El reto de la literatura independiente

café - taza - libreta - tablet - cuaderno - lápiz

Seamos sinceros. La literatura indie, independiente o autopublicada, no es del gusto de la mayoría de medios, librerías o editoriales. Aunque algunas intentemos darle visibilidad a las autoras muy pocas veces vemos recompensado el esfuerzo.

Es una especie de reto personal publicar libros en un mundo editorial cada vez más masificado. En un mundo donde hay pocos lectores aunque también es cierto que estos son más ávidos, y en donde las grandes editoriales copan todas las cadenas de distribución hasta el punto de que a una editorial modesta e independiente le resulta muy difícil llegar a ellas.

Si optamos por publicar en Amazon tenemos por un lado que trabajar con una mega estructura que está hundiendo el comercio tradicional con todo lo que eso supone, pero a la vez es la única forma de poder publicar. En esta disyuntiva, la publicación en papel, en la que Amazon trabaja como una imprenta que imprime solo bajo demanda, con su propio IBSN, puede ser una opción ya que hay muchas librerías que sí aceptan vender este tipo de libros…

No es un mundo fácil. No es nada fácil ni siquiera tomar la primera decisión y mucho menos completar todos los pasos que se requieren; maquetación, portadas, promoción, conocimientos informáticos, marketing…

En mi faceta como redactora ofrezco servicios que pueden ayudar a los autores a poner a la venta sus libros, a promocionarlos, a darle vida a sus sueños, pero creo que mi implicación debe ir un poco más allá y el reto de publicar, no solo mis libros, debe ir acompañado por dar visibilidad a los autores que tratan de abrirse camino en este mundo.

Mi reto personal va a ser publicar mensualmente una lista de libros publicados ese mismo mes comenzando por febrero y, a través de las redes sociales, podéis hacerme llegar vuestras fechas de publicación y vuestras portadas. Quiero tratar de ayudar, simplemente. Sé que publicar no es fácil, y sé que vender se puede hacer aún más complicado, así que desde este modesto blog, tiendo la mano a los autores y autoras. Simplemente. Una mano tendida.

En breve publiaré una lista de siete libros que se han publicado en Febrero y ya tengo redactada la lista de libros de marzo. Os emplazo a mi perfil de Facebook para que podáis poneros en contacto conmigo y leer los artículos que, al fin y al cabo, serán vuestros. Ese es mi reto de este año. No está nada mal, ¿verdad?

Podéis poneros en contacto conmigo a través de mi página de Facebook

 

Tres novelas con nombre de mujer.

