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Editorial Ménades; en femenino y plural

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Es más que sabido que a las mujeres, pese a ser más lectoras que los hombres, nos cuesta mucho más publicar. Y también, por qué no decirlo, nos cuesta mucho más todavía que nuestra literatura sea considerada de calidad. Es una especie de realidad paralela en la que viven muchos que, por más que lean, parece que siguen sin dar oportunidades a la literatura femenina o lo que es lo mismo, al pensamiento de la mitad de la humanidad, como si en realidad no les importara un ápice todo aquello que las mujeres tengamos que decir.
De todos es conocida la leyenda de que J.K Rowling se puso precisamente las iníciales de su nombre para no ser reconocida como mujer y que eso no influyera en la publicación de sus libros. Es sobradamente conocido el hecho de que hay mujeres cuyos libros no nos han llegado, están olvidados en la historia sin tener la repercusión necesaria para recuperarlos o para actualizarlos. Hay mujeres que escriben actualmente y se enfrentan a los mismos problemas que ya se enfrentaron nuestras abuelas, nuestras escritoras predecesoras cuyas novelas no llegaron a publicarse o lo hicieron bajo pseudónimo, mujeres cuyas palabras nunca se han podido traducir a otros idiomas pese a lo necesario que sería leerlas… hay infinidad de casos, de escritoras y de libros…
Con esta premisa nació hace unos meses la editorial Ménades.
Ménades no es simplemente una editorial; “Ménades es una responsabilidad y un compromiso con la literatura escrita por mujeres”, nos dice una de sus fundadoras, y es que para este grupo formado por personas de amplia carrera en el mundo de la literatura, el periodismo, la ilustración y las nuevas tecnologías como son Gema Nieto, Javier Baonza, María Sanchéz, Nahiara Burgos, Sandra Delgado y la Asociación de Mujeres Escritoras e Ilustradoras, esto es más que un proyecto editorial, es una misión de vida. “Creemos en lo que hacemos y, sobre todo, pensamos que este es un proyecto imprescindible que viene a cubrir un gran hueco existente en el mundo literario de las últimas décadas”.

La editorial, que se financia a través de Verkami, se nos presenta con tres grandes proyectos; recuperar las voces olvidadas, dar oportunidades a las nuevas autoras y fomentar el debate público. Tres vertientes distintas e imprescindibles para actuar desde el feminismo.
Las portadas de sus libros ya proyectados nos hablan por sí mismas de la calidad del producto encuadernado, de la edición bien cuidada e ilustrada, con nombres de autoras que nunca han editado en España y que ellas han logrado traducir, así como reediciones de libros que quedarían en el olvido de nuevo si ellas no hubieran adquirido sus derechos para lanzarlos de nuevo, como es el caso de Flora Tristán y su libro La emancipación de la mujer, O Caballero Jack. Los diarios de Anne Lister, de Anne Lister, base de una serie sobre la vida de la autora que la BBC estrenará en marzo del 2019.
Lo cierto es que un proyecto así de importante y de necesario cuesta dinero aparte de un gran esfuerzo y es por esto que desde aquí hacemos un llamamiento a la colaboración. Muchas veces nos quejamos de la falta de oportunidades, de la necesidad de seguir siendo pedagógicas en el momento de explicar y vivir el feminismo, hablamos de sororidad… bueno, pues este proyecto creo que aúna esas tres premisas y nos permite colaborar en un propósito único, tan reivindicativo como necesario.
Os dejamos el enlace a su web de Verkami y deseamos para las Ménades muchos bailes locos y mucha prosperidad en sus proyectos… la ilusión y el esfuerzo están ya asegurados.
https://www.verkami.com/locale/es/projects/22422-menades-editorial-publiquemos-a-mujeres

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Títulos proyectados para febrero:
• El duende del jardín y otros cuentos de Willa Cather
• Pájaro Rojo habla de Zitkala Sa
• La emancipación de la mujer de Flora Tristán
• Las razones de Jo de Isabel Franc
• La escalera mágica de Pilar González Serrano
• Las heteras en la Antigua Grecia de Catalina Aparicio Villegas
• Helena y Penélope, dos ejemplos contrapuestos de Daniel Tubau
Títulos proyectados para marzo:
• Diarios de Ioanna Tsatsos
• Caballero Jack. Los diarios de Anne Lister (1791-1840) de Anne Lister
• Grietas de Inés Herrero
• El unicornio y el delirio de Anguelikí Korré
• Célanire decapitada de Maryse Condé
• El contrato sexual de Carole Paterman
• Disidencia en el cuerpo de VV.AA.

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¿Soñamos?

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Ay sí. Conozco la sensación.

