Domingo

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Los domingos tienen ese algo indefinido que vive en la pereza, en las sábanas calientes ocupadas durante más horas de las permitidas.
Los domingos de invierno portan temperaturas frías que de niños no sentíamos aunque percibamos todavía el ruido de la lluvia en los cristales y el de aquellos escasos coches de entonces pisando los charcos entre los adoquines.
Ese color del cielo limpio, fresco, portador de nieve y montaña. Un gris claro entraba por la ventana junto con el silencio de una fiesta de guardar o las campanas que llamaban a misa.
Los domingos me recuerdan siempre esa negligencia permitida, ese escaso deseo de hacer nada o de salir a pasear y sentarme en el escaparate del Casino Antiguo. De comer pasteles a media tarde.
Todo huele distinto, incluso vuelven aromas olvidados en la infancia, cuando a finales de enero todavía olían a fresa las cabezas de las muñecas regaladas en la noche de Reyes.
Huele a vaqueros y botas o a vestido de domingo. Al uniforme doblado y planchado en el armario esperando el lunes.

El domingo huele a tregua.
Huele a casa. Huele a todo lo perdido en años, a lo irrecuperable, a lo lejano que, sin embargo, sigue dentro.

Editorial Ménades; en femenino y plural

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Es más que sabido que a las mujeres, pese a ser más lectoras que los hombres, nos cuesta mucho más publicar. Y también, por qué no decirlo, nos cuesta mucho más todavía que nuestra literatura sea considerada de calidad. Es una especie de realidad paralela en la que viven muchos que, por más que lean, parece que siguen sin dar oportunidades a la literatura femenina o lo que es lo mismo, al pensamiento de la mitad de la humanidad, como si en realidad no les importara un ápice todo aquello que las mujeres tengamos que decir.
De todos es conocida la leyenda de que J.K Rowling se puso precisamente las iníciales de su nombre para no ser reconocida como mujer y que eso no influyera en la publicación de sus libros. Es sobradamente conocido el hecho de que hay mujeres cuyos libros no nos han llegado, están olvidados en la historia sin tener la repercusión necesaria para recuperarlos o para actualizarlos. Hay mujeres que escriben actualmente y se enfrentan a los mismos problemas que ya se enfrentaron nuestras abuelas, nuestras escritoras predecesoras cuyas novelas no llegaron a publicarse o lo hicieron bajo pseudónimo, mujeres cuyas palabras nunca se han podido traducir a otros idiomas pese a lo necesario que sería leerlas… hay infinidad de casos, de escritoras y de libros…
Con esta premisa nació hace unos meses la editorial Ménades.
Ménades no es simplemente una editorial; “Ménades es una responsabilidad y un compromiso con la literatura escrita por mujeres”, nos dice una de sus fundadoras, y es que para este grupo formado por personas de amplia carrera en el mundo de la literatura, el periodismo, la ilustración y las nuevas tecnologías como son Gema Nieto, Javier Baonza, María Sanchéz, Nahiara Burgos, Sandra Delgado y la Asociación de Mujeres Escritoras e Ilustradoras, esto es más que un proyecto editorial, es una misión de vida. “Creemos en lo que hacemos y, sobre todo, pensamos que este es un proyecto imprescindible que viene a cubrir un gran hueco existente en el mundo literario de las últimas décadas”.

La editorial, que se financia a través de Verkami, se nos presenta con tres grandes proyectos; recuperar las voces olvidadas, dar oportunidades a las nuevas autoras y fomentar el debate público. Tres vertientes distintas e imprescindibles para actuar desde el feminismo.
Las portadas de sus libros ya proyectados nos hablan por sí mismas de la calidad del producto encuadernado, de la edición bien cuidada e ilustrada, con nombres de autoras que nunca han editado en España y que ellas han logrado traducir, así como reediciones de libros que quedarían en el olvido de nuevo si ellas no hubieran adquirido sus derechos para lanzarlos de nuevo, como es el caso de Flora Tristán y su libro La emancipación de la mujer, O Caballero Jack. Los diarios de Anne Lister, de Anne Lister, base de una serie sobre la vida de la autora que la BBC estrenará en marzo del 2019.
Lo cierto es que un proyecto así de importante y de necesario cuesta dinero aparte de un gran esfuerzo y es por esto que desde aquí hacemos un llamamiento a la colaboración. Muchas veces nos quejamos de la falta de oportunidades, de la necesidad de seguir siendo pedagógicas en el momento de explicar y vivir el feminismo, hablamos de sororidad… bueno, pues este proyecto creo que aúna esas tres premisas y nos permite colaborar en un propósito único, tan reivindicativo como necesario.
Os dejamos el enlace a su web de Verkami y deseamos para las Ménades muchos bailes locos y mucha prosperidad en sus proyectos… la ilusión y el esfuerzo están ya asegurados.
https://www.verkami.com/locale/es/projects/22422-menades-editorial-publiquemos-a-mujeres

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Títulos proyectados para febrero:
• El duende del jardín y otros cuentos de Willa Cather
• Pájaro Rojo habla de Zitkala Sa
• La emancipación de la mujer de Flora Tristán
• Las razones de Jo de Isabel Franc
• La escalera mágica de Pilar González Serrano
• Las heteras en la Antigua Grecia de Catalina Aparicio Villegas
• Helena y Penélope, dos ejemplos contrapuestos de Daniel Tubau
Títulos proyectados para marzo:
• Diarios de Ioanna Tsatsos
• Caballero Jack. Los diarios de Anne Lister (1791-1840) de Anne Lister
• Grietas de Inés Herrero
• El unicornio y el delirio de Anguelikí Korré
• Célanire decapitada de Maryse Condé
• El contrato sexual de Carole Paterman
• Disidencia en el cuerpo de VV.AA.

No fue el mar

 

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No fue el mar
con su monotonía y sus lamentos
ni con sus espumas doradas
ni con su salitre de cemento.
No fue el mar
con sus largos días parados,
ni con sus ausencias nocturnas
ni con su caminar eterno.
No fue el mar
con su estela de espuma blanca
ni con su canto de sirenas al viento,
ni con la bravura de sus aguas
ni con su, a veces, eterno silencio.
No fue el mar
con ese azul infinito
rompiendo en verde marino,
ni con su aroma a pez, brea o estío.
No fue el mar
con su lento caminar tardío,
ni el crepúsculo sobre sus aguas
ni el amanecer en su ombligo.
No fue el mar, créeme,
quien me trajo tu olvido,
quien me susurró palabras nuevas
y con acento dulce en mí oído.
No fue el mar
quien dio a mi vida este giro
ni quien me convenció para hacer
lo que siempre soñé y he querido.
No fue el mar
quien me lanzó a la playa del hastío,
quien me tomó en sus brazos
quien durmió conmigo.
No fue este mar
quien meció los sueños
ni quien provocó este cataclismo,
quien rompió en pedazos las verdades en que creímos.
No fue el mar,
aunque lleve su fuerza en la sangre
y su aliento cálido tenga su aroma
y en su piel se reflejen los mares.
No es este mar
el que lo vio nacer, crecer, formarse,
pero tiene algo de él, es cierto,
algo de su mar, el que lo posee,
y que ya corre por mi sangre.