Domingo

nina peña - literatura - libros - mujer

 

Los domingos tienen una pereza intrínseca, navegable a ciertas horas del día, nubosa en la mañana, cuando al levantarme me desperezo frente a la ventana y veo la bruma inexistente sobre los tejados, humedeciendo las calles, como si un velo cubriera el mundo.

El domingo es la duda entre lo que quiero hacer, lo que debo hacer y lo que de verdad me apetece hacer. Lucho durante todo el día por tratar de sacarle partido a las horas de descanso mientras mi “lado oscuro” quiere que sean horas improductivas. La conciencia me dicta todo lo que puedo lleva a cabo mientras mi cuerpo me pide descanso, siesta, palomitas y sofá frente al televisor.

El domingo tiene algo de negligente. Se escaquea del trabajo sabiendo lo necesario de esas horas y de esos momentos sin afanes, de tener todo el día por delante.

El domingo es ese día que ya tiene algo de final aun cuando está comenzando. Tiene algo de tregua. De entre-guerras.

El domingo, se recoge en sí mismo esperando ser moldeado.

 

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6 comentarios en “Domingo”

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