Sea el primer libro, el segundo o el décimo que escribes, cuando pones la palabra “fin”, ante ti se despliega un mundo de posibilidades, de sueños, de planes. Comienza la ilusión, el ensueño…

Si es del décimo posiblemente te permitas soñar un instante y luego te pongas manos a la obra, que aquí hay que trabajar mucho y muy duro, y lo primero que harás será dejarlo reposar unas semanas antes de comenzar a pasar la primera corrección. Sí primero que nada hay que corregirlo. Tú un par de veces, luego tu amigo el que es licenciado en letras, y tu otro amigo que es un lector empedernido, y si tienes suerte aún tendrás otro amigo que te lo corrija por cuarta vez antes de mandarlo a cualquier lado.

¿No te lo habían dicho? Pues ve tomando nota. La corrección es imprescindible y aunque sea cara, es la mejor inversión que puedes hacer por tu libro si de verdad quieres hacer algo con él. Si no puedes acudir a un corrector profesional, HE DICHO PROFESIONAL, trata de que haya como mínimo cinco filtros de corrección, lo que son diez ojazos que ven más que dos.

Mientras el libro está en proceso de corrección, si es el décimo libro como ya tienes el “culo pelado” o bien hablas con tu editora de confianza o bien comienzas a currar en la portada, en la pre-promoción en redes sociales, en sinopsis, estrategias de marketing que no te funcionan posiblemente pero que igual haces, notas de prensa para blogs…

Pero si es el primero, incluso el segundo o tercer libro y no estás muy seguro de cómo editarlo porque hasta ahora has tenido un éxito moderado, ante ti se abre la tentación de buscar editorial.

¡Dios! ¡Y hay tantas!

Y muchas de ellas te prometen tiradas de 500 ejemplares, libros en FNAC, Casa del libro, presentaciones en El corte inglés…

Voy a ser muy sincera, tanto que nos va a doler, a ti y a mí.

No somos nadie, no somos nada. No vamos a ganar el Planeta, no vamos a ir al retiro a firmar ejemplares y si vamos, posiblemente, no firmemos ni uno a no ser que paremos al lado del Rubius y nos toque algo así de pasada, como la estela de un cometa que va dejando polvo estelar.

No nos conoce nadie más allá de nuestra ciudad, de nuestros amigos y lectores con los que hemos podido tener contacto, de los libreros que se mojan y echan un cable a nuevos autores, los últimos románticos de este país…

Y de repente… ¡zas! una editorial te propone editar tu libro.

En medio del solar abandonado, solitario y en ruinas que es la literatura de este país una editorial, pequeñita pero con visibilidad en el ciberespacio, te quiere publicar.

Y vuelven los sueños, las quimeras, el Planeta o el Nadal ¡qué coño! Te ves firmando libros a porrillo, siendo entrevistado por la Milá y saliendo en las páginas centrales del suplemento de cultura de El País.

Bueno… quizá esté exagerando un poco… quizá te conformes con un premio literario en tu comunidad o provincia y las páginas, en blanco y negro, del periódico local.

Plantéate para qué escribes.

Soñar es bello y ¿por qué no se puede soñar?

Los sueños no son imposibles. No es imposible que un sueño se haga realidad, pero es bastante improbable, en eso estarás de acuerdo conmigo.

Y a mí no me ganas a soñar, que conste, pero la realidad es la que es y eso no lo podemos cambiar ni tú ni yo.

Llevo dos libros publicados en papel y cuatro en Ebook y si algo he aprendido es a trabajar, estudiar, no soñar más que en lo que sé que está en mis manos alcanzar y disfrutar del viaje.

Publicar un libro es una aventura increíble, pero sólo si disfrutas el presente, si te diviertes en los intentos, si te das cuenta de que estás encontrando nuevos compañeros que te hacen mejorar, si aprovechas bien el camino, si sumas, si aportas, si valoras lo positivo por pequeño que sea como un éxito personal e íntimo y tienes claro para qué estás escribiendo.

Si tus metas son tan altas que no tienes o pierdes perspectiva de la realidad, posiblemente no las alcances nunca.

Plantéate si lo que buscas es éxito o reconocimiento público porque son dos cosas distintas.

Plantéate si de verdad quieres publicar y trabajar como un burro para lograr menos de la cuarta parte de lo que estás soñando.

Plantéate si estás aportando algo a este mundo literario y qué es lo que quieres aportar.

Plantéate si estás dispuesto a caer 100 veces y a levantarte 101.

Plantéate si quieres seguir estudiando y estás dispuesto a reconocer tus carencias, tus limitaciones y a ponerles remedio cueste lo que cueste.

Plantéate si estás dispuesto a ofrecer tu obra al escrutinio público y a aceptar críticas que te van a doler. Sí, el mundo está lleno de genios incomprendidos.

