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Leyendo a Faulkner.

 

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Es complicado. Lo reconozco. Y que la mayoría de grandes autores lo presenten como una de las mejores y más influyentes plumas de la literatura del s.XX me deja en una situación compleja.

Tengo ante mi un grueso volumen antiguo sacado de la biblioteca en el que se han recopilado cuatro de sus libros; “La paga de los soldados” “Mosquitos” “El villorrio” y “¡Desciende, Moisés!”. En total casi mil páginas de Faulkner que seguramente no serán ni las más afamadas ni las más ideales para comenzar a conocer al autor.

Quizá por mi manía de comenzar siempre la casa por el tejado mi primer libro de este autor fue uno tan aclamado como difícil, “El ruido y la furia” y sí, reconozco haberlo dejado aparcado para más adelante sin que esto me suponga ningún resquemor. Estaba avisada. Gente mucho más lectora y mucho más literaria que yo me había puesto sobre aviso y sabía que rendirme en un punto concreto de la lectura no iba a ser sinónimo de cobardía ni de falta de interés siempre y cuando prometiera volver a él en un plazo razonable de tiempo. Ya sabéis, a veces los libros nos eligen a nosotros y no al revés.

Ahora comienzo este libro y apenas llevo tres capítulos, pero me echa hacia atrás. La primera novela que me encuentro en este volumen de “Obras completas” (incompleto en la biblioteca) es “La paga de los soldados” y no es que no me atraiga e estilo y la narrativa de Faulkner, sobre todo porque soy consciente de lo mucho que hay que aprender, pero la primera impresión, tres soldados borrachos en un tren, en esa atmósfera decadente de final de guerra, esos diálogos constantes con frases que cualquier editor nos recortaría a los demás, y sobre todo el carácter que deja vislumbrar tras las palabras, me repelen.

Busco por internet más información del autor, quiero ver opiniones, reseñas y encontrar los motivos por los cuales Faulkner es una lectura absolutamente necesaria para mí.

Para Ana María Matute es el mejor escritor que ha sabido imbricar una atmósfera especial con los odios y amores familiares, sentimientos anudados cuyo influjo contamina todo a su alrededor. “Describe como nadie el lado oscuro del ser humano, lo turbio e inquietante que puede haber en él”, arrostrado con un lenguaje “inconfundible por su fuerza y con un torrente que parece que no se acaba nunca”.

Para Marcos Giralt “su pasado o el grupo social al que pertenecen dictan su futuro, pero, como la mayoría ni siquiera es conscientes de ello, la aparente pasividad con que lo aceptan no es elegida, sino apenas una huida hacia adelante (una huida solo de vida) que resulta especialmente fértil a la hora de poner en un primer plano las aristas de la condición humana”. De los personajes Giralt dice: “Su pasado o el grupo social al que pertenecen dictan su futuro, pero, como la mayoría ni siquiera es conscientes de ello, la aparente pasividad con que lo aceptan no es elegida, sino apenas una huida hacia adelante (una huida solo de vida) que resulta especialmente fértil a la hora de poner en un primer plano las aristas de la condición humana”.

Para Javier Marías la fuerza extraordinaria de Faulkner está en su estilo. Un estilo que lo emparenta con Proust,  una de sus influencias, y con Henry James. Lo que lo distingue de ambos “son sus párrafos largos, como si surgiera a borbotones hasta el punto de que es menos respetuoso con la sintaxis que ellos; como si a veces dijera: ‘la sintaxis no me importa’.

Párrafos largos, algo de lo que yo estoy intentando huir en mi narrativa.

Pero hay que aprender, leer, investigar, explorar por tanto voy a segur adelante con ello, no sé si como obligación o como parte del aprendizaje. Sobre todo para descubrir esa maravilla narrativa de la que todos hablan y que tanto aprecian. Porque no puedo sentarme a leer sólo lo que me resulta cómodo o fácil, lo que me gusta ya de antemano.

Y quizá esa sea la mejor  de las lecciones.

