Año nuevo ¿vida nueva?

nina peña - año nuevo - agenda

En teoría hay que comenzar con nuevos propósitos, con nuevas metas y con los ímpetus renovados. Pero no todo depende de nosotros. Este año pasado me demostró que el ·”destino” manda, que hay cosas que no podemos evitar, dolores que no hay forma de esquivar, situaciones que nos superan.

El peor año de mi vida se acaba y el 2019 se planta ante mi como un libro en blanco, dispuesto a ser escrito día a día. Lo malo es que no siempre seré yo quien lo escriba, no dependen de mi muchas de las vivencias y de las cosas que pueden ocurrirme. Lo que sí dependerá de mí es la actitud con la que puedo enfrentarlo, eso siempre. Y aunque me rompa puedo reconstruirme día a día también.
“Baste a cada día su afán”, dijo alguien una vez.

No sé si eso de “año nuevo, vida nueva” es cierto. La vida sigue de la misma forma, fluye por sí misma, avanza sin que las cosas cambien de un momento a otro hasta que, de repente, todo cambia. Y no podemos preverlo ni evitarlo. Hay cosas, simplemente, que se escapan a nuestro poder.
Solo me queda desear que este año nuevo sea feliz, que no me dé tantas lecciones como el anterior porque aún tengo remanentes por ahí que debo asimilar, y que la gente a la que quiero esté siempre a mi lado. Bueno, algo más de pelas tampoco estaría mal, ¡joder ya!
Un besazo y feliz año nuevo a todos.

 

 

Anuncios

No todo es poesía

nina peña - poesía - poemas - amor

 

De verdad que no puedo con ello. Es algo que me vence. Por más que se diga que ahora hay más cultura, más librepensamiento y más medios para llegar a la literatura, hay cosas, escritas, que por más que se empeñen no son poesía. Los poemas tienen la virtud de chirriar enseguida, de producir dentera. Y además por muy diversos motivos.

Uno de ellos es el exceso de azúcar, esa dulzura empalagosa e increíble que acaba produciéndote arcadas y subiéndote la glucosa en sangre. Esos textos almibarados, pegajosos, tan dulces que te producen caries mental a poco que leas unos cuantos.

Otro podría ser el trasfondo anticuado, los conceptos trasnochados, las ideas precarias y mal entendidas de conceptos que ya deberían estar más que superados. El ejemplo, para una feminista es claro; esos textos en que somos ángeles, en que somos puras, en que somos todas amor, seres delicados, volubles, etéreos… y sus metáforas, por dios, esa metáforas de flores que se abren, de pétalos que rezuman humedad, de terciopelos rosas, cimas de montañas a escalar y cuevas cálidas en las que adentrarse. De verdad, ya está bien, ¿no?

Otra sería la forma, esa rima fácil, esa rimita asonante en endecasílabos ¡por dios! esas rimas estilo Bécquer pero sin arte y sin que sea su coetáneo, porque lo que estaba muy bien en la época del romanticismo, y que sigue gustando leer de vez en cuando, ahora como que no…no, simplemente no.

A ver que no, que no todo es poesía por más que escribas y claves en mi pupila tu pupila azul. Cuando veo a esos aprendices de poetas, que te piden amistad en las redes sociales colgándote fotos de rosas brillantes, corazones rosas, ángeles con alas, y rimas fáciles de temas arcaicos y anticuados, no puedo evitar mirar el perfil y decir casi en voz alta “Poesía eres tú”.

 

nina peña - poesía - poemas - amor nina peña - poesía - poemas - amor

 

 

El fascismo es el vómito de una sociedad enferma.

nina peña - saramago

Me planteo si desde aquí, una don nadie como yo que pretende escribir y vender libros, debe meterse en política con lo radicalizado que está el temita. Alguien me dijo una vez que de política no hablara porque nunca podía saber quiénes iban a leer mis libros. Una especie de pacto silencioso con el puto diablo, porque oye, si eres ultraderechista, me la pela que leas mis libros o no, es más, no los leas, no te van a gustar. Te lo aseguro.
Predije el encarcelamiento de los independentistas catalanes y se me rieron en la cara, aunque ahí están, encarcelados todos excepto Pugi, que se escapó por los pelos.
Predije que la ultraderecha estaba ganando demasiado terreno… y me quedé muy corta. Ahora me veo en la tesitura de seguir hablando o de callar tras los varapalos de aquel octubre, de anunciar la próxima “CEDA” poselectoral, es decir, que la derecha no pactará antes sino después de las elecciones que nos vienen (europeas, municipales y autonómicas), pactar antes sería declarar demasiado el juego y quizá perder algún voto…

