Cinco poemas de Ane Carson

mujer - persona - madurez

Ane Carson ha sido galardonada con el premio Princesa de Asturias a las letras 2020. Escritora, poeta y especialista en textos breves además de traductora y profesora de literatura clásica y comparada, esta canadiense  se caracteriza por un estilo personal difícil de catalogar. En sus letras, Carson, habla sobre la vida y se pregunta sobre ella de forma constante, dejando ver una intensa vida interior y espiritual.

Una autora casi desconocida en España cuyos libros costaba encontrar en librerías y cuyos editores han estado peleando para tratar de que sus letras llegaran al lector, hoy está siendo buscada en librerías y comienza a ser leída en nuestro país de forma más amplia. Para los que no la conocíamos, está siendo un buen descubrimiento.

Podrías

Si no eres la persona libre que quieres ser, busca un lugar donde puedas contar la verdad sobre ello.

Contar cómo te va con todo.

La franqueza es como una madeja que se produce a diario en el vientre, tiene que desenrollarse en algún lado.

Podrías susurrar de cara a un pozo.

Podrías escribir una carta y mantenerla guardada en la gaveta.

Podrías escribir una maldición en una cinta de plomo y enterrarla para que nadie la lea por mil años.

No se trata de encontrar un lector, se trata de contar.

Piensa en una persona de pie, sola en un cuarto.

La casa está en silencio. La persona lee un pedazo de papel.

No existe nada más. Todas sus venas se pasan al papel.

Toma la pluma y escribe en él unos signos que nadie más va a ver, le confiere así como una plusvalía, y todo lo remata con un gesto tan privado y preciso como su propio nombre.

Tres

Tres mujeres silenciosas en la mesa de la cocina.
La cocina de mi madre es oscura y pequeña pero del otro lado de la ventana
está el páramo, paralizado con hielo.
Se extiende hasta donde alcanza la vista

a lo largo de kilómetros planos hasta un cielo blanco sólido no iluminado.
Mamá y yo estamos masticando lechuga cuidadosamente.
El reloj de la pared de la cocina emite un bajo zumbido irregular que salta

una vez en el minuto justo de las doce.
Tengo a Emily pág. 216 abierta y apoyada sobre la azucarera
pero furtivamente estoy observando a mi madre.

Miles de preguntas chocan contra mis ojos desde adentro.
Mi madre está estudiando su lechuga.
Paso a la pág. 217.

“En mi fuga a través de la cocina tropecé con Hareton
quien ahorcaba una camada de cachorros
desde el respaldo de una silla en la puerta. . .”

Es como si a todas nos hubieran bajado dentro de una atmósfera de vidrio.
De tanto en tanto un comentario atraviesa el vidrio.
Impuestos en el lote de atrás. No es un buen melón,

falta para los melones.
La peluquera del pueblo encontró a Dios, cierra la tienda cada martes.
De nuevo hay ratones en el cajón de los repasadores.
Pequeñas bolitas. Mordieron

los bordes de las servilletas, si supieran
lo que cuestan las servilletas de papel hoy en día.
Esta noche llueve.

Mañana llueve.
Ese volcán en las Filipinas otra vez activo. Esa que no me acuerdo el nombre
Anderson se murió no Shirley no

la cantante de ópera. Negra.
Cáncer.
No estás comiendo tu guarnición, ¿no te gustan los pimientos?

Por la ventana puedo ver hojas muertas que atraviesan las tierras planas
y residuos de nieve herida por la mugre de los pinos.
En el centro del páramo

donde la tierra desciende hacia una depresión,
el hielo ha comenzado a abrirse.
Llegan aguas abiertas y negras

cuajadas como la ira. Mi madre habla repentinamente.
Esa psicoterapia no te está ayudando tanto, me parece.
No lo estás superando.

Mi madre tiene esa manera de resumir las cosas.
A ella nunca le había gustado Law
pero le gustaba la idea de que yo tuviera un hombre y que continuara con mi vida.

Pues él es de los que toman y tú de las que dan espero que funcione,
era todo lo que dijo después de haberlo conocido.
Dar y tomar eran sólo palabras para mí

en ese momento. Nunca antes había estado enamorada.
Era como una rueda que bajaba rodando una colina.
Pero temprano esta mañana mientras mamá dormía

y yo estaba abajo leyendo la parte de Cumbres Borrascosas
donde Heathcliff se aferra a la celosía durante la tormenta sollozando
¡Entra! ¡Entra! al fantasma del tesoro de su corazón,

caí de rodillas sobre la alfombra y también sollocé.
Ella sabe cómo ahorcar cachorros,
esa Emily.

No es como tomarse una aspirina, sabes, le respondo débilmente.
La Dra. Haw dice que el duelo es un proceso prolongado.
Ella frunce el ceño. ¿Y qué se logra

con todo ese remover el pasado?
Oh —extiendo las manos—
¡Yo me impongo! La miro directamente a los ojos.
Ella sonríe. Sí lo haces.

