Las sufragistas.

Las sufragistas estrenan vídeo nuevo con imágenes reales e históricas que muestran cómo fue su lucha, por todo aquello que pasaron y todo aquello que soportaron para que hoy tengamos los derechos que tenemos, algo que ya nadie parece recordar.

No es solo un vídeo de promoción del libro, eso lo podría haber hecho de cualquier otra forma… teniendo en cuenta que es una historia de amor con capítulos eróticos y con un fondo Queer podría haber jugado con más temas y más fotos, pero creo que era necesario hacerlo así.

Espero que el video os guste y que os animéis a leer el libro.

 

La feminista coñazo.

 

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Creo que ya no es un secreto, porque lo he comentado aunque sea de pasada en redes sociales, que uno de los trabajos que me ocupa ahora, y que me está produciendo muchísima satisfacción personal, es un ensayo sobre feminismo.

Embarcarme en un proyecto así, además, me ha hecho entrar en discusiones y corrientes filosóficas que van más allá de lo puramente coloquial y de las frases hechas, me ha permitido ver el fondo de muchas cosas y de muchos conceptos, algo que realmente es fascinante porque sientes, a medida que escribes, cómo tu mente se va abriendo y absorbiendo todo ese caudal de información.

Pero hay una faceta en concreto que me preocupa.

En los temas de feminismo en redes sociales, la aceptación por parte de muchas mujeres es escasa, por parte de los hombres suele ser nula y en muchos casos es realmente aberrante. Las fotos que he seleccionado de distintos medios son explícitas en el sentido al que me quiero referir.

Y ya no es eso solo, es que a veces se llega a ciertos enfrentamientos verbales, sobre todo en Twitter, o a conversaciones surrealistas, en las que se manifesta una opinión que claramente no es feminista y de forma realmente agresiva por parte de muchas mujeres, sobre todo jóvenes que es lo más preocupante, en la que se rechaza cualquier tipo de feminismo.

Yo misma me he convertido en la feminista coñazo.

He mirado y buscado en todos los foros de internet y en distintas redes sociales, y, generalizando, vamos desde la discusión sobre si hay mujeres que también asesinan a sus maridos, (6 en el año 2013) el famoso “yo no soy machista ni feminista, creo en la igualdad” o desde el ya tan traído y llevado caso de las denuncias falsas (0,010%), con los que las mujeres se empeñan en defender la inocencia del hombre a capa y espada, convirtiéndolos en víctimas, contradiciendo desde a las estadísticas hasta al sentido común, como si ellos no se defendieran bien solitos. Las reacciones de muchas mujeres me han sorprendido, porque soy tan sumamente tonta que doy por hecho que todas las mujeres son feministas.

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Al comenzar a estudiar y a preparar el ensayo puedo darme a mí misma la respuesta de por qué.

Una de las razones principales es que muchas creen haber conseguido ya esa igualdad social y no se sienten para nada discriminadas o bien, creen que ya se ha conseguido todo y que estamos yendo demasiado lejos pidiendo cosas que “discriminan” a los hombres.

Creo que el discurso feminista actual debe renovarse y adaptarse a los nuevos tiempos y la forma en que nos expresamos es una de ellas.

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Si los derechos humanos de la primera ola feminista y los derechos sociales de la segunda ola ya han sido logrados, a nostras nos queda un trabajo tan arduo como el anterior al convertir lo personal en político, algo que ya comenzó en los años sesenta y que sigue en evolución tal como sigue evolucionando la sociedad.

Quizá para muchas mujeres el feminismo está obsoleto porque creen que se han conseguido todos los derechos, que ante la ley es así, lo que no se ha conseguido es tener  ni las mismas oportunidades ni las mismas características para poder ejercerlos por tanto deberíamos pasar ya de la igualdad a la equidad, al equilibrio, cambiando el discurso para hacerlo más acorde con los tiempos que corren.

Otra es la educación. Me sorprende que muchas mujeres no sepan qué es el feminismo.

Brutal pero cierto. No saben qué es y lo asocian a una especie de aquelarre en el que las brujas coñazo como yo quieren quemar a los hombres en piras sociales que nosotras mismas construimos para ello.

Lo peor es que creen que no necesitan saber qué es, no quieren saberlo ni leer a fondo y seguramente si lo hicieran entenderían las cosas al revés porque ahí entra otra cuestión; tienen tan asumido ese rol patriarcal que ellas mismas dan explicaciones post-machistas a las cuestiones que puedan ir surgiendo. Un ejemplo claro, por poner a alguien sobradamente conocido en los medios, es el de Paula Echeverria hace muy poco diciendo que ella no es ni feminista ni machista.

A ver, alma de cántaro, si no eres feminista, eres machista, si no crees en la equidad y la igualdad que es lo que propugna el feminismo, eres machista.

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Imagino que las mujeres que ahora no hacen nada por el feminismo, y para prueba me remito a la movilización contra los presupuestos del estado por parte de colectivos feministas que apenas tuvo eco en muchas mujeres, o las mismas que nos llaman exageradas cuando salen las Femen gritando con las tetas al aire, son las mismas que hace dos siglos se escandalizaban cuando las mujeres pedían el voto o cuando se ataban a las rejas del parlamento británico.

Imagino que tal como ha pasó en aquellos tiempos, serán sus nietas las que se beneficien con la obtención de derechos por los que ellas no han movido ni un solo dedo, tal como ahora nos beneficiamos todas de aquello que nuestras bisabuelas, las locas sufragistas, hicieron en su momento.

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Nos queda un enorme trayecto que recorrer porque no solo hay que pelear porque los hombres cambien de mentalidad, que esa es otra, sino que además hay que reeducar a muchas mujeres en el feminismo en el que parecen no sentirse representadas del todo quizá porque nos miramos demasiado el ombligo y estamos en disputa constante con nosotras mismas sin atacar los problemas sociales que de vedad son una gran amenaza como pueda ser ese cambio social al neoliberalismo que sí nos está machacando y devolviéndonos a etapas que ya creíamos superadas.

El reto continúa, esta lucha nunca ha sido fácil y ahora disponemos de medios globales y de una mayor educación para poder lanzar ideas al viento y que sean recogidas por miles de personas, lo que hay que saber es cómo lanzarlas, como desarrollarlas para que la implicación de las mujeres sea real y no nos quedemos el resto en feministas coñazo pasadas de moda o por lo memos que no nos boicoteen desde dentro, si no es su lucha que nos dejen a nosotras luchar en paz. Sus nietas se lo agradecerán.

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Reseña en Rebelión de libros. ¿Cómo que a qué huelen las nubes?

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http://rebeliondelibros.blogspot.com.es/2015/12/resena-como-que-que-huelen-las-nubes.html?spref=tw

Sinopsis: Cuatro hermanas separados por las circunstancias y en un momento decisivo de sus vidas, se reúnen para cumplir la última voluntad de su madre. Ser llevada junto a su amante en un acantilado de Escocia. En el viaje se reencuentran unas a otras, acaban de dar sentido a sus vivencias, toman nuevas decisiones importantes y se reconocen a sí mismas como personas, como hermanas y como mujeres.

