Escritura creativa y SEO

latop - potátil - taza - agenda - cactus - brazo

La escritura creativa se puede definir como la forma de escribir y redactar un contenido de modo que sea interesante para el lector, convirtiendo así un texto en determinante y coherente que informa y, a la vez, genera conversiones tanto en potenciales clientes como en ventas.
Una buena redacción de contenidos debe dejar una impresión indeleble en el lector. Debe resultar una experiencia positiva y poner en valor todo o que la empresa quiere comunicar así como la propia imagen corporativa.
Antes de comenzar a redactar tenemos que tener meridianamente claro a quién va dirigido y qué es lo que pretendemos lograr. Obviamente no es igual lanzar un producto nuevo que ofrecer las bondades de algo que ya tiene un largo recorrido comercial, por tanto, nuestro primer enfoque siempre ha de ser ese.
Lo mejor es dirigirse a la audiencia de forma clara, con un lenguaje convencional y neutro, que convierta la lectura del artículo en una pequeña y anticipada conversación personal con la empresa.
Uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos los redactores de contenidos es la originalidad. En ocasiones tenemos que escribir referente temas o productos sobre los que ya hay gran número de literatura, y pese a ello, tratar de ser innovador, sin caer en clichés, informando de manera natural, es complicado. La experiencia y el conocimiento de la empresa o del producto, así como el nicho de mercado y una segmentación correcta de la población, nos va a resultar vital para aportar esa chispa de originalidad.
Tenemos que tratar a la empresa como un valor único, que trabaja de forma diferente. Saber sus valores, conocer sus puntos fuertes y sus objetivos empresariales nos va a ayudar a despejar cualquier duda en el texto y a mejorar nuestra voz narrativa.
Expresar en unas líneas el pensamiento, el valor o la idea de una compañía a través de un producto o servicio no es fácil, pero con un articulo bien organizado, coherente y, por supuesto, bien argumentado con la información necesaria, conseguiremos un doble objetivo, el de comunicar y acercar clientes que, junto al resto de herramientas, puedan convertirse en ventas.
SEO
El SEO es una de las partes primordiales de cualquier redacción de contenidos. Hay que tener en cuenta en qué medio va a ir insertado nuestro artículo: no es igual redactar para un blog, para un e-commerce o para un anuncio en Facebook. La adaptabilidad de nuestra redacción de textos debe permitirnos ser flexibles en todos y cada uno de los medios y debe ir siempre acorde con la política de marketing de la empresa y sus acciones publicitarias tanto en medios de internet como Offline
Si el texto es para una web o un blog corporativo realizar un análisis SEO antes de comenzar a redactar y buscar las keywords apropiadas es u proceso vital si queremos situar el texto y la web en los principales motores de búsqueda.
Yo, particularmente, lo hago siempre aunque cuando ya he trabajado un tema durante muchos artículos, las keywords suelen repetirse y me permite trabajar con más soltura. Las Long Tail, sin embargo, suelo buscarlas mucho más a menudo y le doy mucha, muchísima importancia a las preposiciones que pueden llevar estas claves, el simple cambio de dos palabras (de- para) nos puede producir el error de perder miles de visitas y también un mejor posicionamiento en las búsquedas.
Aplicar el SEO apropiado, hacer un análisis previo y una búsqueda pormenorizada en cada redacción de contenido, nos va a permitir optimizar aquella web en la que estemos trabajando y lograr muchas más visitas.
Y la regla de oro: amar la escritura. Eso sí que de verdad es uno de los grandes puntos que puede poseer una persona que quiera comenzar con la redacción de textos y contenidos web. Con ello, la búsqueda, la originalidad, el vocabulario y la creatividad están aseguradas. La técnica, el SEO, las pautas comerciales… todo eso se puede aprender, pero el talento para escribir y comunicar es algo innato.

Cómo redactar un artículo

mujer - boligrafo - agenda - taza - movil

Cómo redactar un artículo puede ser realmente complicado para personas que no tienen un uso continuado de la escritura creativa. En un mundo laboral tan competente como el nuestro, cada vez más nos toca asumir roles dentro de la empresa que, quizá, no teníamos en un principio o bien, de forma ocasional, pueden necesitar nuestra ayuda o colaboración. Quizá seamos nosotros quienes llevemos nuestra propia web y seamos conscientes de la necesidad de generar contenidos y nos demos cuenta de que los textos son nuestro talón de Aquiles. Quizá, simplemente, no te gusta escribir o te cuesta comunicar.
Yo quiero darte unas pautas para que puedas redactar un artículo en tu web o para que, al menos, eso no suponga un esfuerzo y puedas lograrlo con éxito.

Introducción
En primer lugar el artículo tiene que ir planificado como casi cualquier texto creativo, con una introducción, un nudo y un desenlace, solo que aquí no se trata de ficción sino de mostrar un producto o servicio, se trata de divulgar, de comunicar una realidad palpable.
En la introducción puedes incluir la presentación del producto y ponerte a resaltar sus bondades, pero si tratamos de venderlo, de que nuestro artículo sea también un anuncio que llame a la acción, lo conveniente es hacer preguntas que tengan como respuesta un sí. Tenemos que tener claro si vamos a tratar de vender o de informar porque en cada caso va a requerir que hagamos un uso distinto de las preguntas tato en esa introducción como en el resto del artículo.
En la redacción del artículo podemos marcar los objetivos, identificar un problema y hablar en genérico de ese servicio o producto para luego ya profundizar en los siguientes párrafos. Tenemos que presentar, dar a conocer, hacer que el lector entre en materia.

Análisis
Previamente al proceso de escritura tenemos que haber realizado un análisis del mercado, de las palabras clave, de la propia web y de la documentación que vamos a necesitar. Este proceso puede parecer muy largo y tedioso, pero si conoces bien aquello de lo que hablas, si tienes una buena base mental, la escritura va a ser más fluida e intuitiva, más espontánea, con frases mejor estructuradas y construidas, sin forzar temas y sin meter conceptos con calzador.
Es importantísimo que para redactar un artículo te documentes bien y uses todos los medios a tu alcance, esto no significa que vayas a la biblioteca y te tragues un ensayo sobre el tema, pero jolines, tampoco se trata de que hagas dos búsquedas en Google y creas que ya lo tienes claro. ¿Sabes a qué velocidad se van quedando obsoletas ciertas teorías, ciertos avances tecnológicos o científicos? Tienes que realizar una búsqueda intensa y avanzada de documentación que te permita escribir un artículo realmente actual e inédito. Si tu artículo trata temas más filosóficos quizá no tengas ese problema de obsolescencia, pero para todo lo demás, puedes quedarte con conceptos trasnochados, con técnicas que ya no se aplican o con servicios que han cambiado de nombre y de razón de ser. Es importante que toda nuestra documentación esté lo más actualizada posible.

