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2019. Año de llegadas y partidas

pisada lunar - nina peña

Este año se cumplen los aniversarios de dos hechos que han marcado la historia de la humanidad. Por un lado, hoy mismo, se conmemora la llegada del hombre a la luna y esa primera huella lunar e izado de bandera tan patriótico con el que los americanos celebran sus epopeyas.  Por otro lado, un poco más cañi y menos mediático, en septiembre se conmemorará la primera vuelta al mundo dada por un ser humano y que resultó ser la prueba empírica de que la tierra es redonda, aunque ahora muchos lo cuestionen de nuevo y ninguno de los dos hechos sea suficientemente gráfico para convencerles de lo contrario.

Estamos en medio de dos hechos que han cambiado la percepción del ser humano sobre sí mismo, que nos han mostrado lo realmente pequeños e insignificantes que somos, que nos han puesto en el lugar que nos corresponde como personas y convencido que somos un mero accidente en una evolución, un cromosoma, un material genético concreto. Quien no mire al celo y se sienta pequeño es que no tiene alma. Quien se enfrente a los océanos y sus profundidades y no se sienta sobrecogido es que no tiene profundidad.

Ahora, recién empezado este siglo, los seres humanos replanteamos nuevas preguntas, acometemos nuevas luchas o recrudecemos añejas reivindicaciones. Sin embargo, nada de lo que hacemos o nos planteamos sirve a la humanidad que espera seguir evolucionando. Todos los planteamientos que leo últimamente parten desde la más absoluta individualidad, desde el ego y desde el consumo. Se están replanteando viejos pensamientos con nuevas teorías personales. Las luchas con las que muchos seguimos son cuestionadas por axiomas personales que responden a intereses de unas minorías frente a aquello que debería aupar a la humanidad a un estado superior de conciencia. El yo, instalado en todos los estamentos y en nombre de una libertad que no existe, amenaza nuestra existencia en cualquier plano posible. El ego de cada cual, las respuestas personales a problemas colectivos, la ambición de unos cuantos frente a las necesidades de muchos, el afán torticero de calcular bienes privados llenándose la boca de bienes comunes, la codicia, la soberbia…

La humanidad no se plantea ser tan solo un puntito en el espacio, en el universo. No se plantea poder ser un granito de arena en el océano de los tiempos. Nos creemos el cúmulo de la vida y de la evolución. Presos de una modernidad insana, de una verdad fingida, de una solidaridad que no existe en las conciencias y que debería ser sustituida por la justicia. No nos planteamos la vida de los demás como un conjunto de vidas comunes, ni el sufrimiento ajeno como consecuencia del bienestar propio. No nos planteamos el término humanidad como aquello que debería unirnos, como aquello que no permite levantar muros ni lavar conciencias, sino que nos excusa de ser humanos.

Cada día hay gente que se empeña en luchas como esas, llegar a pisar la luna, dar la vuelta al mundo, y solo disponen de su esfuerzo y de sus pies para conseguirlo. Luchas igual de grandes, igual de inmensas que, de conseguirlo, cambiarían la percepción de lo que somos en realidad. Llegadas y partidas. Y cada día hay gente, en el otro lado, que convierte esa lucha en un objetivo inalcanzable por bien de una humanidad que ha perdido su propia definición.

Citas

nina peña - pies - murakami

“Y una vez que la tormenta termine, no recordarás cómo lo lograste, cómo sobreviviste. Ni siquiera estarás seguro si la tormenta ha terminado realmente. Aunque una cosa si es segura, cuando salgas de esa tormenta, no serás la misma persona que entró en ella”.

Haruki Murakami

Todo cuanto hice

 

nina peña - mujer - triste - espalda

Crecí hacia adentro
rebosando de aguas no potables
que empozoñan el alma de quien intenta beberlo.
Me enredé en los caminos polvorientos del estío,
que rompiendo y serpenteando
llevan de ninguna parte a ningún sitio.
Me inflé de velas llevadas por los vientos
arrastrando la humilde barcaza de mi cuerpo
por los mares truculentos y profundos de mi cerebro.
Crucé los caminos de pinos que tienen los cementerios
para enterrar allí los restos de cuanto me despojé en silencio.
Para dejarlos allí y que descansen
o que tal vez jamás descansen, pero dejarlos allí, como muertos.
Anduve por mis adentros sepultando cuanto creí bueno,
dejando salir de mi vida todo cuanto luego no pudiera echar de menos.
Crecí para adentro, porque afuera la oscuridad reinaba
y gritaba el silencio,
dolía con dolores propios y ajenos la luz de tantos tormentos que
maté y sepulté entre lágrimas,
mientras la vida mecía mis cabellos.

Citas

nina peña- murakami - solos - mujer

“¿Por qué tenemos que quedarnos todos tan solos? Hay tantísimas personas en este mundo que esperan algo de los demás, y que, no obstante, se aíslan tanto las unas de las otras. ¿Se nutre acaso el planeta de la soledad de los seres humanos para seguir rotando?”.

Haruki Murakami

Mujeres escritoras. Alejandra Pizarnik. Acercamiento a su poesía.

