Mujeres escritoras. María Lorente

 

chica - pizarra - pared - muroMaría Lorente Becerra comenzó a escribir relatos y poesías desde muy joven así como obras de teatro y guiones cinematográficos que ella misma dirigió y produjo.

Con tan solo 17 años recibió numerosos premios por su cortometraje “Las heridas lilas” aunque comenzó a la edad de 11 años a rodar su primera película.

En 2019 publica su primer poemario “Magia es lo que ves” y está terminando su primera novela así como reparando el estreno de una nueva obra de teatro.

“La poesía, a diferencia del teatro, el cine o la novela, requiere una mirada y una forma de estar en el mundo diferente, incluso extraordinaria”

 

Llegó la hora, dicen que llegó la hora.

Los árboles sonaron a melodías oscuras, como nacidas de sus raíces. Musgo. Palabra en barro. Huracán callado que no encuentra cauce.

Llegó la hora en la que los ángeles se postraron ante ti, desnudos, indómitos, vagabundos por la única flor.

Llegó la hora en la que ningún espejo jamás volvió a girarse. En la que los caleidoscopios serían cacerolas frías. En la que volverías a cantar «Hallelujah» y qué desgracia por su ausencia.

Llegó la hora en la que te diste cuenta de quien no eras. Llegó la hora pesada. La hora que esperabas. La hora que se arrastraba por todos los suelos de esta ciudad.

Llegó la hora que te Cubría. El tiempo que te Cubría.
Llegó la hora del desierto, del destierro, donde las hojas caerían como piedras de metal. Llegó la hora del recuerdo.

En donde lo veías a él y te veías a ti. Y te veías a ti en él y a él en ti. Llegó la hora en la que ¡no supiste qué decir!
¡En donde no reconociste a nadie!

Llegó la hora en la que cantaste por las calles Leonard Cohen, Pink Floyd, ¡y qué suerte la nuestra! Llegó la hora en la que todo aquel ahora ya se iba. Se escurría como lava de sangre por las alcantarillas. Y tú llorabas y la recogías.

Llegó la hora en la que preferiste encontrar una moneda falsa, un recuerdo, una carta. Algo que te hiciera vibrar como antes, en la ficción de lo vivido. Preferías la ficción de lo vivido a lo real de tu vida.

Y escribías y leías a Virginia Woolf y declarabas tu amor por todas las cosas, por las sombras un día herejes de tu imperio de silencio.

¡Llegó la hora en la que todo eso y más se quebró!
Y el espacio y los orbes y tú declinando en ti y ella declinando en ella.

Llegó la hora en la que sangraste tu propia muerte.

O tal fuera un incendio, una lágrima en llamas, consumiéndose por el amor a la vida.

Puedes leer aquí un extracto de su poemario Es magia lo que ves

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