Público objetivo
¿Para quién es ese artículo? ¿En qué web se va a publicar? ¿Quién lee esa web o ese blog? Esto es importantísimo. Tenemos que tener claro qué tipo de web tenemos entre manos, saber cuál es su público y dirigirnos a él directamente. Si es una web sobre tecnología nuestro vocabulario no va a ser el mismo que si estamos escribiendo artículos para una eCommerce de ropa de bebé, y no por nada, sino por cercanía, por proximidad, por identificación.
Las personas que nos leen son muy distintas en cada momento y en según qué lugares por tanto hay que hablarles a ellos en el lenguaje que les es más acorde a esa personalidad y momento vital. Una madre que busque ropita de bebé por internet puede no necesitar saber todas las características técnicas del producto, aunque sí las más importantes y una descripción detallada además, pero eso no estará en nuestro artículo si no en la descripción que lo acompañe, por tanto nuestra forma de hablarle será coloquial, amigable y que invite a la compra. Tenemos que saber adaptarnos a los distintos públicos. Las partes técnicas van a estar igual descritas, pero en nuestro artículo, a no ser que lo requiera, no vamos a hablar de ellas. Obviamente si nuestro producto es cloro de piscinas o radiadores, por ejemplo, vamos a tener que ser menos coloquiales y hablar con cierto grado de tecnicismos, pero sin perder la perspectiva ni entrar en detalles que impidan la comunicación fluida. Al fin y al cabo, un artículo trata de comunicar, de divulgar, de crear una correspondencia entre empresa y cliente potencial, un vínculo emocional incluso, una transmisión de información que va más allá de las explicaciones técnicas.
Aquí te hablo un poco sobre el concepto de marketing de contenidos. Échale un vistazo

Crear esquemas
Una buena forma de no liarse es crear esquemas, tanto de fondo como de forma.
Para el fondo podemos esquematizar todos los conceptos que necesitamos explicar, toda esa información que es relevante y que no podemos olvidarla. Es como volver al cole, de verdad. Escoge los puntos principales sobre los que necesitas hablar, los problemas, las soluciones, los objetivos, los datos que hayas extraído de la documentación que has realizado de forma previa, las ideas que te han ido aportando o que se te hayan ocurrido. Todo eso debe ir en tu artículo. Una vez tengas claro todos los conceptos y sepas el contenido del artículo, haz un esquema de títulos. Solo tienes que fijarte en este mismo artículo para ver cómo yo he ido poniendo los puntos que creo importantes y les he dado un título con el cual poder separarlos. Parece algo pesado pero no te llevará ni un minuto y es indispensable para que el articulo esté buen estructurado ya que todos esos puntos de los que tienes que hablar es lo que conformará lo que antes he llamado nudo.
Este apartado por puntos también te valdrá para el momento en que tengas que publicarlo en la web. Por inercia sabrás separar los distintos apartados, dónde poner las imágenes, cuándo utilizar las negritas o las cursivas, dónde introducir los enlaces interiores o exteriores… Todo te vendrá como una inspiración. Mientras lo vas redactando vas a ver cómo, mentalmente, estás haciendo la composición visual de cómo quieres que se vea e incluso de los gráficos con los que quieres ilustrar cada párrafo. Normal, ese esquema te ha puesto las ideas tan claras que te ha permitido relajarte en el plano técnico y ha hecho que tu mente pase a un punto mucho más creativo. Si lo has sentido así, enhorabuena, esa creatividad fluyendo es una sensación tan buena…

Palabras clave y SEO
Para redactar un artículo yo siempre comienzo con un análisis de palabras clave. Hay en internet buscadores de palabras clave que nos van a decir cómo escribir un artículo optimizado en SEO (acabo de introducir una palabra clave long tail, por si no te has dado cuenta)
Las palabras clave han de ir a lo largo del artículo de forma que los buscadores indexen dichas palabras en los motores de búsqueda y tanto las palabras clave como las long tail nos van a permitir escalar posiciones en los listados, con lo cual es importante no quedarse corto, pero tampoco pasarse porque si abusas de ellas, los famosos algoritmos van a darse cuenta y te van a penalizar el artículo.
Nunca deben ir forzadas ni metidas a presión en el texto y si se puede, es muy conveniente que formen parte del título.

Desenlace
Al redactar un artículo tenemos que dejar para el final dos cosas importantísimas, a saber: el cierre y las fuentes.
En el cierre no se trata de cerrar una venta, pero casi, porque has de darle la solución a los problemas que quizá tiene la persona que te está leyendo y por los cuales ha buscado la información. Un cierre redondo es aquel en el que tú presentas tu producto o tus servicios como la solución idónea, como la mejor opción, pero eso sí, sin caer en la petulancia y en lo opulento, sin “rendirnos a sus pies respetuosamente” y sin ser “sus fieles servidores”. Es el momento oportuno para decir varias veces el nombre de la empresa que habrás evitado a toda costa mientras hablabas de problemas. Ha de quedar la idea de que “Fulano de tal S.L. aporta las soluciones que usted necesita”. Es el momento de decir dónde estamos, donde está nuestra exposición o tienda, donde puede realizar el pedido, los años de experiencia en el sector… sin abrumar a datos, desde luego, pero que quede patente la profesionalidad de la empresa y la solución que se les ofrece.
Si a lo largo del artículo has intercalado citas de autores o reseñas es el momento de poner las fuentes o la bibliografía. Esto último lo harás si tus artículos son más bien periodísticos o divulgativos y no para una eCommerce, obviamente, porque en ese caso no hace falta citar ningún medio. En el caso de que para ilustrar nuestro comentario pongamos, por ejemplo, una estadística sacada de El PAÍS, va a ser necesario citarlo incluso poner un enlace exterior.

