Hermana Puta

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Dicen que todas las mujeres somos hermanas. Hijas de Eva o de Lilith, hijas de los mismos pecados, pero hermanas al fin y al cabo, sin embargo, como no sé tu nombre, me vas a permitir que te llame por tu oficio, ese que también dicen que es el más antiguo del mundo: puta.

Te veo muchas veces al pasar. sentada en banquitos viejos de madera, en sillas de playa desvencijadas, en las paredes de las acequias que forman el escenario de tus combates.

Te veo de pie, casi sin ropa pese al frío.

Te veo con tacones, caminando sobre la grava y el polvo de los caminos.

Miras los coches que pasan con una mezcla de inseguridad, curiosidad y desdén.

Por las noches enciendes hogueras para calentarte y bebes de termos en donde, quizá, los aromas de tés y cafés te retraen a otro lugar del mundo, a aquel rincón donde naciste.

Tu aspecto nórdico, tu pelo tan claro, tus ojos tan azules.

Tu piel morena, sus ojos oscuros, tu pelo ensortijado.

No importa de dónde ni importa quién. Eres la misma.

La misma mujer que va repitiéndose a lo largo de las veredas y de los polígonos industriales, de los cinturones urbanos, de los clubs y los anuncios.

Me pregunto qué te ha llevado hasta aquí.

Estoy segura de que no te educaron para hacer lo que haces.

Estoy segura de que esto no fue tu sueño jamás.

Estoy segura de que a vida te ha dado muy fuerte y también estoy segura de que los golpes no han hecho más que comenzar.

¿Qué sueños tenías al salir de tu pueblo, de tu aldea, de tu ciudad, allá en el otro lado del mundo?

¿Qué metas buscaste? ¿De qué huiste? ¿Acaso te hicieron soñar con principes azules a ti también?

Veo aparcar coches frente a ti, con el motor en marcha, emprendiendo un caminito apartado entre los huertos en donde huir de miradas y en donde vas a tener que trabajar, someterte.

No eran esas las oportunidades que te trajeron hasta mi ciudad. No era esto lo que te prometieron ni lo que tú buscabas. No era este el trabajo con el cual podrías mantener a tu hijo o ayudar a tu familia.

Hablas con ellos desde el locutorio o desde el teléfono del club por las mañanas, les envías mensajes con fotos del Mediterráneo, les dices que estás bien, pero ocultas en esas imágenes tu ropa de guerra, tus rodillas peladas, tus uñas pintadas, tus encajes y tus medias de redecilla.

Hermana puta, desheredada del mundo ¿cuál será tu futuro? ¿qué sientes o piensas? ¿dónde están las oportunidades? ¿dónde has dejado los sueños?

Aquí, en noches mágicas como estas, ninguna niña pide de mayor ser puta.

Tú tampoco lo pediste, pero aquí estás, en la noche de reyes, iluminándote con hogueras, ligera de ropa frente al frío y el corazón embotado para no sentir, con lo bello que era sentir, ¿recuerdas? con lo bello que era tener esperanza, tener fe, confiar en un futuro limpio al otro lado del mundo en donde la libertad parecía posible y la dignidad y la paz estaba asegurada.

Hermana puta, la libertad aquí tampoco existe aunque no la pagamos con la vida.

Te dirán que eres muy libre para ser lo que quieras, pero las cadenas son tan invisibles que ni siquiera estando atada te darás cuenta de ellas.

Es el mayor triunfo del mundo al que viniste a parar, disfrazar de elección propia aquello a lo que te abocan y te obligan, y sentarse después a esperar a que les des las gracias.

Es de noche hermana, y hace frío.

Mucho frío.

Y los reyes magos o los principes azules no existen.

 

 

 

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Reseña: Rosa de los vientos.

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Hoy tengo el placer de compartir una reseña especial para mí, la de mi amiga Conchi, que además de amiga es “madrina” junto a mi otra amiga Rosa de este libro… es decir, su correctora.

Para mí sus palabras son siempre importantes porque además de la amistad que nos une, sé que es una persona con criterio además de buen gusto literario, qué narices, y buen gusto en general… que es un sol, vamos.

Muchas gracias Conchi por amadrinar el libro y por comentarlo en tu blog. Un besazo.

Os dejo con sus palabras y más abajo encontraréis el enlace a su interesante blog personal.

“Ya entonces disfruté de la narración y de los monólogos interiores de los personajes principales, Lara y Marcel, de su primorosa composición, sin dejar de lado los secundarios que tanto aportan a la trama. Todas tenemos algo de Lara en tanto que procuramos enfrentarnos a nuestros miedos, empezar de nuevo y luchar por un objetivo, mejor si es en un locus amoenus como la tierra levantina, tan injustamente denostada y maltratada por culpa de políticos y especuladores. Menos mal que su esencia sigue intacta gracias a seres entrañables como Salvador y sus amigos cabañueleros.

