El fluir de los libros

nina peña - libros - aventuras

Muy a menudo me ocurre que veo listas de libros y hay algunos que sigo teniendo en pendientes, que llevan ahí desde hace mucho tiempo, que llevo quizá años pensando en ellos y sé que, sí o sí, me los tengo que leer alguna vez.

Yo, que no es que sea supersticiosa, pero que hago caso de las señales del universo, los dejo correr, dejo que fluyan y sé que llegarán a mí algún día, cuando esté preparada para ellos, porque no nos equivoquemos, por más que nos hayan recomendado libros y autores, por más que una sepa que los hay imprescindibles y más si pretendes ser escritora, el libro también nos elige a nosotros.

Hoy tenía preparada una lista de diez libros imprescindibles, pero lo que son las cosas, con los textos que escribimos pasa como con los libros, nos eligen ellos.

Os voy a contar una anécdota.

Corría el año 1984,  mis papis eran socios de Círculo de lectores y yo era una pitufa que miraba con avidez las páginas de su catálogo y copiaba las listas de éxitos de la súper-pop porque soñaba con ser escritora.

Sí, un sueño largamente acariciado, como veis.

Entre las páginas de aquellos catálogos había un libro que me llamaba poderosamente la atención: “El tambor de hojalata” de Günter Grass.

Por supuesto se me quedó clavado en algún sitio de la memoria, pero como no tenía por aquel entonces ni derecho a opinar sobre libros ni claras las prioridades, estuvo años en el catálogo sin que me decidiera a comprarlo ni a leerlo.

Pasó el tiempo. El libro siguió en el limbo de los libros nunca comprados pero siempre queridos, me alejé y me acerqué a mi sueño un millón de veces, dejé que el destino marcara mis influencias lectoras y tras muchos años, por fin pude escribir y publicar mi primer libro.

Lo curioso es que siempre lo tuve en la memoria, siempre se quedó ahí dentro.

Luego comenzó lo extraño.

Lo buscaba y no lo encontraba. Os vais a reír, pero es cierto.

Entraba en librerías y no lo veía, aunque tampoco se me ocurrió pedirlo para que me lo trajeran, soy así de trasto.

En el catálogo de Círculo de lectores, del que ahora soy socia yo, ha dejado de salir hace tiempo.

Hasta hace bien poco en mi ciudad no había ni una sola librería de libros de segunda mano en la que localizar algún ejemplar perdido.

El libro se esfumó, simplemente. Me huía.

Y de repente un día me voy con mi primer libro publicado debajo del brazo a hacer los madriles, casi ná.

Iba a presentar mi primer libro en la capital. Yo, una desconocida, solita por Madrid, con una bolsa de piel roja en la que llevaba todos mis sueños en formato papel y que pesaban como una cruz.

Fui, presenté mi libro, del que vendí tres ejemplares, con un público reducido a tres personas en una mesa tomando una copa de vino y charlando de gatos y sin perder la sonrisa, porque a positiva a mí no me gana nadie y la verdad es que lo pasé muy bien, me volví arrastrando la bolsa casi tan pesada como lo había sido en la caminata de ida.

Por el camino, la provinciana que llevo dentro y que siempre aflora cuando estoy en grandes ciudades, divisó, oh maravilla, una librería de segunda mano en la calle Princesa y ante mí, en primera línea de exposición callejera estaba él.

“El tambor de hojalata” de Günter Grass y a un módico precio de tres euros.

Por supuesto entré y lo compré.

Lo tomé como una buena señal, de esas que a veces nos da el universo cuando “conspira para que nuestros sueños se hagan realidad”.

No podía ser casualidad encontrarlo en ese momento, a esas alturas de mi vida, después de la primera bofetada que el mundo literario me daba en toda la cara.

Ya os he dicho que a positiva no me gana ni Dios.

Ahora sé que el libro me eligió a mí porque desde luego no habría estado preparada para él si lo hubiera leído antes, si lo hubiera comprado con 14 años o con 25.

Hay cosas para las que una solo está preparada cuando le han llovido bastantes ostias y puede tomarse la vida con ironía, reírse del dolor y empatizar con los seres más extraños porque sientes que hay algo, no sabes el qué, que te une a ellos.

Creo que no hubiera podido ni siquiera entenderlo antes y la narrativa de Grass, que sigue siendo complicada, me hubiera espantado para siempre mi sueño de escribir.

Hay autores que tienen tal maestría, que resulta imposible no darte cuenta de que nunca llegarás hasta ahí. Que te muestran tus propias limitaciones y que te hunden en la mediocridad, en saberte mediocre, en aceptar que vaya, nunca te van a dar el Nobel.

Pero al mismo tiempo, te influyen para ser mejor, para superarte, para estudiar, investigar, leer, crecer. Escribir, romper y seguir escribiendo. Tratar de salir de esa imperfección que te han mostrado que posees, mejorar, tratar de excederte a ti misma, no dejarte vencer ni sentirte derrotada.

Y no porque a base de superarte logres grandes metas, tengas éxito y hagas realidad tus sueños, que pueden ser muy locos e improbables, sino porque el mayor éxito que puedes tener, es superarte, mejorarte, aprender a vencer los obstáculos que la vida ha ido poniendo entre tú y tus sueños, y que de esa forma, aunque no se obtenga un reconocimiento público, el éxito personal y con él la felicidad, está asegurado.

Este verano leí “El rodaballo” y me convenzo que nunca estaré a esas alturas, pero todo lo que aprendo y todo lo que disfruto es ya, para mí, un exitazo.