Con estos pasos imprescindibles, puedes salir del aprieto, hacer un artículo de calidad que sea legible y bien estructurado. El contenido, eso sí, va a depender de ti, de lo poco o mucho que te lo hayas currado buscando documentación o lo corto o largo que necesites hacerlo. El formato es algo que sin querer nos condiciona un poco, pero no significa que debamos bajar la calidad de nuestra escritura.
Y un consejo gratis: lee. Lee mucho. Adquirir vocabulario nos va a ayudar a expresarnos cada vez mejor y a mejorar nuestro potencial creativo.

Este artículo fue publicado en mi blog de autora

Logotipos

apple - logo - logotipo
Nuestro cerebro percibe, según algunos estudios, al menos cien logotipos diarios aunque no todos ellos los percibimos de forma consciente y, aún menos, somos capaces de retenerlos en la memoria.
Inconscientemente, sin embargo, podemos captarlos, retenerlos y hacer una asociación inmediata de ideas, así como reconocerlos posteriormente.
Sin duda, el logotipo es el objeto corporativo que va a marcar nuestra trayectoria empresarial en publicidad por su implicación psicológica en los potenciales clientes o en el mercado.
Antes de profundizar, deberíamos discernir qué es un logotipo y de qué está formado.
Isotipo. El isotipo es una imagen, y solo una imagen, muy fácil de recordar que nos permite identificar de forma inmediata la marca, el producto o la empresa. El ejemplo perfecto sería Apple o Nike.
Logotipo. Es un elemento gráfico formado por un grupo de letras que tienen un determinado diseño y tipografía formando un conjunto visual que permite identificar el producto, la marca o la empresa.
Islogotipos. El islogotipo es la combinación de los dos anteriores en una sola imagen de tal forma que se facilita la asociación con la empresa y destaca alguna característica de la misma.
Imagotipo. Es la combinación de un isotipo con un logotipo en una sola imagen sin que ninguna de las dos partes pueda ser diferenciada; se puede decir que el logotipo está integrado de tal forma en el isotipo que son inseparables.

Para que se recuerde nuestro logo es imprescindible que desde un principio esté bien concebido y diseñado. Para ello es aconsejable que haya toda una estrategia de marketing y de creación tras él y un buen diseño creativo. También me permitiría añadir que es imprescindible el sentido común.

Un buen logotipo es aquel que cumple con las reglas básicas: simplicidad, atemporalidad, memorización, versatilidad y propiedad. Tiene que ser significativo, adecuado a la marca, práctico, gráfico y de formas simples. Debe saber transmitir el mensaje para el que ha sido creado. En el súmmum de los logotipos, este debería ser recordado incluso aunque se viera en blanco y negro.

Hay que tener en cuenta que el logotipo aparecerá en cualquier impreso o en cualquier publicidad de la marca, por tanto, irá asociado mentalmente a la imagen que queramos dar de la empresa. El logo va a decir quiénes somos y cuáles son nuestras motivaciones, nuestros valores de marca. El cerebro “lee” significados subliminales y permite enlazar ideas de forma que un consumidor pueda crear mentalmente una percepción sobre la ética de la compañía además de sobre nuestros productos o servicios.
Es importante que en una sociedad cada vez más visual, más bombardeada por estímulos comerciales y con menos tiempo para racionalizar los mensajes, tomemos decisiones por impulso, por lo que nos llama la atención, por lo que más nos transmite en el menor tiempo. En redes sociales, donde estamos viendo un feed repleto de contenidos, nuestro logo debe ser reconocido de forma instantánea y destacar entre los elementos visuales que van apareciendo.
LA IMPORTANCIA DE LOS COLORES
Los colores tienen la capacidad de transmitir emociones y generar respuestas a nivel cognitivo. Es, posiblemente, una forma de comunicación no verbal muy poderosa y como tal debemos tratarla, sin menospreciar en ningún caso la relación entre los colores, las emociones y el pensamiento crítico. Por ejemplo, no tendría sentido ni sería apropiado que para una tienda de alimentación vegana hubiéramos diseñado un logotipo de color rojo ya que es el color verde el que percibimos como de mayor valor ecológico y el rojo está íntimamente relacionado con el color de la sangre.
Los colores, dependiendo de los tonos pueden tener los siguientes significados:
Negro. Por un lado poder y sofisticación, por otro maldad.
Blanco. Sencillez, pureza, limpieza, inocencia. Muchas empresas lo utilizan para resaltar sus marcas, por ejemplo Coca-cola cambia del rojo al blanco según sea el color de fondo de su envase.
Marrón. Masculinidad y vida rural.
Rosa. Puede ser diversión y coquetería, pero es un color rara vez utilizado por marcas que no se dirijan exclusivamente a un público femenino.
Rojo. Acción, agresividad, peligro, energía, fuerza, emoción, vigor, pasión.
Naranja. Accesibilidad, entusiasmo, energía, juventud, creatividad, diversión.
Amarillo. Precaución, curiosidad, felicidad, bromas, positividad y calidez.
Verde. Medio ambiente, armonía, salud, naturaleza, paz, renovación.
Azul. Autoridad, dignidad, lealtad, poder, éxito, seguridad, confianza, consolidación.
Morado. Ceremonias, fantasía, misterio, nobleza, realeza, sofisticación, espiritualidad, feminismo.