nina peña - mujer - novela - sombrero

La narrativa contemporánea se denomina al tipo de literatura que comprende un periodo de entre mediados del s. XIX hasta nuestros días. Son periodos sin duda cargados de importantes cambios sociales y de grandes acontecimientos históricos, comprendiendo desde la Revolución Industrial, las dos Guerras Mundiales, en España la Guerra Civil, la caída del comunismo, el auge del capitalismo…
La narrativa ha de reflejar necesariamente los cambios sociales, políticos y culturales acaecidos en tan gran periodo de tiempo convirtiéndose en una forma de resaltar las desigualdades sociales y poner en duda todo un sistema comúnmente aceptado hasta entonces. Se busca romper con los conceptos y modelos utilizados y mostrar una realidad objetiva.
La mujer, en esta etapa está representada en innumerables obras, pero en todas ellas desde la mirada del hombre, desde su posición social o su pensamiento, con lo que parece carecer de voz propia hasta llegar al siglo XX en que las mujeres comienzan a acceder a la publicación de sus propias obras. Si hay tres novelas con nombre de mujer en la historia de la literatura universal son, sin duda, Ana Karenina (1877), Madame Bovary (1856) y La regenta (1885). Para mí, personalmente, son obras cumbre de sus autores y de su pensamiento además de un claro reflejo de la sociedad de la época, y sin embargo, arrastran tras de sí el hecho de ser escritas por hombres en una momento en que el feminismo estaba todavía en pañales. Sus autores, nacidos entre 1821 y 1852 retratan a una mujer que no es dueña de su destino, que no tiene poder de decisión sobre su vida y que está sumergida de una forma u otra en lo que la sociedad espera de ella en distintas facetas de su existencia. Salvo Tolstoi, de clara ideología anarquista, tanto Flaubert como Clarín están a salvo de cualquier tipo de idea feminista entre otras cosas porque el feminismo como tal todavía no estaba asentado. La única obra que pudieron conocer fue la Vindicación de los derechos de la mujer de Mary Wollstonecraft, escrita en 1792.
Cabe resaltar que estos autores se mueven en un espacio tiempo literario formado por el realismo, naturalismo y romanticismo, algo que a priori parece difícil de combinar. Quizá por ello en sus obras hay una mezcla de realidad, pensamiento quimérico e imposible de sus protagonistas y al mismo tiempo la objetividad social más dura sin caer en ninguna contradicción porque si bien el realismo está considerado padre del naturalismo, ambas corrientes se dan de bofetadas con el romanticismo, caracterizado en estas obras por esa lucha que las protagonistas tienen al tratar de encontrar su libertad y el amor por encima de una realidad obtusa que las condena a ser infelices en pos de una conveniencia social o de un estatus al que pertenecen o al que quieren pertenecer.
Ana Karenina se nos muestra como una mujer de gran integridad moral, mártir de un tiempo y de un mundo injusto. Quizá Tolstoi la quiso describir como una heroína capaz de desafiar al mundo y de dar la vida por su pretensión de ser libres y de poder elegir a quien amar y quizá se puede hacer la lectura contraria y ver a Ana como una mujer infiel que necesita ser castigada por ello con el dolor de perder a su hijo, al que abandona, y de dar la vida como castigo supremo al pecado de dejarlo todo para poder vivir un amor a plenitud en brazos de un amante. Cualquier interpretación puede ser considerada correcta dependiendo de quien la lea y de su pensamiento. Lo que es obvio es que Karenina desafía a la moral y a la sociedad de una época defendiendo que el amor y la libertad está por encima de cualquier convencionalismo social impuesto.
Clarín, en La regenta, retrata la moral de una España católica y conservadora en la que la mujer está manipulada por la iglesia y por la sociedad, además con el mito del amor romántico y del conquistador que ve a la mujer como un trofeo a conseguir. Por otro lado, el rol de la madre de don Fermín, doña Paula, se muestra como la mujer codiciosa, la madre abnegada y estandarte de la moral católica femenina que usa como arma que le otorga poder; ese poder moral y religioso que era el único poder que una mujer podía ostentar sobre los demás, cumpliendo casi a rajatabla el concepto que años después postuló Simone de Beauvoir en su concepto de misticismo.
Clarín, pese a tener textos verdaderamente misóginos, cabe recordar que estuvo en una relación, polémica en su momento, con Pardo Bazán que quizá le pudo abrir esas compuertas mentales. En La regenta plantea determinismos biológicos, como la maternidad frustrada de Ana Ozores, para justificar su caída en desgracia y ese comportamiento adúltero, convirtiendo lo que en realidad son conflictos sociales y personales de la protagonista en una suerte de enfermedad mental.
En Madame Bovary, una lectura rápida nos puede mostrar a una mujer egoísta, llena de imaginaciones pueriles sobre el amor, capaz de manipular y utilizar a su marido para lograr sus fines, una especie de “Antoñita, la fantástica” a la francesa.
Emma Bovary acumula amantes y deudas. Se casa por interés con un hombre fácil de manejar, inocente hasta el punto de ser estúpido y que, sin embargo, pese a su inutilidad, es el valedor moral de la novela. Emma desprecia el sistema que le impide vivir a su manera sin darse cuenta de que es ese mismo sistema el que le ha puesto en su mente tanto las barreras que ella pretende saltar como las ideas que sueña con cumplir.
La libertad sexual, la lucha por pertenecer a las clases sociales altas que ya estaban desarrolladas en aquel momento, el consumo masivo, la abundancia económica y la multitud de libros románticos que lee y que le crean una visión distorsionada de sí misma, es, con pocas diferencias tecnológica, lo mismo a lo que muchas mujeres se enfrentan en el s.XXI aunque esta obra fuera escrita en 1856.
Quizá porque la sociedad se sigue enfrentando a problemas muy similares y porque la situación de la mujer, aunque mucho más mejorada y ampliada en derechos, sigue siendo desigual en cuanto a avances sociales de fondo, estas obras siguen teniendo vigencia hoy en día. Quizá sean clásicos de la literatura porque su filosofía más profunda sigue siendo actual aunque haya cambiado la coyuntura social de la época.