Su

Con el propósito de comparar, pongo aquí el texto de una maldición hallada en un listón de plomo

que mide 8 x 3 cm y está escrito de uno y otro lado y/enrollado y perforado por un clavo/y/

que fue desenterrado en Boecia; no tiene fecha conocida, quizá sea del siglo cuarto A. C.:

[lado A]

Me uno a Zois de Eretria esposa de Kabeiras ante la Tierra y Hermes a/su forma de comer su forma de beber su forma de dormir su risa su sexo su forma de tocar la lira su forma de entrar en una habitación su placer sus nalguitas sus ojos perspicaces   

[lado B]

y ante Hermes me uno a su andar sus palabras sus manos sus pies su malévola charla su alma entera a todo eso me uno

 

Yo

Oigo pequeños chasquidos dentro de mi sueño.

La noche gotea su taconeo de plata

espalda abajo.

A las cuatro. Me despierto. Pensando

en el hombre que

se marchó en septiembre.

Se llamaba Law.

Mi rostro en el espejo del baño

tiene manchas blancas en la parte baja.

Me enjuago la cara y vuelvo a la cama.

Mañana voy a ver a mi madre.

 

Ella

Vive sola en un brezal al norte.

Ella vive sola.

La primavera se abre como una cuchilla allí.

Yo viajo en trenes todo el día y llevo muchos libros –

unos para mi madre, algunos para mí

que incluyen Las obras completas de Emily Brontë.

Es mi autora favorita.

También mi principal temor, al que trato de enfrentarme.

Cada vez que visito a mi madre

siento que me convierto en Emily Brontë,

mi vida solitaria a mi alrededor como un páramo,

mi torpe cuerpo recortándose sobre los barrizales con una apariencia de transformación

que muere cuando atravieso la puerta de la cocina.

¿Qué cuerpo es ese, Emily, que nosotras necesitamos?

*Estos dos últimos poemas están traducidos por Alberto Acerete del poemario The Glass Essay de Anne Carson, para La tribu de Frida.

En 1998, Carson, peregrinó a Santiago de Compostela, llegando hasta Finisterre, lo que le inspiró para escribir parte de su poemario Tipos de agua: El camino de Santiago.

Hay una luz cenicienta y temerosa que cae en el fin del mundo. Hace que las fotografías sean lentas. Pero puedes ver el lugar incinerado y la hora inmensa. Los ojos buscan la costa. No hay viento. No hay sombras. Un evento plano se propaga como olas sobre toda la extensión del agua hacia la línea del horizonte. Quietos, como observadores, se quedan de pie, mirando, moviendo los labios. Comienzan a acercarse. Ahora exploran a mis espaldas, donde he caído al borde del agua, golpeteando ligeramente de un lado para otro con la fuerza de las olas. Ellos se agachan sobre mí. ¿Qué es lo que dicen? Quizás…no. Las palabras nunca sucedieron en mí.

Pero uno de ellos se agacha más cerca. El miedo me sacude. Como a veces sucede justo cuando estamos a punto de ser entregados. Tu acción es sencilla. Tomas mis patas y las cruzas sobre mi pecho: como una señal de que soy una que ha estado en la ciudad santa y ha probado sus aguas, sus tipos.

Los peregrinos eran personas que cargaban con poco.

Lo cargaban equilibrado en su corazón.

¡E ultreja e sus eja Deus adiuva nos!

Mujeres escritoras. María Lorente

 

chica - pizarra - pared - muroMaría Lorente Becerra comenzó a escribir relatos y poesías desde muy joven así como obras de teatro y guiones cinematográficos que ella misma dirigió y produjo.

Con tan solo 17 años recibió numerosos premios por su cortometraje “Las heridas lilas” aunque comenzó a la edad de 11 años a rodar su primera película.

En 2019 publica su primer poemario “Magia es lo que ves” y está terminando su primera novela así como reparando el estreno de una nueva obra de teatro.

“La poesía, a diferencia del teatro, el cine o la novela, requiere una mirada y una forma de estar en el mundo diferente, incluso extraordinaria”

 

Llegó la hora, dicen que llegó la hora.

Los árboles sonaron a melodías oscuras, como nacidas de sus raíces. Musgo. Palabra en barro. Huracán callado que no encuentra cauce.

Llegó la hora en la que los ángeles se postraron ante ti, desnudos, indómitos, vagabundos por la única flor.

Llegó la hora en la que ningún espejo jamás volvió a girarse. En la que los caleidoscopios serían cacerolas frías. En la que volverías a cantar «Hallelujah» y qué desgracia por su ausencia.

Llegó la hora en la que te diste cuenta de quien no eras. Llegó la hora pesada. La hora que esperabas. La hora que se arrastraba por todos los suelos de esta ciudad.