Comentario: No sé a que huelen las nubes, lo que sé es que este libro es especial.
En su páginas atrapa una historia en la que mas de uno se sentirá identificado.
Este libro nos cuenta la historia de cuatro hermanas: María, Esperanza, Fe y Piedad. Ya sus nombres nos dice mucho de la madre que tuvieron, una mujer chapada a la antigua, católica extremista, sumamente convencional, estricta y poco cariñosa… entre otras cosas.
La forma en que la mamá de las chicas las crió provocó un quiebre entre ellas, la exigencia que ponía su madre sumada a que les cortaba las alas y… a su frialdad, hizo que ellas se alejen, pongan distancia.

“Desde que puedo recordar ha sido ella quien ha parecido empeñada en robarnos cualquier sueño…”

Las cuatro protagonistas rondan los 40 años, y las cuatro son personas infelices, frustradas con la vida que llevan. Cada una con su tema, con su fantasma a cuesta: divorcios, engaños, mentiras, infidelidades, etc…
Se reencuentran sentimentalmente cuando su madre muere, pero desvelando un secreto. Además, les pide que la lleven a Escocia, junto con su amante de toda la vida.
En ese momento comienza una etapa de liberación para ellas, dejando de lado las apariencias y todo lo que las lastimaba. Se unieron como nunca lo habían estado y emprendieron el viaje juntas “15 días de vacaciones entre chicas”
Lo que irán descubriendo en las tierras escocesas va mas allá del paisaje. Descubren sus sentimientos, cae el velo que mantenían por años, una careta de infelicidad. Descubren el perdón, el amor y sobre todo el disfrutar de la libertar.

“La diferencia es una decisión, un momento, un latido, una premonición, un sueño.”

Lo que mas me ha sorprendido es la narración amena y simple, los diálogos están escritos como hablamos, logrando que los personajes sean mas creíbles, mas cercanos. La personalidad de cada una de ellas está descrita a la perfección, se las conoce a fondo y se observa la evolución que tienen con el correr del libro.
La novela está contada por las cuatro protagonistas, logrando que cada una tenga su lugar llegando al lector de una forma clara, sin que genere confusiones.
Las descripciones sobre la primera mitad del libro son las justas. Al llegar a Escocia se vuelven mas profundas y detalladas, Nina en su libro nos hace recorrer las tierras escocesas de punta a punta, viviendo a la par de la protagonistas cada lugar que conocían.
¿Hay un final feliz? Sí. De a poco y con esfuerzo cada una llega a la felicidad y aceptación.

Esta obra es un canto a la liberación femenina. Una muestra de que se puede ser feliz sin importar la edad que se tenga, solo hay que luchar por los sueños y no dejarse vencer por el miedo.

Si quieres mi libro en papel puedes conseguirlo en la web de la editorial o pregunta en tu librería favorita.

Los desafios del feminismo ante el siglo XXI. Amelia Valcárcel y Rosalia Romero

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Amelia Valcárcel (Madrid, 1950) es catedrática de Filosofía Moral y Política de la UNED, miembro del Consejo de Estado, vicepresidenta del Real Patronato del Museo del Prado y patrona de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo.

 

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Rosario Romero es odontóloga y especialista en Gerencia en Salud de la Universidad de Cartagena; también especialista en Gobierno y Políticas Públicas de la Universidad de los Andes; sumado a lo anterior, es candidata a magister en Conflicto Social y Construcción de Paz de la Universidad de Cartagena.

EL PRESENTE Y LOS RETOS DE FUTURO

Del mismo modo que a la obtención de las conquistas sufragistas le siguió la mística de la feminidad, los ochenta vieron aparecer una formación conservadora reactiva que intentó volver a poner las cosas en su lugar a fin de deflactar las vías abiertas por los nuevos espacios legales. Se produjo durante la vigencia del conservadurismo Regan-Thacher. Ha sido perfecta y admirablemente descrita por S. Faludi en su libro Reacción. De nuevo la maniobra fue orquestada en sinergia por los poderes públicos la industria de los medios y la moda y la red asociativa conservadora de la sociedad civil. Sin embargo tuvo mucha menos capacidad que su predecesora. Por una parte el panorama internacional no era homogéneo y por otra el feminismo en los ochenta se estaba transformando en una masa de acciones individuales no dirigidas.

Mientras que en algunos países se intentó suprimir o reconducir a los organismos de igualdad a fin de que contribuyeran a positivar un modelo femenino conservador, en otros, por su distinto signo político, el pequeño feminismo presente en los poderes públicos reclamó la visibilidad mediante el sistema de cuotas y la paridad por medio de la discriminación positiva. Internacionalmente el feminismo, que de suyo siempre ha sido un internacionalismo, llegó a lugares antes impensables, las sociedades en vías de desarrollo, y se encarnó en prácticas “de género” que nunca habían existido, reclamando su entrada en la construcción de las democracias. El feminismo de los últimos años ochenta y la década del noventa encontró en el sistema de cuotas el útil que permitía a las mujeres adquirir visibilidad en el seno de lo público y, previamente, había diagnosticado que la visibilidad social estaba interrumpida precisamente porque sus nuevas habilidades y posiciones no tenían reflejo en los poderes explícitos y legítimos. En los hechos esto significaba el fin de la dinámica de las excepciones.

Los repasos cuantitativos se afirmaron como perentorios. Cuántas mujeres había en cada sector relevante y encontrar el porqué de su escaso número fue la tarea de conteo que se emprendió. El diagnóstico fue que existía un “techo de cristal” en todas las escalas jerárquicas y organizacionales, puesto que, a medida que se subía de nivel, con formación equivalente, la presencia de las mujeres iba reduciéndose. Avanzaba el convencimiento de que los mecanismos de selección sólo eran aparentemente neutrales. Entonces comenzó a pensarse en la conveniencia de promover medidas que aseguraran la presencia y visibilidad femeninas en todos los tramos: discriminación positiva y cuotas.

En este terreno los mejores resultados se han obtenido por ahora en el seno de los poderes públicos, pero queda el reto de trasladar este tipo de acciones al mercado, lo que exigiría acuerdos políticos y sindicales bastante amplios. Ambos mecanismos, discriminación positiva y cuotas, pertenecen de suyo a las democracias cuando éstas prefieren incrementar los saldos igualitarios; por lo mismo suelen quedar fuera de los contextos liberales o ultraliberales. Son instrumentos, en el caso de las cuotas, para asegurar la llegada a los lugares seleccionados de aquellos colectivos que son sistemáticamente preteridos; es decir, imponen por cuota el cumplimiento de la meritocracia cuando la cooptación pura y simple no la asegura. La discriminación positiva, a su vez, intenta la imparcialidad en el punto de salida en lugar de en el de llegada; individuos afines pueden no ser tratados de modo afín para asegurarles un pequeño margen a favor en el inicio de la competición.