He dado unos detalles de lo que me han echado atrás en los primeros capítulos y son esas sensaciones precisamente las que me  empujan a seguir. Si en solo unas páginas ya me ha incomodado, ya me ha asfixiado, me han puesto nerviosa esos personajes borrachos armando gresca en un vagón, si ya los he encontrado decadentes, sucumbiendo a su propio destino de soldados tras una guerra a los que nadie les agradece el favor, si ya he detectado sus miserias, su carácter y su pensamiento de superioridad/inferioridad con respecto a sus conciudadanos y compañeros de trayecto, si ya me ha logrado poner esas imágenes y esa especie de antipatía que ellos perciben y que los demás muestran…. eso es porque sin duda es un grandísimo escritor.

Así que aquí estoy, leyendo a Faulkner… tragándome esos caracteres y conversaciones extrañas en un tren porque percibo que esa es la lección a aprender como escritora y como lectora. Quizá también como persona.

 

 

 

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El estadounidense William Faulkner (1897-1962) es uno de los autores capitales de la literatura del siglo XX. Fue mucho más valorado como novelista en Francia antes que en su propio país, fascinación europea que le facilitó la obtención del Premio Nobel de literatura en 1949. Intentó combatir sin éxito en la Primera Guerra Mundial y buscó establecerse como poeta (su primer libro, El fauno de mármol, es de versos), pero pronto se vería absorbido por una febril actividad como novelista. Nativo de Mississippi, la monumental obra de Faulkner suele ser tildada de regionalista, aunque de ser así se trata de un regionalismo signado por la técnica modernista de James Joyce. Escritor sureño, su literatura está marcada por el tránsito de esa sociedad arcaica a una moderna y por temas como las distinciones de clase y raza, el mundo rural, el retraso económico y la violencia. Para dar forma a su mundo literario inventó un condado imaginario, Yoknapatawpha, que algunos consideran antecedente de Comala y Macondo.

 

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El cuento de la criada; curiosidades en las que tal vez no has caído.

 

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Lleva ya más de un año siendo la serie de la que todos hablan y que todos ven. Aclamada por critica y público El cuento de la criada se ha convertido en un icono de la lucha feminista y el libro, publicado en los años 80, es ya un Best Seller.

Aquí te explico detalles, curiosidades y cositas en las que tal vez no has caído.