Bueno, el artículo con los diez  libros imprescindibles, tendrá que esperar. Los textos, como los libros, no tienen dueño y fluyen, para aparecer en el momento menos pensado… y quizá el más necesario.

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Cinco libros para sonreír en Septiembre.

Cinco libros para sonreír en septiembre.

Septiembre está a la vuelta de la esquina y con él vuelve la rutina, el trabajo, el colegio, las preocupaciones y el dichoso síndrome post-vacacional.

O al menos eso es lo que dicen, pero también es cierto que septiembre es un regreso a las buenas costumbres, a los amigos y compañeros, a las rutinas , aplazadas por el calor y las vacaciones y lo que es mejor, es la oportunidad de comenzar algo diferente.

Es un mes que va a caballo entre los meses de asueto y los de obligaciones, entre la playa y la chimenea, entre el “dolce far niente” y la inercia laboral del día a día.

Has estado este verano leyendo novelas con enjundia, los últimos best sellers, las novelas de autores indies y esperas que, en cuanto llegue el fresquito y de cara a la época cumbre, comiencen a anunciar los nuevos títulos que tal vez estás esperando.

Para ese “in pass” literario y en una época en que la vuelta al cole nos pone de bastante mal humor, te voy a recomendar cinco libros de cinco buenas autoras (y dos de ellas puedo asegurarte que son la caña)  que te harán sacar la sonrisa este mes.

Cinco autoras que apuestan por libros con humor, con ironía, de una forma que te va a encantar y en la que por momentos hasta te puedes sentir identificada, sin dejar de tocar temas reales, incluso por momentos demasiado, pero a los que ellas le dan una vuelta de tuerca hasta conseguir que este mes, sonriamos.

 

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Mauro, yo soy tu madre.

Yolanda Quiralte.

Editorial. Intrépidas.

 

Puede un accidente casero cambiarle la vida a un ser maduro, cabal y emancipado? Puede. Y es que la vida de Mauro Álvarez Toledo no es la misma desde que se partió el escroto y los codornizos en la bañera por culpa del Gel de Coco Paraíso Tropical. Vuelve el personaje más gamberro de la literatura romántica y esta vez no lo hace solo; su madre, la Pichóloga, Chucky, los cafres de sus amigos, Madame Puri Parra, Juan Claudio, el Rey y por supuesto, Chuso le acompañan en una desternillante novela con la que no podrás dejar de sentir.

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Kilo arriba kilo abajo.

Perra de Satán

Editorial Versátil

Una novela divertida, irreverente y desacomplejada que no te ayudara a perder ni un gramo pero que puede hacerte tan feliz como comerte un trocito tras otro de tarta de tres chocolates mientras un gatito duerme en tu regazo. Perra de Satán acaba de cumplir los treinta años pero no tiene ningún tipo de crisis gilipollas. Simplemente esta gorda y ha decidido que ha llegado el momento de perder algunos kilos. No es que ella sea, lo que se suele llamar, una chica que se cuide, pero ha traspasado la barrera de los cien kilos y eso ya le parece una ordinariez. Le gusta mucho comer, desde un buen cocido a una tableta de chocolate de Milka con galleta, pero también es de las que, si se pone, se pone, así que ya que ha tomado la decisión de empezar una dieta va a poner todo de su parte para conseguir su objetivo. Y cuando las cosas van bien, su culo mengua sin problemas: frutas, verduras, ejercicio y nada de dulces, solo algún capricho por Navidad. Pero cuando todo va mal el tema de la dieta se le pone muy cuesta arriba, lo que es una putada porque Perra odia subir cuestas. Perra de Satán es muy amiga de sus amigos y muy amante de los hombres, pero también es una chica muy independiente que quiere hacer sus cosas por sí misma.

 

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La vida es suero.

Enfermera saturada.

Ed. Plaza & Janés Editores

Si no tienes claro si una enfermera que pincha en el turno de noche, es una DJ. Si estas convencido de que la persona que inventa el tamaño de las pastillas, no es buena persona. Si crees firmemente que llamarle pijama a la ropa de trabajo no es serio. Si no soportas a las señoras que te dicen en que vena tienes que pincharlas y alguna vez te has quedado mirando las venas de alguien en el metro, este es tu libro. Bienvenido al mundo de Enfermera Saturada. Un mundo donde el delirio se mezcla con el humor, a veces negro y siempre muy fino, y donde el día a día del hospital siempre supera a la ficción. Os lo juro por Florence Nightingale. Enfermera Saturada se define como una enfermera española que busca su hueco en la sanidad. Sus turnos empiezan en planta, baja a uci, sube a prematuros y termina en urgencias. Esta enfermera se maneja como pocas en las redes sociales, desde donde cada día decenas de miles de personas ven como repasa, con humor y descaro, la actualidad de su hospital, de cualquier hospital de España.

 

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Manual de la perfecta cabrona.

Elizabeth Milts.

Editorial. Punto de lectura

A muchas mujeres las han educado para actuar siempre de la manera «correcta». Sin embargo, ese esfuerzo no solo no las hace felices, sino que incluso les impide alcanzar lo que desean. Pero en cada mujer existe una fuerza fundamental y poderosa que muchas veces preferimos ignorar. Es valiente, no se anda con paños calientes, no se deja pisar… Toda mujer lleva una «cabrona» dentro, conseguir que emerja para ayudarnos a vivir mejor es solo cuestión de que aprendamos a escucharla y seamos capaces de superar nuestros miedos.