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Alejandra Pizarnik fue una poetisa argentina con ascendencia rusa nacida en Buenos Aires el 29 de abril de 1936. Los orígenes de sus padres marcaron su vida desde el principio; su apellido original, Pizharnik, se perdió como tantos otros al entrar en su nuevo país, al cual llegaron sin hablar una palabra de castellano. Desde pequeña, la muerte la tocó de cerca y más tarde sería protagonista de sus obras, junto con el inconsciente; casi todos los familiares que permanecieron en su tierra natal fallecieron en manos del fascismo y el estalinismo. Como si el exilio de sus padres y la tragedia que la rodeaba no hubieran sido suficientes cargas para su tierna edad, su autoestima se vio minada por su fuerte acento al hablar, tartamudez y problemas de peso, entre otras cuestiones que probablemente ella sola conocía.
En su juventud cursó algunas materias de la carrera de Letras y también estudió pintura. Dados sus reincidentes cuadros de depresión, comenzó a hacer terapia, donde descubrió que padecía de Trastorno Límite de la Personalidad, lo cual vuelve más admirable su dedicación a la escritura y puede apreciarse en obras como “La jaula”.
Su primer libro, “La Tierra Más Ajena”, fue publicado en 1955 con el apoyo económico de su padre. Antes de quitarse la vida el 25 de septiembre de 1972, escribió cerca de 10 poemarios y comenzó a abordar la prosa.

Poemas del alma- https://www.poemas-del-alma.com/alejandra-pizarnik.htm

Lee aquí más poemas de Alejandra Pizarnik

 

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UN BOLETO OBJETIVO

1
entre los soplos de tantas arterias

hurgo agazapada en los bolsillos de mi

campera

tratando de hallar algo que haga flotar mi destripada

aurora

2

miro rostros busco rostros

hallo rostros

la imagen de su igualdad enfría la estética

desde la ventanilla

tranviaria

mi asiento es la cima del mundo

3

vuelan uñas brazos anillos peces

vienen sonidos azules rojos verdes

desfile que hierve en tremendos

borbotones

mas nada altera insinuante la seguridad

en mi asiento

 

YO SOY…

mis alas? dos pétalos podridos

mi razón? copitas de vino agrio

mi vida? vacío bien pensado

mi cuerpo? un tajo en la silla mi vaivén?

un gong infantil mi rostro?

un cero disimulado mis ojos?

ah! trozos de infinito.

 

 

ARTES INVISIBLES

Tú que cantas todas mis muertes. Tú que cantas lo que no confías al sueño del tiempo, descríbeme la casa del vacío háblame de esas palabras vestidas de féretros que habitan mi inocencia.

Con todas mis muertes yo me entrego a mi muerte, con puñados de infancia, con deseos ebrios que no anduvieron bajo el sol, y no hay una palabra madrugadora que le dé la razón a la muerte, y no hay un dios donde morir sin muecas.

 

LA CARENCIA

Yo no sé de pájaros, no conozco la historia del fuego.

Pero creo que mi soledad debería tener alas.

 

EL DESPERTAR

A León Ostrov

Señor La jaula se ha vuelto pájaro y se ha volado y mi corazón está loco porque aúlla a la muerte y sonríe detrás del viento a mis delirios

Que haré con el miedo. Que haré con el miedo

Ya no baila la luz en mi sonrisa ni las estaciones quemasen palomas en mis ideas Mis manos se han desnudado y se han ido donde la muerte enseña a vivir a los muertos

Señor El aire me castiga el ser Detrás del aire hay monstruos que beben de mi sangre

Es el desastre Es la hora del vacío no vacío Es el instante de poner cerrojo a los labios oír a los condenados gritar contemplar a cada uno de mis nombres ahorcados en la nada

Señor tengo veinte años

También mis ojos tienen veinte años y sin embargo no dicen nada

Señor He consumado mi vida en un instante La última inocencia estalló Ahora es nunca o jamás o simplemente fue

¿Cómo no me suicido frente a un espejo y desaparezco para reaparecer en el mar donde un gran barco esperaría con las luces encendidas?

¿Cómo no me extraigo las venas y hago con ellas una escala para huir al otro lado de la noche?

El principio ha dado a luz el final Todo continuará igual Las sonrisas gastadas El interés interesado Las preguntas de piedra en piedra Las gesticulaciones que remedan amor Todo continuará igual

Pero mis brazos insisten en abrazar al mundo porque aún no les enseñaron que ya es demasiado tarde

Señor Arroja los féretros de mi sangre

Recuerdo mi niñez cuando yo era una anciana Las flores morían en mis manos

porque la danza salvaje de la alegría les destruía el corazón

Recuerdo las negras mañanas de sol cuando era niña es decir ayer es decir hace siglos

Señor

La jaula se ha vuelto pájaro Qué haré con el miedo

 

Si quieres saber más sobre su vida, te dejo el enlace a su biografía en el libro Pizarnik: nueva correspondencia

Y si quieres leer más poemas, aquí puedes adquirir su obra