vegan lovers - logo - logotipo
Los colores vivos se asocian a empresas de nuevas tecnologías mientras que los colores con tonos tradicionales son más usados para negocios consolidados y con cierta trayectoria. No podríamos imaginarnos el logo de Coca-cola sin el rojo o el de El corte inglés que no fuera verde. Jazztel y Orange disputaron una batalla legal por la utilización del naranja. Incluso es apropiado determinar un tipo de tono para apropiarnos de su patente y que nos diferencie del resto, un ejemplo claro sería el rojo Ferrari o el Rouge Channel de labios.
En un mundo cada vez más globalizado la tendencia es utilizar varios colores como por ejemplo hacen Ebay o Google. Aunque esto puede ser atrevido y el resultado no siempre es armonioso, si se consigue el mensaje claro que deja en el consumidor es de diversidad, variedad e inclusividad.
SIMBOLOGÍA Y DISEÑO
Otro punto a tener en cuenta es la gráfica del logotipo, el diseño en sí que también debe ser efectivo en el consumidor. Desde la tipografía hasta los símbolos van a decir mucho de nuestra empresa, por tanto hay que tratar de que estos vayan acorde a la imagen que queremos transmitir.
El signo es un objeto al que se le dota de significado y que se percibe gracias a los sentidos, una flecha por ejemplo es signo de dirección. El símbolo no nos informa solamente de un significado sino que da la impresión de valores y sentimientos en forma de alegoría. La señal es un tipo de signo que puede cambiar u originar una acción, que nos va a orientar. Aquí se pueden incluir las señales de tráfico o las de comunicación de un aeropuerto.
Tomando el ejemplo de las flechas, si observamos el logotipo de Amazon, veremos que está formado por una sola flecha, amarilla, que enlaza las letras A y Z. Esto nos indica la amplitud de productos que se pueden adquirir y que están a la venta, pero además, esta flecha forma una sonrisa, lo que aporta calidez al mensaje. Por otro lado la flecha en sí misma ya es una señal indicadora, un símbolo que representa de forma abstracta tres conceptos fundamentales:
– Cercanía, comodidad y confianza gracias a la forma de sonrisa.
– Variedad gracias a que nos marca la primera y la última letra del abecedario, abarcando, de forma simbológica todo lo que hay en medio de ambas letras.
– Rapidez en el servicio que va asociado a la idea de la flecha en sí como elemento.

amazon - logo - logotipo

Un logotipo impecable.
Por supuesto hay que recordar la parte legal de cualquier creación de logotipos que debe estar registrados tanto en nombre como en diseño en el registro de la propiedad industrial, en el marco de patentes y marcas, generando así derechos de propiedad y de autor.
TIPOGRAFÍA
La tipografía no es solo el tipo de letra que vamos a utilizar. Puede ser que nos transmita y nos comunique un mensaje o por el contrario puede ser algo abstracto, como una forma de aportar belleza. La tipografía se puede componer de tres elementos:
Macrotipografía. La composición, la organización de elementos, disposición espacial de los mismos. Sirve para crear esa primera impresión.
Microtipografía. Se basa en los detalles, en las formas, en la letra propiamente, en las puntuaciones… es esencial para que sea detectado el logo a nivel inconsciente.
Metadiseño. Se trata del diseño que se trabaja sobre la forma escrita, es decir, los elementos que nos van a permitir asociar el término utilizado con su significado de un simple vistazo y que también van a crear una impresión nítida del logo. Es lo que se llama la semantización tipográfica.

macrotipografía - logo - logotipo
Macrotipografía

Los tipos de letra también van a variar de significado según su forma y el diseño que ocupen espacialmente, además de si llevan incrustado un metadiseño en alguna de sus palabras. Podríamos hacer una somera clasificación:
Serif. Son tipos de letras romanas, antiguas, con curvas y adornos u ornamentos. Serif es la denominación de las letras que poseen una base en los extremos de de la grafía. Este tipo de letras transmiten tradición, respeto, autoridad y grandeza.
Sans Serif. Son letras que no poseen ninguna base, lineales, denominadas también de palo seco, sin rotulación ni adornos u ornamentos. Esta letra transmite modernidad, limpieza, claridad, estabilidad, y objetividad.
Manuscrita. Imita la letra escrita a mano. También denominada cursiva. Esta letra inspira creatividad, elegancia, feminidad, sensiblidad.
Simbológica. Es una letra compuesta por símbolos e imágenes, con mucha personalidad. Aporta modernidad, fuerza y estilo.
Fantasía. Fuentes muy variadas, con personalidad y adornos. Su defecto es que no tiene buena legilibilidad en tamaños pequeños, pero son ideales por su originalidad para logotipos. Se suelen clasificar en distintos grupos y cada uno de ellos produce un estímulo diferente. Góticas, que transmiten antigüedad y oscuridad, Decorativas, que se perciben como transgresoras y originales, Caligráficas, como elegantes y refinadas, muy asociadas a lo femenino y Script, que sugiere espontaneidad y juventud.
La unión de todos estos datos nos tiene que permitir crear un logotipo que vaya acorde a nuestra empresa, a lo que vamos a hacer y sobre todo a lo que queremos transmitir.

 

Esta entrada fue publicada por primera vez en Las nueve musas

 

 

 

 

 

Mi faceta de autora

libros - ebooks - taza - tetera
Cuando edité mi primer libro, no podía ni imaginar todo el enorme trabajo de promoción que debía hacer. Es algo que nadie nos explica a los autores noveles, con lo cual, mis primeros pasos en el mundo de las ventas y del marketing, se basó en el clásico “prueba- error”.
Con el paso del tiempo aprendí que las redes sociales son imprescindibles para enfocar no la venta del libro, si no la marca que quería imprimir en ellos. Hay que dejar a un lado todo lo personal y reconocer que el nombre con el que se firman los libros, hoy en día, es como una seña de identidad y, a no ser que se requiera lo contrario, se debe aparcar a un lado en muchas ocasiones la personalidad que debe quedar anónima, para dejar paso a la autora, que es quién se proyecta.

En mi caso, por el contenido de mis libros, puedo hablar de aquellos temas que me preocupan puesto que es también una forma de crear afinidad con los lectores. Pero si en lugar de escribir narrativa contemporánea, escribiera, por ejemplo, ciencia ficción, todos mis perfiles deberían estar basados en temas que puedan interesar a los lectores de ciencia ficción, eliminando por ejemplo aquellos contenidos políticos o sociales que poco o nada tienen que ver en el tema.

regalo - libro - ebook - lazo
Campaña de navidad

A estas alturas, no solo manejo de forma personal mis perfiles en redes sociales y mi blog, sino que subo mis propias publicaciones a Amazon, haciendo las portadas, el maquetado y las correcciones. También creo mis propios diseños gráficos, mis banners, portadas, y post para añadir un contenido gráfico de calidad. Hago mis propias campañas publicitarias, sorteos y sigo manteniendo el blog al día con contenidos siempre relacionados con el tipo de narrativa que escribo y con la literatura.

libro - sombrero - playa
Campaña de verano

Esta es mi página de autora en Amazon
libros - ebooks - amazon

Notas de cello y azahar

nina peña - cello - azahar - relato

No había vuelto a esa casa en más de diez años.

Allí, donde comenzó y acabó todo, donde los recuerdos se agolpaban en cada rincón, en cada sombra, en cada palmo de la tierra que la bordeaba, en cada árbol o acequia, en cada piedra.