Plantéate si podrás soportar que tus compañeros de taller o de fábrica (vas a tardar mucho en vivir de esto) se burlen de ti llamándote escritor y te den nuevos argumentos absurdos para tus novelas.

Plantéate si quieres correr el riesgo de descubrir que quiénes creías tus mejores amigos no van a ir a tus presentaciones y además no te van a comprar ni un solo ejemplar. No, los que Amazon 0´99€ tampoco.

Si tu respuesta es sí, adelante.

Si has dudado, piénsalo mejor, valora tu obra, lo que haces y reevalúa tu escala de prioridades.

Si de verdad eres escritor no habrás dicho que no a nada.

Así que… a trabajar. Ponte manos a la obra que esto es un arduo camino que vamos a tener que recorrer y si es en buena compañía, mucho mejor.

Pero eso sí… nunca dejes de soñar.

 

 

 

 

 

Vivir de la literatura o vivir del cuento.

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Que este es un país que vive mucho del cuento y poco de la literatura es algo que se puede comprobar muy fácilmente en estos días.

Solo hay que comprobar que en Sant Jordi, un día, dos a lo sumo, se venden el 50% de los libros de todo el año.

Y que vivimos del cuento también es comprobable cualquier otro día del año en el que dejas caer la vista sobre un periódico y te duelen los ojos ante titulares sobre corrupción y sobre frivolidades.

Seamos un poco serios.

Autores que llevan cincuenta años publicando, escribiendo, que son licenciados e incluso que ostentan cátedras sobre literatura en distintas universidades, son echados a un lado ante youtubers que no se han leído un libro entero en su vida pero que tienen un gran poder de convocatoria.

O sea, vivir de la literatura no es lo mismo que vivir del cuento.

Sin que parezca rencoroso por mi parte y tratando de no caer en la demagogia, un país en el que la autora que más vende es Belén Esteban y que los que siguen en la lista sean personajes televisivos, tiene un serio problema.

Que una editorial como Planeta, ofrezca un contrato millonario a un youtuber y no se moleste en buscar nuevos talentos en los cientos de escritores independientes, tiene un serio problema.

Que las grandes editoriales solo te llamen cuando, a base de trabajo impenitente, has logrado vender más de 3.000 libros y que solo sea para quitarte de en medio, tienen un serio problema.

Pero en realidad, sus problemas solo tienen un nombre: dinero.

El problema real lo tenemos los que intentamos escribir bien, los que invertimos tiempo, recursos y dinero propios en correcciones, en ediciones, en ilustradores, los que nos pasamos años estudiando para escribir, los que tratamos de superar nuestras propias limitaciones, los que intentamos mejorar constantemente… para que luego prime la comercialidad en lugar del talento.

Y también lo tienen los lectores ya que van a dejarse un dinerito en libros que seguramente no son lo que están buscando.

Hay un problema real y más importante de fondo que es la mediocridad mental de muchos, el pensar en cifras, el que prime más las ventas que la cultura y sobre todo que esto se institucionalice a través de un sistema de educación en el que se hacen a un lado las asignaturas de humanidades.

Tenemos un grave problema como sociedad, como educadores, como personas interesadas en la cultura, porque vivimos en una época en que solo se le rinde culto al dinero… y eso es un serio inconveniente.

Y por eso, desde este blog, rompo una lanza por las editoriales pequeñas, las que leen tus libros y te aconsejan, las que buscan la calidad y el talento.

Rompo una lanza por los libreros que han hecho hueco en sus estanterías a editoriales modestas y te ponen una mesa para que puedas firmar, puedas presentar tus obras y se involucran en el mundo cultural de su provincia.

Rompo una lanza por los soñadores que seguimos pese a todo escribiendo y tratando de ser leídos sin caer en el verso fácil y la prosa comercial.

Rompo una lanza por los lectores que buscan y rebuscan y apuestan por autores noveles en lugar de Best Sellers de grandes firmas.

Rompo una lanza por los docentes que luchan para que sus asignaturas, esas que hacen pensar y forman un espíritu crítico, no sean apartadas de las carreras y se les reconozca su importancia.

Porque si no hubiera entre todos nosotros una “resistencia” a esta guerra de cifras, entonces sí tendríamos un grave problema; habríamos perdido la esperanza.

 

 

 

CAPTADOS EN AMAZON, ESCLAVOS DE LA PLUMA. Artículo de Mercedes Pinto

En esta reflexión os cuento las razones para publicar tu libro en Amazon antes que en una editorial. Basadas en mi experiencia, la experiencia de Mercedes Pinto Maldonado.   He estado dándole …

Origen: CAPTADOS EN AMAZON, ESCLAVOS DE LA PLUMA