Volviendo a la protagonista, quizá haya quien piense que para una mujer es fácil meterse en la piel de otra. No, no nos equivoquemos: cierto que parte de una base común, pero cada personaje, como cada persona, es un orbe aparte. Con ella reflexionamos sobre literatura y el fascinante mundo de los programas de radio intimistas que me acompañaron décadas ha y que ignoro si se siguen haciendo con la misma repercusión de antaño. Como aquellos oyentes que desnudaban su alma, nos adentramos en el alma de Lara, en sus recuerdos y en su presente.”

Podéis leer la entrada completa en su blog.

http://cosasmias-cosesmeues.blogspot.com.es/2017/09/rosa-de-los-vientos.html

Propuestas para el año nuevo.

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Yo no soy de creer en esas pretensiones de Año Nuevo.
Dejar de fumar, ir al gimnasio…de un día para otro no cambiamos tanto y aunque nuestras pretensiones sean buenas y nuevas, nosotros, y nuestras circunstancias, seguimos siendo los mismos de ayer.
Este 2017 ha sido un año raro para mí.
No acuso pérdidas pero sí decepciones.
No acumulo éxitos pero sí proyectos.
No tengo planes a largo plazo si no que voy a conformarme con vivir al día, en metas cortas, en pasos prudentes y palabras quedas.
Los años de experiencia me han enseñado a callar cuando no tengo nada que decir y a caminar despacio pero tratando de tener pasos firmes.
Reconozco cansancio, reconozco que han habido situaciones que me han superado, incluso reconozco que el sueño de escribir y publicar no es aquello que yo imaginaba, pero aun así hay que seguir soñando y viviendo y riendo y perdonando y sobre todo haciendo un ejercicio de introspección para conocerme mejor, para pararme de vez en cuando a pensar.
Este año nuevo no tengo planes, voy a contemplar la vida, a vivirla, a trabajarla y a tratar de seguir creciendo, que es más complicado que cualquier otro plan.
Feliz 2018 a todos.

Reseña de Rosa de los vientos.

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Una nueva reseña de mi libro Rosa de los vientos por el escritor Francisco Pérez Benedicto. He de decir que pocas veces me quedo sin palabras, pero leer esta crónica literaria en su blog, lo consiguió.. me quedé sin saber qué responderle.

Pocas veces he recibido unos elogios de este tipo y la verdad, no estoy muy acostumbrada a ellos, y aunque es cierto que no está teniendo malas críticas el libro, que un compañero te dedique estas palabras es algo que cuesta digerir. Sí, las cosas buenas también hay que saber digerirlas…

Os dejo con un retazo de su reseña, pero podéis leerla completa en este enlace.

https://loabsolutonoexiste.blogspot.com.es/2017/12/rosa-de-los-vientos-mi-cronica-de.html

Apenas puedo escribir con claridad esta crónica de lectura, pues he terminado de leer Rosa de los vientos, de Nina Peña en una vorágine de sentimientos, sorpresa, emociones catapultadas al infinito y pensamientos embarullados que me llevan flotando a un mundo extrasensorial en el que me encuentro en este instante, decidiendo qué voy a contar de esta experiencia tan fuerte.

No recuerdo un efecto tan profundo en mí tras leer un libro desde hace mucho tiempo. Y quizá sea así porque nunca ningún libro ha generado un efecto tan devastador, tan placentero y tan a la totalidad como este.

He pensado mucho rato cómo definir lo que ha supuesto la lectura de esta magnífica novela y soy incapaz de sintetizarlo en pocas líneas. Y es que deambular el pensamiento a través de la prosa que Nina Peña ha tejido con maestría, con barroquismo preciosista, con amor por las palabras lentas, por escribir las emociones, por crear un mundo en torno a cada frase, a cada descripción o sentimiento, por diseñar una arquitectura perfecta de cada pequeño avance en una trama que parece no avanzar pero que sin embargo te acuna y te baña de cercanía, de realidad, ha sido lo más próximo que he vivido a la contemplación de una obra de arte per se, por ella misma, no por querer saber qué sucede en la trama, qué le ocurre a sus personajes, cuáles son los elementos que confluyen o determinan los acontecimientos. La lectura de Rosa de los vientos es, en sí misma, el puro placer por leerla, sin más, por deleitarse en cada frase, en cada recoveco adjetivado, en cada ligazón de sentimientos con olores, con ambientes y luces que escenifican instantes que vives, que percibes y en los que simplemente quieres quedarte. No necesitas avanzar, porque lo que vaya a suceder es incluso quizá menos importante que lo que está ocurriendo, pero a la vez sí quieres hacerlo para continuar con el placer inconmensurable de llevarlo a cabo, de recorrer palabras, adverbios, preposiciones y conjuntos verbales que configuran un conjunto artístico.