El feminismo de los noventa se ve abocado a estudiar la dinámica organizacional, lo que no quiere decir que abandone los temas de filosofía política general, sino que tiene la necesidad de iluminar, cada vez con instrumentos más finos, la micro política sexual. Nódulos y puntos de los poderes efectivamente existentes, formas económicas y relacionales, auto presentaciones y capacidad de expresar autoridad, etc, se convierten en parte de sus análisis, lo que da origen a trabajos minuciosos y sumamente informativos. Por este expediente el feminismo consolida su complejidad, al continuar siendo en esencia un igualitarismo doblado de una teoría de las élites. Por lo mismo, continúa siendo un resorte agitativo global que al mismo tiempo se está convirtiendo en una teoría política experta.

LOS RETOS DEL DOS MIL

Para dar entrada a las demandas de paridad planteadas parece claro que el marco teórico actual, todavía a grandes rasgos naturalista, debe cambiar. El naturalismo presente en la escena ideática de fin de siglo lo hemos heredado sin duda del pensamiento ilustrado como reacción al espiritualismo previo. Pero ha sufrido suficientes avatares como para haber cambiado varias veces de rostro: positivismo, eugenismo, sociobiologismo, etc. Sin embargo no es el paisaje corriente de las ideas globales y las concepciones del mundo de la Modernidad porque dé mejores explicaciones de algunos fenómenos que las explicaciones espiritualistas anteriores a él. El naturalismo corriente es sobre todo fundamento y resultado de las prácticas sociales corrientes, como ha demostrado cumplidamente M. Douglas. Si sobre tales prácticas -como ejemplo sobresaliente las que aseguran la jerarquía sexual- existe el disenso suficiente, tenemos al menos una buena razón para confiar en la decadencia futura del reduccionismo naturalista. Con todo, es tal su peso en la cosmogonía moderna que se necesitará un gran esfuerzo conceptual para cambiar de fondo y dejarlo atrás. Si el marco global continúa su iniciado giro hacia el dialogismo y la hermenéutica las posibilidades ya abiertas se ampliarán.

Por lo que toca a las sociedades políticas dentro del mismo marco de globalización, es evidente que las oportunidades y libertades de las mujeres aumentan allí donde las libertades generales estén aseguradas y un estado previsor garantice unos mínimos adecuados. El feminismo, que es en origen un democratismo, depende para alcanzar sus objetivos del afianzamiento de las democracias. Aunque en situaciones extremas la participación activa de algunas mujeres en los conflictos civiles parezca hacer adelantar posiciones, lo cierto es que éstas sólo se consolidan en situaciones libres y estables. Bastantes mujeres han descubierto en su propia carne que el hecho de arriesgar su seguridad o sus vidas para derrocar una tiranía no las pone a salvo de padecer las consecuencias de su victoria si el régimen que tras ella se instala es otra tiranía. Cualquier totalitarismo y cualquier fundamentalismo refuerza el control social y, desgraciadamente, eso significa sobre todo el control normativo del colectivo femenino. Por eso las medidas de decoro que toma una insurrección triunfante, -vestimentarias, de reforma de costumbres, de protección de la familia, de “limpieza moral”- siempre son significativas y nunca deber ser consideradas meros detalles accidentales. Montesquieu escribió que la medida de la libertad que tenga una sociedad depende de la libertad de que disfruten las mujeres de esa sociedad. Sólo la democracia, y más cuanto más profunda y participativa sea, asegura el ejercicio de las libertades y el disfrute de los derechos adquiridos. Por imperfecta que pueda ser, siempre es mejor que una dictadura de cualquier tipo, social, religiosa, carismática. En una democracia los cauces para la resolución de las demandas han de estar abiertos y por ello su presentación pública -aunque ello no signifique inmediato acuerdo- es condición previa de viabilidad y consenso. Los derechos adquiridos incluso en una situación tiránica se pierden, lo que indica el escaso consenso que habían logrado suscitar. Precisamente porque ninguna ley histórica necesaria rige los acontecimientos sociales, las involuciones siempre son posibles y nada queda asegurado definitivamente, la democracia es un tipo político que exige su constante defensa y perfeccionamiento, lo que puede hacerse desde las más variadas instancias, individuales o asociativas. Incrementar los flujos de participación -lo que supone favorecer la contrastación, el debate y el afinamiento argumental- siempre favorece la presentación en la esfera pública de los excluidos y sus demandas. Feminismo, democracia y desarrollo económico industrial funcionan en sinergia, de modo que incluso la comparecencia de feminismo explícito en sociedades que no lo habían tenido con anterioridad, es un índice de que están emprendiendo el camino hacia el desarrollo. El feminismo está comprometido con el fortalecimiento de las democracias y a su vez contribuye a fortalecerlas.

La entrada en las instancias de poder explícito sigue siendo una tarea en curso. Los sistemas de cuotas -formales en unas fuerzas políticas e informales en otras- han contribuido a que todas las listas presenten un número mayor de mujeres que el que habría producido una cooptación sesgada. A pesar de sus defectos, y los tienen evidentes deben seguir aplicándose precisamente porque hasta el momento presente no se puede asegurar la imparcialidad en los mecanismos de la cooptación.

No existen para colocar mujeres donde no las hay -eso sería discriminación positiva- sino para evitar que la cooptación sesgue en función del sexo. El poder explícito y legítimo, cuyo primer analogado es el poder político dentro de las democracias, sirve sobre todo al objetivo de la visibilidad. Hace visible la calidad real de los logros curriculares alcanzados. El sufragismo, en su empeño por los derechos educativos, cubrió el tramo más fuerte y decisivo del camino a la paridad. La visibilidad sólo intenta que ese hecho antes impensable, la educación igual y los resultados con medida meritocrática de las mujeres, sea sistemáticamente obliterado u ocultado “como si todo siguiera igual”. Las cuotas sirven para atajar dos conductas recurrentes por las cuales el privilegio masculino se reproduce: la invisibilización de logros y la discriminación de élites.

El feminismo es también un internacionalismo y también lo ha sido desde sus orígenes, como aplicador que es de la universalidad ilustrada en su doble vertiente, como panmovimiento y como universalismo político-moral. Esto requiere al menos tres instancias de acción dentro del progreso hacia un mundo globalizado. Debe entrar en el debate del multiculturalismo. Debe buscar presencia en los organismos internacionales. Y debe apoyar la posibilidad de una buena rápida acción internacional.

El multiculturalismo, que se acoge fundamentalmente al concepto de diferencia y al derecho a exigir el respeto por esa diferencia, cuando se alía con el comunitarismo puede pretender hacer legítimos y argumentables rasgos sociales de opresión y exclusión contra los que el feminismo se ha visto obligado a luchar en el pasado. Para prestar asentimiento a las posiciones multiculturalistas el feminismo puede y debe cerciorase del respeto de éstos a la tabla de mínimos constituida por la Declaración Universal de Derechos Humanos, a poder ser complementada por las declaraciones actualmente en curso de derechos de las mujeres.