Amaba más ese rincón olvidado de lo que creía recordar, pero solo ahora, al volver, se daba cuenta.

Había algo de primigenio en todo aquello, algo que corría por sus venas y que formaba parte de su cuerpo tanto como de su memoria más antigua o de sus anhelos más recientes. Todo aquello que le volvía a la cabeza junto con aquello que soñaba poder realizar, tenían en común aquella casa enclavada en lo alto de aquel montículo, donde cada noche se posaba elegantemente la luna rodeada de olivos y naranjos, donde la envolvía una bruma extraña que salía del rio en las noches de invierno y que removía funestos presagios que se disipaban siempre a la mañana siguiente cuando veía el relente sobre la hierba adornándolo todo con un mano brillante y húmedo.

Los naranjos de hojas anchas tenían gotas de rocío que nunca llegaban a caer y los tallos de hierbas, de malas hierbas, las mantenían orgullosas en su cima más alta como en un intento de mostrar cuán fuertes eran a pesar de su frágil y fina apariencia. Un manto de escarcha cubría y brillaba en la tierra, envuelta en quietud y verde por entre las oscuras piedras y la tierra seca y pedregosa.

Había costado años desbrozar y sacar las piedras de aquel lugar para poder plantar los huertos que ella había contemplado desde su niñez y que iban decayendo poco a poco. Muchas manos fuertes, callosas y ásperas del árido trabajo en la tierra, habían sacado piedras de varias hectáreas hasta hacer de aquel lugar una finca cultivable, y esas mismas manos, las habían acumulado en los lindes formando los muros de piedra que podía contemplar desde su ventana y que bordeaban la fachada principal.

Era imposible volver y no recordar.

El olvido de todo aquello que amamos es siempre imposible, aunque su recuerdo duela, aunque nos vuelvan a sangrar las heridas, aunque sintamos de nuevo aquella punzada de dolor atenuada por el paso del tiempo. Sigue ahí, doliendo en algún territorio ilocalizable de la memoria, de las costumbres adquiridas, de la semejanza de los cuerpos o de los actos de aquel entonces. Sigue ahí acechando en algún lugar remoto, saliendo a traición entre los sueños, entre los pensamientos y todo aquello que creemos haber dejado atrás.

A veces no hacía falta ni siquiera volver para recordar. Un aroma, una canción, una imagen, una palabra eran suficientes.

Pero había vuelto.

Podía contemplar aquel fabuloso terreno desde la ventana de su habitación, sentir la melancolía de todo un tiempo pasado, el peso de la responsabilidad en los hombros y en la conciencia al igual que sentía el frescor de la noche o la humedad de la mañana, al igual que volvía a sentir entre sus dedos las paredes que iba rozando o las plantas que iba acariciando, igual que sentía el sol de todos los veranos quemándole la piel, igual que sentía el aroma de azahar al caer la noche o que escuchaba la inmensa tristeza del cello en el salón donde nunca entraba por qué él lo había ocupado por entero desde su llegada y convertido en el santuario de dónde saldría una nueva composición, quién sabe si su obra maestra.

No sabía por qué, pero podía visualizarlo en ese mismo momento, no con el esmoquin de sus conciertos si no descalza, con unos simples vaqueros y una camisa, con el flequillo cayéndole sobre los ojos y moviéndose al compas de esa música que ya taladraba su corazón con cada arrastrar de notas.

La imagen de él que guardaba en secreto no era la del escenario o la de sus conciertos sino una imagen bucólica creada en su mente en dónde lo imaginaba como en una decadente novela romántica de esas que se leían en su juventud, con portadas de varones ejemplares y de mujeres de hombros descubiertos, con títulos pasionales que entonces le parecían el colmo del romanticismo y que ahora recuerda con cierto grado de vergüenza.

Y esa imagen figurada no encajaba con la del hombre que arranca aquellas notas de las cuerdas a altas horas de la noche porque él es, a todas luces, un hombre como tantos, aunque poseía una magia y una expresión de tormento o de éxtasis en según qué piezas, en según qué momento de su actuación, en qué registros, que lo convertía en alguien extraordinario.

Aún puede notar el impacto del primer instante en que lo vio, el golpe de su corazón, la forma en que se hizo el silencio alrededor suyo porque iba a comenzar el concierto y que fue atronador para ella porque lo señaló como el eje de algo que todavía no sabía que iba a suceder.

Esa luz enfocada en él, la expectación del público, las miradas de admiración, el sigilo respetuoso de quién está esperando y que encumbra lo esperado, esa forma en que todo dentro de aquel teatro se alió para que lo viera poderoso, solitario, inalcanzable y engrandecido por un arte casi desconocido para ella, tan sublime, tan sensitivo, tan novelesco y pasional que parecía un sueño.

Pero no lo era, y estaba allí, en la casa donde ella nunca creyó que iba a volver y adónde no habría vuelto de no ser porque él necesitaba apartarse del mundo y la necesitaba a ella para inspirar sus composiciones; ella, la musa y la mujer que le llevaba a la creación.

Ambos estaban presos de una similar adoración; él por la música, ella por él.

Le sonrió cuando lo vio mirándola en el quicio de la puerta, sintiendo las vibraciones de notas musicales a su alrededor como un aleteo de mariposas.

– Ven, vamos a crear una nueva sinfonía.

 

 

Hannah Banasiak: la poeta que vino del frío

nina peña - hannah banasiak -poeta

 

Si algo tiene de especial Hannah, y que a mí personalmente me ha llamado la atención, es que escribe en castellano sin que éste sea su idioma materno ya que es una bella mezcla de sangre polaca y galesa.

Hannah es la poeta que vino del frío.

Conocí a Hannh por casualidad en las redes sociales hablando, como muchas veces, sobre nuestro actor favorito (no todo son libros y novelas, queridos amigos) y tras una charla resultó que ambas teníamos en común no solo esa admiración concreta, sino también un gran amor por las letras.

Hannah estaba a tan solo unos días de venir a España de vacaciones. Toda una ruta por Toledo, Madrid, Barcelona, Sevilla… en la que buscaba algo más que una simple forma de hacer turismo. Buscaba encontrar la esencia de aquello que desde, creo que muchos años atrás quizá desde su niñez, le había atraído y le había llevado a aprender y escribir nuestro idioma.