Entre la caterva de politólogos que han salido como setas desde el domingo, se echa la culpa a todo quisiquie del desaguisado actual sin darse cuenta de que esto no viene de ahora, viene de la falta de memoria, de la falta de educación, de testimonios, de intransigencia, de políticos corruptos y nefastos, de la falta de ética, del oscurantismo de otras épocas, de la libertad y la tolerancia mal entendidas. De políticas ideológicas que buscan solo el poder. De quiénes se meten en política para medrar y enriquecerse sin tener ni un mínimo exigible de servicio al ciudadano que pretenden representar y a los que muchos disculpan en nombre de la picaresca española tan tradicional con esa consabida frase de “yo haría lo mismo”.
No hay que mirar buscando culpables porque todos, como sociedad, con nuestro voto o nuestra indiferencia, hemos aportado ese granito de arena para hacer esta montaña que ahora tenemos que escalar.
Poco examen de conciencia y mucho slogan publicitario.
Sobra recordar, como todos hacen ahora, que Hitler ganó unas elecciones, el Abascal no tiene ese carisma…pero ahí está, con eslóganes de fácil calado en mentes poco pensantes, dando respuestas nefastas pero únicas a problemas que, como sociedad del llamado primer mundo, tenemos. La izquierda hace gritos mudos y batucadas en vez de gritar a voz en cuello. Una izquierda que arrastra todavía la mala prensa de aquellos comunismos del pasado, como si no hubiera evolucionado y se siguiera comiendo a los niños. Los medios de des-comunicación dando pábulo a personajes que no merecen ni un minuto televisivo solo por ganar audiencia. Los tibios que no se enteran de que desde el sofá y twiteando no se cambia nada… sino yendo a votar porque, aunque no nos lo creamos, cada voto cuenta.
Presumíamos de democracia madura ya con cuarenta añitos…maduros son los franceses que con un salario mínimo de 1400€ se echan a la calle a liarla parda por 0,5 cms de subida de carburantes. Un pueblo que no se defiende de los atropellos no es maduro, no sabe cual es su sitio.

La derecha más extrema no se basa en razones, no mira el motivo por el cual estamos en la situación que estamos, por eso en países tan democráticos como Dinamarca se quiere enviar a los inmigrantes a una isla y formar allí una especie de Guantánamo o la extrema derecha se mezcla con la clase trabajadora en Francia para reclamar y armar gresca en las manifestaciones. El fascismo ataca desde las vísceras, desde los sentimientos, desde esa parte que no atiende a razones y que es la misma que está plagada de prejuicios, que añora ese poder absoluto y ese orden fingido de cuando las cosas parecen ir bien porque no se puede decir lo contrario, esa calma chicha de que “quien esté bien que no se mueva”.  El fascismo da soluciones “fáciles” a problemas muy complejos que no estarían ahí si no los hubiéramos creado nosotros mismo en la mayoría de ocasiones.

El fascismo es el vómito de una sociedad enferma.
Más de cuarenta años de dictadura, sin poder expresar ideas, sin poder abrir el pico, sin elecciones… y ahora que tenemos esa arma de la democracia, nos quedamos en casita o nos vamos al campo a hacernos una paella. Todos los de izquierdas tenemos una especie de anarquista dentro, está comprobado.
Lo que nos va es la protesta, eso sí, la polémica, por eso estos meses serán interesantes, porque vamos a estar rabiando, echando espumarajos por la boca unos de otros y luego a la hora de la verdad, nadie hará nada salvo la derecha, que irá a votar en manada antes del aperitivo del domingo.

Poco nos pasa pá lo tontos que somos.

Citas

 

nina peña - benedeti - citas

“Tu alma gemela no es alguien que entra en tu vida en paz, es alguien que viene a poner en duda las cosas, que cambia tu realidad. No es un ser humano idealizado, sino una persona común y corriente, que se las arregla para revolucionar tu mundo en un segundo”.

Mario Benedetti