Con humor e ingenio, Elizabeth Hilts nos ofrece en este libro los consejos básicos para que, de una vez por todas, la cabrona tome el mando.

 

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Ante todo, mucho Karma.

Laura Norton.

Editorial Espasa.

Si creías que con “No kulpes al karma…” te habías reído todo lo que había que reírse, estás muy pero que muy equivocado. Si creías que después de volver con Aaron, Sara, nuestra Sara, iba a alcanzar la paz y la serenidad, es que no la conoces… ni a ella, ni al p… karma. Al comienzo de esta novela, Sara se encuentra justo al principio de su cuento de hadas: un trabajo apasionante, un esposo apasionado y un hijo de anuncio. Pero a pesar de esta mano ganadora, ¿es feliz? Pregunta retórica donde las haya: si no tiene motivos para torturarse, Sara los buscara hasta debajo de las piedras, y los encontrara, ¡vaya si los encontrara!

 

 

Autoedición, coedición y edición. ¿De qué va esto?

nina peña- edicion - autopublicacion - copublicacion

Bueno, ya tienes tu libro terminado y ahora se abre ante ti un mundo infinito de formas de publicarlo.
Las editoriales florecen por doquier, nunca ha sido más fácil que ahora publicar un libro y la posibilidad de los eBooks te permiten llegar a lugares donde ni siquiera te habías imaginado… pero, realmente, ¿sabes qué hacer con tu libro?
Lo que haces es plantearte cómo lo quieres publicar, si en formato tradicional o en electrónico o quizá en ambos, pero te encuentras que, en todo caso, hay cientos de editoriales que, ¡oh sorpresa! están dispuestas a publicarlo, a correr el riesgo, a apostar por ti y por tu talento.
Bueno, voy a ponerte los pies en la tierra y a desentrañar cómo funcionan esas editoriales que se están pegando por publicar tu libro y esos métodos nuevos de publicación que están a tu alcance.
Primero que nada mira el nombre de la editorial. Si es Planeta adelante… si no es Planeta pero su sello está en todas las librerías que has visitado, está publicando con escritores que ya se han hecho un hueco y van adquiriendo prestigio, también adelante. Si no es así, probablemente, te conviene seguir leyendo.
Has de tener en cuenta de que el mundo editorial ha evolucionado y la versión romántica y bohemia del editor y del escritor es algo que se ha quedado en la literatura. Ahora las editoriales son negocios, son empresas que quieren obtener beneficios, algo que es obvio, y que aunque creas que apuestan por el arte, no publican por amor al arte.
Es lo que yo llamo vivir del cuento y no de la literatura.
Esas editoriales te proponen un modelo de publicación que, ante la disyuntiva de tener que hacerlo tú casi todo, comienzas a pensar si no sería mejor autopublicarse.
Por eso, porque posiblemente ante tanta información cruzada, tanta promesa y al mismo tiempo tantos comentarios como lees en redes sociales sobre casos “extraños” la autopublicación te parece un buen recurso.
Voy a desgranarte en qué consiste todo eso.

AUTOPUBLICACIÓN

Como su propio nombre indica, te lo vas a tener que publicar tú mismo. Buscar una imprenta, maquetar el libro, corregirlo, hacer la portada, revisar las pruebas de imprenta, hacerte cargo del IBSN y del DL, asumiendo los costes de todo.
Si has pedido presupuestos sabrás cuánto cuesta una buena corrección, una buena portada y maquetación, cuanto es el coste por libro en una imprenta. Si tienes cash, perfecto, adelante.
Pero antes piensa que cuando esté el libro impreso, ya en tus manos deberás asumir la distribución, el marketing, la promoción… ahí es donde puede que tengas dificultades si pretendes hacerlo tú todo y solito, porque posiblemente no tengas los contactos necesarios, no conozcas los canales de distribución ni sepas de marketing como para tener una buena estrategia. (No, tres spam en Facebook no es marketing)

 

COEDICIÓN

Bien, visto que autopublicar en formato tradicional no es tan fácil como lo pintan comienzas a barajar la posibilidad de la coedición.
La coedición consiste en publicar tu libro corriendo a medias con los gastos tu y la editorial maravillosa con la que te pusiste en contacto vía email una vez y te ha llamado trescientas veces para ver si cerráis el contrato.
La coedición te ofrece la impresión, el trámite de IBSN y DL, la promoción del libro, la distribución en librerías y la venta en su extenso catálogo de libros online. Ellos ponen una parte del dinero y tú la otra, en concreto tú pondrás un 50%, pero posiblemente en el contrato te ofrezcan un 45% de los beneficios, con lo cual las cifras comienzan a no cuadrarte.
Además, la portada, la maquetación y sobre todo la corrección te las van a querer cobrar aparte porque eso ya no pertenece propiamente a la parte editorial sino que debería llegar el libro ya corregido, bien maquetado y a poder ser con una portada fantástica en la que ellos se van a limitar a poner su sello.
Pero bueno, como te prometen una buena distribución, aún sopesas esa posibilidad. Te prometen también una cantidad increíble de libros, tal vez 500 en la primera edición.
Piensa. Si tienen tan gran distribución, si llegan a 300 librerías de forma presencial más su web… ¿cuántos libros van a dejar en ellas? ¿Dos ejemplares? Algo no concuerda.
Lo más posible es que no te impriman esos 500 libros o que no tengan esa inmensa red que dicen tener. Quizá ambas cosas.
La coedición es, para mí, la peor opción de todas, porque tú vas a poner no solo el libro del que eres autor sino un inmenso trabajo (recuerda que te vas a encontrar con 500 libros para vender) para tener que dividir las ganancias.