  1. La serie ha ganado ocho premios Emmy, dos Globos de Oro, fue nominada a un BAFTA Award y logró poner de acuerdo a público y critica nombrándola Mejor Serie del año 2017. Su segunda parte, estrenada este mismo año, lleva camino de hacer casi lo mismo.
  2. La directora de la serie, Reed Morano, se ha convertido en la 1ª mujer en ganar un Emmy como mejor dirección en veintidós años de historia.
  3. Durante el rodaje las criadas no veían nada debido al tocado característico que llevaban. Se tenían que guiar por la voz de sus compañeros de rodaje para poder orientarse en el set.
  4. La ambientación esta rodada en distintos tonos de azul y verde para aportar  sensación de frialdad a la fotografía y que el espectador pueda introducirse  en un ambiente opresor y lúgubre como es Gilead.
  5. La escritora, Margaret Atwood realizó un cameo en el episodio piloto. Esla mujer que abofetea a June cuando esta se niega a culpar a un personaje de haber sido violada. (Sí, has leído bien).nina peña- el cuento de la criada- serie - mujeres
  6. Margaret Atwood se inspiró para el libro en la América puritana del s.XVII, en la Rumanía de Ceaucescu donde el parto era obligatorio y en el retroceso del movimiento feminista en los años 80, momento en que fue publicado el libro.
  7. Su titulo original era Offred. La autora cambió el titulo del libro en honor a Los cuentos de Canterbury  y en homenaje a los cuentos de hadas.
  8. Atwood no considera que su novela sea una distopia o un libro de ficción: todo lo que ha escrito estaba sucediendo o sigue sucediendo ya de una forma u otra.
  9. El cuento de la criada se ha traducido a más de cuarenta idiomas.
  10. Todas las abusivas leyes por las que se rige Gilead existen de verdad (y por desgracia) en diversos países del mundo.
  11. Los pensamientos en voz alta de Deffred, tanto en el libro como en la serie son reflexiones que obligan al espectador y al lector a plantearse teas sociales o filosóficos. Por ejemplo, en el primer capitulo Deffred dice “Estaba dormida. Así sucedió todo” y eso nos hace pensar en el retroceso que sufrió el feminismo en los años 80, (tal vez 70 y principios delos 90 también) momento en que fue publicado el libro.
  12. La imagen de las criadas se ha convertido en un icono de la lucha feminista en USA, donde se pudieron ver mujeres desfilando vestidas de esa forma en la memorable Women March de 2017 en Washington.nina peña- el cuento de la criada- serie - mujeres
  13. Para convencernos de que hasta lo más inverosímil se puede hacer realidad, la escena de la serie donde hay una manifestación de mujeres contra el poder  patriarcal de Gilead fue rodada años antes de que Trump fuera elegido presidente y de la  March en los mismos escenarios. Yo ahí lo dejo… pero empieza a acojonar.
  14. En el libro, al contrario que en la serie, no se desvela el nombre verdadero de Deffred. June es uno de los personajes que menciona Atwood en la narración.
  15. En el libro Serena Joy y el comandante son bastante más mayores que la protagonista, pero en la serie creyeron oportuno cambiarles la edad para que aumentara la sensación de rivalidad y competencia éntrelas dos mujeres.
  16. Los nombres de las criadas, a las que se despoja de su verdadera identidad, indican su pertenencia y sumisión al comandante. Deffred/ Offred.
  17. Margaret Atwood es canadiense, pero prefirió ambientar su libro en USA porque su países mucho más tranquilo y menos conservador y es el lugar al que los estadounidenses huyen cuando las cosas se les ponen feas. Era una forma de marcar el exilio y la resistencia de algunos personajes.
  18. Los trajes que llevan en la serie y en el libro las criadas, de rojo, son un homenaje a María Magdalena y al rojo de la sangre menstrual.
  19. Al contrario, los azules que llevan las esposas son un homenaje a la virgen que suele aparecer de azul en muchas obras artísticas y que es considerado por la iglesia símbolo de virginidad y pureza.
  20. Los pasajes de la biblia en la que se basa la nueva sociedad fundamentalista de Gilead son reales y sus frases las puedes encontrar en los libros más antiguos como el Éxodo o el Génesis, de hecho la frase que sirve para esclavizar a las criadas en Gilead y comenzar esta distopía esta en el Genesis 30: 3-5 «Ahí tienes a mi sierva Bala; entra a ella, que para sobre mis rodillas y tenga yo prole por ella». Diole, pues, su sierva por mujer, y Jacob entró a ella. Concibió Bala, y parió a Jacob un hijo.

 

 

Capítulo eliminado de “La memoria de las palabras”. Lugares comunes de Castellón

 

 

nina peña - calle - castellon
La foto es mía, hecha el día de Sant Jordi, en un receso del día del libro en Argot durante el cual volví, como la protagonista, a la calle donde siempre viví, la Calle Virgen del Lidón en Castellón.

 

Corregir es a veces una carga que pesa más sobre el alma que sobre la propia narración. Eliminar lo superfluo, lo que resta dinamismo a la lectura, los capítulos que pueden lastrar el libro, hacerlo pesado, aquello que en realidad no afecta a la narración a la acción o a los personajes, es una ardua labor.

He tenido que eliminar un capítulo entero de mi próximo libro en el que la protagonista hace un recorrido por la ciudad, reconociéndola y recordándola. Buscando los vestigios de un pasado remoto.

Como me resisto a dejarlo morir os lo dejo en mi apartado de “Galeradas”.