Llegó la hora que te Cubría. El tiempo que te Cubría.
Llegó la hora del desierto, del destierro, donde las hojas caerían como piedras de metal. Llegó la hora del recuerdo.

En donde lo veías a él y te veías a ti. Y te veías a ti en él y a él en ti. Llegó la hora en la que ¡no supiste qué decir!
¡En donde no reconociste a nadie!

Llegó la hora en la que cantaste por las calles Leonard Cohen, Pink Floyd, ¡y qué suerte la nuestra! Llegó la hora en la que todo aquel ahora ya se iba. Se escurría como lava de sangre por las alcantarillas. Y tú llorabas y la recogías.

Llegó la hora en la que preferiste encontrar una moneda falsa, un recuerdo, una carta. Algo que te hiciera vibrar como antes, en la ficción de lo vivido. Preferías la ficción de lo vivido a lo real de tu vida.

Y escribías y leías a Virginia Woolf y declarabas tu amor por todas las cosas, por las sombras un día herejes de tu imperio de silencio.

¡Llegó la hora en la que todo eso y más se quebró!
Y el espacio y los orbes y tú declinando en ti y ella declinando en ella.

Llegó la hora en la que sangraste tu propia muerte.

O tal fuera un incendio, una lágrima en llamas, consumiéndose por el amor a la vida.

Puedes leer aquí un extracto de su poemario Es magia lo que ves

Desde la ventana

garcia rodero - nina peña

Desde la ventana el horizonte se extiende tan lejano
que parece pintado en acuarelas, diluido en aguas de color.
Se acumulan las casas, los tejados, las calles,
los gatos que maúllan
y las hierbas que crecen entre las grietas del cemento.
Las voces de la calle llegan cada día con las mismas palabras
pretendiendo significar algo.
El sol se acumula bajo persianas de soledad
Iluminando los resquicios del silencio.
Me cojo al hierro de los balcones para no caerme,
y desde esa cárcel, me asomo a la vida y la libertad.
Hay ventanas en el horizonte
clausuradas por el clima de las frías voces
que resuenan en los adoquines siempre mojados de lluvia.
Hay ventanas con rejas y macetas,
con flores y plantas trepadoras
que nos consuelan de los jardines que no poseemos.
Ventanas abiertas desde donde asoman armarios y cuadros,
lámparas y arañas escaladoras de rincones mudos,
y, alguna vez,
unos ojos buscan horizontes por los cuales ver un trocito del mundo
que nos es negado poseer.
Desde la ventana se vislumbra la acción, la vida,
la luz de los días que se repiten.
Sucesión de ausencias que jamás son ocupadas por nadie
y de presencias que no se van.
Entra la luz de los veranos en que fuimos niñas para iluminar las figuras
de los inviernos en que seremos viejas.
Desde la ventana siembro de sueños los amaneceres
y de música los vientos que mueven las cortinas de encaje y soledades
arañadas por el gato de la desesperanza y la rutina atroz.

Donde mueren las risas

mujer - tristeza - soledad - rio

Allá, al lugar donde mueren las risas,
se llega por un camino escarpado de desengaño
que tiene sembrado en sus veredas amapolas rojas y azafranes silvestres.
Se llega tras el silencio de unos ojos,
que devuelven en su mirada la imagen nuestra con la sonrisa
de una alegría tonta y vana, que nos desnuda y nos vence.
Sin palabras, nos muestra lo que somos sin los artificios de lo que queremos ser.
Se llega tras los silencios incómodos.
Tras las respuestas sin voz.
Tras los cristales empañados de engaños.
Allá, donde mueren las risas,
los caballos golpean con sus cascos las flores, y
las personas nos muestran sus espaldas.
De los silencios mueren las mariposas de la voz, y
de las palabras surgen saetas certeras que rompen gargantas.
Y el silencio, donde antes hubo risas,
es oscuro,
como la soledad de una tumba sin nombre.

Mujeres escritoras. Acercamiento a la poesía de Guisela López

guisela lopez - nina peña

Guisela López es una poeta guatemalteca licenciada en Ciencias de la Comunicación y especialista en Estudios de Género por la Universidad Autónoma de México. Fundadora y coordinadora de múltiples programas y seminarios sobre feminismo, investigadora, docente, y escritora incansable. Su compromiso queda patente en sus poemas y trabajos que versan sobre feminismo, cultura e identidades culturales como la indígena.

Bibliografía: En Busca del amanecer (1976), Canto Nuevo (1980), Brujas (2006), Postales de Ciudad (2010), Mujer de nueva cuenta, Nueva mirada, Versos del desamor, Erótica de mar (2011) y Voces urgentes (2012).

“Presentes”
Llegamos aquí presurosas…
Hemos venido,
convocadas por un sueño.
Las mujeres
recorremos las plazas del mundo
desplegando palabras.

