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Ernestina de Champurcín

Esta es la segunda entrada que hago sobre esta poeta, pero creo que realmente vale la pena volverla a traer al blog, descubrir unos pocos poemas más y leer de nuevo sus poesía tranquila y triste, tan vital como la misma vida.  Creo que todo lo que hagamos por recuperar a estas poetas y escritoras que trataron de olvidar y que cubrieron con 40 años de ostracismo, es poco.

Os dejo aquí la entrada anterior con su biografía.

https://ninapenya.wordpress.com/2019/04/21/ernestina-de-champourcin/

 
ernestina champourcin - nina peña - poemas

Amor a cada instante

Amor de cada instante…
duro amor sin delicias: cadena cruz, cilicio,
gloria ausente, esperada,
gozo y tortura a un tiempo;
realidad de los siglos, gracias por ser y estar
en el nunca y el siempre.
Pues , mi ejercicio, ahora, es amarte en la ausencia,
y aferrarme a esta nada porque también es tuya
y beber ese polvo de soledad y vacío
que es Tu don del momento y Tu clara promesa.
Y por eso me obstino contra lo más cercano,
huyendo de lo fácil -metal a flor de agua-,
por Ti también me acojo a lo que nadie sabe.
Y así voy caminando por este desconcierto
oscuro y luminoso, por este amor amargo,
veteado de gloria…

 

Amor

Puliré mi belleza con los garfios del viento.
Seré tuya sin forma, hecha polvo de aire,
diluida en un cielo de planos invisibles.
Para ti quiero, amado, la posesión sin cuerpo,
el delirio gozoso de sentir que tu abrazo
solo ciñe rosales de pura eternidad.
Nunca podrás tenerme sin abrir tu deseo
sobre la desnudez que sella lo inefable,
ni encontrarás mis labios
mientras algo concreto enraíce tu amor…
¡Que tus manos inútiles acaricien estrellas!
No entorpezcan besándome la fuga de mi cuerpo.
¡Seré tuya en la piel hecha fuego de sol.

 

Ambición

¡Quisiera ser viento!
Ráfaga tendida
que arrastra en su beso
el polvo y la nube,
la rosa, el lucero…
-No brisa apacible
que finge despechos
y siembra caricias-.
Yo quiero ser fuego,
volcán de aire rojo
que incendie el secreto
de todas las ramas
y todos los pechos;
aquilón desnudo,
huracán de acero,
fragua donde forjan
su actitud los cuerpos.
¡Cuando voy a ti,
quisiera ser viento
para arrebatarte
más allá del cielo!

 

Huida

Inercia de la muerte. ¡Qué distancia
me aleja ya, segura, de lo humano!
Aquella rosa que murió en mi mano
será pronto recuerdo de fragancia.
Silencio de silencios. En mi estancia
diluye su perfil lo cotidiano
y retorna sin hieles a su arcano
esa amargura que la vida escancia.
Nada será de todo lo que ha sido.
Voy a ofrecer al sello del olvido
mis párpados febriles y mis labios
que inmoviliza el rictus de lo eterno.
¡Quiero escapar indemne del infierno
que arde en la trama de tus besos sabios!

 

Solo allí

Tú no sabes qué lejos.
¡Nadie sabe qué lejos!
Encima de las nubes, detrás de las estrellas,
al fondo del abismo en que se arroja el día,
sobre el monte invisible donde duerme la luz.
Sólo allí podrá ser. Sólo allí tocaremos
la verdad que tortura nuestras frentes selladas.
Sólo allí se abrirán como flores de aurora
aquellas lentas noches de amor en desvarío.
Nuestras manos lo piden tendidas al espacio
en un sordo anhelar que no engendra clamores,
nuestras plantas lo exigen tercamente aferradas
a las huellas que el viento indómito destroza.
El horizonte huye robando a cada hora
la secreta delicia que presagia el milagro.
Hay briznas de prodigio en todos los instantes
y el mundo, ciego, arde con vibración de altar.
Arrodilla tu fuerza. No hay glorias presentidas.
Palpita en certidumbre la carne de los sueños.
Si acunas la belleza que tu fervor concibe
florecerá en tu muerte su exacta encarnación.

 

Acercamiento a la poesía de Soledad Álvarez

soledad alvarez - nina peña - poemas - poetas

Soledad Álvarez  nació en Santo Domingo un 12 de noviembre de 1950. Es filóloga especializada en Literatura Hispanoamericana. También es editora de suplementos editoriales y ponente en distintos congresos literarios.

Es autora de varios libros como ” De tierra morena vengo”, “Vuelo posible”, “Complicidades” y “Autobiografía del agua”.

