Archivo de la etiqueta: mujeres poetas

Acercamiento a la poesía de Lluïsa Lladó

lluisa llado - nina peña - poesia

“Ser poeta ya no es una pose, es una necesidad de oficio y muy importante. Y las generaciones nuevas son conscientes de su misión altavoz en la sociedad para las injusticias o el amor.”

Lluïsa es de las poetas que lee en voz alta, que sabe de la condición maldita y al mismo tiempo bendita de quien tiene alma de poeta: gritar verdades incómodas; denunciar injusticias;  poner voz a los que no la tienen; amar a gritos y de forma apasionada, vehemente, como solo aman aquellos que de verdad aman.

lluisa llado - nina peña - poesia

El próximo día 21 Lluïsa presenta su poemario “El arca de Wislawa”  en Jaén, un poemario que ha nacido entre aguas y versos, entre Polonia y Castellón, y para que podáis conocerla un poco mejor, me he tomado la libertad de transcribir un par de versos suyos, unas pinceladas nada más, de su buen hacer literario.

Espero que os guste. Seguro que os gusta.

 

Cachemira y mohair

La diferencia del paralelo,
entre tú y yo, sentarnos uno frente al otro,
como dos extraños en Siberia.

La incongruencia,
haber estado enredados sin ropa,
escasa una tregua.

Igual que dos hebras de lana
de anudada demencia.

La mía es color esperanza.
¿De qué color es la tuya?
Bitácora de Pallares

I.
Lilian me dijo con serenidad de las que heredamos
el don de la clarividencia:
– Luisa, tú viviste en otra vida en Polonia.
Estás conectada a Wislawa.

II.
Subida a la copa del árbol
el salitre cuelga
en las paredes
con formas fotógrafas.
Qué mejor encuentro de playa con vino blanco
y un pan de viajes.

Los nómadas vestimos de salitre
hacemos olas en la bañera
con la espuma depilatoria
que busca caladeros.

Vamos a cazar estrellas polares,
tienen letras jibias
y mucha
vida
de mar.

 

Isabel García Mellado, tres poemas

isabel garcia mellado - poeta - poemas - nina peña

Isabel García Mellado nació en Madrid. Noviembre de 1977. Es autora de los poemarios Tic tac, toc toc (Ya lo dijo Casimiro Parker 2009), Cómo liberar tigres blancos (Ya lo dijo Casimiro Parker 2010), La traductora de incendios (Valparaíso Ediciones 2014), Yo también soy Frida Slaw (Editorial LeTour1987 2015), La selva dentro (Ediciones 4 de Agosto 2015) y la plaquette Porque sabe reírse (Ediciones Deliciosas 2015). En 2016 publica su último libro: La casa de la cruz, en Visor, poemario ganador del Premio Ciudad de Burgos. Poemas suyos aparecen en diversas antologías y revistas como Eñe, Cuadernos Hispanoamericanos, La galla ciencia, y en diversos medios digitales. Ha participado en numerosos recitales en Festivales Poéticos por toda España. Actualmente trata de dedicar a sus pasiones el tiempo libre que le queda tras vender a regañadientes y por necesidad el resto de su tiempo al capitalismo. Se autodefine como pintora, madre, feminista y poeta.

 

Un lazo rojo

Tiene que haber un lazo rojo en algún sitio
entre los hospitales inmensos fantasmas
se ve un anciano tremendamente sólo
que se pregunta cómo ha llegado hasta aquel sitio
yo busco desesperada el lazo rojo y no lo encuentro
sé que tenía un color muy intenso
y me da miedo que pierda algo de brillo
el anciano arranca a llorar como una locomotora
y no entiendo por qué no quedan nubes y él está triste
mi sombra se encoge al recordar algo
del cielo cuelgan frases como ropa tendida
“rompimos los relojes”
y tú al final de un túnel del que salí reptando
con tu mirada limpia me devuelves la imagen:
soy yo, tengo tres años, bailo muy torpemente
mi pelo está enredado en un lazo muy rojo
beso una foto antigua que contiene tu rostro
el viejo en la ventana me observa atentamente
y se sonríe.

 

Es tan pequeña

Es tan pequeña
que cabe en una gota
y queda sitio todavía
para un manojo de espuma
un jardín japonés de nostalgias
una selva de poemas
de amor y dolor
de besos y mamadas
y una sonrisa que hasta Gardel envidiaría.

Es tan pequeña
que cabe en un bolsillo
y queda espacio
para una colección completa
de amores incompletos
o en pelea
unas coletas que llevan años
sin engañar a nadie
y una pizca de rencor
que no siempre es mala brújula.

Es tan pequeña
que cabe en un cuaderno
y sobra espacio
para una voz de microscopio
que te toca las estrellas más ocultas
dos secretos
que nunca cuenta a nadie
y un sendero de vasitos de vino
que va besando de a poco
y por eso los envidian.
Es tan pequeña
que cabe en una mano
y caben todavía
esos suspiros de papel
que no se escapan
todas sus palabras de arena
que se explayan
y una pinacoteca de miradas
que sólo se puede visitar
en días o noches señalados.