Hemos llegado de todas partes
unas tristes,
otras alegres
algunas rotas.
Trazando arcoiris
con nuestros colores de piel,
constelaciones
con nuestras miradas.
Nos encontramos
proclamando la soberanía de nuestros cuerpos,
defendiendo la libertad de nuestros pasos.
Haciendo resonar nuestra voz.
de continente a continente.
Transgrediendo mandatos,
construyendo metáforas amables
con la fuerza de nuestros deseos.

Enlazándonos,
más allá de nuestra edad
y nuestras nacionalidades.
Acarreando esperanzas
en la desesperanza.
Tejiendo redes,
laboriosas arañas.
Construyendo ciudadanía
centímetro a centímetro.

Transformando la realidad
con nuestros caminares,
incursionando el viento
vestidas de cometas,
despeinadas de flores,
deliberadas,
presentes,
en esta marcha por la vida.

 

Es necesario

Es necesario
revertir el hechizo.

Ese
que borra a las mujeres
de los libros de historia,
de las esferas de poder,
de las antologías.

Ese
que las encierra
entre cuatro paredes
con solo
colocarles un anillo.

 

Tenemos que cambiar este tiempo

Tenemos que cambiar este tiempo
de inseguridad y pesadillas.
Este recuento de violencias.
Es urgente y necesario
clausurar los archivos del miedo.
Exigir que se respete en todas partes,
nuestro derecho a ser: Humanas.

 

“Ni una más”
I
Cuando roban
los sueños a la vida
el cielo se encapota,
los mares
se desbordan de sal
se resquebrajan,
amarga
suma de lágrimas.
II
No cabe tanto dolor en la palabra.
Desbordan el silencio
las sonrisas truncadas,
los besos sin florecer
las promesas…
barriletes sin hilo
derivando en el viento.
III
Cuántas historias rotas,
peces sobre el asfalto.
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Memorias
de mañanas con sol,
de vestidos de domingo y labiales rosa,
de zapatillas de baile y muñecas de trapo,
de corazones de San Valentín
y pasteles de cumpleaños.
IV
“Porque tus ojos son cielo de la tarde”
“Porque tus manos son pájaros ansiosos”
“Porque tu pelo es río
y tus pasos…
huellas de luna sobre el césped”
Lolita ili tina
Lety sole ana
Tere cesi ale
Sus nombres tapizando la ciudad con gritos
con margaritas pisoteadas
con poemas muertos
antes de extender las alas.
No podemos cerrar los ojos al terror
su laberinto podría devorarnos.
Para contener esta sombra que se cierne
sumemos nuestra voz a la palabra,
hagamos pactos de amor,
treguas de dudas,
que no falten rosas
ni versos,
ni canciones.
Seamos intolerantes al silencio,
para que
ni una más
sea despojada de abril,
del viento
y de la lluvia.

Mujeres escritoras. Cinco poemas de Alejandra Pizarnik.

alejandra pizarnik - nina peña - poemas - poetas

De nuevo quiero compartir unos poemas de Alejandra Pizarnik, una mujer que inspira.

Lee aquí más poemas de Alejandra Pizarnik

A LA ESPERA DE LA OSCURIDAD

Ese instante que no se olvida
Tan vacío devuelto por las sombras
Tan vacío rechazado por los relojes
Ese pobre instante adoptado por mi ternura
Desnudo desnudo de sangre de alas
Sin ojos para recordar angustias de antaño
Sin labios para recoger el zumo de las violencias
perdidas en el canto de los helados campanarios.

Ampáralo niña ciega de alma
Ponle tus cabellos escarchados por el fuego
Abrázalo pequeña estatua de terror.
Señálale el mundo convulsionado a tus pies
A tus pies donde mueren las golondrinas
Tiritantes de pavor frente al futuro
Dile que los suspiros del mar
Humedecen las únicas palabras
Por las que vale vivir.

Pero ese instante sudoroso de nada
Acurrucado en la cueva del destino
Sin manos para decir nunca
Sin manos para regalar mariposas
A los niños muertos

 

SALVACIÓN

Se fuga la isla
Y la muchacha vuelve a escalar el viento
y a descubrir la muerte del pájaro profeta
Ahora
es el fuego sometido
Ahora
es la carne
la hoja
la piedra
perdidos en la fuente del tormento
como el navegante en el horror de la civilización
que purifica la caída de la noche
Ahora
la muchacha halla la máscara del infinito
y rompe el muro de la poesía.

 

LA ÚLTIMA INOCENCIA

Partir
en cuerpo y alma
partir.

Partir
deshacerse de las miradas
piedras opresoras
que duermen en la garganta.

He de partir
no más inercia bajo el sol
no más sangre anonadada
no más fila para morir.

He de partir

Pero arremete ¡viajera!

 

FORMAS

no sé si pájaro o jaula
mano asesina
o joven muerta jadeando en la gran garganta oscura
o silenciosa
pero tal vez oral como una fuente
tal vez juglar
o princesa en la torre más alta.