Prostituir la vida

refugio de guerra - nina peña

Trabajar, sin ningún beneficio personal, salvo el puramente económico, nos convierte en máquinas.

Nos deshumaniza.
No se vive, no hay tiempo para los sueños ni para las metas personales o los esfuerzos de superación. No cabe el afán de mejorar o de crecer.
Es estar en escaleras que descienden , es dejar el alma en un sórdido refugio de guerra diaria desde donde se escuchan los bombardeos cercanos y aún se siente el miedo que nos ha llevado hasta allí.
Trabajar, solo por dinero, es más que hipotecar el tiempo, es prostituir la vida.

Don Quijote cabalga de nuevo

don quijote - nina peña - libros - autores
Cervantes ha cumplido este mes 471 añitos de nada. Y sigue tan fresco.

Anoche, en un episodio de CSI Las Vegas, uno de los actores regalaba una preciosa edición de Don Quijote de la Mancha a uno de los personajes que había luchado encarecidamente contra una injusticia. Leía en voz alta el primer párrafo, acariciaba el lomo del libro y el investigador le decía que había luchado contra ogros de verdad, no contra los molinos.

Hace unas semanas, en un capítulo de Bonnes, la doctora nombraba a Baltasar Gracián en una de sus frases del El criticón  dando una lección de humildad a su compañero que sonreía ante lo acertado de la frase.

Auster tiene la sana costumbre de nombrar a algunos autores españoles, a Lorca por supuesto, pero me quedé alucinada cuando nombró en uno de sus libros  a Calderón.

Os preguntaréis a qué santo os cuento esto. Muy simple, cuando ocurren cosas así me emociono un poquito. Soy un poco boba, pero me gusta ver que hay gente, allende nuestras fronteras, que valora la literatura española.

Aquí parece que nos da un poco de vergüencita.

A mi me encanta.

No sé, me da que somos un país que no valoramos lo que tenemos, que creemos que la cultura es la que hacen unos pocos ahora, en este momento, y no sabemos apreciar todo aquello que hicieron otros. Quizá tengamos mal aprendida la lección de valorar escritores por la época convulsa a la que pertenecieron o todavía nos quedan rémoras de aquellos autos de fe del franquismo cuando los libros de las bibliotecas se quemaban en piras infames y donde nos decían qué era lo que se podía o no se podía leer. Otros han sido usados para fines políticos y propagandísticos hasta tal punto que creemos que leerlos es pasarnos a un bando que queremos olvidar que existió.

Autores que han pasado por la historia sin que ya nadie los recuerde, sin que casi nadie compre sus libros, sin saber lo importantes que fueron para la mentalidad de las personas en su momento histórico y en su entorno.

Yo soy de las que reivindica La regenta como una obra cumbre de naturalismo y de las que piensa que, de no haber sido por los cuarenta años de censura que sufrió, podría estar al lado de novelas en la que la protagonista femenina se reivindica a través de su drama. Quizá al ladito de Ana Karenina o de Madame Bobary. Pero no, eso será algo que nunca pasará porque la hemos ocultado durante demasiado tiempo.

Creo que el deber de todo amante de los libros y de la literatura en castellano, debería ser releer sin complejos ni prejuicios a todos estos autores que salen en letra pequeñita en los libros de texto, a los que ni siquiera salen. Reivindico a Gracián y a Blasco Ibáñez. A Quevedo o Valle Inclán. A Calderón de la Barca y Laforet. A Unamuno, a Zambrano o Baroja. A Chacel o a Pérez Galdós.

Parece que ya no se leen estos autores, como si ya no se pudiera leer la narrativa de la misma forma. Pero hay que volver a ellos, valorarlos, muchas veces no somos conscientes del valor de nuestros paisanos hasta que no sale su nombre en un libro o en una serie norteamericana, hasta que no nos lo dicen los demás.

 

El cuento de la criada; curiosidades en las que tal vez no has caído.

 

nina peña- el cuento de la criada- serie - mujeres

Lleva ya más de un año siendo la serie de la que todos hablan y que todos ven. Aclamada por critica y público El cuento de la criada se ha convertido en un icono de la lucha feminista y el libro, publicado en los años 80, es ya un Best Seller.