Del mismo modo la presencia y visibilidad de las mujeres en los organismos internacionales debe aumentarse, así como la capacidad de acción de las propias instancias internacionales de mujeres, ya sean partidarias o foros generales. Las experiencias habidas en conferencias internacionales, declaraciones y foros indican la voluntad de presencia en el complejo proceso de globalización, así como la capacidad de marcarle objetivos generales ético, políticos y poblacionales. Por otra parte la presencia del feminismo en las mismas instituciones internacionales asegura también la adecuación de los programas de ayuda en función del género, así como su eficacia. En un momento en que los estados nacionales no son ya el marco adecuado para resolver gran parte de los problemas porque éstos se plantean a nivel mundial por encima de su capacidad de acción individual, el contribuir a la capacitación, mejora y empoderamiento de las instituciones internacionales contribuye a la causa general de la libertad femenina.

El asunto de la buena y rápida acción internacional se vincula, además, con el escabroso tema de la violencia. Las mujeres no están esencialmente comprometidas con la paz. Aunque hasta una filósofa tan crítica e ilustrada como Beauvoir haya llamado al varonil el sexo que mata y al femenino el sexo que da la vida, eso no pasan de ser apelaciones retóricas que sólo cierta mística diferencialista puede tomar como si fueran conceptos. Pero, aunque no sean esencialmente pacíficas ni tampoco lo sean funcionalmente en un sistema jerárquico patriarcal -porque cada mujer usa su capacidad de violencia con quienes sean débiles aunque de su mismo sexo y porque la disposición atomizada hace que cada una, con independencia de su voluntad, apoye la violencia de los varones propios- en una sociedad imparcial las mujeres nada tienen que ganar con la violencia. La democracia, que es ella misma una manera de evitar la violencia y remitir al principio de mayorías éticamente guiado las decisiones, que en ocasiones puede y debe ser violenta hacia el exterior, tiene que deflactar al máximo la violencia interna. Y no termina su acción cuando evita la violencia política y civil, sino que está obligada a preservar a sus ciudadanos lo más posible de su capacidad de violencia mutua. Esto es, tiene el deber de ser segura. Por otra parte, el florecimiento de formas suaves de vida es sólo esperable allí donde la violencia externa e interna del estado no ocupe demasiado lugar en el imaginario colectivo. La paz vuelve “femeninos” a los pueblos, decían ya los historiadores romanos conservadores, Y esto que ellos escribían como una severa crítica, podemos afirmarlo como una firme convicción de las democracias avanzadas. Los valores que la paz promueve, la convivencia, el cuidado, los placeres..no son esencialmente femeninos, sino que son apetencia común en sociedades que pueden permitírselos. Dejo para mejor ocasión profundizar este tema porque, por su enjundia, no cabe despacharlo sin más. Pero adelanto que el feminismo puede constituirse en garantía de paz, del mismo modo que está absolutamente empeñado en la desaparición de la violencia de género y las violencias individuales. Pueden las mujeres libremente reclamar las armas dentro de los ejércitos y puede el feminismo colectivamente exigir una sociedad pacífica e internamente desarmada. Allí donde la capacidad de ejercer violencia es todavía un valor, las mujeres tienen muy poco y son sus víctimas.

Gran parte de los tramos de acción presente y futura hasta ahora enumerados se dejan resumir en tres: variación de marco conceptual, aumento de la capacidad de acción y reparación de los déficits cuantitativos. Quisiera, por último, señalar algunos objetivos inmediatos que despejen en efecto el camino a la paridad. Enumeraré al menos tres de ellos. El primero es solventar también el déficit cualitativo. No podemos pensar que la discriminación de élites no forma parte de los déficits cuantitativos, aunque de suyo es un déficit cualitativo. Y en este momento en particular fortísimo. Dado el actual nivel de formación y preparación curricular de la población femenina, su fracaso masivo -y en esto los números que se comenzaron a hacer en la década anterior son rotundos- no puede producirse sin voluntad expresa de que ocurra ni sin voluntades operativas que lo persigan. El techo de cristal se sigue produciendo y reproduciendo en el conjunto completo de los sectores profesionales.

El segundo iluminar la ginofobia del mercado y desactivarla. Las mujeres resultan ser los sujetos peor parados en el sistema del mercado -en apariencia indiferente- con menores posibilidades de empleo, con peores empleos y con tareas a menudo muy por debajo de su capacidad individual. Ajustar el mercado a la meritocracia para el caso de las mujeres es una tarea primordial. La actual generación de mujeres de treinta años soporta, como ninguna en el pasado, una discriminación continua que, además, tiene muy poco de sutil. Esa generación, la de mayores logros y mejores tasas educativas que hayamos tenidos nunca, está sufriendo, por el momento, un auténtico desastre.

Y, en tercer lugar, hay todavía un grave déficit de voluntad común. El feminismo no es sólo una teoría ni tampoco un movimiento, ni siquiera una política experta. Siendo todo eso, ha sido y es también, lo digo a riesgo de repetirme, una masa de acciones, a veces en apariencia pequeñas o poco significativas. Cada vez que una mujer individualmente se ha opuesto a una pauta jerárquica heredada o ha aumentado sus expectativas de libertad en contra de la costumbre común, se ha producido y se produce lo que podríamos llamar un “infinitésimo moral” de novedad. El feminismo ha sido y es esa suma de acciones contra corriente, rebeldías y afirmaciones, que tantas mujeres han hecho y hacen sin tener para nada la conciencia de ser feministas. Esto es, tales acciones se realizan sin la conciencia de una voluntad común.

Creo que en este momento y en esta tercera ola del feminismo al que pertenecemos , que es la que da paso a un tercer milenio, las mujeres pueden ser ya capaces de forjar una voluntad común relativamente homogénea en su fines generales: conservar lo ya hecho y seguir avanzando en sus libertades. Pertenezcan a la parte del espectro político que pertenezcan, las mujeres presentes en lo público tienen el deber y la capacidad de elaborar una agenda de mínimos consensuados. Si se esfuerzan por lograr fraguar esa voluntad común, todas las mujeres lograremos nuestros fines con mucho menor esfuerzo -aunque sólo sea emocional- del que hasta ahora a nuestras predecesoras les costó conseguir lo que nosotras tenemos.

Pienso que cada tiempo cubre su etapa y nosotras, que vivimos de lo que otras y otros nos consiguieron, tenemos que cubrir la nuestra. Tenemos por delante el reto general de la paridad que implica resolver varios desafíos parciales: La formación de una voluntad común bien articulada que sabe de sí, de su memoria y de los fines que persigue. La iluminación de los mecanismos sexistas -cuando no ginófobos- de la sociedad civil, el mercado y la política. La elaboración común de una agenda de mínimos que evite pérdidas de lo ya conseguido y refuerce el asentamiento de logros. Y la resolución del déficit cualitativo que, en el momento presente, es una vergüenza para la razón.

Para tal resolución los mecanismos de paridad son condición necesaria, pero no suficiente. El salto cualitativo, tan habitual en el discurso dialéctico de los setenta, necesita de los acúmulos cuantitativos, que ahora suelen llamarse “masa crítica”, pero no se resume en ellos. Finalizada la dinámica de las excepciones, sería una trampa caer en patentizaciones exclusivamente cuantitativas. Estas dejan incólume el principio de excelencia que es, bien al contrario, un valor del que hay que apropiarse.