 

He necesitado salir de allí para respirar aire puro, para dejar que la memoria de los años, condensada en aquella casa donde están velando a un muerto insepulto y donde se escuchan palabras que yo no quiero oír, salga de mi mente aunque sea por un instante.
Necesito soledad.
Por momentos preferiría no pensar en nada de todo lo que está ocurriendo estos días y por otro lado no puedo evitar querer pensar en todo. Más aún en lo que no he podido hasta ahora. Aquello que estoy empezando a ver y entender ahora que he dejado el rencor y la rebeldía atrás, ahora que ya no me siento en deuda con nadie, que me he reconciliado con el pasado del que un día renegué y del que no he dejado de huir durante todo este tiempo, recorriendo lugares en los que no quise estar, con personas que no me importaron y haciendo cosas que no quise hacer solo para ser quien en realidad no era.
La carga de mi sangre, aquello que llevo marcado en mi ADN y que no he podido cambiar por más que lo he intentado, ha vuelto a mí y ya es un hecho irrevocable.
Giro por la calle que recorrí tantas veces de niña, el cruce angosto de dos calles que da a la plaza Rey don Jaime y a una olivera centenaria enclavada en medio de una isleta por dónde antes solo había un trozo de tierra abrupta y que ahora es una especie de rotonda, una revuelta de la larga plaza en donde no se puede apenas circular.
En la esquina donde estaba la tienda del señor Pepe hay ahora una gestoría e inmobiliaria, el Traveling sigue en la misma esquina tras tantísimos años y los bares cercanos, donde de una forma u otra siempre había parroquianos acodados en barras infames y oscuras, son ahora modernas cafeterías, como el bar Urbano en la esquina de la plaza Clavé que tiene forma de autobús inglés de dos pisos y que no se parece en nada a la oscura taberna de treinta años atrás donde se vendían caliqueños, se fumaba en el interior y se servían sol y sombra a los obreros y recolectores de naranjas que vivían en aquel entonces por esa zona, la más labradora y de las más antiguas de Castellón.
Las tiendas de ultramarinos han desaparecido, algunas de las boutiques de ropa que yo conocí de niña se han transformado y las franquicias van ocupando poco a poco el terreno al igual que ocurre en todos los centros de todas las ciudades del país.
— Cualquier día nos ponen un Starbucks – me decía mi sobrina ayer mismo.
Camino por la avenida sin tener un lugar fijo al que ir. Sin prisa. Recordando lugares por donde hace tanto que no paso, que ya casi los he borrado de mi memoria.
Camino por delante de la heladería de Ricardo donde comprábamos jarritas de horchata siempre recién traída de Alboraya, por la papelería de Plácido Gómez que ahora es una librería que da a dos calles pero cuyo aroma, ya desde la puerta, me transporta en el tiempo y me recuerda épocas de colegio, a aquel primer diario con llave que me regalaron en un cumpleaños junto a un estuche de dos pisos con cremalleras y tela vaquera que perdí el primer día, olvidado junto a un columpio porque se me hacía tarde para entrar en clase.
El edificio de Correos sigue exactamente igual que en mi memoria, pero la plaza Tetuán, que sigue situada a sus espaldas, tampoco es la misma. Han quitado el templete del centro y su cafetería donde se hacían unos bocadillos legendarios de calamares, pero sigue estando lleno de sillas y de mesas, solo que estas pertenecen a los gastrobares y cafés que están situados en las casas de enfrente, viviendas antiguas de dos plantas, reformadas para un nuevo uso, alejadas de la utilidad para la que fueron construidas casi cien años atrás.
Paso fijándome en los detalles, en los cambios, en las mejoras y en aquello que no sé si puede llamarse así pero que en todo caso está cambiado.
.Al asomarme a la plaza Huerto Sogueros que se abre en un lateral, veo a lo lejos una escultura multicolor de Ripollés y el correr del agua entre objetos pequeños que la rodean, pero ni siquiera me acerco para verla bien, los colores ya de por sí me repelen y la forma no me resulta atractiva, al contrario de la que hay en la carretera de Almazora, cuyos colores y forma, tres manos unidas, me dio, al verla, sensación de hermandad.
Los salones y el edificio del Círculo Mercantil me siguen pareciendo tan señoriales como me parecían entonces, aunque ya con el sabor de los edificios antiguos que guardan la reminiscencia de otras épocas de mayor esplendor.
La cafetería Monterey ya no existe tal como la recordaba y en la calle San Vicente, en la esquina, sigue la misma agencia de viajes cuyos pósters en el escaparate me hacían soñar con los lugares que luego he visitado. La pastelería que había entonces ha cerrado y el kiosco de prensa es ahora una tienda de ropa.
Una librería me llama la atención porque no recuerdo que hubiera ninguna en esa calle. Cuando entro en Argot noto el aroma de libros y café que he encontrado en lugares similares, pero que no esperaba encontrar en Castellón. Sus dos plantas llenas de libros me encandilan, como siempre me ha pasado en todas las librería, y tengo que hacer un esfuerzo para no comenzar a comprar compulsivamente, como también me ha ocurrido siempre.