 

EL DESPERTAR

a León Ostrov

Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
y se ha volado
y mi corazón está loco
porque aúlla a la muerte
y sonríe detrás del viento
a mis delirios

Qué haré con el miedo
Qué haré con el miedo

Ya no baila la luz en mi sonrisa
ni las estaciones queman palomas en mis ideas
Mis manos se han desnudado
y se han ido donde la muerte
enseña a vivir a los muertos

Señor
El aire me castiga el ser
Detrás del aire hay mounstros
que beben de mi sangre

Es el desastre
Es la hora del vacío no vacío
Es el instante de poner cerrojo a los labios
oír a los condenados gritar
contemplar a cada uno de mis nombres
ahorcados en la nada.

Señor
Tengo veinte años
También mis ojos tienen veinte años
y sin embargo no dicen nada

Señor
He consumado mi vida en un instante
La última inocencia estalló
Ahora es nunca o jamás
o simplemente fue

¿Còmo no me suicido frente a un espejo
y desaparezco para reaparecer en el mar
donde un gran barco me esperaría
con las luces encendidas?

¿Cómo no me extraigo las venas
y hago con ellas una escala
para huir al otro lado de la noche?

El principio ha dado a luz el final
Todo continuará igual
Las sonrisas gastadas
El interés interesado
Las preguntas de piedra en piedra
Las gesticulaciones que remedan amor
Todo continuará igual

Pero mis brazos insisten en abrazar al mundo
porque aún no les enseñaron
que ya es demasiado tarde

Señor
Arroja los féretros de mi sangre

Recuerdo mi niñez
cuando yo era una anciana
Las flores morían en mis manos
porque la danza salvaje de la alegría
les destruía el corazón

Recuerdo las negras mañanas de sol
cuando era niña
es decir ayer
es decir hace siglos

Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
y ha devorado mis esperanzas

Señor
La jaula se ha vuelto pájaro
Qué haré con el miedo

 

Te ha gustado mucho, ¿verdad? pues aquí puedes adquirir su obra completa  

Mujeres escritoras. Ernestina de Champurcín

Esta es la segunda entrada que hago sobre esta poeta, pero creo que realmente vale la pena volverla a traer al blog, descubrir unos pocos poemas más y leer de nuevo sus poesía tranquila y triste, tan vital como la misma vida.  Creo que todo lo que hagamos por recuperar a estas poetas y escritoras que trataron de olvidar y que cubrieron con 40 años de ostracismo, es poco.

Os dejo aquí la entrada anterior con su biografía.

https://ninapenya.wordpress.com/2019/04/21/ernestina-de-champourcin/
ernestina champourcin - nina peña - poemas

Amor a cada instante

Amor de cada instante…
duro amor sin delicias: cadena cruz, cilicio,
gloria ausente, esperada,
gozo y tortura a un tiempo;
realidad de los siglos, gracias por ser y estar
en el nunca y el siempre.
Pues , mi ejercicio, ahora, es amarte en la ausencia,
y aferrarme a esta nada porque también es tuya
y beber ese polvo de soledad y vacío
que es Tu don del momento y Tu clara promesa.
Y por eso me obstino contra lo más cercano,
huyendo de lo fácil -metal a flor de agua-,
por Ti también me acojo a lo que nadie sabe.
Y así voy caminando por este desconcierto
oscuro y luminoso, por este amor amargo,
veteado de gloria…

 

Amor

Puliré mi belleza con los garfios del viento.
Seré tuya sin forma, hecha polvo de aire,
diluida en un cielo de planos invisibles.
Para ti quiero, amado, la posesión sin cuerpo,
el delirio gozoso de sentir que tu abrazo
solo ciñe rosales de pura eternidad.
Nunca podrás tenerme sin abrir tu deseo
sobre la desnudez que sella lo inefable,
ni encontrarás mis labios
mientras algo concreto enraíce tu amor…
¡Que tus manos inútiles acaricien estrellas!
No entorpezcan besándome la fuga de mi cuerpo.
¡Seré tuya en la piel hecha fuego de sol.

 

Ambición

¡Quisiera ser viento!
Ráfaga tendida
que arrastra en su beso
el polvo y la nube,
la rosa, el lucero…
-No brisa apacible
que finge despechos
y siembra caricias-.
Yo quiero ser fuego,
volcán de aire rojo
que incendie el secreto
de todas las ramas
y todos los pechos;
aquilón desnudo,
huracán de acero,
fragua donde forjan
su actitud los cuerpos.
¡Cuando voy a ti,
quisiera ser viento
para arrebatarte
más allá del cielo!