*Este Artículo forma parte del libro Los desafios del feminismo ante el siglo XXI (Amelia Valcárcel y Rosalia Romero (eds.), col. Hypatia, Instituto Andaluz de la mujer, Sevilla, 2000,pags.19-54). Fuente: PoliticasNet

 

Seneca Falls: la primera convención feminista

Sandra Ferrer Valero

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En un pueblo cercano a Nueva York, en su capilla metodista, un 19 de julio de 1848 se reunieron mujeres y hombres para debatir sobre la situación civil y legal de las primeras. Una reunión que concluyó al día siguiente con una declaración que se convertiría en el primer documento en favor del feminismo en los Estados Unidos de América.

El anuncio

En el periódico local Seneca County Courier se publicaba este anuncio:

cartell.seneca-falls3Convención sobre los derechos de las mujeres. Una conveción para discutir las condiciones legales y los derechos sociales, civiles y religiosos de las mujeres. Tendrá lugar en la Capilla Metodista de Seneca Falls, Nueva York, el miércoles y el jueves 19 y 20 de julio a las 10 de la mañana.

Durante el primer día, el encuentro será exclusivamente para mujeres, a las que se invita cordialmente. El público en general está invitado a la segunda sesión…

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19J. Día de protesta.

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Hoy era un día de protesta.

Más de 200 ayuntamientos, 20 capitales de provincia y 500 plataformas habían elegido el día de hoy para hacer concentraciones en las plazas y reclamar el aumento de una partida económica para la lucha contra los asesinatos machistas.

Bien. Que en ciudades como Madrid o Valencia la asistencia fuera de apenas 200 personas o que en capitales de provincia el seguimiento llegara apenas a 50 personas, habla poco y muy mal de la conciencia que existe en este país sobre el tema.

Si habláramos de 60 muertos de terrorismo posiblemente nos llevaríamos las manos a la cabeza y llenaríamos plazas para luchar contra esa lacra.

Si habláramos de una catástrofe como la que esta asolando Portugal con 63 muertos en esos pavorosos incendios, hablaríamos de ello en la oficina y desearíamos que algo así nunca hubiera ocurrido.

Pero resulta que no, que hablamos de violencia machista, algo que de por sí ya es una lacra y que además se le une la hipocresía de una sociedad que aún parece creer que es algo barriobajero y que solo ocurre en según qué ambientes y escalas sociales.

Algo lumpen. Algo digno de salir en aquel periódico llamado “El caso”.

Las cifras.

En los últimos 15 años los asesinatos machistas han provocado 885 muertas, superando por ejemplo al número de víctimas de ETA que asciende a 829.

No voy a preguntar la suma de dinero que los gobiernos han dedicado a la lucha contra el terrorismo de ETA porque posiblemente no logre saberlo, pero sí sé que contra la violencia machista ese número asciende a tan solo un 0´01% del presupuesto en gastos no financieros, de un total de 310.000 millones. Hoy se solicitaba un aumento en la partida de 120 millones, algo que de todas formas es insuficiente.

En lo que llevamos de 2017 ya hay 28 mujeres asesinadas, en 2016, 53 mujeres, en 2015 la cifra se disparó a 60 y el récord lo batimos en el 2010 con un total de 79 mujeres asesinadas.

Desde que entró la ley contra la violencia de género en 2014 se han producido 377 con lo cual tal vez esa ley necesite una revisión urgente.

Estos asesinatos han producido un total de 161 huérfanos.

El 65% de las mujeres asesinadas aún convivían con su asesino y tan solo el 21% de las victimas había presentado denuncia.

Estas son las cifras de la vergüenza.

Porque debería dar vergüenza que en un país con este grave problema se siga teniendo un presupuesto público tan escaso y una participación/concienciación social tan baja.

Por qué

No cabe pensar de otra forma.

He intentado buscar una respuesta a por qué de todo esto, a la falta de implicación por parte de los gobiernos y de las personas. He intentado encontrar los motivos por los cuales las asesinadas por violencia machista son víctimas de segunda clase, muy por debajo de las victimas de cualquier acto terrorista o cualquier catástrofe.

Lo único que he llegado a pensar y que me parece coherente es que es un problema de ideología.

Las mujeres no somos una amenaza para la unidad del país como lo era ETA, no somos una amenaza para la forma de vida occidental como el terrorismo islámico ni somos víctimas de inocentes de una catástrofe porque, en esa ideología, nosotras somos parte fundamental de una sociedad que se desmorona y que deja con las vergüenzas al aire lo que algunos consideran su pilar básico; la familia.

En esa forma patriarcal de afrontar el problema de la violencia machista, nosotras llegamos a perder hasta la presunción de inocencia que sí tienen los muertos en accidentes o los muertos de cualquier desastre natural.

Nosotras somos parte del problema por lo tanto, no nos dejan erigirnos en jueces y condenar nada, no nos ayudan ni nos respaldan ni nos tienen en cuenta.

El problema no es el machismo. Para ellos el problema somos nosotras. Y nuestra forma de pensar. Y nuestro feminismo que está socavando los tradicionales pactos de poder que hasta ahora ostentaban los hombres y que al parecer no están dispuestos a compartir.

Por eso no nos hacen caso.

Por eso no les importa.

Por eso destinan más dinero a cualquier otra cosa que a luchar contra los asesinatos machistas.

Por eso, aunque cuando en las noticias vemos un nuevo asesinato, durante un segundo pensamos en la víctima pero no llegamos a condenar, en el fuero interno, al asesino. Todo se queda como emborronado, como difuminado, con una escasa visibilidad real en la que en medio flota, lacónico, un número de teléfono…016.

La forma de enfocar este problema esta sesgada, es ideológica y además fomenta la incomprensión e invisibilidad social al respecto.

La lucha contra la violencia machista no puede seguir siendo manifestada por “cuatro locas feministas”, debe ser una lucha de toda la sociedad, porque nos incumbe a todos.

También a los hombres. También a las mujeres que no han sido maltratadas, a la infancia que se les educa ya en estereotipos que perpetúan esa imagen de superioridad en ellos y de inferioridad en ellas, ha de ser una lucha de todos, no de unos cuantos.

Mientras los gobiernos miran hacia otro lado y las personas lo sigan viendo como algo lejano, será imposible ganarle la guerra al machismo.

Mientras unos ponen palabras vacías e ideologías, nosotras seguimos poniendo las muertas.

La pregunta es ¿cuántas mujeres muertas más hay que poner en esta guerra para que nos comiencen a tomar todas en serio?

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Reseña de Belén Edreira. ¿Cómo que a qué huelen las nubes?

nina peña - nubes - libro - mujeres

Que las lectoras digan cosas tan bonitas y hagan reseñas tan entrañables de tu libro es una sensación difícil de explicar. Os dejo con la reseña de Belén Edreira en Facebook.

De verdad, gracias por tus palabras.