 

EDITORIALES

Aquí hay partes muy diferenciadas. Porque aunque sean editoriales no todas funcionan de la misa forma.
Ante todo, una editorial va a correr con todos los gastos del libro, va a apostar por ti pero no todas las que te dicen eso van a cumplirlo del todo, así que por experiencia propia, voy a darte las claves para que sepas con quien te puedes encontrar.
– Desconfía de aquellas que te pidan dinero, eso sería coedición aunque no te lo digan.
– Desconfía de aquellas que te dicen que vas a estar en toda España, en las mejores redes de librerías y en las más conocidas. No suele ser así.
– Desconfía si te ponen un número elevado de ejemplares para la primera edición y en el contrato te ponen clausulas como que tú has de hacer frente al pago de los ejemplares devueltos de depósito o del stock.
– Desconfía si te hacen firmar un contrato sin fecha de finalización en los derechos de autor.
– Desconfía si el pago de los derechos de autor no es en dinero contante y sonante y pretenden pagarte con ejemplares de tu propio libro del que, por cierto, no contemplan ofrecerte ningún ejemplar de cortesía.
– Desconfía si te están prometiendo todo aquello que soñaste alguna vez. Posiblemente no sea cierto y estén jugando con tus ilusiones.
– Desconfía si no te preparan presentaciones en tu ciudad o sí te exigen que estas no sean en ninguna librería de prestigio para poder tener más margen de beneficios.
Y a estas alturas te estarás preguntando en quién puedes confiar, y hasta tal vez comiences a mirar tu libro con rencor.
Confía en ti y en tu instinto. Si en una entrevista ves algo raro o detectas una adulación o grandilocuencia que no corresponde, posiblemente te están dorando la píldora.
Confía en una editorial que te desgrane punto por punto los gastos que ellos asumen y los porcentajes de beneficios para todas las partes, eso incluye la imprenta que se lleva ya un 30% del precio del libro y las librerías que se llevan otro 30%, lo cual deja apenas un 40% de beneficio para ti, para la editorial y al que hay que restar los gastos de editorial, tales como la obtención de IBSN y DL, maquetación, portada, una última corrección y edición. He dicho última corrección, el libro ha de estar corregidísimo cuando llegue o ningún editor lo leerá.
Puedes confiar en quien te hable de lo difícil que es vender, en quien te proponga un número concreto de ejemplares que como mucho serán 100, en quién te proponga librerías con nombre y dirección aunque sean pocas, y sobre todo, confía en quien te diga que va a trabajar contigo codo a codo, proponiéndote presentaciones, charlas, acciones concretas donde tú puedes ir con tus libros, quédate con quien te diga que vas a tener que mover el culo y promocionar tu propio libro, que vas a estar en las ferias del libro de tu ciudad y en los pueblos colindantes pero no en el Retiro ni en las Ramblas.
Todo eso es el mundo real y así están funcionando pequeñas editoriales que apuestan por autores noveles, casi desconocidos en sus propias ciudades, desconocidos por completo para el resto del mundo.
Es el primer paso para publicar, para darte a conocer y para tener tu libro en las manos.
Que vayas a más va a depender de ti, de tu talento y de tu trabajo, pero esa editorial, es el mejor trampolín que tienes para comenzar a publicar en papel y cumplir el sueño de ver tu nombre en las estanterías de tu librería favorita.

Articulo publicado en la web de la editorial Acen Editorial, desde la cual puedes adquirir mis libros en el formato tradicional de papel.

https://aceneditorial.es/autoedicion-coedicion-edicion-va/#.WXcwaqfk5Mg.facebook

https://aceneditorial.es/libro/rosa-los-vientos/

https://aceneditorial.es/libro/huelen-las-nubes/

 

Reseña de la web “Algunos libros buenos”.

portada libro

Una historia vital y amena de fácil lectura que logra su autora con unos diálogos absolutamente fantásticos, reales, normales y cotidianos.

Narrada a cuatro voces por cada una de sus protagonistas, llegaremos a conocerlas como a alguien cercano, familiar, y compartiremos su experiencia vital acompañándolas en un viaje vital que supondrá para ñas cuatro el viaje de su vida.

Si queréis leer la reseña completa os dejo el enlace a la web de Algunos libros buenos, que además os recomiendo encarecidamente porque es de las más completas en temáticas distintas, siempre está a la última en publicaciones y con unas reseñas de calidad.

https://algunoslibrosbuenos.com/como-que-a-que-huelen-las-nubes

Reseña en Rebelión de libros. ¿Cómo que a qué huelen las nubes?

nina peña - como que a que huelen las nubes - primer capitulo - portada

http://rebeliondelibros.blogspot.com.es/2015/12/resena-como-que-que-huelen-las-nubes.html?spref=tw

Sinopsis: Cuatro hermanas separados por las circunstancias y en un momento decisivo de sus vidas, se reúnen para cumplir la última voluntad de su madre. Ser llevada junto a su amante en un acantilado de Escocia. En el viaje se reencuentran unas a otras, acaban de dar sentido a sus vivencias, toman nuevas decisiones importantes y se reconocen a sí mismas como personas, como hermanas y como mujeres.