Reseña de Rosa de los vientos.

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Que una buena amiga te haga una reseña es siempre de agradecer, pero cuando se trata de una personita tan especial, con una visión del mundo y un alma también especiales y sus palabras son así de bellas… no hay palabras para describir esa sensación.

Dolors es esa personita muy muy especial para mí a la que tuve el inmenso placer de abrazar hace un par de semanas en Barcelona y se me quedó ese regusto amargo de las palabras no dichas, de todo aquello que piensas y no te atreves a decir, el calor de la amistad interrumpido por las prisas de un reloj que marca los tiempos en una presentación, en una librería llena de gente.

Hay palabras que no nos hemos dicho, conversaciones de amigas que me gustaría tener con ella y que la distancia impide porque el calor de la amistad no se propaga bien a través de redes sociales. No hay nada como un abrazote bien apretado y creo que me quedé con las ganitas…

Espero que hayan muchas ocasiones y que en la próxima podamos sentarnos frente a un café y charlar con esa sensación de conocernos desde siempre que siempre he sentido por ella.

Os dejo su reseña. Podéis leerla completa en este enlace.

http://laprincesayaseve.com/2017/11/20/resena-rosa-los-vientos-nina-pena/

Y si os gusta lo que dice y queréis leer el libro solo tenéis que preguntar por él en vuestra librería y ACEN Editorial os lo lleva a vuestra ciudad.

 

 

ROSA DE LOS VIENTOS es una conversación en voz baja con sus protagonistas. Sientes el dolor de la traición, el miedo de estar desubicado en sentimientos, la rabia que se acumula al saber la verdad, la posibilidad de empezar de nuevo, la libertad de decidir, la sumisión al maltratador, la falta de coraje, el sacrificio por defender lo que está muerto, la protección a quién merece afectos, el desencanto y la desilusión y, la esperanza de volver a amar. Remordimientos acumulados e identidades descubiertas. Desamor en poesía y la tragedia del amor en un libro. La libertad de encontrar la brújula de la vida

Nina Peña te enamora con la palabra, metáforas que te trasladan a otro tiempo que has vivido y cuyo escenario se acerca a tu encuentro. Candidez alrededor de la brutalidad del destino para no agredir la conciencia de quién resulte culpable. Símiles identificando emociones en la poesía de escritores víctimas de su tiempo. La disociación de la persona engalanada de adjetivos sutiles. El dominio del vocabulario sin la necesidad de diálogos superfluos entre protagonistas que conversan en pausas y silencios. Debate interior con la complicidad de los sentimientos y, el concepto de imaginar y reinventarse. La muerte en la continuidad de la vida dictando momentos.

Lo bueno de escribir.

 

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Hubo un tiempo en que creí que para escribir bastaba con una imaginación desbordante como la mía. En que el talento era el mayor bagaje y que las cosas irán saliendo, más que nada, por arte de magia.

Nadie me avisó de lo duro que puede ser esto de escribir. Nadie me avisó de correcciones, de documentación, de trabajos, de repasos ortotipográficos…

Lo bueno de escribir y que está por encima de “lo malo” es la forma en que uno crece a medida que escribe.

Creces como persona, como escritora, creces en sabiduría, en conocimientos, en humanidad.

Tener que plasmar ideas en un papel no te va a hacer mejor, pero defenderlas, dotarlas de realidad, de humanidad, lograr plasmar sentimientos y pensamientos en negro sobre blanco, es un ejercicio de introspección y de superación constante que difícilmente puedes realizar en el día a día, en la vorágine de vivir que todos llevamos a cuestas y en la que nos movemos.

Volver a estudiar, volver a las clases de literatura y ortografía, volver a la historia, a los análisis de textos y de ideas, darte una vuelta por tu propio pensamiento y salir reforzada o derrotada de él, recuperar la curiosidad, analizar qué es lo que quieres decir o contar y preguntarte por qué…

Lo bueno de escribir es que el mundo se abre ante las palabras que aún no están escritas y se rinde ante las ideas todavía no concebidas.

Lo bueno de escribir es que te hace mejor persona aunque tu mundo alrededor se hunda.