Hannah es licenciada en letras polacas por la universidad de Lódz y en letras inglesas por la academia de las ciencias de la misma universidad.

Actualmente es empresaria, traductora y profesora de inglés y español.

Su currículo literario es realmente fascinante e impresionante.

Ha colaborado y colabora como poeta en distintas revistas literarias como Los escribas de México, Pluma y tintero de Madrid, La jiribilla, Palabras diversas y Revista Urraka.

Ha participado en antologías poéticas de diversa índole, como por ejemplo en dos volúmenes de Antología Palestina, Un paso entre versos, Poesía, cuentos y vos, Desde todo el silencio, Mujeres entre la historia y la antología Slady na droze de Polonia.

Ha realizado y publicado varios ensayos sobre uno de sus autores favoritos, Bruno Schulz.

Y además ha obtenido menciones especiales en el concurso literario Premio camaleón de Polonia, mención de honor en el XLI concurso internacional de poesía y narrativa El poder de la palabra en Argentina, y una mención especial en el concurso internacional del Latin Heritage Foundation de Estados Unidos, con los que ha colaborado también en su antología Una isla en una isla.

Impone. Leer todo esto impone y mucho.

He podido leer sus poemas y he tenido que elegir tres para que sean una excelsa representación de sus letras en este blog… y me ha costado.

Sus poemas tienen una fuerza interior que atrae, no son poemas al uso, sino que denotan profundidad y conocimiento.

En ellos, la poeta, destila preocupación por el hombre como ser y en su desarrollo o relación con el medio en que se desenvuelve tratando temas como la religión, la existencia con todas sus dudas, las normas sociales, la situación de la mujer…

Incluso en los poemas que tocan el tema amoroso, Hannah no usa el lenguaje común de muchos poetas sino que utiliza el simbolismo que muy pocos poseen y que los caracteriza como poetas de calidad y de profundo calado, con metáforas que denotan madurez y una riqueza de vocabulario marcada por vocablos utilizados en Hispanoamérica.

Hannah me ha impresionado notablemente. Podría ser una poeta más y no lo es. Hay algo en ella que la hace diferente y que le da una personalidad distinta.

Y todo eso teniendo en cuenta que es completamente autodidacta en literatura y en castellano. Ni siquiera ha ido a una academia de español tal como nosotros podemos ir  a una para aprender a hablar inglés…

¿Os atreveríais escribir un poema en inglés? Pensadlo.

 

nina peña - hannah banasiak - poeta

 

Muerte en el campo

No necesito mucho tiempo
para dejar de existir
en el campo de la vida,
mientras todas las cámaras de gas están ocupadas,
me bastas tú
quién no existes y por eso me siempre puedes matar.
Cuando la conciencia duerme
Los demonios despiertan la verdad.

 

Coconicatl

 El amor en nahuatl suena más salvaje y mítico
que en  nuestros catos del pasado.
Nunca te he podido enseñar a confesarme tu amor.
Pero no te preocupes tanto.
Yo tampoco solía hacer el papel de la más apasionada del mundo.
Prefería hacerlo bailando bulerías en tu dormitorio con vistas al mar.
A las palabras les encanta volar
En el espacio entre nosotros-
-amantes del silencio.

 

Justificación de un loco

 No sentía remordimientos.
Su cara fue a poniéndose azul.
¿Y yo?
No sentí completamente nada.
Ni remordimiento.
Ni vergüenza.
Ni nada.
En los libros sobre los asesinos
escriben mucho sobre la satisfacción sexual,
traumas de infancia
bla bla bla…
Mucha gente sueña con entrar,
incluso para unos minutos,
en la mente de un loco
para ver cómo es estar completamente loco.
¿Cómo es?
¿De verdad lo queréis saber?
Yo nunca he sentido remordimientos.
Ni placer.
Ni nada.
Como si fuera un maniquí
conducido por las manos de Dios
que quizá ni siquiera existe.
Como si viviera en el mundo sin Dios
o procediera de la tribu  que lo mató.
Eso es estar loco.
Loco por y para nada.

 

 Si hubiera nacido…

Si hubiera nacido algunos años más tarde,
probablemente
habría nacido gorda, tonta y débil.
Para que tú seas a mi lado,
mi madre tuvo que darme a luz un día de marzo
y cerrar los ojos después de ver mi cara.
Si mi abuelo no hubiera sido prisionero
y mi abuela se hubiera escondido de un techo en Varsovia,
no se habrían conocido en busca de la normalidad.
Para que tú puedas conocer mi vista,
un millón de gente tuvo que sacrificarse
y algunos no resistieron  la prueba del tiempo  que sigue corrigendo.

 Tengo miedo…

Tengo miedo a las palabras sumergidas en las voces
que resuenan en el aire.
Sé que,
al menos una vez en toda mi vida,
tengo que ser sincera contigo y confesar todas mis mentiras.
Después,
cuando ya soy inocente y lista a lo futuro,
otra vez
puedo crearme de nuevo
mintiendo a todos.
 

Muñoz Molina. Time on our hands

antonio- muñoz- molina- tiempo- articulo- reseña- nina peña - libros mas vendidos en castellano eróticos románticos descargar

 

Apenas llegué a casa con el libro, lo primero que hice fue cumplir con todos los rituales que previamente ya había realizado en la librería y que suelo repetir en casa casi como en una ceremonia íntima.

Sopesé el gran volumen entre mis manos, lo abrí y aspiré ese aroma a nuevo, a tinta y pegamento de las ediciones recién estrenadas enterrando mi nariz entre sus páginas, volví a contemplar la portada en la que un hombre sin rostro, con un cigarrillo en la mano y frente a un coche antiguo, me comenzaba a hablar. Abrí la última página tan sólo por ver su número de páginas, 958, y regocijarme en la promesa que siempre es para mí un libro de semejante grosor. Promesas de tardes de lectura y paz. La letra pequeña y la delgadez del papel eran dos características más que me afirmaban en la creencia de que ése podía ser un buen libro.

Bueno, y que su autor fuera Antonio Muñoz Molina, era de por sí la mayor garantía.

Muñoz Molina entró en mi vida hace muchísimos años en una colección del libros formados por Premios Planeta donde descubrí “El jinete polaco” Posteriormente, seguí leyendo sus obras y siempre le tengo presente en el momento en que necesito “resetear” mi cerebro. He seguido releyendo éstas dos novelas suyas con los años, puesto que yo soy de ese extraño grupo de lectores que necesita cada cierto tiempo volver a leer un libro concreto aunque lo haya hecho muchísimas veces con anterioridad.