Aquí te explico detalles, curiosidades y cositas en las que tal vez no has caído.

  1. La serie ha ganado ocho premios Emmy, dos Globos de Oro, fue nominada a un BAFTA Award y logró poner de acuerdo a público y critica nombrándola Mejor Serie del año 2017. Su segunda parte, estrenada este mismo año, lleva camino de hacer casi lo mismo.
  2. La directora de la serie, Reed Morano, se ha convertido en la 1ª mujer en ganar un Emmy como mejor dirección en veintidós años de historia.
  3. Durante el rodaje las criadas no veían nada debido al tocado característico que llevaban. Se tenían que guiar por la voz de sus compañeros de rodaje para poder orientarse en el set.
  4. La ambientación esta rodada en distintos tonos de azul y verde para aportar  sensación de frialdad a la fotografía y que el espectador pueda introducirse  en un ambiente opresor y lúgubre como es Gilead.
  5. La escritora, Margaret Atwood realizó un cameo en el episodio piloto. Esla mujer que abofetea a June cuando esta se niega a culpar a un personaje de haber sido violada. (Sí, has leído bien).nina peña- el cuento de la criada- serie - mujeres
  6. Margaret Atwood se inspiró para el libro en la América puritana del s.XVII, en la Rumanía de Ceaucescu donde el parto era obligatorio y en el retroceso del movimiento feminista en los años 80, momento en que fue publicado el libro.
  7. Su titulo original era Offred. La autora cambió el titulo del libro en honor a Los cuentos de Canterbury  y en homenaje a los cuentos de hadas.
  8. Atwood no considera que su novela sea una distopia o un libro de ficción: todo lo que ha escrito estaba sucediendo o sigue sucediendo ya de una forma u otra.
  9. El cuento de la criada se ha traducido a más de cuarenta idiomas.
  10. Todas las abusivas leyes por las que se rige Gilead existen de verdad (y por desgracia) en diversos países del mundo.
  11. Los pensamientos en voz alta de Deffred, tanto en el libro como en la serie son reflexiones que obligan al espectador y al lector a plantearse teas sociales o filosóficos. Por ejemplo, en el primer capitulo Deffred dice “Estaba dormida. Así sucedió todo” y eso nos hace pensar en el retroceso que sufrió el feminismo en los años 80, (tal vez 70 y principios delos 90 también) momento en que fue publicado el libro.
  12. La imagen de las criadas se ha convertido en un icono de la lucha feminista en USA, donde se pudieron ver mujeres desfilando vestidas de esa forma en la memorable Women March de 2017 en Washington.nina peña- el cuento de la criada- serie - mujeres
  13. Para convencernos de que hasta lo más inverosímil se puede hacer realidad, la escena de la serie donde hay una manifestación de mujeres contra el poder  patriarcal de Gilead fue rodada años antes de que Trump fuera elegido presidente y de la  March en los mismos escenarios. Yo ahí lo dejo… pero empieza a acojonar.
  14. En el libro, al contrario que en la serie, no se desvela el nombre verdadero de Deffred. June es uno de los personajes que menciona Atwood en la narración.
  15. En el libro Serena Joy y el comandante son bastante más mayores que la protagonista, pero en la serie creyeron oportuno cambiarles la edad para que aumentara la sensación de rivalidad y competencia éntrelas dos mujeres.
  16. Los nombres de las criadas, a las que se despoja de su verdadera identidad, indican su pertenencia y sumisión al comandante. Deffred/ Offred.
  17. Margaret Atwood es canadiense, pero prefirió ambientar su libro en USA porque su países mucho más tranquilo y menos conservador y es el lugar al que los estadounidenses huyen cuando las cosas se les ponen feas. Era una forma de marcar el exilio y la resistencia de algunos personajes.
  18. Los trajes que llevan en la serie y en el libro las criadas, de rojo, son un homenaje a María Magdalena y al rojo de la sangre menstrual.
  19. Al contrario, los azules que llevan las esposas son un homenaje a la virgen que suele aparecer de azul en muchas obras artísticas y que es considerado por la iglesia símbolo de virginidad y pureza.
  20. Los pasajes de la biblia en la que se basa la nueva sociedad fundamentalista de Gilead son reales y sus frases las puedes encontrar en los libros más antiguos como el Éxodo o el Génesis, de hecho la frase que sirve para esclavizar a las criadas en Gilead y comenzar esta distopía esta en el Genesis 30: 3-5 «Ahí tienes a mi sierva Bala; entra a ella, que para sobre mis rodillas y tenga yo prole por ella». Diole, pues, su sierva por mujer, y Jacob entró a ella. Concibió Bala, y parió a Jacob un hijo.