Hay un Castellón nuevo que yo no recuerdo, que se ha ido formando en todos los años que he estado fuera y al que le he dado la espalda en una huida hacia adelante que ahora me ha vuelto a traer aquí.
Quiero encontrar la librería de Salvador, el local donde me dijeron que estaba. De repente quiero volver a aquella época de la que he huido un instante antes al salir de casa.
Desando mis pasos y vuelvo a salir por la avenida Rey don Jaime y esta vez tuerzo hacia la izquierda para adentrarme en pleno centro, saltando por entre el carril pintado de rojo del tranvía, y las zonas peatonales. Poniendo atención a las perfumerías que ya no están, a las tiendas que son muy distintas a las de entonces. Sigue en el mismo sitio la ya clásica tienda de arte Comas Aldea, donde una vez compré una gigantesca carpeta negra para proyectos de diseño que nunca realicé y que sigue teniendo ese aire artístico en el escaparate, con pinturas, lienzos y todo aquello necesario para de dar rienda suelta a un talento que los años me han demostrado que yo no poseo pero que siempre envidié en los demás.
La librería de Salvador tuvo que estar por aquí, en el centro, pero no logro saber qué local o qué casa es. Paso por delante de lo que fue la librería de Armengot, donde cada septiembre comprábamos nuestros libros de texto y cuyo olor a papel, tinta y libros sigo teniendo pegado a la nariz como si no hubieran pasado los años. Armengot, sus libros y el aroma de aquella vuelta al cole, eran una promesa. Vuelve la imagen de las cartillas escolares de Palau, de los cuadernillos Rubio y de aquel ejemplar de lenguaje, Senda y la sensación intima de sentirme maravillada al descubrir sus poemas y sus lecturas; salvo que ya no es una librería sino una tienda de ropa de la que sale una cortina de aire frío y el ruido de una música machacona y electrónica.
Cruzo más calles y el recuerdo me golpea de nuevo con los sabores, el de las rosquilletas legendarias de aquella mujer que todos llamábamos “la mustia” y el de los helados de vainilla que vendían en la puerta de Simago ; los recuerdos de sabores de entonces son tan dolorosos como los mismos recuerdos en sí.
Hay lugares que he perdido para siempre, que solo viven ya en mi memoria y a los que me es imposible regresar. Sé que si quiero recuperar la ciudad voy a tener que caminar mucho, recorrer lugares que han permanecido intactos en mi recuerdo y que el paso del tiempo ha transformado hasta no ser los mismos, e incluso puede que algunos ni siquiera los reconozca o existan. No somos las mismas, ni la ciudad ni yo. Ambas estamos hechas de un material invisible que se va despedazando con el paso del tiempo, con el correr de los años, y que se transforma en melancolía por aquello que hemos perdido sin saber que lo tuviéramos, sin darnos cuenta de cómo ni dónde lo dejamos atrás. Estamos hechas de un material que se va desmenuzando con los vientos y las lluvias y los soles de todos los inviernos y veranos, deshaciéndose en recuerdos. Convirtiéndose en pasado a medida que avanzamos hacia un futuro que no podemos ver o imaginar. Transformándose en nostalgias que no podemos permitirnos el lujo de sentir porque el vivir nos empuja en direcciones imprevistas y nuevas a las que tenemos que ir acostumbrándonos.
Nos quedan los sabores y los olores de entonces. La atmosfera en que nos movimos. Los gestos que hicieron quienes nos han ido habitando, cientos y miles de personas o la persona que fui, en la que me he ido convirtiendo, la que seré cuando todo esto termine y la que algún día se borrará del todo, diluida por el olvido y por la tierra que me tape. Nos queda el mar en la lejanía, el aroma de salitre, la luz del Mediterráneo. El viento de tramontana que trae el olor de la montaña y de los campos. El aroma de azahar que se repite en cada noche de Magdalena y se mezcla con el de la pólvora de los castillos de fuegos artificiales, los latidos de corazones que suenan al ritmo de las mascletás de cada medio día de fiestas, y las costumbres que llevamos tan metidas en la sangre que aunque viviéramos mil vidas en mil países distintos, seguirían siendo parte de nosotros como el material genético que hemos ido heredando. He tenido que irme y volver para descubrir quién soy, y aunque mi paso por aquí sea de tan solo unos días, me reconozco en los lugares de los que quise tomar distancia y que ahora, con la edad, estoy comenzando a añorar y sentir como míos por primera vez en mi vida.
Me siento en una terraza y pido un café con hielo para tardar un poco más en volver, para retrasar todo lo posible el reencuentro con familiares a los que ya no conozco. Sigo siendo la rara de la familia, la extraña y taciturna, la que más se parece a mi padre, según me decía mi abuela que quizás imaginaba quién fue. Con ese aire entristecido y raro que llevo en los ojos marrones, inéditos en toda mi familia salvo en mí. Como mi actitud o mi silencio. Mi forma de ver las cosas, tan distinta a la de los demás que me llevó a desertar de mí misma y de ellos para, al cabo de treinta años, darme cuenta de que han estado conmigo todo este tiempo. De que nunca se han ido y de que no ha habido ni un solo día de mi existencia en que no haya pensado qué hubieran hecho ellas si hubieran tenido las oportunidades que a mí me dieron.