Comentario: No sé a que huelen las nubes, lo que sé es que este libro es especial.
En su páginas atrapa una historia en la que mas de uno se sentirá identificado.
Este libro nos cuenta la historia de cuatro hermanas: María, Esperanza, Fe y Piedad. Ya sus nombres nos dice mucho de la madre que tuvieron, una mujer chapada a la antigua, católica extremista, sumamente convencional, estricta y poco cariñosa… entre otras cosas.
La forma en que la mamá de las chicas las crió provocó un quiebre entre ellas, la exigencia que ponía su madre sumada a que les cortaba las alas y… a su frialdad, hizo que ellas se alejen, pongan distancia.

“Desde que puedo recordar ha sido ella quien ha parecido empeñada en robarnos cualquier sueño…”

Las cuatro protagonistas rondan los 40 años, y las cuatro son personas infelices, frustradas con la vida que llevan. Cada una con su tema, con su fantasma a cuesta: divorcios, engaños, mentiras, infidelidades, etc…
Se reencuentran sentimentalmente cuando su madre muere, pero desvelando un secreto. Además, les pide que la lleven a Escocia, junto con su amante de toda la vida.
En ese momento comienza una etapa de liberación para ellas, dejando de lado las apariencias y todo lo que las lastimaba. Se unieron como nunca lo habían estado y emprendieron el viaje juntas “15 días de vacaciones entre chicas”
Lo que irán descubriendo en las tierras escocesas va mas allá del paisaje. Descubren sus sentimientos, cae el velo que mantenían por años, una careta de infelicidad. Descubren el perdón, el amor y sobre todo el disfrutar de la libertar.

“La diferencia es una decisión, un momento, un latido, una premonición, un sueño.”

Lo que mas me ha sorprendido es la narración amena y simple, los diálogos están escritos como hablamos, logrando que los personajes sean mas creíbles, mas cercanos. La personalidad de cada una de ellas está descrita a la perfección, se las conoce a fondo y se observa la evolución que tienen con el correr del libro.
La novela está contada por las cuatro protagonistas, logrando que cada una tenga su lugar llegando al lector de una forma clara, sin que genere confusiones.
Las descripciones sobre la primera mitad del libro son las justas. Al llegar a Escocia se vuelven mas profundas y detalladas, Nina en su libro nos hace recorrer las tierras escocesas de punta a punta, viviendo a la par de la protagonistas cada lugar que conocían.
¿Hay un final feliz? Sí. De a poco y con esfuerzo cada una llega a la felicidad y aceptación.

Esta obra es un canto a la liberación femenina. Una muestra de que se puede ser feliz sin importar la edad que se tenga, solo hay que luchar por los sueños y no dejarse vencer por el miedo.

Si quieres mi libro en papel puedes conseguirlo en la web de la editorial o pregunta en tu librería favorita.

Cap.28 Rosa de los vientos.

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Capítulo 28

Hay en mí un miedo ancestral e íntimo, un miedo que roza lo irreal y lo inverosímil y que, sin embargo, contiene el germen mismo de la veracidad, de lo posible, de lo efectivo y concreto, un miedo que no logro alejar por completo, que continúa agazapado en mi interior aun cuando todo parece ir bien, aun cuando parece muy poco probable que los designios de infortunio tengan que cumplirse con la eficacia y crueldad, con la puntualidad exacta y minuciosa con la que siempre llegan.

Hay un espacio para el dolor casi tan grande como para la dicha, ocupando ambos un mismo lugar en mí sin apenas diferenciación. Lo que me duele es casi idéntico a lo que me produce gozo, cómo si ambas sensaciones partieran del mismo lugar, y cuando el goce es excesivo tiendo a esperar el dolor como consecuencia de una hipertrofia del hueco en el que habitan ambos, unidos como las dos caras de una misma moneda, de un mismo órgano, de una misma pieza.

Te miro dormir a mi lado entre las brumas del sueño y me pregunto cómo vas a dolerme tú, que tienes tanto o más miedo que yo, que sientes tanto o más dolor que yo, pero que tienes también más capacidad que yo para la dicha hasta el punto de no tener rencor ni aversión al sentimiento que te ha hecho caer estrepitosamente meses atrás y que eres capaz de recuperar para mí como si yo lo mereciera o lo necesitara.

Te miro en el silencio de la noche mientras todo está en calma, las luces apagadas, las cortinas echadas sobre las persianas que dejan entrar laminada la luz de la luna y de la farola de tu jardín.

No hay una luz amarillenta de despertador en tu cuarto ni números digitales, no hay nada que me indique cuánto rato he estado dormido junto a ti, abrazándote, recuperándome despacio para poder verte fuera de los sueños, para poder recordarte ahora que aún no me he ido, aceptando en mi conciencia de recién despierto que estás a mi lado, desnuda y pequeña, vestida tan solo con el nudo celta en tu cuello que se clava en medio del hueco de tus clavículas y con mi deseo, vestida tan solo de reposo y tregua, con tu tatuaje de la rosa de los vientos en un lado de tu cadera justo en el lugar donde se clavaban mis dedos al sujetarte debajo de mí, vestida tan solo con mi mirada que no se cree estar viéndote desnuda y abandonada a ella.

Amparada por ella.

Cómo vas a dolerme, cómo va a ser hundirme por ti ahora que ya sé cómo es hundirme en ti.

Qué mirada me amparará a mí el día que tú te vayas, con qué ojos miraré todo esto que estamos compartiendo y que nos ha unido cuando ya creíamos imposible que algo así sucediera, cómo va a ser el instante en que comiences a dolerme de verdad. Llevas doliéndome desde que te conocí en algún lugar donde el dolor se confunde con el deleite de sentir dolor, así que cómo será el día en que ya no quede ni un gramo de placer o de dicha y solo me dejes la sensación de tormento y desconsuelo más absoluto e infinito, cómo será el día en que comience a sentir solo el dolor y no el voluptuoso sufrimiento que amarte me produce.