 

 

Perspectiva de género.

nina peña - perspectiva de género - mujeres - feminismo

Estos días, a raíz de los juicios y de los casos que abarrotan los juzgados así como por las sentencias polémicas en las que las mujeres nos sentimos poco menos que ninguneadas o discriminadas por la ley, hemos oído cientos de veces este concepto, aunque no siempre sabemos interpretarlo.

La perspectiva de género es un mecanismo  de análisis mediante el cual se trata de explicar la desigualdad y la inequidad entre hombres y mujeres.

Consiste en un enfoque de las situaciones teniendo en cuenta la diversidad de los modos en que se representan las relaciones de género en la sociedad entendiendo la identidad de género de unos y otros.

Para Marcela Lagarde: “Esta perspectiva reconoce la diversidad de géneros y la existencia de las mujeres y los hombres, como un principio esencial en la construcción de una humanidad diversa y democrática. La perspectiva de género permite analizar y comprender las características que definen a las mujeres y a los hombres de manera específica, así como sus semejanzas y diferencias. Esta perspectiva analiza las posibilidades vitales de las mujeres y los hombres; el sentido de sus vidas, sus expectativas y oportunidades, las complejas y diversas relaciones sociales que se dan entre ambos géneros, así como los conflictos institucionales y cotidianos que deben enfrentar y las maneras en que lo hacen.”

Según Juana Camargo la perspectiva de género “establece una teoría que trata de explicar las características, relaciones y comportamientos sociales de hombres y mujeres en la sociedad, su origen y su evolución, destacando la existencia real del género femenino y masculino sin dominio de uno sobre el otro, sin jerarquías y sin desigualdad.”

De esta forma, la perspectiva de género es una herramienta que nos permite identificar y tener en cuenta la experiencia femenina y masculina con el fin de resaltar y erradicar las desigualdades de poder que hay entre ambos géneros.
Por otro lado, cabe señalar que la incorporación de una perspectiva de género no es un proceso que comience y termine con las mujeres, puesto que también implica eliminar todo trato discriminatorio hacia cualquier otro grupo vulnerable, como pudiesen ser homosexuales, personas transgénero, etcétera.

Según Aciprensa “La perspectiva de género emerge como una categoría de análisis de la realidad social y política a fines del Siglo XX y comienzos del Siglo XXI. De contornos difusos y ambiguos, podemos decir que, centralmente, supone una antropología que considera que lo femenino y lo masculino son dimensiones de origen cultural en el ser humano, quitando toda relevancia al dato biológico. De esta forma, la perspectiva de género sería una clave de interpretación de la sociedad que pretende discernir y denunciar los condicionamientos culturales que oprimen a la mujer y a su vez, que promueve iniciativas para liberar a la mujer de esos condicionamientos”.

A raíz del los juicios con valor mediático que estamos viendo estos meses podemos preguntarnos como aplicar la perspectiva de género en estos casos, sangrantes, en los que la victima parece salir perdiendo siempre y donde las sentencias son totalmente injustas pese a que se haya aplicado el código penal. Porqué un juez o una jueza llega a poner a violadores en la calle o a re-victimizar a la víctima en la sala.

Para Marta Lamas la mujer se ha enfrentado históricamente a una situación de desigualdad, discriminación y falta de oportunidades sumamente marcadas, acontecimientos que han tenido como resultado la lucha por la reivindicación femenina, que en consecuencia no sólo ha tenido el tardío reconocimiento de nuestros derechos, sino que también ha logrado garantizar el cumplimiento y la protección de los mismos.