 

Huida

Inercia de la muerte. ¡Qué distancia
me aleja ya, segura, de lo humano!
Aquella rosa que murió en mi mano
será pronto recuerdo de fragancia.
Silencio de silencios. En mi estancia
diluye su perfil lo cotidiano
y retorna sin hieles a su arcano
esa amargura que la vida escancia.
Nada será de todo lo que ha sido.
Voy a ofrecer al sello del olvido
mis párpados febriles y mis labios
que inmoviliza el rictus de lo eterno.
¡Quiero escapar indemne del infierno
que arde en la trama de tus besos sabios!

 

Solo allí

Tú no sabes qué lejos.
¡Nadie sabe qué lejos!
Encima de las nubes, detrás de las estrellas,
al fondo del abismo en que se arroja el día,
sobre el monte invisible donde duerme la luz.
Sólo allí podrá ser. Sólo allí tocaremos
la verdad que tortura nuestras frentes selladas.
Sólo allí se abrirán como flores de aurora
aquellas lentas noches de amor en desvarío.
Nuestras manos lo piden tendidas al espacio
en un sordo anhelar que no engendra clamores,
nuestras plantas lo exigen tercamente aferradas
a las huellas que el viento indómito destroza.
El horizonte huye robando a cada hora
la secreta delicia que presagia el milagro.
Hay briznas de prodigio en todos los instantes
y el mundo, ciego, arde con vibración de altar.
Arrodilla tu fuerza. No hay glorias presentidas.
Palpita en certidumbre la carne de los sueños.
Si acunas la belleza que tu fervor concibe
florecerá en tu muerte su exacta encarnación.

 

Mujeres escritoras. Acercamiento a la poesía de Soledad Álvarez

soledad alvarez - nina peña - poemas - poetas

Soledad Álvarez  nació en Santo Domingo un 12 de noviembre de 1950. Es filóloga especializada en Literatura Hispanoamericana. También es editora de suplementos editoriales y ponente en distintos congresos literarios.

Es autora de varios libros como ” De tierra morena vengo”, “Vuelo posible”, “Complicidades” y “Autobiografía del agua”.

Su poesía es pasional, con tintes eróticos  y amorosos pero sobre todo femeninos. En su poemario el cuerpo es el centro de las sensaciones pero también el centro de lo femenino

 

POEMA

He tocado la muerte y era perfecta
Distante como todo lo distante
Cercana como todo lo que llega
dulcísima entregándose la espléndida
me dice muy despacio
–su voz es como lumbre
alumbrándole el filo a las palabras–
para qué la furia el odio
tanta ávida luz para tanta claridad
si bastaría con mirarse las cenizas
rodar tiempo arriba o tiempo abajo
por la lisura circular de las cosas
hasta perder lo que tuve
y no
breve lacerada ebriedad de los sentidos
la vida y su abismo desordenado
arrastrándome por asilos y cárceles exactamente iguales
por ceremonias que envejecen y se pudren y espantan
Mejor me arranco el corazón y lo tiro como moneda
Mejor me tiendo como todo lo infinito
igual a la tierra
con lo único que amé
la palabra cobijándome y la noche y el árbol
perfecta
hasta resplandecer de pura nada

 

DECLARACIÓN

Juro vivir mi vida
sin treguas
armada hasta la muerte
sin aflicciones ni miserias
con mis culpas y derrotas bien lavaditas
y aireadas vivir
sin torturadores o con ellos
pero sin pie para la traición
sin santos ni sobornos
sin traidores o con ellos
pero sin pie para la traición
vivir amor
aunque me rompa el alma
pasajera de desastres
ventrílocua de lo indecible
contrabandista de valijas rotas
de amores y contramores
aunque me toque la muerte
aunque me claven las uñas
vivir con lentitud o con demencia
con la luz o sus negruras
ahora y después
hasta ganar la batalla.

 

MOMENTO

Duele el gozo que propones
de quedarme quieta
sin respiros ni suspiros
sin delicias de desnudo
sufrirte llama cuando me quemas
pero qué alivio cuando me haces
agüita de yerbabuena
en el justo momento que tus manos
caen sobre mis senos
y se escapan buganvillas
y flamboyanes
relojes de mares y no de arena
turbados camafeos familiares
augurios y ceremonias
los mil y un nombres ilustres
que le han dado a esta franca unión
de cuerpo a cuerpo
de alma a cuerpo
de labio
que dolería más si resistiera
el dócil camino que le señalas.
Quedarme presa en esta furia
quiebra de todos los rompientes
presos en este prendiapaga
en el compás de la danza antiquísima
que seguimos
hasta la redondez de su misterio.