Repaso con un dedo el contorno suave de tu mandíbula y pareces sonreír, acerco mi rostro al tuyo para sentir tu respiración cerca de mi boca y esa cercanía ya es de por sí un pozo de dolor.

Te despertaría si me atreviera y volvería a comenzar el arduo trabajo de amarte sin medir las consecuencias en tu cuerpo o en el mío, tan célibes durante tantos meses, tan voluptuosos momentos atrás, tan castigados por el agotamiento y la novedad, por la responsabilidad que ha significado descifrarnos en los gestos, entender las palabras apenas dichas, adivinarnos los puntos erógenos de cada uno, reconocer las señales del placer laboriosa y delicadamente, concentrándonos en el conocimiento nuevo de nosotros mismos y olvidando que nuestros cuerpos son exactamente igual que otros cuerpos y que pueden movernos los mismos resortes o las mismas prácticas, como si la novedad fuera completamente nueva de verdad, diferente a cualquier cosa que hayamos podido hacer o decir antes.

Repaso tus cabellos sobre la almohada sin llegar a verlos del todo en la penumbra que nos aísla y nos protege del resto del mundo, pero puedo imaginarlos, tocarlos, olerlos, con ese aroma a montaña, vainilla y viento, que siempre se desprende de ti tras una ducha.

Puedo imaginarte de nuevo y repasar mentalmente cada una de las palabras que has dicho, los gestos que has hecho, las caricias que me has prodigado, puedo recordar tu risa tan conveniente y necesaria, tan aliviadora de mis nervios y mi miedo al decirme que poner una alfombra delante de la chimenea había sido la mejor idea de tu vida, el color a cera de tu piel que centelleaba con las llamas, tus gemidos confundiéndose con el crepitar del fuego y tú y yo abrazados, desnudos, casi sin aliento, tan típico y hollywoodiense que nos dio la risa y subimos a la cama con un gesto de rectificación y disculpa que encerraba en secreto el anhelo guardado durante tanto tiempo, que verificaba las ganas de continuar, la satisfacción completa aún lejos de nosotros y con toda una noche por delante para lograrla, sin prisas, sin poder pararnos en un tal vez más conveniente y cortés principio, sin tener siquiera la peregrina idea de dejarlo en ese instante en que nos podríamos haber puesto a salvo de la pasión y convertir un acto único en un único acto.

No era suficiente.

Luego ya no reímos más, ya no nos dimos más tiempo para la risa ni para la conversación, ya no quisimos perder más tiempo en algo que era lo único que habíamos hecho tú y yo hasta entonces.

Sigue sin ser suficiente ahora.

Intento captar los detalles de algo que apenas me había atrevido a soñar pero que esperaba e imaginaba en lo más profundo, en ese lugar en que los secretos son inconfesables hasta para uno mismo, intento recordarte en cada segundo, en cada instante, apenas te he visto, apenas hay luz, apenas he podido retener lo suficiente las imágenes de ti que no quiero olvidar ni que se volatilicen con la llegada del día, quiero apresarlas porque no sé qué va a pasar cuando te despiertes y me veas, cuando decidas qué hacer con esta noche y conmigo, el dolor de verte tan cerca y al mismo tiempo tan lejos me acecha, la posibilidad de que volvamos a la lejanía de antes ya me está lacerando por dentro, lastimándome y dejándome vulnerable como muy pocas veces he sido.

Ese miedo mezclado con atrevimiento, la audacia de quien se sabe vencido y ya no tiene nada que perder me hace besarte, abandonar los mechones de tu pelo para bajar por tu piel.

De repente quiero despertarte pero mi intrepidez no llega a tanto, temo tu reacción, tal vez me he acostumbrado a temer la reacción de las mujeres que me importan así como creo que soy incapaz de abandonar el lecho en que duerme mi amante, la que de verdad es amada por mí.

Una antigua sensación de que puedes desaparecer me invade poco a poco, como si estuvieras aquí por un sortilegio que puede esfumarse por arte de magia, un inmemorial miedo a que de repente no estés, a que te vayas, a que de improviso quieras que me aleje de ti y veas esto como un error me deja sumido en la miseria mientras te veo aún dormida, más deseable si cabe que la vez anterior en que te vi dormir, mucho más deseable ahora que ya conozco tu cuerpo y no intentas ocultármelo con nada, ni con la sábana ni con el edredón ni con una posición de reserva o distancia, te revuelves en mis brazos, suspiras y sigues durmiendo sin tener ni la más remota idea de todo lo que se ha obrado en mí con tu gesto, del remolino de sensaciones que has provocado o del deseo que has despertado.

Quiero despertarte para volver a empezar, para echar los restos, para quemar mis naves, para arriesgarme del todo, para ganar o perder, pero el miedo me atenaza y me conformo con abrazarte, con sentir el dolor intenso de la dulcísima tortura que es estar así contigo, en la incertidumbre de lo que nos hemos convertido, en la esperanza de lo que podemos llegar a ser.