Según  la Magistrada del Tribunal Superior de Justicia de Canarias, Gloria Poyatos: Los jueces y juezas nacemos, nos educamos y opositamos en la misma sociedad prejuiciosa que el resto de las profesiones, pero con mayor responsabilidad porque nuestras resoluciones tienen un gran impacto en la vida de las personas.
No somos inmunes a la estereotipia y por ello no debe extrañar que los prejuicios penetren transversalmente en nuestras resoluciones dando lugar a decisiones basadas en creencias preconcebidas sobre el comportamiento “apropiado” de la mujer en cada contexto. Franquear desde la justicia estos mitos no es fácil, exige formación y capacitación para juzgar con perspectiva de género, como metodología de impartición de justicia conforme al principio pro persona. Los prejuicios predisponen a quien juzga y comprometen la imparcialidad que debe regir la actividad jurisdiccional, sobre todo, en casos de sobrecarga judicial, que facilita el camino simple y acrítico, de dar por validos los “mandatos” sociales derivados de la estereotipación. Por ello desde el Derecho Internacional se ha venido construyendo una jurisprudencia de género, en respuesta a la constatada inutilidad de las herramientas tradicionales para lograr una igualdad real y no simulada.

En el principio de igualdad no cabe mantenerse neutral porque en el momento de juzgar se parte de una posición habitualmente de desigualdad lo que perpetúa  la asimetría y la repetición de estereotipos.

 

Consulta en:

http://nomasvg.com/justicia-con-perspectiva-de-genero/

¿Qué es perspectiva de género?

https://gradoceroprensa.wordpress.com/2016/06/02/juzgar-con-perspectiva-de-genero/

 

Lo bueno de escribir.

 

nina peña - escribir - narrativa - mujeres

Hubo un tiempo en que creí que para escribir bastaba con una imaginación desbordante como la mía. En que el talento era el mayor bagaje y que las cosas irán saliendo, más que nada, por arte de magia.

Nadie me avisó de lo duro que puede ser esto de escribir. Nadie me avisó de correcciones, de documentación, de trabajos, de repasos ortotipográficos…

Lo bueno de escribir y que está por encima de “lo malo” es la forma en que uno crece a medida que escribe.

Creces como persona, como escritora, creces en sabiduría, en conocimientos, en humanidad.

Tener que plasmar ideas en un papel no te va a hacer mejor, pero defenderlas, dotarlas de realidad, de humanidad, lograr plasmar sentimientos y pensamientos en negro sobre blanco, es un ejercicio de introspección y de superación constante que difícilmente puedes realizar en el día a día, en la vorágine de vivir que todos llevamos a cuestas y en la que nos movemos.

Volver a estudiar, volver a las clases de literatura y ortografía, volver a la historia, a los análisis de textos y de ideas, darte una vuelta por tu propio pensamiento y salir reforzada o derrotada de él, recuperar la curiosidad, analizar qué es lo que quieres decir o contar y preguntarte por qué…

Lo bueno de escribir es que el mundo se abre ante las palabras que aún no están escritas y se rinde ante las ideas todavía no concebidas.

Lo bueno de escribir es que te hace mejor persona aunque tu mundo alrededor se hunda.

Tu mirada ya no será nunca la misma, ya nunca verá lo simple y lo fácil sino que verá aquello que está vedado, oculto ante la mayoría de ojos, aquel otro lado de las cosas… y si no es así cabe preguntarse qué escribes y por qué escribes.

 

Adelante.

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Cuando me vengo abajo, cuando la vida me da un golpe fuerte, cuando creo que las cosas no pueden ir más que a peor… suelo fijarme en todas aquellas personas que tengo tras de mí, aquellas para las que la vida puede ser una carga insoportable, para las que no hay paz sino treguas, aquellas que aún trabajan todavía más para conseguir la mitad, aquellas que sufren golpes serios e irreparables…

Luego pienso en todas mis metas, en mis hijos, en mi familia, en mis libros y en todos mis sueños que, aunque con mucho esfuerzo, sé que se irán cumpliendo porque no me rindo..
Y sé que no puedo quejarme, que no puedo pararme ni venirme abajo, que tengo que ser fuerte y tenaz, que el mañana está ahí al alcance de la mano, que habrán tiempos mejores y que todo esto solo sirve para hacerme mejor persona de lo que antes era.

Aprendo la lección, aprieto los dientes y tiro para adelante. Creo que llevo toda la vida luchando, por unas cosas u otras, así que.. sigo en la pelea del día a día, en la de superar no solo los obstáculos que la vida puede ponerme sino en superarme a mí misma. El mayor de todos los retos.

El feminismo como crítica social.