 

ITINERARIO I

La desnudez de la noche estremece la memoria
devora cuerpos
alrededor lo que tuve y no
playas hirvientes ciudades
muebles adulterios libros
Piedras como brasas laceran el alma
¿Hasta cuándo esta duermevela de ausencias?
sobre mi cabeza la noche de fantasmas
una niña quiere ser corista y canta
canciones tristes como lágrima
Salamandra domesticada todas las niñas que fui
toda la luz y la inocencia desnuda
en juego interminable de máscaras
de crímenes de ternura
de condenados adolescentes que han bebido
el filtro del escándalo y del amor
Mi adolescencia mi adolescencia
esta noche su cintura breve su pelo
el encuentro feliz los desencuentros
¿Alguien conoce el naufragio de que esta mujer es capaz?
Sus catástrofes son alegres
disfrazada de hechizos se viste y se desviste
como la corista que no fue y ha descubierto
un territorio nuevo para el suplicio
Este es el tiempo de la fiesta
de los amantes que llegan y se despiden con reverencias
la cabeza entre las piernas
las secretas esperanzas entre las piernas
¡erróneas y ebrias noches las del amor!
aquel saqueo del tiempo aquel tumulto de los sentidos
para llegar a ninguna parte
sino a este desteñido paisaje de nada
Pasan mis muertos y se alejan
no hay piedad para ellos
como no hay absolución para mí
Pero estoy viva
y sin tregua

 

ITINERARIO II

Este hombre no pasará a la historia morirá
y su voz de ciego se perderá en la luz
y sus palabras en la oscuridad más oscura de hormigas
y caracoles
Las mujeres que vendrán inventaron su domicilio de fruta
mordida
no conocen sus manos penetrando exasperando en oleada
deslumbrante
sábanas dientes saliva aliviando mi paladar perecerán
perecerá su tristeza de animal solitario
ese cerco costumbre de peinarse y salir calle o mar
(perdido sin saber si es la calle o el mar)
con su pelo derrotado con su lanza de guerrero
rota en trentidós pedazos
Amurado de mí este hombre morirá
su corazón será la tierra de un país que no verá nunca
cenizas sus huesos sus dientes granos con que daré de comer a
las palomas
Morirá y su lengua al revés no embriagará mi lengua
al revés sus brazos como un suplicante amortajado
hacia dentro escuchará el naufragio de la hoja el hormiguero
de sangre
el tumulto cuando fuimos todos los hombres y todas
las mujeres crepitando
Este hombre morirá sin encontrar su itinerario.

Mujeres escritoras. Acercamiento a la poesía de Concha Méndez

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Concha Méndez nació el 27 de julio de 1898 en España.  Es una de las voces femeninas más importantes de la llamada Generación del 27 y amiga personal de poetas como Lorca, Cernuda o Alberti. Editora fundadora de la editorial La Verónica, con la que publicó a Unamuno o  Juan Ramón Jiménez, tuvo que exiliarse al terminar la guerra civil y tras estar en distintos países como Reino Unido o Argentina, falleció en México en diciembre de 1986. Su estilo es claro y natural pero al mismo tiempo rebelde e intenso, con un carácter muy personal.

Cómo galopa la sangre

¡Cómo galopa la sangre!
¡Qué difícil detenerla
para que nos vaya al paso
cuando vive con tal fuerza!

Le he puesto duros bocados;
la he sujetado las riendas;
hay un viento que me puede
y la clava mil espuelas.
¡Yo no sé con este empuje,
yo no sé a dónde me lleva!

 

Malva y rosa

De este sueño malva y rosa
que sueña el agua del río,
se van rosando en la tarde
las velas de mi navío.

De las lejanías vengo.
Cruzo frente al espigón.
Una canción marinera
se rosa en mi corazón…

Atardecer. En el Plata.
Sueño, frente a la ciudad.
Izadas llevo las velas,
velas de mi soledad.

Y se me van con el día
-no sé adonde se me irán-
las luces de mi alegría.

 

Balada

Agua pura corría
por el piano.
Dulcemente salía
del cauce de sus manos.

La nostalgia dormía.
Y dormía el Ocaso.
La Música bebía
el agua de su vaso.

 

Se desprendió mi sangre

Se desprendió mi sangre para formar tu cuerpo.
Se repartió mi alma para formar tu alma.
Y fueron nueve lunas y fue toda una angustia
de días sin reposo y noches desveladas.

Y fue en la hora de verte que te perdí sin verte.
¿De qué color tus ojos, tu cabello, tu sombra?
Mi corazón que es cuna que en secreto te guarda,
porque sabe que fuiste y te llevó en la vida,
te seguirá meciendo hasta el fin de mis horas.

 

Me gusta andar de noche

Me gusta andar de noche las ciudades desiertas,
cuando los propios pasos se oyen en el silencio.
Sentirse andar, a solas, por entre lo dormido,
es sentir que se pasa por entre un mundo inmenso.

Todo cobra relieve: una ventana abierta,
una luz, una pausa, un suspiro, una sombra…
Las calles son más largas, el tiempo también crece.

¡Yo alcancé a vivir siglos andando algunas horas!

Mujeres escritoras. Alejandra Pizarnik. Acercamiento a su poesía.