OPINIÓN PERSONAL:

Nunca entendí el estúpido eslogan de las compresas… pero gracias a Nina Peña ya sé a qué huelen las nubes… y me encanta!!!

Éste libro es un canto maravilloso a la libertad y a las segundas oportunidades. Está lleno de reflexiones maravillosas, he ido tomando notas a lo largo de su lectura como hacía tiempo no me pasaba… y sin duda pasará a formar parte de mi biblioteca física, porque es un libro muy pero que muy especial.

Ya sabéis que no me gusta desvelar nada, incluso he omitido una parte de la sinopsis para que podáis entrar en el libro sabiendo lo mínimo, y que así lo disfrutéis el doble.

Tan solo deciros que nos cuenta la historia de cuatro hermanas, todas rondando la cuarentena y con sus fantasmas a cuestas.
A partir de ahí, descubrid vosotras mismas lo que tienen que contar… 😉

Está narrado en primera persona, pero a cuatro voces. Cada capítulo es protagonizado por una de ellas. Pero no hay lugar a confusiones, porque son personajes tan bien definidos que resulta imposible confundirlas. Además me encanta la evolución de cada una de ellas a lo largo de la historia.

El lenguaje que utiliza la autora es el nuestro, es decir, el que utilizamos habitualmente en la calle… nada de finuras ni pedanterías. En éste libro al pan, pan y al vino, vino 😁

El viaje que hacen por Escocia es absolutamente maravilloso… está descrito con verdadera magia, tanto es así que me he puesto a mirar precios para regalarme ese viaje en mi cumple de los 40!!! (Que me queda mes y medio! ) Y es que además, creo firmemente que gallegos y escoceses nos parecemos y compartimos muchísimo.

Y para finalizar, simplemente deciros… que no os lo penséis más, el libro digital está ahora mismo a 1’73€ en Amazon, que es un regalo!

Gracias Nina Peña!!! Millones de gracias por ésta belleza de libro, por la cantidad de emociones distintas que he ido experimentando a lo largo de la lectura; he reído, he llorado, he amado y también odiado, me ha hecho reflexionar muchísimo sobre muchas cosas…
Y me ha dejado una sensación de vacío increíble al terminarlo. Algo que solo me sucede con los libros que tocan mi corazón de una forma tan especial.

Y que si recomiendo el libro? OF COURSE!!! Ya estáis tardando!

Reseña de A. V. San Martín ¿Cómo que a qué huelen las nubes?

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Si alguien me preguntara que es lo más tedioso de un libro y tuviera que elegir entre confesarlo o morir, sería el momento de reconocer que a veces leo las primeras páginas con ansiedad, en busca de la trama y esas hojas que me encarrilen de lleno en la historia. Sin embargo, no es eso lo que ocurrió con este libro. Su título me llamó la atención en un post de su autora, y eché un vistazo a sus primeras páginas, quedando completamente enganchada a él. Comienza con tanta fuerza y de manera tan contundente que es difícil poder soltarlo.

¿A quién narices se le podía ocurrir una pregunta semejante? Es una de esas preguntas tipo incontestable que suenan bien en según qué contexto y que todo el mundo termina por utilizar en plan cachondeo para no decir absolutamente nada. El quid de la cuestión no es si alguien en realidad sabe a qué huelen, sino el porqué y con qué intención han hecho esa pregunta en un anuncio de compresas. Se supone que es una forma de decir que si usas esa marca determinada de compresas, la regla pasa odoríferamente desapercibida para propios y extraños, sobre todo para extraños, y comparar la suavidad de la compresa o la de un sexo femenino con una nube hasta parece acogedor y delicado, pero la cuestión sigue siendo la misma: ¿Qué intenciones se esconden tras algo tan inocente como una nubecilla?

No es una novela al uso con una historia trepidante, mucha acción y diálogos. Es de carácter intimista, nos sumergiremos en la vida de sus cuatro protagonistas como si estuviéramos leyendo sus diarios o nos estuvieran contando sus sentimientos tras un café una tarde en una terraza cualquiera. Y vaya forma de trasmitir esos sentimientos. Creo que es lo que más me ha sorprendido del libro, ese desgarro emocional que Nina nos hará sentir hasta la punta de los dedos de los pies. Tiene el don de poner en palabras los pensamientos de una forma soberbia y certera de tal forma que a medida que leía el libro, sentía que estaba en mi cabeza, poniendo orden al desbarajuste que debe haber ahí dentro. Son muchas las frases que he ido subrayando, que me han sorprendido, llegado e incluso con las que me he identificado.

Esa tonta costumbre que tengo de hacer siempre lo que la gente espera y no lo que de verdad quiero hacer, porque si de verdad hubiera hecho lo que me apetecía me hubiera reservado una estancia en el SPA para mí sola durante todo el fin de semana, perdiendo de vista a mi marido, a mis dos hijos, a mi jefe y a las cifras negativas de ventas de ese mes.

Me ha gustado y sorprendido mucho. Una joya, con un estilo narrativo muy bueno, de esas que estaba deseando descubrir. Lo recomiendo, sobretodo, a lectores a los que no asuste la narrativa intimista y sentimental. Pese al humor ácido e irónico, que incluye en algunos momentos, no es una historia sencilla, remueve todo por dentro e incluso enfada. No es una lectura ligera, sino reflexiva.

 

Podéis leer la reseña completa aquí, en este enlace a su blog, solo os he dejado los primeros párrafos.

http://www.avsanmartin.com/2017/06/resena-como-que-que-huelen-las-nubes-de.HTML

“Esto trata de apoyar a todos esos autores independientes, que con valentía y mucho esfuerzo, se lanzan a autopublicar sus obras sin el respaldo de una editorial ni grandes campañas de marketing que los avalen.

También trata de demostrar que la calidad literaria no solo se esconde tras el telón de una gran empresa y bajo los hilos de una gran marca comercial.
Trataré de rastrear y mostraros grandes obras entre la literatura independiente.
Quédate a descubrir dónde se esconden las joyas indie”
                                                                                                      
                                                                                          -A.V. San Martín-

 

Espero que os guste tanto la reseña como su blog.

 

Charlas de feminismo y literatura. Parte I Protofeminismo

Cuando hablamos de feminismo y literatura, lo primero que hay que tener en cuenta es el hecho de que la mujer ha permanecido apartada de la cultura y ha sido invisibilizada socialmente durante siglos, incluso en ciertos momentos históricos, les ha sido negada la educación superior o cualquier tipo de alternativa cultural.

El posicionamiento dentro de la literatura universal de las mujeres es relativamente reciente y obedece a cambios sociales y a la evolución lógica del pensamiento, eso sí, auspiciada por movimientos feministas que tratando de dar respuestas concretas a los problemas sociales fueron abriendo puertas.

Para comprender la evolución de la mujer dentro de la literatura hay que revisar los movimientos feministas en cada momento de la historia.

Los estudios de las mujeres han de cubrir, necesariamente, una información que complete la historia de la humanidad ya que la mujer siempre ha quedado fuera del discurso histórico y ha estado subordinada legal e ideológicamente al hombre o bien, ha sido constantemente omitida.

nina peña - libros - literatura - feminismo - mujeres - agatha christie
Agatha Christie, quien, obviamente, no necesita presentación.