Quiero despertarte porque tu cuerpo lánguidamente dormido, abandonado junto al mío en un ancestral gesto de renuncia soberana de ti, de entrega voluntaria, me enaltece y me encumbra, te dejas abrazar, te dejas besar, giras hacía mí tu cara como si en sueños fueras consciente de que estoy a tu lado y me sonríes, dices mi nombre y me elevas, me rindes, me das permiso para hacer lo que ya llevo tanto rato pensando, abres las piernas sin abrir aún los ojos, aceptas mi mano y mi boca en tus labios, suspiras, vuelves a nombrarme y siento como si solo tú en ese gesto me dieras un lugar en el mundo, como si solo existiera porque tú me has nombrado.

Qué miedo a que lo nombraras a él, qué miedo a tu arrepentimiento, qué miedo a tus recuerdos, qué horror pensar que todo se podía esfumar con las primeras luces y que ni siquiera pudiera conservar tu amistad después de haber cruzado esta línea de fuego, qué pánico a que me compares, a no estar a la altura de él, a que no quisieras volver a comenzar lo que dejamos aparcado hace unas horas o a que de repente se perdiera esa confianza de viejos amantes que hemos alcanzado en nuestra primera noche, a que te levantaras y no supieras cómo decirme que me fuera, a que a partir de mañana me esquivaras y me alejaras de ti, pero abres las piernas y me besas mientras te acaricio con un solo dedo, murmuras una frase extraña, “dame uno de tus dedos y levantaré el mundo” me dices, como si yo supiera o entendiera de dónde te ha venido la inspiración para decirme eso en un momento así, suspiras junto a mi boca y noto tus manos buscándome en la cálida oscuridad del edredón, encontrándome sin problemas, tan evidente yo, tan elemental y primitivo en mis impulsos.

Recuerdo el poema que hemos leído juntos muriéndonos de vergüenza y deseo, el poema culpable de que esto haya pasado, “invadirla hasta la muerte y decirle que la amas mientras te deslizas por sus caderas”, y te digo que te amo mientras me deslizo por tus caderas hasta acoplarme a ti, hasta invadirte por completo como si tu cuerpo fuera un reino que conquistar, un territorio del que tomo posesión clavando el mástil de mi bandera en su tierra con un quejido que sale de tu garganta tal como saldría de la profundidad y las entrañas del mundo, un quejido que tiene algo de seísmo y convulsión, algo de muerte, un estremecimiento que sale de tu boca y en el aire de la habitación se junta con el mío, un grito de conmoción provocado por la sacudida interior que intento disimular para no perder el control de mí mismo.

Me deslizo en ti muy suavemente y no es suficiente.

Hay algo de victoria y rendición en la forma en que me muevo sobre ti, como si hubiera vencido mis miedos y mis presagios de ruina, como si tú los hubieras hecho desaparecer con una frase que no sé de dónde has sacado, con un gemido que me ha aceptado de nuevo, con el simple hecho de haberme nombrado y haberme besado mientras abrías las piernas para mí convirtiéndote toda tú en certeza y fe, como si despejaras todas mis dudas y mis incertidumbres con la realidad y la autenticidad del deseo que me muestras, con la lúbrica codicia de mí que revelas tan impunemente.

Hay algo de victoria y rendición pero eres tú quien gana, quien ha ganado, yo quien se rinde. Mis miedos siguen agazapados en mí, en lo más profundo, y ahora parecen calmados ante la furia, pero no he sido yo quien ha librado la batalla y los ha vencido, sino tú.

Aún no amanece siquiera y ya estamos despiertos del todo, completamente conscientes y desvelados para lo que pueda quedar de noche, recuperando con movimientos las poquísimas horas de quietud que hemos tenido esta noche.

Sigue sin ser suficiente ahora, cuando estoy aún dentro de ti, “imposible no caer en ti como la lluvia, no asirme a ti como la hiedra”, imposible no morir un poco entre tus brazos y tus piernas, imposible no observarte con un detenimiento que tiene algo de asombro, de vértigo, imposible no querer ver la respuesta que me das con un leve asomo de satisfacción íntima que en el fondo me recrimino mentalmente y que me sume en una vergüenza un tanto pueril, imposible que sea suficiente, sé a ciencia cierta que nunca voy a tener suficiente de ti, imposible que tanto amor quepa en una sola noche y en un solo cuerpo, imposible que pueda amarte de esta forma de la que nunca me creí capaz, imposible que esto esté sucediendo, imposible que tú aún tengas más para darme y más capacidad para recibirme, imposible pensar que hemos estado a un solo paso, a una sola decisión de que esto jamás hubiera ocurrido.

Mañana seguirá sin ser suficiente.

Mañana, hoy, dentro de unas escasas horas o tal vez minutos, cuando el sol nos sorprenda aún en esta cama, cuando no vayamos a tomar el café de costumbre, cuando mi padre se levante y vea que no he dormido en mi casa, sino en la tuya, cuando permanezcamos abrazados hasta que el sueño reparador renueve nuestras fuerzas y podamos vernos con claridad.

Déjame que siga durmiendo un instante más, no te levantes antes que yo ni prepares el desayuno ni te vayas de mi lado un segundo para hacer café o para ir al baño, quédate conmigo sin repetir los gestos que hiciste con él.

        No me permitas tampoco que sea yo quien lo haga, quien me levante para agradecerte esta noche con un gesto de cortesía tan infame como un desayuno para dos y muestre una familiaridad impertinente de colonizador de territorios que toma posesión de lo que no es suyo, impídeme que repita los gestos que hice con ella, impídeme que caiga en los mismos errores del pasado, deja que me invente para ti en ese preciso instante, déjame aparecer nuevo ante tus ojos, renacido de entre tus manos, ungido de entre tus piernas.