 

Un acercamiento a la poesía de María Emilia Cornejo.

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María Emilia Cornejo podría ser incluida en ese círculo de poetas “malditas”, de poetas y escritoras que acabaron quitándose la vida y dando comienzo a una pequeña gran historia en la que no sé si es bueno indagar o no porque, a veces, el mito tampoco necesita explicaciones.

Licenciada en literatura por la Universidad de Lima, participó en los talleres de escritura del claustro y publicó diversos poemas aunque pocos eran los que conocían su labor, hasta el punto de que sus poemas solo vieron la luz luego de fallecer.

“Cornejo es considerada la iniciadora de la nueva corriente del erotismo de la poesía en el Perú. Ella se atrevió a presentar una voz femenina como yo poético que desnuda su pudor y condición de mujer para plasmar las contradicciones entre la vivencia del cuerpo y las consecuencias de sentir, amar y sufrir por ser el complemento del varón y ser ella misma. También, a través de su poesía, aunque en algunos poemas específicos, se puede valorar su preocupación social producto del momento histórico y contextual que le tocó vivir.”

Mario Huanambal.

En su poesía, María Emilia, nos habla de la experiencia amorosa y erótica de la mujer como sujeto activo en una atmósfera intimista que además logra a través de un lenguaje directo y sin eufemismos de ningún tipo.

La vivencia del cuerpo, de sus contradicciones, de sus deseos y sus íntimas afirmaciones o negaciones, así como su implicación en temas sociales, abren una nueva temática en la poesía peruana.

Sú único libro, En la mitad del camino recorrido, fue publicado póstumamente diecisiete años después de su muerte.

Os dejo con algunos de sus poemas más célebres.

 

TERRIBLEMENTE TUYA

Terriblemente tuya

acudo noche a noche a la inquietud de tu cama,

bric-a-brac, bric-a-brac, bric-a-brac,

los grillos nos espían

un torrente de mariposas

cubre la desnudez de nuestros cuerpos

y celosamente conservan las ondulaciones de tu talle.

Yo guardo en mi memoria.

tus labios explorando mi cuerpo.

 

SOY LA MUCHACHA MALA DE LA HISTORIA
Soy
la muchacha mala de la historia
la que fornicó con tres hombres
y le sacó cuernos a su marido,

Soy la mujer
que lo engañó cotidianamente
por un miserable plato de lentejas,
la que le quitó lentamente su ropaje de bondad
hasta convertirlo en una piedra
negra y estéril,
soy la mujer que lo castró
con infinitos gestos de ternura
y gemidos falsos en la cama.