 

 

 

 

nina peña - mujeres - literatura - feminismo - danielle steel
Danielle Steel, con cientos de novelas románticas que además son Best Sellers.
nina peña - libros - literatura - feminismo - mujeres - stephanie meyer
Stephanie Meyer autora de la saga Crepúsculo
nina peña - literatura - feminista - mujeres - e l james
E. L- James, autora de la famosísima saga “50 sombras de Grey”

Incluso hoy en día, en que las mujeres tienen mucha más presencia literaria siguen existiendo casos de cierta discriminación considerando que el discurso femenino no forma parte de las  grandes obras y sí de aquellos géneros narrativos que pueden ser considerados menores como es el caso del policiaco donde siempre ha reinado Agatha Christie, el fantástico como Crepúsculo que lo escribió Stephanie Meyer, erótico como las famosísimas 50 sombras de Grey escrito por E. L. James, o romántico como Danielle Steele .

nina peña - libros - literatura - feminismo - mujeres - j k rowlingTomando como ejemplo uno muy conocido, J. K Rowlling, hay que destacar que en primer lugar, la escritora firmó con sus iníciales para que el hecho de ser mujer no lastrara el libro, en segundo, que el género es considerado un género menor, fantástico y juvenil, y tercero que incluso siendo Best Seller, cuando se habla de su enorme éxito se hace desde una perspectiva de excepcionalidad. Cuando hablamos de Best Sellers escritos por hombres suena muy normal mientras que si está escrito por una mujer se recalca que lo ha escrito una mujer, como si eso no fuera algo reglamentario y posible.

Dentro de la literatura escrita por mujeres se dan dos casos concretos y diferenciados. Uno es que la mujer adopte un discurso femenino y otro es que no se posicione en absoluto y escriba desde la misma perspectiva que pueda hacerlo un hombre y que cultive un género literario que no busque ninguna voz femenina, como podría ser Agatha Christie o J.K Rowling creando una literatura universal y un lenguaje ya utilizado por los hombres desde siempre.

Sin embargo, en otros géneros, las escritoras tratan de encontrar una voz propia, un discurso para el que no siempre vale el vocabulario ni la voz prestada, que no trata de aunar o igualar algo que ya hicieron otros sino posicionarse como mujer, legitimar una propia voz y un discurso propio que aborde las experiencias, los aspectos psicológicos, sociales, espirituales o políticos que nos importan realmente.

La estrategia literaria de esas mujeres es revisar los conceptos comúnmente aceptados, destruir y reconstruir imágenes o estereotipos que hemos ido heredando de la literatura masculina.

La voz propia de muchas escritoras actuales no sería posible sin la voz de sus predecesoras, de otras mujeres que en distintas oleadas de pensamiento, fueron a su vez escribiendo. Formando en un millón de gestos y palabras, las corrientes de pensamiento que en una revolución lenta pero constante nos han llevado hasta nuestros días.

Según Samara de las Heras, “el feminismo es toda teoría, pensamiento y práctica social o jurídica que tiene por objetivo hacer evidente y terminar con la situación de opresión que soportan las mujeres y lograr así, una sociedad más justa que reconozca y garantice la igualdad plena y efectiva para todos los seres humanos”.

 

Antes del feminismo. Empezamos por el principio.

Incluso antes de que el feminismo existiera como tal, hubo escritoras que manifestaron su malestar por la situación de la mujer en la sociedad y trataron de denunciar su discriminación, si bien, casi todas ellas fueron casos excepcionales y pertenecieron a los dos únicos grupos sociales que tenían cierta oportunidad de acceder a la cultura; las religiosas y las aristócratas.

nina peña - libros - literatura - feminismo - mujeres - hildegrandaSanta Hildebranda de Bigen cultivó casi todas las artes además de la literatura sacra y se considera protofeminista al escribir allá por el año 1100 sobre su visión y actitud práctica del papel de la mujer en la sociedad. Como curiosidad hay que recordar que fue la inventora del esperanto y se considera la primera persona que describió un orgasmo al hablar de sus visiones místicas.

Hacía 1405, es publicada La ciudad de las damas, de Cristina de Pizán que dio pie a los conocidos debates de la querella de las mujeres.

 

nina peña - libros - literatura - feminismo - mujeres - teresa de jesus

En el s. XVI tenemos a nuestra más célebre santa, Teresa de Jesús, que es considerada la primera feminista de la historia de la iglesia, aunque esta imagen fue tapada durante siglos por la curia. Teresa fue una mujer libre, independiente, fuerte y emprendedora de reformas eclesiásticas, crítica con la posición de la mujer desde afirmaciones en sus libros como “el mundo nos tiene acorraladas”. Fundó 17 conventos con sus reglas particulares y 2 escuelas para niñas, las carmelitas descalzas.

 

 

nina peña - libros - literatura - feminismo - mujeres - maria de zayasEn pleno siglo de oro, compañera de Quevedo, Góngora y Lope, María de Zayas fue una célebre dramaturga de la que hoy pocos hablan.

Cultivó la picaresca y en sus obras hay un claro componente de denuncia social, una desenvoltura muy liberal de sus personajes femeninos.

Crítica con la moral y la virtud impuesta, denunció la falta de estudios en las mujeres de la época. Cabe decir que sus escritos fueron condenados por la inquisición.

nina peña - libros - literatura - feminismo - mujeres - juana ines de la cruzUna de las protofeministas más reconocidas es Sor Juana Inés de la cruz, nacida en México y de familia aristocrática formó parte de la corte del virrey de México hasta que al no poder estudiar en la universidad como ella pretendía, le propusieron tomar los hábitos, la única alternativa posible al matrimonio. Cultivó el teatro, la comedia, poesía, compuso villancicos, y autos sacramentales. Algunos estudiosos dicen que no es posible hablar de feminismo en su obra y que la monja, simplemente, trataba de defenderse en sus versos, otros hablan de que utilizó una voz neutra que le permitiera expresarse pero la mayoría de estudiosos, sabiendo que el feminismo es más que lo que decimos, sino también lo que hacemos y lo que pensamos, ven en Juana las pinceladas de feminismo necesarias. En la obra lírica de Sor Juana, por primera vez, la mujer deja de ser el elemento pasivo de la relación amorosa y recupera su derecho, usurpado por los hombres. Habló levemente de la menstruación y de la lactancia recalcando el papel de la mujer en el proceso del ciclo de la vida que consideraba un bien divino, rompe con los cánones establecidos para la literatura femenina y logra crear un universo literario y filosófico donde la mujer adquiere mayor protagonismo y donde ella puede disertar sobre el rol social de las mujeres, aunque siempre pegada al momento histórico en el que vive. Según Octavio Paz, “gracias a su inteligencia, usando las mismas armas que sus detractores, acusa a los hombres de los mismos vicios que ellos achacan a las mujeres”.

Sus versos feministas más famosos:

Hombres necios que acusáis/ a la mujer sin razón/ sin ver que sois la acción/ de lo mismo que culpáis.