Solo mírame y dime que no te arrepientes de nada, mírame y sonríe como has hecho hace tan solo un instante, di mi nombre y sabré que me aceptas en tu vida, sabré que todo mi miedo no era más que miedo a perderte.

 

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Cuando el tamaño, de verdad, no importa.

La novela corta, sobre todo a los que nos gustan los grandes tochos, nos a la equivocada impresión de que es poco menos que insuficiente, que con unas pocas páginas no se puede concentrar el buen hacer de un gran autor o todo el argumento de las novelas grandes.

Nada más lejos de la realidad. En la literatura, como en otros casos, el tamaño no importa.

Lo importante es saber qué hacer con el material del que dispones en tu mente, en tu pluma o en donde lo tengas.

La novela corta es un género a veces olvidado que va a caballo entre el cuento, el relato y la novela. Se podría decir que es un poco de todos ellos y que por su extensión siempre será más largo que un cuento o que un relato pero más corto que una novela.

Tiene las mismas características principales, la trama los personajes, la acción, pero tal vez no se pueda profundizar o tienda a estar más simplificada, a ir al grano.

Voy a dejaros cinco títulos con los que queda más que demostrado que las novelas cortitas no tienen nada que envidiar a las grandes novelas.

 

nina peña - kafka - novela - librosMetamorfosis. Franz Kafka

Publicada en 1912, La metamorfosis está incluida en plena época del expresionismo aunque por su contexto, de sobra conocido, se adelantó en muchos años al género que mejor parece designarla, el surrealismo.

Es un libro que solo comenzar ya produce una sensación de desasosiego en el lector como muy pocos libros han conseguido, y aunque está llena de simbolismos y no son pocos los críticos filósofos que han tratado de desentrañar todo su significado es bastante poco preciso tratar de desenmarañarla por completo. Hay quien dice que esta obra es impensable comprenderla sin conocer la vida privada de Kafka porque es un reflejo interior suyo. Yo la leí hace muchos años, cuando quizá ni siquiera tenía edad para ella o para sacarle una buena lectura, pero desde la inopia, se puede leer perfectamente, aunque eso sí, creo que va siendo hora de darle un releído urgente.

 

nina peña - John steinbeck - novela - librosDe ratones y hombres. John Steinbeck

Vaya por delante decir que Steinbeck es mi autor norteamericano favorito de todos los tiempos desde que a los 13 años leí Al este del edén empujada por una película que no le hace justicia en absoluto a tan magnífica obra.

De ratones y hombres es una novela realmente corta, apenas cien páginas de puro realismo en el que nos plasma unos hechos que transcurren en una época y un lugar concreto. La historia nos habla del sueño americano… oh sí, ese sueño que casi nadie consigue pero con el que todos sueñan mientras se tropiezan con el quehacer diario, la realidad y la inercia de la vida.

La historia refleja la soledad, la pobreza, los sueños rotos, la amistad entre hombres rudos, sencillos, humildes, sin recursos pero con diversiones poco “edificantes” que los van conduciendo al desenlace final.

Un final duro, pero necesario para completar un cuadro real y sórdido como era aquel entonces.

 

nina peña - orwell - novela - librosRebelión en la granja. George Orwell

Publicada en 1945 está considerada una de las obras más influyentes del s.XX.

Seamos sinceros: que los animalitos de una granja tomen el poder, se rebelen contra granjero formando un gobierno que a su vez terminará convirtiéndose en una tiranía es completamente extrapolable al género humano.

Se considera que esta obra de Orwell, imprescindible en el pensamiento crítico de su siglo y padre también del Gran hermano, es una crítica a la revolución rusa y a la corrupción del gobierno de Stalin, aunque hoy en día se le podría aplicar a más de un gobierno que presume de esa misma ideología.

Su tema principal es el abuso del poder y la corrupción que este genera en todos quienes lo ostentan.

En realidad su carácter universal nos sirve para poder aplicarla al gobierno de casi cualquier país en donde la corrupción y el abuso de poder junto con la pérdida de derechos, el desamparo por parte de los gobiernos y el retroceso económico y social de las clases más humildes haya hecho más mella. No me voy a ir muy lejos, España sería un buen ejemplo de cómo el poder corrompe.

 

nina peña - marguerite duras - novela - librosEl amante. Marguerite Durás.

El libro nos habla de la relación sentimental ente una chica blanca de quince años y un comerciante chino mayor que ella.

Aunque podríamos incluirla en el género erótico, esta obra va mucho más lejos y nos lleva a un lugar fuera de la moral, donde los cuerpos y el deseo reclaman todos sus derechos y a un momento histórico concreto de colonialismo, racismo, corrupción y sobre todo de rebeldía y liberación personal.

Es una historia de amor y pasión que surge en un mundo del que los protagonistas se sienten aparte y que además profundiza en una realidad social en la que se abarca la colectividad desde la individualidad de los personajes.

 

nina peña - garcia marquez - novela - librosEl coronel no tiene quien le escriba. Gabriel García Márquez.

La historia narra tres meses de la vida del coronel y de su esposa que viven, sumidos en la pobreza y la miseria, en un pueblecito tropical de Colombia.

El coronel lleva quince años esperando su pensión como veterano de guerra por parte del gobierno. Algo que le prometieron al terminar la guerra.

La carta, que nunca llega, nos habla de la corrupción, del estado y de los gobiernos que abandonan a quienes lucharon y a quienes se sacrificaron por su país.

Es un libro lleno de significados ocultos y de símbolos, como la lluvia o el gallo, con los que García Márquez se apoya para desarrollar la acción.