Soy
La muchacha mala de la historia.

 

COMO TÚ LO ESTABLECISTE.

Sola,

descubro que mi vida transcurrió perfectamente

como tú lo estableciste.

 

ahora

cuando la sensación de algo inacabado,

Inacabado y ajeno

invade de escrúpulo mis buenas intenciones,

sólo ahora

cuando me siento en la mitad de todos mis caminos

atada a frases hechas

a cosas que se hacen por haberlas aprendido

como se aprende una lección de historia,

puedo pensar

que de nada sirvieron los consejos

ni las interminables conversaciones con tu madre,

y esas largas horas de mi vida

perdidas

en aprendizajes extraños sobre pesas y medidas,

colores

y

sabores

y

en el vano intento de ir tras el sol

tras el vuelo de los pájaros,

de repente quiero acabar

con mi baño de todas las mañanas,

con el café pasado,

con mi agenda cuidadosamente estructurada

de citas y visitas

a las que asisto puntualmente;

pero es tarde

hace frío

y estoy sola.

 

 

 

TÍMIDA Y AVERGONZADA
Tímida y avergonzada
dejé que quitaras lentamente mis vestidos,
desnuda
sin saber qué hacer y muerta de frío
me acomodé entre tus piernas
¿es la primera vez?
preguntaste,
sólo pude llorar.
oí que me decías que todo iba a salir bien
que no me preocupara,
yo recordaba las largas discusiones de mis padres,
el desesperado llanto de mi madre
y su voz diciéndome:
“nunca confíes en los hombres”.
Comprendiste mi dolor
y con infinita ternura
cubriste mi cuerpo con tu cuerpo,
tienes que abrir las piernas, murmuraste,
y yo me sentí torpe y desolada.

 

Reseña Las sufragistas

“Es espectacular, muy romántica, muy filosófica, muy política y reivindicativa.

También muy didáctica, siempre lo digo y aquí pues no va a ser menos, cuando un libro además de entretener, enseña, es lo más.

Porque en el contexto histórico se entremezclan sucesos y personajes ficticios con reales, lo que nos dará una buena oportunidad pedagógica de conocer personajes relevantes del sufragio femenino y conocer un poco de su historia, que de verdad es muy interesante conocer a las que empezaron a pelear por nuestros derechos como individuo.”

Mari Carmen y yo nos conocimos, como ella cuenta en su blog, a traves de un grupo de lectura.. y resultó que casi casi somos vecinas, así que he tenido la grata oportunidad de conocerla, tomar café con ella, compartir libros y además poder hacerlo más veces, de hecho, hay algún café pendiente…

Mi sorpresa fue su reseña, porque cuando nos conocimos ella estaba a medio leer mi libro, justo por una parte que no le estaba convenciendo, y yo no sabía que hacía reseñas o que tuviera un blog.

Pero… terminó el libro y me hizo esta increíble reseña. econozco que me tuvo acojonada hasta que lo terminó porque como el argumento del libro da un vuelco tan enorme por momentos pensaba que estaba a punto de perder a una voraz lectora, y eso duele mucho, pero vaya, al parecer no ha sido así.

Os dejo el enlace para que podáis leer entera su crónica además de aconsejaros que lo sigáis porque tiene unas buenas reseñas y opiniones.

https://entreunjardindelibros.blogspot.com.es/2017/11/las-sufragistas-nina-pena.html

Muchas gracias Mari Carmen por la reseña, por los libros y sobre todo por tu amistad.

Tenemos un cafetazo pendiente!!

“Al final os preguntareis, pero ¿te ha gustado? Siiiiii, un sí rotundo, es un libro para volverlo a leer con más calma, si cabe.

Además de que es una muy buena historia, la escritora tiene gancho, sabe cómo atraparte en su tela de araña, he quedado muy sorprendida con esta autora local.