Es tan pequeña
que cabe en una lágrima
y en esa lágrima cabe
casi todo lo que importa
aunque a ella
no le importe demasiado.

 
Ya hace frío. los domingos por la tarde, hace frío. adoramos la palabra contradicciones, la sopa caliente, la risa de ésta persona hermosa en concreto. ahora. puedes decirme que me duele el contorno de aquella frase y yo responderte que no tienes ni idea de quién soy. “vete a tomar por el culo” es una frase muy grave. “vete”. ahora el silencio acompaña a las letras y las letras exploran seguras un nuevo espacio donde poder crecer sanas y libres, reunirse en palabras, en frases que consigan un poco más de luz para un mundo un poco menos prepotente aceitoso dorado cruel. hace frío y nosotros tenemos todo lo necesario para ser felices. y mucho más

Daisy Zamora y tres poemas imprescindibles.

 

daisy zamora - nina peña - poemas - mujeres - poemas feministas

Daisy Zamora es una de las voces más importantes de la poesía latinoamericana contemporánea; nació el 20 de junio de 1950 en Managua, en el seno de una familia adinerada e implicada en la política. Se recibió de psicóloga en la Universidad Centroamericana de Nicaragua; por otro lado, estudió bellas artes. Estuvo involucrada en la lucha contra la dictadura de Somoza, en los años 70, y se unió al Frente Sandinista de Liberación Nacional en 1973. Su participación en la revolución la llevó a exiliarse a Honduras, Panamá y Costa Rica. Durante este difícil período, tuvo a cargo la conducción y dirección de un programa de radio clandestino; finalmente, el nuevo gobierno la nombró vice Ministra de Cultura. Ha sido siempre una férrea defensora de los derechos humanos y promotora del arte en general.
Entre sus libros de poesía en español, encontramos “En limpio se escribe la vida”, “La violenta espuma” y “A cada quien la vida”. Su obra, que también incluye ensayos y artículos periodísticos, ha sido traducida a más de 15 idiomas y le ha merecido premios como el Mariano Fiallos Gil y menciones honoríficas como Escritora del Año, de parte de la Asociación de Artistas de su país.

Fuente: Poemas del alma.

daisy zamora - nina peña - poemas - mujeres - poemas feministas

Cuando las veo pasar

Cuando las veo pasar alguna vez me digo: qué sentirán
ellas, las que decidieron ser perfectas conservar a toda costa
sus matrimonios no importa cómo les haya resultado el marido
(parrandero mujeriego jugador pendenciero
gritón violento penqueador lunático raro algo anormal
neurótico temático de plano insoportable
dundeco mortalmente aburrido bruto insensible desaseado
ególatra ambicioso desleal politiquero ladrón traidor mentiroso
violador de las hijas verdugo de los hijos emperador de la casa
tirano en todas partes) pero ellas se aguantaron
y sólo Dios que está allá arriba sabe lo que sufrieron.

Cuando las veo pasar tan dignas y envejecidas,
los hijos las hijas ya se han ido en la casa sólo ellas han quedado
con ese hombre que alguna vez quisieron (tal vez ya se calmó
no bebe apenas habla se mantiene sentado frente al televisor
anda en chancletas bosteza se duerme ronca se levanta temprano
está achacoso cegato inofensivo casi niño) me pregunto:
¿Se atreverán a imaginarse viudas, a soñar alguna noche
que son libres
y que vuelven por fin sin culpas a la vida?

 

Mensaje urgente a mi madre

Fuimos educadas para la perfección:
para que nada fallara y se cumpliera
nuestra suerte de princesa-de-cuentos
infantiles.
¡Cómo nos esforzamos, ansiosas por demostrar
que eran ciertas las esperanzas tanto tiempo
atesoradas!
Pero envejecieron los vestidos de novia
y nuestros corazones, exhaustos,
últimos sobrevivientes de la contienda.
Hemos tirado al fondo de vetustos armarios
velos amarillentos, azahares marchitos
ya nunca más seremos sumisas ni perfectas.
Perdón, madre, por las impertinencias
de gallinas viejas y copetudas
que sólo saben cacarearte bellezas
de hijas dóciles y anodinas.
Perdón, por no habernos quedado
donde nos obligaban la tradición
y el buen gusto.
Por atrevernos a ser nosotras mismas
al precio de destrozar
todos tus sueños.

 

Vuelvo a ser yo misma

Cuando entro con mis hijos a su casa, vuelvo
a ser yo misma.
Desde su mecedora ella
nos siente llegar y alza la cabeza.
La conversación no es como antes.
Ella está a punto de irse.
Pero llego a esconder mi cabeza
en su regazo, a sentarme a sus pies. Y ella me contempla
desde mi paraíso perdido
donde mi rostro era otro, que sólo ella conoce.
Rostro por instantes recuperado
cada vez más débilmente
en su iris celeste desvaído
y en sus pupilas que lo guardan ciegamente.