juzgar-con-perspectiva-de-genero/

 

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