Su poesía es pasional, con tintes eróticos  y amorosos pero sobre todo femeninos. En su poemario el cuerpo es el centro de las sensaciones pero también el centro de lo femenino

 

POEMA

He tocado la muerte y era perfecta
Distante como todo lo distante
Cercana como todo lo que llega
dulcísima entregándose la espléndida
me dice muy despacio
–su voz es como lumbre
alumbrándole el filo a las palabras–
para qué la furia el odio
tanta ávida luz para tanta claridad
si bastaría con mirarse las cenizas
rodar tiempo arriba o tiempo abajo
por la lisura circular de las cosas
hasta perder lo que tuve
y no
breve lacerada ebriedad de los sentidos
la vida y su abismo desordenado
arrastrándome por asilos y cárceles exactamente iguales
por ceremonias que envejecen y se pudren y espantan
Mejor me arranco el corazón y lo tiro como moneda
Mejor me tiendo como todo lo infinito
igual a la tierra
con lo único que amé
la palabra cobijándome y la noche y el árbol
perfecta
hasta resplandecer de pura nada

 

DECLARACIÓN

Juro vivir mi vida
sin treguas
armada hasta la muerte
sin aflicciones ni miserias
con mis culpas y derrotas bien lavaditas
y aireadas vivir
sin torturadores o con ellos
pero sin pie para la traición
sin santos ni sobornos
sin traidores o con ellos
pero sin pie para la traición
vivir amor
aunque me rompa el alma
pasajera de desastres
ventrílocua de lo indecible
contrabandista de valijas rotas
de amores y contramores
aunque me toque la muerte
aunque me claven las uñas
vivir con lentitud o con demencia
con la luz o sus negruras
ahora y después
hasta ganar la batalla.

 

MOMENTO

Duele el gozo que propones
de quedarme quieta
sin respiros ni suspiros
sin delicias de desnudo
sufrirte llama cuando me quemas
pero qué alivio cuando me haces
agüita de yerbabuena
en el justo momento que tus manos
caen sobre mis senos
y se escapan buganvillas
y flamboyanes
relojes de mares y no de arena
turbados camafeos familiares
augurios y ceremonias
los mil y un nombres ilustres
que le han dado a esta franca unión
de cuerpo a cuerpo
de alma a cuerpo
de labio
que dolería más si resistiera
el dócil camino que le señalas.
Quedarme presa en esta furia
quiebra de todos los rompientes
presos en este prendiapaga
en el compás de la danza antiquísima
que seguimos
hasta la redondez de su misterio.

 

ITINERARIO I

La desnudez de la noche estremece la memoria
devora cuerpos
alrededor lo que tuve y no
playas hirvientes ciudades
muebles adulterios libros
Piedras como brasas laceran el alma
¿Hasta cuándo esta duermevela de ausencias?
sobre mi cabeza la noche de fantasmas
una niña quiere ser corista y canta
canciones tristes como lágrima
Salamandra domesticada todas las niñas que fui
toda la luz y la inocencia desnuda
en juego interminable de máscaras
de crímenes de ternura
de condenados adolescentes que han bebido
el filtro del escándalo y del amor
Mi adolescencia mi adolescencia
esta noche su cintura breve su pelo
el encuentro feliz los desencuentros
¿Alguien conoce el naufragio de que esta mujer es capaz?
Sus catástrofes son alegres
disfrazada de hechizos se viste y se desviste
como la corista que no fue y ha descubierto
un territorio nuevo para el suplicio
Este es el tiempo de la fiesta
de los amantes que llegan y se despiden con reverencias
la cabeza entre las piernas
las secretas esperanzas entre las piernas
¡erróneas y ebrias noches las del amor!
aquel saqueo del tiempo aquel tumulto de los sentidos
para llegar a ninguna parte
sino a este desteñido paisaje de nada
Pasan mis muertos y se alejan
no hay piedad para ellos
como no hay absolución para mí
Pero estoy viva
y sin tregua

 

ITINERARIO II

Este hombre no pasará a la historia morirá
y su voz de ciego se perderá en la luz
y sus palabras en la oscuridad más oscura de hormigas
y caracoles
Las mujeres que vendrán inventaron su domicilio de fruta
mordida
no conocen sus manos penetrando exasperando en oleada
deslumbrante
sábanas dientes saliva aliviando mi paladar perecerán
perecerá su tristeza de animal solitario
ese cerco costumbre de peinarse y salir calle o mar
(perdido sin saber si es la calle o el mar)
con su pelo derrotado con su lanza de guerrero
rota en trentidós pedazos
Amurado de mí este hombre morirá
su corazón será la tierra de un país que no verá nunca
cenizas sus huesos sus dientes granos con que daré de comer a
las palomas
Morirá y su lengua al revés no embriagará mi lengua
al revés sus brazos como un suplicante amortajado
hacia dentro escuchará el naufragio de la hoja el hormiguero
de sangre
el tumulto cuando fuimos todos los hombres y todas
las mujeres crepitando
Este hombre morirá sin encontrar su itinerario.