Todas las características del autor que me gustaron en “El jinete polaco” se vieron acrecentadas con la lectura de “La noche de los tiempos” hasta el punto de que para mí es ya un libro imprescindible en la historia de la literatura en castellano.

Con “La noche de los tiempos” me ocurrió algo, como anécdota personal, que nunca me había ocurrido antes y que nunca me ha vuelto a ocurrir después; Tal como terminé de leerlo por primera vez, en el mismo instante en que llegué al final y cerré su tapa, suspiré, acaricié su lomo blanco y suave, le fui dando la vuelta para contemplar su portada y mientras el hombre sin rostro me miraba a los ojos, volví a abrirlo y volví a comenzar.

Su lectura es densa, plena, la profundidad de la historia y la de los personajes hace que te sumerjas completamente en un argumento fluido pero a la vez lleno, tal vez por el momento histórico que narra y que es uno de los más importantes de nuestra historia moderna. En la narración, el personaje principal, Ignacio Abel, contempla la historia casi queriendo salir de ella, desde dentro pero sin tomar parte del todo, con unas claras inclinaciones políticas que no le impiden ver, sin embargo, los grandes errores o las conductas impropias de la filosofía que, en su base más primordial, siente como suya. Una especie de conflicto entre clases sociales tiene lugar en él casi de forma continua y al final del libro, no sale ni vencedor ni vencido, sino que pudiendo ver todo desde la perspectiva de, unas veces asombrado otras veces critico espectador, toma la decisión de mantenerse al margen para simplemente narrar los hechos.

Una característica de este personaje es que, pese a su inmovilismo social, familiar y político, pese a ser un hombre que a veces parece ser parte del público en su propia vida y que muestra claras señales de cobardía, no logra que el lector sienta ningún tipo de animadversión hacia él quizá porque desde un principio Muñoz Molina nos da una detallada descripción de su introspección y su desaliento mientras el personaje ya es víctima de la inercia que ha causado su propio letargo.

Es un personaje con las debilidades y fortalezas, las aristas y los planos, con las luces y las sombras, que tiene que tener un gran personaje.

 

portada- la noche de los tiempos- muñoz molina- nina peña- articulo- reseña- coche-sombrero

 

Pero más allá de los personajes o de la historia que nos cuenta en este libro, que ya he dicho que es uno de mis favoritos, quisiera incidir en Muñoz Molina como narrador.

Hay elementos que descubrí en El jinete polaco que realmente me hacían palidecer como aspirante a autora, y que en este libro se ven acrecentados.

Muñoz Molina es, para mí, uno de los escritores con mayor vocabulario que he leído jamás, no sólo por la cantidad de palabras que uno pueda ir escribiendo o acumulando sino por la riqueza del idioma, por los matices, por los sabores, por las evocaciones que traen consigo. Una palabra y no otra, hace que, sin darnos cuenta, volemos al Madrid de hace 80 años que era el lugar y el momento exacto en que esa palabra, y no otra, podía ser utilizada.

La arquitectura de sus frases, la delicadeza de los conceptos, la ambientación de sus lugares en que hasta los edificios son válidos para provocar sensaciones, las frases justas y necesarias en los diálogos, la forma de sus descripciones que nunca llegan a describir pero que permiten visualizar nítidamente, la forma en que rescata del olvido términos casi en desuso que son los adecuados, la claridad y precisión con que describe a sus personajes hasta en lo más intimo sin llegar a formar un retrato sino más bien aunando la parte física que podemos ver al leer con la parte de carácter que él nos quiere mostrar y quiere que conozcamos.

Su narrativa es a veces un triunfo de la insinuación, de lo imaginario, de la inspiración.

Pero si hay algo que, desde la primera lectura hasta ahora, me ha fascinado, es la forma en que maneja los tiempos.

No el tempo de la narración, sino el tiempo puramente cronológico de la historia.

Muñoz Molina es el Einstein de la literatura porque en sus libros la paradoja del espacio tiempo queda plasmada y explicada con absoluta y meridiana claridad.

La forma en que en las dos novelas los personajes habitan en un mundo formado por pretéritos imperfectos, futuros posibles y presentes reales es verdaderamente un ejercicio de escritura imposible para muchos autores.

En la misma novela podemos viajar a distintas ciudades en distintos momentos y con distintas personas de una forma ordenadamente anárquica, sin tener en cuenta un hilo conductor exterior al pensamiento del protagonista que nos va narrando su vida y sus vivencias más por orden de importancia que por orden cronológico. No es de extrañar que ambas novelas comiencen entonces por el final y que el autor nos vaya desempolvando recuerdos del pasado mientras el personaje está en un presente que imagina y espera el futuro. En las manos del autor estos libros cobran una vida tridimensional donde todo se une para mostrarnos, como en una especie de efecto mariposa, que somos el resultado de nuestras propias acciones y decisiones, pero también de las acciones y decisiones de aquellos que nos precedieron.

Hace poco estuve en Madrid y buscaba incansablemente entre los edificios antiguos y tiendas de recuerdos o cafeterías el Madrid literario de Pérez Galdós que recorrió Judith Biely, y sin darme cuenta me encontré buscando el edificio de Van Doren, la plaza de Santa Ana, la casa de citas de Madame Mathilde…

Para mi Muñoz Molina ya es eso, parte de la historia literaria, pero también es la prueba de que, literariamente, el curso de una vida cabe en un sólo minuto porque el tiempo, siempre es relativo.

Aunque tengamos todo el tiempo en nuestras manos.

Time on our hands.

Créame.

 

10398736_1013573982060781_2718123142091933037_n

 

Podía adivinar que se acercaba uno de esos momentos literarios tal como podía adivinar que se acercaba tormenta. Por el olor del aire, por la electricidad del ambiente, por la humedad de sus huesos cada día un poco más sensibles y más frágiles, por la forma en que ella comenzaba a mirar a ningún lado mientras lo miraba todo.

