El fascismo es el vómito de una sociedad enferma.

nina peña - saramago

Me planteo si desde aquí, una don nadie como yo que pretende escribir y vender libros, debe meterse en política con lo radicalizado que está el temita. Alguien me dijo una vez que de política no hablara porque nunca podía saber quiénes iban a leer mis libros. Una especie de pacto silencioso con el puto diablo, porque oye, si eres ultraderechista, me la pela que leas mis libros o no, es más, no los leas, no te van a gustar. Te lo aseguro.
Predije el encarcelamiento de los independentistas catalanes y se me rieron en la cara, aunque ahí están, encarcelados todos excepto Pugi, que se escapó por los pelos.
Predije que la ultraderecha estaba ganando demasiado terreno… y me quedé muy corta. Ahora me veo en la tesitura de seguir hablando o de callar tras los varapalos de aquel octubre, de anunciar la próxima “CEDA” poselectoral, es decir, que la derecha no pactará antes sino después de las elecciones que nos vienen (europeas, municipales y autonómicas), pactar antes sería declarar demasiado el juego y quizá perder algún voto…

Entre la caterva de politólogos que han salido como setas desde el domingo, se echa la culpa a todo quisiquie del desaguisado actual sin darse cuenta de que esto no viene de ahora, viene de la falta de memoria, de la falta de educación, de testimonios, de intransigencia, de políticos corruptos y nefastos, de la falta de ética, del oscurantismo de otras épocas, de la libertad y la tolerancia mal entendidas. De políticas ideológicas que buscan solo el poder. De quiénes se meten en política para medrar y enriquecerse sin tener ni un mínimo exigible de servicio al ciudadano que pretenden representar y a los que muchos disculpan en nombre de la picaresca española tan tradicional con esa consabida frase de “yo haría lo mismo”.
No hay que mirar buscando culpables porque todos, como sociedad, con nuestro voto o nuestra indiferencia, hemos aportado ese granito de arena para hacer esta montaña que ahora tenemos que escalar.
Poco examen de conciencia y mucho slogan publicitario.
Sobra recordar, como todos hacen ahora, que Hitler ganó unas elecciones, el Abascal no tiene ese carisma…pero ahí está, con eslóganes de fácil calado en mentes poco pensantes, dando respuestas nefastas pero únicas a problemas que, como sociedad del llamado primer mundo, tenemos. La izquierda hace gritos mudos y batucadas en vez de gritar a voz en cuello. Una izquierda que arrastra todavía la mala prensa de aquellos comunismos del pasado, como si no hubiera evolucionado y se siguiera comiendo a los niños. Los medios de des-comunicación dando pábulo a personajes que no merecen ni un minuto televisivo solo por ganar audiencia. Los tibios que no se enteran de que desde el sofá y twiteando no se cambia nada… sino yendo a votar porque, aunque no nos lo creamos, cada voto cuenta.
Presumíamos de democracia madura ya con cuarenta añitos…maduros son los franceses que con un salario mínimo de 1400€ se echan a la calle a liarla parda por 0,5 cms de subida de carburantes. Un pueblo que no se defiende de los atropellos no es maduro, no sabe cual es su sitio.

La derecha más extrema no se basa en razones, no mira el motivo por el cual estamos en la situación que estamos, por eso en países tan democráticos como Dinamarca se quiere enviar a los inmigrantes a una isla y formar allí una especie de Guantánamo o la extrema derecha se mezcla con la clase trabajadora en Francia para reclamar y armar gresca en las manifestaciones. El fascismo ataca desde las vísceras, desde los sentimientos, desde esa parte que no atiende a razones y que es la misma que está plagada de prejuicios, que añora ese poder absoluto y ese orden fingido de cuando las cosas parecen ir bien porque no se puede decir lo contrario, esa calma chicha de que “quien esté bien que no se mueva”.  El fascismo da soluciones “fáciles” a problemas muy complejos que no estarían ahí si no los hubiéramos creado nosotros mismo en la mayoría de ocasiones.

El fascismo es el vómito de una sociedad enferma.
Más de cuarenta años de dictadura, sin poder expresar ideas, sin poder abrir el pico, sin elecciones… y ahora que tenemos esa arma de la democracia, nos quedamos en casita o nos vamos al campo a hacernos una paella. Todos los de izquierdas tenemos una especie de anarquista dentro, está comprobado.
Lo que nos va es la protesta, eso sí, la polémica, por eso estos meses serán interesantes, porque vamos a estar rabiando, echando espumarajos por la boca unos de otros y luego a la hora de la verdad, nadie hará nada salvo la derecha, que irá a votar en manada antes del aperitivo del domingo.

Poco nos pasa pá lo tontos que somos.

4 comentarios en “El fascismo es el vómito de una sociedad enferma.”

  1. Recordemos la frase “El hombre es un animal político”. Obviamente incluye a las mujeres, por si alguien cree que no me refiero a ellas, pero es que la frase es como la pongo. Por lo demás totalmente de acuerdo. Ah, y habla de política, porque es el modo de entendernos como especie y como sociedad. Podemos estar de acuerdo unas veces y no otras, pero el fascismo nos quiere callados y sumisos. Vamos a amargarles a esos fascistas sus pretensiones desde el minuto cero. Un abrazo.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s