Elena Medel en cinco poemas

elena medel - nina peña - poemas - poesía

 

Elena Medel es una joven escritora española de origen cordobés, nacida en el año 1985. Su primer acercamiento a la literatura lo tuvo a través de la narrativa, género que comenzó a cultivar desde pequeña. Más tarde, aunque con tan sólo 11 años, conocer la obra de Federico García Lorca la inspiró a escribir poesía, y así comenzó a transitar un exitoso camino, que la llevó a ganar el premio Andalucía Joven cinco años más tarde. Actualmente trabaja como redactora en El País de Madrid y colabora en otras publicaciones, tanto en papel como digitales, en el área de crítica literaria. También ejerce la coordinación de las actividades realizadas en La Bella Varsovia, un colectivo cultural cordobés que promueve a jóvenes creadores y que se difunde a través de Internet.
El hilo conductor de todas sus historias y sus poemas es el miedo al cambio, a que se termine aquello que resulta familiar para dar lugar a la destrucción, a la ruina. Algunas de sus obras publicadas son “Mi primer bikini”, “Vacaciones” y “Soplo en el corazón”. Entre sus poemas, que han sido traducidos a más de cinco idiomas, encontramos “Bellum jeans”, “Tu dejaste inhabitada”, “Irène Némirovsky”. Es también de su autoría el relato titulado “Matar en Barcelona”.

Fuente: Poemas del alma
Candy

Rota sobre el arcoiris,
descubro que la lluvia
es mi única coraza.
De noche se me forman
piscinas en el hombro,
mientras cuento mis pecas.

De mañana, imagino
que buceo en ellas:
que mi nuez es esponja,
que escribo mis poemas
con la ruina de nadie.
En el fondo de todo
-cuyo cielo es trapecio-
mi cuello de botella
se empequeñece y ríe,
con un mensaje dentro:
salir jamás de aquí,
hormiga a pata coja.

O tumbada en añil:
mi barbilla es cruel
y araña el imperdible
que sujeta mis botas,
o me arranco de cuajo
el punzón que me aferra
al balcón, y me asomo.
He estado ahí abajo.
Golpeo el techo y llueve.
Diluvia mi cabello:
la lluvia es mi defensa;
éste, mi himno acuático.

He estado ahí abajo.
Abajo, más profunda.
Donde puedo estar sola.
Incluso más abajo,
incrustada en el fondo
del agua o de la tierra.
Trenzas destartaladas:
soy muñeca de sucio
trapo, pisoteada,
rota sobre el arcoiris.

 

 

Escribiré quinientas veces el nombre de mi madre…
Escribiré quinientas veces el nombre de mi madre.
Con un vestido blanco trazaré cada una de sus letras por las
paredes de mi dormitorio, por el suelo del patio del
colegio, por el pasillo de la casa más antigua. Para
recordar mi origen cada vez que yo viva.
En todos los lugares podré besar sus mejillas limpias de
cristal, aunque ella duerma lejos:
sus mejillas cercanas que me dolerán allá donde acaricie
su nombre escrito.
Tantos días, tantas noches habrá de alimentarme
amorosamente con su parábola descalza;
vendrá mi madre a arroparme, mujer de humo, con los ojos
tiritando de suerte,
y en cada sueño mis apellidos dolerán como un cartel de
bienvenida a un hogar diferente.
Sobre mi cabello, rubio como el de mi madre, la corona que
me ciño como hija primogénita de Dinamarca.
Me llamaré Vacía, en honor a mis muertos; miraré cómo
retozan de acrílico las palmas de mis manos, sangrará
mi lengua a disposici6n de mis muertos.
Gritaré quinientas veces el nombre de mi madre para quien
quiera escucharlo, y escribiré que bendigo este medio
corazón en huelga mío, pues no olvido:
nací para llorar la muerte de otros.

 

Tú dejaste inhabitada

Tú dejaste inhabitada la isla que me flota entre los muslos:
hoy mi
propio
mástil
carnívoro me destroza por dentro. Ha comenzado el banquete
se retuerce
órbita azul
y en llamas
descubro famélicos los astros. Sé que soy el centro del mundo
y mi diadema besa el suelo, mientras yo imagino que mi útero estalla,
que las paredes de mi entraña se envuelven con pequeñas gelatinas
qué desgracia mía o regocijo tuyo me abocan a esta urgencia
tan convulsa
de palabras estándar.

 

Madurar

Madurar era esto:
no caer al suelo, chocar contra el suelo, contemplar el pudrirse de la piel
igual que un fruto antiguo.
Colchón justo para los dos; años que chocan la lengua contra los dientes una y otra vez que se tambalean en la boca
años
del sentido incorrecto.
Con tres hilos de cabeza he tejido mi tiempo:
piensa en vosotros a mi edad, piensa en tres hilos de cabeza, qué te falta, qué te queda;
piensa en tres hilos.

Quizá eso, madurar:
quizá Ulises boca abajo, quizá la orilla boca arriba,
eso que queréis me esperará diez años. Pensad en diez caídas; pensad en
diez hilos de cabeza. ¿Aquello? ¿La madurez? ¿Márchate, olor a lavavajillas, déjame con mi sueño?
¿O quizá en la boca uvas para el postre del color
de la rodilla que cae al suelo,
de la rodilla que choca contra el suelo? Me tambaleo. Y era yo el zumo en la garganta, y era yo el frío, era yo
las uñas y el estómago, quién era yo en mis años
con tres, en mi tiempo con diez hilos de cabeza. Hasta mi habitación
por la escalera de incendios un hombre
y su sentido contrario. Diez hilos de cabeza, veinte hilos de su pecho atados a mi pecho,
juro que amé
los golpes de sus piernas.

Digo que
madurar era esto: que no pude negarme, digo que mis tres hilos de nada entre los dedos, y juré chocar y el suelo
lo juré. Pensé al suelo la caída
y el choque contra el suelo. Pensé el aliento pensé dije
tres hilos de cabeza: tambaleo.
Pensé en mi edad y pensé en vosotros y pensé
que nadie me avisó de madurar así, junto a la vida y el frío en el cajón
de la fruta que se pudre.

 

Pelecanus
Una mujer entra en mi casa. Camina con pesadez, formando tras de sí un camino de arena, vestíbulo de baldosas amarillas. Se sienta frente a mi escritorio. El contacto con el respaldo de la silla transforma a la mujer en una catarata: de sus brazos, de sus piernas, mana el agua con olor a estancado, quién sabe si venida de la orilla del mar. Mi espía: uñas como lunas menguantes, quiero saber qué estás buscando en mí. Durante un rato observo sus rasgos conocidos, juego a trasladarlos a mí misma, me fijo en su vestido blanco manchado de rojo a la altura del pecho. Golpe. Sé lo que buscas en mí. Y ella responde: soy el pelícano, te beberás mi sangre, te comerás mi carne cuando no tengas nada.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s