Podía verla levantarse de la silla donde escribía e ir hacia algún impreciso lugar de la cocina sin hacer nada una vez dentro. Podía verla mirando de reojo la pantalla del ordenador en un vistazo rápido que duraba un segundo, como si de esa pantalla hubiera surgido una voz llamándola por su nombre o por algún otro nombre que él desconocía porque formaba parte del secreto de la creación. Podía ver las sutiles vibraciones de aquel cuerpecito desvencijado más que sentado en la silla, su piel de gallina en los antebrazos, sus pupilas dilatadas en una mirada perdida y ardorosa muy similar a la de sus orgasmos aunque se iba tornando concentrada e inteligente a medida que comenzaba a avanzar en la narración.

Podía sentirla volar. Irse sin hacer ruido. Dejar su cadáver sentado mientras su alma se comenzaba a elevar hasta lugares donde nunca podía seguirla y que le producían una sensación muy similar a los celos.

Quería abarcarla por completo en esos momentos en que la sabía más lejana que nunca, hacerla regresar y que le mirara, que le sonriera, que le preguntara algo tan simple como qué hora es o qué te apetece para cenar. Quería que su vida en común no tuviera esa desconexión momentánea en la que él no era nadie, no era nada. Si acaso un obstáculo que salvar.

Pero no la podía ni seguir ni parar, no podía retenerla ni entenderla por más que lo intentara.

Él, tan brusco en los gestos, tan poco dado a los sentimentalismos y a los detalles, tan rudo en los ademanes que no podía ni siquiera fingir un mínimo de delicadeza. Él, tan poco entendido en libros y tan poco intuitivo confundía siempre los momentos y las miradas, confundía los instantes y terminaba por levantarse y comenzar a hacer la cena con un gesto de penitencia por la poca comprensión y la mucha pasión que mostraba por ella en los instantes menos afortunados.

Un roce en su nuca de donde se escapaban unos rizos rebeldes cada vez que se ataba el lápiz en el pelo para poder tener los ojos despejados al escribir. Un tazón de café negro muy caliente humeando al lado de su block de notas, una tostada untada de soledad y silencio con un poco de mantequilla de sésamo. Una palabra que se queda en los labios a punto de vivir o morir para siempre. Una luz de flexo. Una luz de ordenador. Una luz de esperanza.

El roce de sus uñas cuadradas y limpias en las teclas. La caída del suéter sobre la desnudez de su hombro. La pierna recogida debajo de su trasero en una postura que podría ser molesta y que ella utiliza para releer lo que lleva horas escribiendo mientras sopla las volutas de humo del café.

Él, tan poco dado a la literatura o a la ternura pero que sufre un estremecimiento cuando la ve así, como la madre tierra entre el blanco y negro de las palabras que acaba de parir con esfuerzo y cierto dolor en su alma de mujer sensible que ve una parte del mundo que a él le está vedada por completo.

Puede adivinar cuando le llega la inspiración necesaria. Cuando las palabras se vuelven amigas o enemigas. Cuando un personaje la posee de la forma en que él querría poseerla, por completo, en cuerpo y alma, en esa parte intangible que siempre se le escapa de entre los dedos en el preciso instante en que cree estar rozando su materia.

Puede adivinar cuando va a dejar de escribir por el suspiro que exhala, por la forma en que la musicalidad de sus dedos sobre las teclas va perdiendo ritmo, por la forma en que se interrumpe para encender un cigarrillo cuando antes, al tomar el café, se le había pasado por alto hacerlo. Tan embebida de creación estaba que se le olvidó fumarse el cigarro tras el café, casi tan sagrado como el de por la mañana en el desayuno y o el de después del sexo, casi tan placentero como cualquiera de ambos.

Puede adivinar que la tarde será larga y estará llena de silencios para él mientras ella está en una comunicación continua. Puede verla levantar la vista para buscar una palabra que no logra recordar o para mirarle de soslayo si entra más de dos veces en el lugar donde ella exige soledad absoluta, para mirarle sin verle.

Puede adivinar que su trabajo ha sido fructífero por la sonrisa que le dedica cuando lo ve por primera vez de verdad, cuando ya ha bajado de su nube y toca el suelo para encontrárselo a él y sonreírle como si lo viera por primera vez en toda su vida, de la misma forma casi en que le sonrió el día que se conocieron.

Puede adivinar cuando va a destruir todo lo escrito por la forma de arrebatarle el trapo de cocina de las manos, de atarse el mandil en la cintura y expulsarlo de allí con una sensación de hostilidad que raya la paranoia. Y querría preguntarle qué tal, si de verdad ha ido tan mal como para que no le hable apenas, ella que trabaja y moldea palabras en sus dedos y que para él ha dejado de tenerlas. Pero no le pregunta nada porque sabe que es dueña de sus silencios al igual que es esclava de las palabras y él no es nada, ni dueño ni esclavo, ni palabra ni silencio,  ni luz ni sombra, ni  nada ni todo.

Puede adivinar muchas cosas mientras la mira apoyado en el quicio de una puerta que no se atreve a traspasar. Puede interpretar tanto sus silencios como sus imperceptibles gestos, sus parpadeos, su forma de erguirse en la silla o de llevarse la mano a la espalda para conjurar el dolor de la mala postura. Tan callado como una estatua, tan amenazante en su altura como un dolmen que nadie ha podido aún descifrar o leer, aparentemente impermeable a todo, supuestamente impenetrable y compacto, un ser sin resquicios que se rompe ante ella, sin ruidos ni dramas, que se rompe un poco cada día ante el milagro de la creación que ella tiene en sus manos y que no le pertenece.

Ojalá pudiera encontrar alguna de las palabras que a ella le sobran. Ojalá pudiera verter su alma en un papel o en una voz que dijera todo cuanto no se atreve a decir. Ojala encontrara la palabra adecuada para decir en su oído, para susurrarle en los sueños, para decirle en secreto cuando las demás voces han cesado y solo se oye el rumor acompasado de sus respiraciones.

Ojalá adivinara el fondo de su sonrisa cuando lo mira y camina hacia él, cuando le toma el rostro en las manos y rasca con sus delicadas uñas la veta de barba que cada día intenta dominar y que no puede, ojalá pudiera decirle la palabra que siempre le viene a la mente cuando mira el pozo oscuro de sus ojos oscurecerse aún más debajo de él, cuando roza la tibieza de su piel, cuando dice su nombre en voz alta y parece que solo por eso exista, cuando le da un lugar en el mundo al nombrarle, al tenerle, al amarle, al llevarle al interior de sí misma.

– Créame.