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Cartel conmemorativo de la primera convención por los derechos de la mujer en Seneca Falls, 1848. Aunque se ha avanzado mucho desde entonces en materia de igualdad, la sociedad sigue la misma estructura patriarcal que es lo que de verdad se debe cambiar para que los pilares que nos sustenten sean firmes en justicia y equitativos.

Que los sistemas democráticos en el mundo no son perfectos, es algo que todos, en mayor o menos medida, podemos afirmar, y si no lo son es porque alguien se está quedando al margen de ese sistema que hasta el momento parece ser el único que garantiza una mayor igualdad entre ciudadanos pero que al mismo tiempo, envía a unas minorías a medrar como pueden en la escala social que él mismo crea.

El feminismo se impone no solo como un movimiento de reclamo de los derechos de las mujeres ante la coyuntura actual.

Si en los siglos pasados, en las primeras olas feministas, se abogaba por los derechos de las mujeres, en el nuevo orden mundial, con el viraje a la derecha de la mayoría de políticas y la implantación de un neoliberalismo brutal por parte de los estados cuyo poder se va diluyendo en los consejos de administración de empresas privatizadas y multinacionales, el feminismo se convierte en  necesario como crítica a ese sistema.

El hecho de sacar los trapos sucios a la calle, de convertir en público lo que hace algunas décadas pertenecía al mundo personal e íntimo, nos hace ver no solo la discriminación disimulada hacia las mujeres disfrazada de libertad de elección, sino que nos convierte en las grandes perjudicadas al mantenernos, cómo no, en inferioridad de condiciones.

La crisis social y económica en la que llevamos años sumidos debería dejar paso a una sociedad transformada profundamente en sus bases, sin embargo, el binomio patriarcado-neoliberalismo, deja a un lado a todas las mujeres que volvemos a ser las grandes traicionadas, como en casi todos los movimientos históricos.

Cuando en medio de todo este desastre nacional e internacional las mujeres ocupan mayores porcentajes de paro, desocupación, marginación social y pobreza, se nos habla de libertad sexual cuando se refieren a la prostitución y algunos comienzan a darle vueltas al tema de la gestación subrogada (por decirlo fino) hasta el punto de que muchos utilizan la palabra feminismo y liberación femenina para poder justificar lo que no es sino un uso del cuerpo por parte o bien de los hombres o bien de empresas multinacionales en que la mujer es tratada como un producto de consumo, mercantilizando la maternidad al más puro estilo de la novela distópica de “Criadas y señoras”.

Se impone el feminismo como una crítica a ese sistema, en el que todos somos objetos de consumo o consumidores, en donde todo es factible de comprarse y venderse, en donde no importan más que los balances económicos de las grandes corporaciones y donde las injusticias son disfrazadas de libertades personales.

Se impone un viraje a lo femenino, a abandonar de una vez por todas esta carrera o competición que los hombres llevan manteniendo desde que salieron de las cavernas y en las que las mujeres no tenemos por qué participar de la forma en que ellos nos proponen desde el patriarcado, sino crear una nueva forma, más humana,  de entender el mundo.

Como diría Ana de Miguel, “sin conocer ni debatir la visión feminista del ser humano, no puede haber una transformación profunda capaz de cambiar el rumbo de esta crisis social.”

Patria y Matria.

nina peña - patria - matria

Hace unos días, en el trabajo, alguien me contaba un chiste.

El médico le dice al padre:

– Los niños le han salido un poco feos y algo tontos.

– Me da igual, los quiero pá trabajar.

Sí, no es que tenga gracia, la verdad, pero resume a la perfección mi pensamiento.

España es como ese padre, y hoy quizá lo es más que nunca.

Hoy, 1 de Octubre de 2017, pasará a la historia como el día que España se fracturó, se rompió, de dividió en las famosas dos Españas de Machado, en los hunos y los hotros de Unamuno, en la España profunda y negra, de la sinrazón y el autoritarismo, la España de Puerto Hurraco.

Hoy estamos viviendo historia, por si alguien no se ha dado cuenta todavía.

Y a mí no me sirve de consuelo saber que algún día la historia será quién juzgue a los actores políticos de todo este drama; pero a ellos debería aterrarles.

Aquí, hoy, con banderas distintas se ha salido a defender la Patria, o al menos esa es la excusa que ponen unos y otros. La patria.

Patria, que etimológicamente viene de la palabra padre y que una vez aplicada viene a significar la tierra del padre, la de los antepasados.