Tiene una prosa y unos diálogos cuidados al extremo, los diálogos son filosóficos, y sensuales en muchas ocasiones, políticos en tantas otras, y todos están muy bien trabajados, estructurados y argumentados a la perfección, extensos, coherentes e ideológicos. No cansan, al contrario, mantienen el interés en la trama, tan bien elaborada, tan lineal, que te va introduciendo en el mundo de sus personajes sin esfuerzo en un principio, con algo más tarde, porque tienes que intentar meterte en la cabeza de ellos, y entender sus sentimientos y tantas decisiones….buenas y malas, malas y peores.”

Como pájaros en la cabeza.

nina peña - escribir - narrativa - mujeres

La sensación podría ser esa.

Un montón de pajaritos revoloteando por la cabeza sin parar, con distintos trinos y canciones, con esas conversaciones primaverales que a veces se escuchan al pasar por debajo de algún árbol.

Las ideas para escribir podrían ser descritas así.

En mi cabeza, ahora mismo, hay dos ideas distintas que piden ser escritas.

Las dos me parecen buenas ideas, los personajes me encantan, el trama todavía no está pulido pero me gusta hacia adonde apunta y creo que puedo sacarlas adelante con tesón y paciencia.

Por otro lado, al contrario de la última novela que escribí y que está pendiente de corrección, no necesito documentarme, es pura ficción lo que ahora tengo en mente, con lo cual siento que puedo explayarme, volar sobre el teclado sin las anclas de la historia real o de la política, sin tener que cuidar las palabras y los significados o matices.

El tema que me preocupa es decidirme por una de las dos historias

Ambas son muy distintas entre sí, una más costumbrista en la que los hombres son protagonistas y la otra es más bien lo que se llamaría una realidad distópica en la que la protagonista es femenina… y así estoy, sin decidirme, sin comenzarlas, sin atreverme a darle forma a ninguna de las dos, esperando que una señal del cielo o ese empuje natural que a veces sentimos los autores, esa necesidad de escribir, me lance sobre un tema o sobre otro.

Mientras los pájaros van haciendo nido en mi mente, ramita a ramita, se van aposentando para estar una temporada en mi cabeza trinando sin parar. Porque eso sí, no paran…

 

Reseña: Rosa de los vientos.

nina peña - rosa de los vientos - narrativa - mujeres - libros

Hoy tengo el placer de compartir una reseña especial para mí, la de mi amiga Conchi, que además de amiga es “madrina” junto a mi otra amiga Rosa de este libro… es decir, su correctora.

Para mí sus palabras son siempre importantes porque además de la amistad que nos une, sé que es una persona con criterio además de buen gusto literario, qué narices, y buen gusto en general… que es un sol, vamos.

Muchas gracias Conchi por amadrinar el libro y por comentarlo en tu blog. Un besazo.

Os dejo con sus palabras y más abajo encontraréis el enlace a su interesante blog personal.

“Ya entonces disfruté de la narración y de los monólogos interiores de los personajes principales, Lara y Marcel, de su primorosa composición, sin dejar de lado los secundarios que tanto aportan a la trama. Todas tenemos algo de Lara en tanto que procuramos enfrentarnos a nuestros miedos, empezar de nuevo y luchar por un objetivo, mejor si es en un locus amoenus como la tierra levantina, tan injustamente denostada y maltratada por culpa de políticos y especuladores. Menos mal que su esencia sigue intacta gracias a seres entrañables como Salvador y sus amigos cabañueleros.

Volviendo a la protagonista, quizá haya quien piense que para una mujer es fácil meterse en la piel de otra. No, no nos equivoquemos: cierto que parte de una base común, pero cada personaje, como cada persona, es un orbe aparte. Con ella reflexionamos sobre literatura y el fascinante mundo de los programas de radio intimistas que me acompañaron décadas ha y que ignoro si se siguen haciendo con la misma repercusión de antaño. Como aquellos oyentes que desnudaban su alma, nos adentramos en el alma de Lara, en sus recuerdos y en su presente.”

Podéis leer la entrada completa en su blog.

http://cosasmias-cosesmeues.blogspot.com.es/2017/09/rosa-de-los-vientos.html