Tu mirada ya no será nunca la misma, ya nunca verá lo simple y lo fácil sino que verá aquello que está vedado, oculto ante la mayoría de ojos, aquel otro lado de las cosas… y si no es así cabe preguntarse qué escribes y por qué escribes.

 

Adelante.

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Cuando me vengo abajo, cuando la vida me da un golpe fuerte, cuando creo que las cosas no pueden ir más que a peor… suelo fijarme en todas aquellas personas que tengo tras de mí, aquellas para las que la vida puede ser una carga insoportable, para las que no hay paz sino treguas, aquellas que aún trabajan todavía más para conseguir la mitad, aquellas que sufren golpes serios e irreparables…

Luego pienso en todas mis metas, en mis hijos, en mi familia, en mis libros y en todos mis sueños que, aunque con mucho esfuerzo, sé que se irán cumpliendo porque no me rindo..
Y sé que no puedo quejarme, que no puedo pararme ni venirme abajo, que tengo que ser fuerte y tenaz, que el mañana está ahí al alcance de la mano, que habrán tiempos mejores y que todo esto solo sirve para hacerme mejor persona de lo que antes era.

Aprendo la lección, aprieto los dientes y tiro para adelante. Creo que llevo toda la vida luchando, por unas cosas u otras, así que.. sigo en la pelea del día a día, en la de superar no solo los obstáculos que la vida puede ponerme sino en superarme a mí misma. El mayor de todos los retos.

El feminismo como crítica social.

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Cartel conmemorativo de la primera convención por los derechos de la mujer en Seneca Falls, 1848. Aunque se ha avanzado mucho desde entonces en materia de igualdad, la sociedad sigue la misma estructura patriarcal que es lo que de verdad se debe cambiar para que los pilares que nos sustenten sean firmes en justicia y equitativos.

Que los sistemas democráticos en el mundo no son perfectos, es algo que todos, en mayor o menos medida, podemos afirmar, y si no lo son es porque alguien se está quedando al margen de ese sistema que hasta el momento parece ser el único que garantiza una mayor igualdad entre ciudadanos pero que al mismo tiempo, envía a unas minorías a medrar como pueden en la escala social que él mismo crea.

El feminismo se impone no solo como un movimiento de reclamo de los derechos de las mujeres ante la coyuntura actual.

Si en los siglos pasados, en las primeras olas feministas, se abogaba por los derechos de las mujeres, en el nuevo orden mundial, con el viraje a la derecha de la mayoría de políticas y la implantación de un neoliberalismo brutal por parte de los estados cuyo poder se va diluyendo en los consejos de administración de empresas privatizadas y multinacionales, el feminismo se convierte en  necesario como crítica a ese sistema.

El hecho de sacar los trapos sucios a la calle, de convertir en público lo que hace algunas décadas pertenecía al mundo personal e íntimo, nos hace ver no solo la discriminación disimulada hacia las mujeres disfrazada de libertad de elección, sino que nos convierte en las grandes perjudicadas al mantenernos, cómo no, en inferioridad de condiciones.

La crisis social y económica en la que llevamos años sumidos debería dejar paso a una sociedad transformada profundamente en sus bases, sin embargo, el binomio patriarcado-neoliberalismo, deja a un lado a todas las mujeres que volvemos a ser las grandes traicionadas, como en casi todos los movimientos históricos.

Cuando en medio de todo este desastre nacional e internacional las mujeres ocupan mayores porcentajes de paro, desocupación, marginación social y pobreza, se nos habla de libertad sexual cuando se refieren a la prostitución y algunos comienzan a darle vueltas al tema de la gestación subrogada (por decirlo fino) hasta el punto de que muchos utilizan la palabra feminismo y liberación femenina para poder justificar lo que no es sino un uso del cuerpo por parte o bien de los hombres o bien de empresas multinacionales en que la mujer es tratada como un producto de consumo, mercantilizando la maternidad al más puro estilo de la novela distópica de “Criadas y señoras”.

Se impone el feminismo como una crítica a ese sistema, en el que todos somos objetos de consumo o consumidores, en donde todo es factible de comprarse y venderse, en donde no importan más que los balances económicos de las grandes corporaciones y donde las injusticias son disfrazadas de libertades personales.

Se impone un viraje a lo femenino, a abandonar de una vez por todas esta carrera o competición que los hombres llevan manteniendo desde que salieron de las cavernas y en las que las mujeres no tenemos por qué participar de la forma en que ellos nos proponen desde el patriarcado, sino crear una nueva forma, más humana,  de entender el mundo.

Como diría Ana de Miguel, “sin conocer ni debatir la visión feminista del ser humano, no puede haber una transformación profunda capaz de cambiar el rumbo de esta crisis social.”

Tirando del hilo.