Mairym Cruz Bernall. Acercamiento a su poesía.

nina peña - mairim cruz bernall - poemas - mujeres

Os traigo un regalo. Porque sí. Porque es domingo por la tarde y comenzamos a acusar el tedio del día, olvidada la belleza de la mañana, y porque hay que ir haciéndose a la idea de que mañana volvemos a lo de siempre… Porque soy generosa a veces, cuando reparto gratuitamente el arte de los demás.

Os dejo dos poemazos, atentos, no poemas, poemazos, de Mairyn Cruz Bernall a quién descubrí cuando buscaba poesía erótica de calidad, y feminista a poder ser, para mi libro Rosa de los vientos. Desde entonces se ha convertido en una de mis poetas favoritas.

Y hoy os traigo el poema que da pie a un bello capitulo en mi libro, “Mía” pero además os comparto también el “Poema de la silla” recitado por ella misma en un recital en Puerto Rico.

Disfrutad. Que la belleza es efímera y escasa… como las mañanas luminosas de los domingos.

3979854563_03c94dd0ba_bCruz-Bernall Mairym. Nota biográfica

Nació en San Juan, Puerto Rico (1963), poeta y ensayista. Dirigió desde 1993 al 1999 el Grupo Puertas, Movimiento artístico-literario de fin de siglo. Editora y traductora de la poesía de la cubana María Elena Cruz Varela. En en el 2001 viajó a la Patagonia Argentina donde representó a Puerto Rico, en el IV Encuentro Internacional de Escritoras, y donde le fue entregada la Sede para el V Encuentro en Puerto Rico en el año 2003.

Mairym Cruz-Bernall posee una Maestría en Escritura Creativa de Vermont College, Norwich University.

Actualmente trabaja como Ejecutiva de compras de títulos en español para la cadena de librerías multinacional Borders.

OBRA LITERARIA: Poemas para no morir (Ediciones Mairena,San Juan, 1995)

On Her Face The Light Of La Luna (Provincetown Arts Press, EU, 1997)

Cuando él es adiós (Editorial de la Universidad de Puerto Rico, 1997)

Soy dos mujeres en silencio que te miran (Ediciones Torremozas, Madrid, 1998),

Querida amiga querido amigo (coautoría con el cantante Danny Rivera (Isla Negra Editores, San

Juan, 1999), Encajes negros (Casa del Poeta Peruano, 1999): Poemario premiado por el Penn Club de Puerto Rico; y Alas de islas (Editorial

Oveja Negra, Bogotá, 2004). Tiene inédito: libro de ensayos en preparación titulado Todo por tu culpa niña, Ballad of the blood  (Baladade la sangre), y el poemario: Ensayo sobre las cosas simples.

 

 

Mia 

Qué excelso regalo me haces

ya empiezo a soñar con deslizar mi lengua tibia

a lo largo de tu espalda

hasta llegar al nacimiento de tus caderas

en donde se concentran tus mundos

y escucharte gemir en desconsuelo

estirada en mí como una flor recién abierta

desprendida en mí como lluvia de pétalos

sigue mi lengua el rumbo de tu desquicio

presiono y sostengo para hacerte

mía mía mía

en la abundancia de tus carnes

en tu lengua libre

en tus piernas firmes

mía mía mía

como jamás fuiste de nadie

mi lengua delínea los contornos nuevos

adivina los lugares intocados

venera tu vientre de trigo

tu boca abierta en pequeños gritos

tus ojos deseándome dentro

casi violencia

sigo las curvas y entro en tus olores

maná leche vino sangre

amarte con los ojos abiertos

morderte desesperado

animal indomable

mía en tu baile africano

mía en tu anchura de mares

mía en tu melena sudada de arrecifes

me pierdo en tu sustancia

y entro mi fiera en ti

me pierdo en tu fuerza de hembra

en tu vulva de amapola abierta

que dice sí tres veces ebria de fragancias

y canta para mí

y besa mi boca profunda

y beso tu boca hasta la asfixia

nos abrimos en busca de aire

somos un sólo ser con dos cuerpos

perdidos en los rincones ya besados

que toco otra vez para no olvidar

tus muslos

tu ingle izquierda que todavía tiembla

tus senos

el centro nacarado veo tu pupila en crecimiento

vuelta loca como un remolino de vientos

tu cara desesperada

no logra el sosiego

estás a punto de explotar pero no apareces

te he perdido en ti

en tu pequeña muerte de voces y gemidos

de malabarismos

donde también me pierdes

y somos el mundo en su gemir de muertes

en su grito primigenio de muchas veces nacer

pero estoy en ti

dentro de ti

perdidamente mía

quien te nombra soy yo

este hombre que no sabe como invocarte

por las cosas perdidas

este hombre de manos temblorosas

con las que invade tu cuerpo

y atenta contra ti misma y tu pequeña soledad

de siempre niña triste

mis manos que descubren tu hambre

y descienden para saberte intacta y desnuda

te nombro con otro nombre que no es tu nombre

y te penetro otra vez

sigo el consejo del poeta

invadirla hasta la muerte

y decirle que le amas mientras te deslizas por sus caderas

porque nada sabrás hacer sino cerrar tu voz para beber

imposible no caer en ti como la lluvia

no asirme a ti como la hiedra

bestias vistas desde cualquier ventana

soy tu otro

tu respiro

conjuro las aguas vivas de tu cuerpo

donde se ahogan los hijos perdidos de mi cuerpo

y será siempre triste el caer de la tarde

donde nada me llevo y te dejo repleta

no bastan dos miradas y jugar con la esperanza

llegar cuando llegue si llego

y ahí tus flores con el peso del viento

queda este sabor a ti en mi lengua

tu olor inconfundible de algas marinas

mi siempre hambre

mi pecho indómito

y tu último grito

como el opio que vino a calmarte

quien te nombra soy yo

que te sabe mía habitada

yo que beso la muerte

cuando se enreda en tu pelo

que con besos despierto

tus párpados dormidos.

 

Hacíamos el amor en una silla.
El tenía el pelo largo que me gustaba echar hacia atrás
el pelo largo que me gustaba oler
que me gustaba enredar.
Mientras me apretaba firme, sin movernos casi
en la silla -es difícil explicarlo-
fue algo más que sexo
era una silla y dos personas estando
sintiéndose
el uno entrando algo que se dejaba entrar en la una
y una simple silla de madera despintada
aguantando todo el peso de dos vidas de dos culpas, de dos grietas.
Un hombre que no poseía nada pero que tampoco servía a nadie.
Una criatura miserable y libre.
Fue difícil desenredar su pelo de mi vida
su pelo largo, salvaje
el velo que le cubría la mitad de la cara
y me gustaba echarlo hacia atrás
para contar las astillas que le rozaban la frente.
Un hombre de pelo largo, salvaje
una parte de mi pasado muerto.
A veces, mientras hago el amor legal,
actuando en el teatro íntimo de mi cuarto
miro la silla
y pienso en la delicia que se sienta en ella
y siento que es en esta cama donde soy infiel.