Ello implica una carga brutal de defensa de la tierra, de autoritarismo y leyes, de tradiciones que deben perpetuarse y también con ello, nos llegan sus figuraciones, las banderas, los himnos…nos llegan las nacionalidades, los conflictos, la defensa de unos códigos morales y culturales frente a los nuevos códigos mucho más globales.

Patria nos habla de poder; Pater, patriarcal. Patria.

Frente a ello, como el médico o el padre del chiste, incluso como la persona que lo cuenta, quién menos importa es la Matria.

Madre, matriz, útero. Un lugar cálido y acogedor, feminizado, donde lo importante no es la tierra en sí, sino los sentimientos.

Donde no importa el poder, si no el ser.

El lugar íntimo al que pertenece  cada uno y la forma en que a través de él nos creamos un espacio en el mundo. Un lugar feminizado, visto por los ojos de la madre tierra, que da, que acoge, que crea y hace crecer.

Los hombres y sus patrias llevan miles de años gobernando el mundo en unos conflictos de intereses y en unas luchas de poder que nos han llevado a las barbaries más grandes, a las guerras más cruentas, a la sin razón y el odio.

Hace unos días Manuela Carmena y Ada Colau, decían que había que feminizar la política.

Hoy se ha demostrado que sí, que hay que comenzar a poner sentimiento frente al poder.

Ese poder que creen poseer los ciudadanos que vitorean contra otros ciudadanos en las calles de toda España, y que no es más que el apego de un niño con ese padre que, “total, los quiere pá trabajar”.

No están defendiendo nada, ni un trozo de tela ni un himno ni una tierra en la que caernos muertos. Están defendiendo que los mismos de siempre tengan el poder que han tenido siempre.

Los patriotas y los nacionalistas que se enfundan en banderas no parecen entender que no es cuestión de unos y de otros, ni de los fascistas ni de los contrarios; aquí no se trata de defender una patria, se trata de defender una democracia, unos sentimientos, un hogar, una matria que nos acoja y nos haga sentir que estamos en casa.

España, es un lugar en el que a muchos nos cuesta pensarnos porque ejerce de padre autoritario, que dicta las leyes que él mismo se salta, que es inflexible cuando ha de tratarnos pero es laxo con sus propios defectos, es ese padre que te dice siempre que “cuando serás mayor comerás huevos”, recordándote una y otra vez que tú, no eres nadie.

A España le cuesta ser Matria. Le costó siempre.

Mientras en Europa se asentaban las democracias aquí teníamos dictaduras, mientras el mundo se abría a reformas, aquí existían contra-reformas, cuando el mundo luchaba por la libertad aquí vivíamos en pleno franquismo… la parte sensitiva, la parte acogedora y creadora apenas nos ha abrazado o nos ha acunado.

Esa Matria que piensa en sus hijos, que reclama sanidad, educación y trabajo digno, se acalla ante el autoritarismo en el que los Paters se envuelven y nos dictan los caminos justos que hemos de seguir, sin importarle en realidad más que su propio beneficio o su comodidad.

Y nosotros, un grupo muy nutrido de hijos, seguimos la corriente por apego a las ideas que nos han inculcado desde siempre.

La paradoja es que los que queremos vivir en una democracia real, tener un futuro digno, una pluralidad, los que queremos aceptarnos unos a otros tal como somos y no como quieren que seamos, resulta que somos antipatriotas porque no nos colgamos banderas, porque no queremos que nuestros hermanos se callen, porque respetamos el derecho a ser mayores e independizarse de la casa paterna, porque creemos que el concepto de Patria, en un mundo cada vez más global, debe sustituirse por Matria, y construir así un lugar común donde todos seamos iguales, donde todos seamos libres, donde imperen los sentimientos y no las lealtades o los poderes, donde los de arriba no sean más que los de abajo, donde poder sentirnos españoles sin sentir la vergüenza que ese padre autoritario que nos trata a ostias, nos hace sentir cada vez que no estamos de acuerdo con él ni con su forma de tratarnos.

¿Cómo no vamos a querer salir de la tutela de un padre que solo “nos quiere pá trabajar”?

Si el médico del chiste le hubiera preguntado a la madre, seguramente la madre habría contestado: “me da igual, los voy a querer igual sean como sean.”