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Hace unos días comencé este hilo en Twitter sobre la violencia machista y el acoso.

Me costó un esfuerzo comenzarlo, en principio porque era reconocer cosas y hechos que siempre había callado, pero por otro lado, supe que hacer visible esto, hablar de forma coloquial y airear, a los cuatro vientos, situaciones que tantas mujeres hemos vivido, podía ser, a estas alturas de movilización social sobre el tema, algo necesario, algo que alguien debía hacer… y yo, que soy defensora de todas las causas perdidas, me lancé a por una de las más perdidas de todas; la mía.

 

Mi causa perdida es poner siempre la cara para que en muchas ocasiones me la partan… nací yunque.

En esta ocasión no ha sido así.

Ha pasado una semana justa, tal día como hoy comenzaba este hilo, y siguen llegándome comentarios, testimonios y conversaciones por privado en las que me dan las gracias por atreverme a hacer esto y me cuentan su caso.

Casos que no se atreven a contar a nadie.

Porque mis traumas de acosos recibidos, que por otro lado tengo tan superados como para poder contarlos en público y quedarme tan ancha, son casi pueriles si los comparo con hechos escalofriantes, duros, crueles y brutales como me han ido llegando.

Se puede decir que lo mío es tan solo la punta del iceberg y que muchas mujeres, por desgracia, aún no se atreven a contar nada de todo aquello que les sucedió.

Algunas mujeres contaron su historia en el mismo hilo, ampliando así los testimonios.

Y hay una pequeña excepción. Una dolorosísima excepción.

Que alguien se atreva a relatar su agresión, a reconocer una violación, a contar en un relato sencillo y con palabras simples aquellos hechos que la han perseguido de por vida y por los que sigue atormentada sí es una forma de dar la cara, de exponerse, que requiere una valentía excepcional.

Sin duda hay que ser muy valiente.

Os voy a dejar el relato, para que podáis leerlo y para mostraros un alma, pese a todo lo que cuenta, pura y llena de amor.

Pocas personas me han impactado tanto como ella desde el momento que la conocí.

Recuerdo que cuando la abracé me pareció una mujer frágil… y ha resultado ser la mujer más fuerte que he conocido en mi vida.

Estoy deseando darle otro abrazo.

http://laprincesayaseve.com/2017/02/24/tarde-de-domingo/

Mi hilo en Twitter terminó sin que yo acabara de contar todo lo que en un principio me había propuesto contar, pero tras tantos mensajes, tras tantos casos, tanta violencia y tanto dolor, supe que debía dejarlo. No pensé que iba a necesitar tanta fuerza mental para terminar lo que había comenzado.

Hay cosas que duelen demasiado.

Pero sobre todo lo dejé porque lo mío o es nada comparado con todo lo que he sabido, con todo lo que me han contado estos días.

Si al menos pude ayudar a alguien, si hubo mujeres que se sintieron apoyadas o identificadas, si hubo un solo caso de futuros abusos que pude evitar, me doy por satisfecha.

Gracias a todos por haber estar leyendo mi hilo, por ampliarlo, engrandecerlo y por vuestro apoyo.

Necesitamos abrazos.

abrazos - nina peña - poemas

Necesitamos abrazos.

Abrazos de esos que hace tiempo que no damos ni recibimos, de aquellos que recordamos con cierto punto de añoranza y que no nos atrevemos a pedir… ni a dar.

Abrazos apretados, muy apretados.

Abrazos de esos que nos alinean las vértebras, de esos abrazos que nos mueven el alma y el cuerpo, de los que van acompañados de pequeños bailes, de besos que hacen ruido, de besos que se repiten y se repiten en las mejillas y que nunca dejan de hacer ese mismo ruido.

Abrazos de madres a hijas, de nietas a abuelas, de padres a hijos, de abuelos a padres, de tias a sobrinos, de primos a primos, entre amigos de verdad.

Abrazos familiares en los que las almas se reconocen.

En silencios que no necesitan palabras porque hablan solos.

Abrazos apretados, de esos en los que no sabes si soltarte o dejarte anclar por la sensación de sentirte querida y en el sitio correcto.

Necesitamos abrazos.

Porque cada día tenemos más miedo al roce, al cariño, a mostrar sentimientos, y dejamos que los días y los meses y los años pasen sin abrazar ni ser abrazados, sin los te quiero silenciosos de los abrazos de verdad, sin reconocer el espíritu bueno de quien nos está abrazando, sin cerrar la herida del alma que no supo abrazar a tiempo.

Necesitamos abrazos. Y silencios.

Para que sea el alma la que hable, para que seamos nosotros quienes escuchemos.