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Alejandra Pizarnik fue una poetisa argentina con ascendencia rusa nacida en Buenos Aires el 29 de abril de 1936. Los orígenes de sus padres marcaron su vida desde el principio; su apellido original, Pizharnik, se perdió como tantos otros al entrar en su nuevo país, al cual llegaron sin hablar una palabra de castellano. Desde pequeña, la muerte la tocó de cerca y más tarde sería protagonista de sus obras, junto con el inconsciente; casi todos los familiares que permanecieron en su tierra natal fallecieron en manos del fascismo y el estalinismo. Como si el exilio de sus padres y la tragedia que la rodeaba no hubieran sido suficientes cargas para su tierna edad, su autoestima se vio minada por su fuerte acento al hablar, tartamudez y problemas de peso, entre otras cuestiones que probablemente ella sola conocía.
En su juventud cursó algunas materias de la carrera de Letras y también estudió pintura. Dados sus reincidentes cuadros de depresión, comenzó a hacer terapia, donde descubrió que padecía de Trastorno Límite de la Personalidad, lo cual vuelve más admirable su dedicación a la escritura y puede apreciarse en obras como “La jaula”.
Su primer libro, “La Tierra Más Ajena”, fue publicado en 1955 con el apoyo económico de su padre. Antes de quitarse la vida el 25 de septiembre de 1972, escribió cerca de 10 poemarios y comenzó a abordar la prosa.

Poemas del alma- https://www.poemas-del-alma.com/alejandra-pizarnik.htm

Lee aquí más poemas de Alejandra Pizarnik

 

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UN BOLETO OBJETIVO

1
entre los soplos de tantas arterias

hurgo agazapada en los bolsillos de mi

campera

tratando de hallar algo que haga flotar mi destripada

aurora

2

miro rostros busco rostros

hallo rostros

la imagen de su igualdad enfría la estética

desde la ventanilla

tranviaria

mi asiento es la cima del mundo

3

vuelan uñas brazos anillos peces

vienen sonidos azules rojos verdes

desfile que hierve en tremendos

borbotones

mas nada altera insinuante la seguridad

en mi asiento

 

YO SOY…

mis alas? dos pétalos podridos

mi razón? copitas de vino agrio

mi vida? vacío bien pensado

mi cuerpo? un tajo en la silla mi vaivén?

un gong infantil mi rostro?

un cero disimulado mis ojos?

ah! trozos de infinito.

 

 

ARTES INVISIBLES

Tú que cantas todas mis muertes. Tú que cantas lo que no confías al sueño del tiempo, descríbeme la casa del vacío háblame de esas palabras vestidas de féretros que habitan mi inocencia.

Con todas mis muertes yo me entrego a mi muerte, con puñados de infancia, con deseos ebrios que no anduvieron bajo el sol, y no hay una palabra madrugadora que le dé la razón a la muerte, y no hay un dios donde morir sin muecas.

 

LA CARENCIA

Yo no sé de pájaros, no conozco la historia del fuego.

Pero creo que mi soledad debería tener alas.

 

EL DESPERTAR

A León Ostrov

Señor La jaula se ha vuelto pájaro y se ha volado y mi corazón está loco porque aúlla a la muerte y sonríe detrás del viento a mis delirios

Que haré con el miedo. Que haré con el miedo

Ya no baila la luz en mi sonrisa ni las estaciones quemasen palomas en mis ideas Mis manos se han desnudado y se han ido donde la muerte enseña a vivir a los muertos

Señor El aire me castiga el ser Detrás del aire hay monstruos que beben de mi sangre

Es el desastre Es la hora del vacío no vacío Es el instante de poner cerrojo a los labios oír a los condenados gritar contemplar a cada uno de mis nombres ahorcados en la nada

Señor tengo veinte años

También mis ojos tienen veinte años y sin embargo no dicen nada

Señor He consumado mi vida en un instante La última inocencia estalló Ahora es nunca o jamás o simplemente fue

¿Cómo no me suicido frente a un espejo y desaparezco para reaparecer en el mar donde un gran barco esperaría con las luces encendidas?

¿Cómo no me extraigo las venas y hago con ellas una escala para huir al otro lado de la noche?

El principio ha dado a luz el final Todo continuará igual Las sonrisas gastadas El interés interesado Las preguntas de piedra en piedra Las gesticulaciones que remedan amor Todo continuará igual

Pero mis brazos insisten en abrazar al mundo porque aún no les enseñaron que ya es demasiado tarde

Señor Arroja los féretros de mi sangre

Recuerdo mi niñez cuando yo era una anciana Las flores morían en mis manos

porque la danza salvaje de la alegría les destruía el corazón

Recuerdo las negras mañanas de sol cuando era niña es decir ayer es decir hace siglos

Señor

La jaula se ha vuelto pájaro Qué haré con el miedo

 

Si quieres saber más sobre su vida, te dejo el enlace a su biografía en el libro Pizarnik: nueva correspondencia

Y si quieres leer más poemas, aquí puedes adquirir su obra