Ernestina de Champourcin

ernestina champourcin - nina peña - poemas

Ernestina de Champourcin es una de esas poetas casi olvidadas de la generación del 27, ocultas por la oscuridad de toda una época y que no ha tenido el reconocimiento merecido por parte de la sociedad lectora.

Su poesía es sencilla y bella, sosegada, natural. Esencialista y vital dentro de una especie de tristeza que lo envuelve todo. Además de poemas de amor, Ernestina, escribió poemas de contenido social en los que habla de la soledad, de la nostalgia y se acerca de esa forma a la cantidad de poetas que mueren o viven en el exilio. Su labor fue reconocida con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, pero los años de oscuridad e la dictadura, que ocultó a varias generaciones de mujeres ha hecho que su nombre y su obra no sea recordado de la forma que merece por la mayoría de lectores.

 

CARTA AL VACÍO

Es escribir a alguien
o lanzarse al silencio,
a nadar en lo oscuro,
a encender una llama
aunque ahoguen las dudas.
¿Carta a lo que no existe?
Hay buzones alados
que se disparan solos
y un correo sin pistas
ni trayecto seguro.

Eludir el camino
que todos conocemos.
Seguir hacia adelante
ruta de los que intentan
lo que nunca pensaron
y se sienten felices
porque hay algo distinto,
porque se desvanece
de pronto lo que sobra
y no existe el vacío
si queremos colmarlo.

 

AL FINAL DE LA TARDE

Al final de la tarde
dime tú ¿qué nos queda?
El zumo del recuerdo
y la sonrisa nueva
de algo que no fue
y hoy se nos entrega.

Al final de la tarde
las rosas siguen lentas
abriéndose y cerrándose
sin caer aún en tierra.

Al final de la tarde
no vale lo que queda
sino el impulso mágico
de la verdad completa.

 

LA VOZ DEL VIENTO

Búscame en ti. La flecha de mi vida
ha clavado sus rumbos en tu pecho
y esquivo entre tus brazos el acecho
de las cien rutas que mi paso olvida.

Despójame del ansia desmedida
que abrasaba mi espíritu en barbecho.
El roce de tus manos ha deshecho
la audacia de mi frente envanecida.

Navegaré en tus pulsos. Dicha inerte
del silencio total. Ávida muerte
donde renacen, tuyos, mis sentidos.

Ahoga entre tus labios mi tristeza,
y esta inquietud punzante que ya empieza
a taladrar mi sien con sus latidos.

 

SERÉ TUYA SIN TI

Seré tuya sin ti el día que los sueños
alejen de mi senda tu mente creadora,
el día que tu sed
no pueda limitarse al hueco de mis manos.

¡Seré tuya aún sin ti! Dejaré de merecerte
en la cuna encendida que tejieron mis besos.
Se borrará en tus labios la forma de los míos,
y el cielo de tu vida
tendrá un color distinto al de mi corazón.

Pero sabré ser tuya sin nublar tu camino
con la huella indecisa de mi andar solitario.
Me ceñiré a tu sombra, y anudada por ella,
te iré dando en silencio lo más puro de mí.

¡Con qué amarga dulzura repetiré, ya sola,
esos gestos antiguos que pulió tu mirada!
Me seguirás teniendo igual que me quisiste
y acunaré en secreto tu amor eternizado.

 

SI DERRIBAS EL MURO

¡Si derribas el muro
qué gozo en todas partes!
¡Qué lazo de palabras
se sentirá en la tierra!
Y todo será nuevo,
como recién nacido…
Si derribas el muro
de todas las mentiras
¡Qué júbilo de amor
abierto sobre el mundo!
¡Qué horizonte sin nubes
en la curva del cielo!

Durante la guerra civil española  escribe:
“La noche se hizo carne en tus ojos heridos. ¡Carne de soledad! Qué angustia de caminos empañados en niebla, de sones desvaídos que a nada se refieren, de inútiles designios que tu pupila, inmóvil, no abarcará, vencidos. ¡Qué amanecer a oscuras en tierras sin sentido donde todo es volumen, donde el silencio mismo se hace duro y compacto, donde el roce más nimio desgarra y estremece como un inmenso grito de luz y primavera! –¡Qué sombra de martirio en tu mirar enhiesto que cercaba al destino rompiendo sus contornos, destrozando sus mitos, dejándolo desnudo, sin farsas ni egoísmos!…– La noche para siempre, la noche con su esquivo y vacilante rumbo. Nada puede ya el lino de mis manos abiertas ni su apoyo tendido en el rastro borroso de tu andar indeciso. Nada puede mi voz contra el áspero frío que inundando tus ojos te aísla de lo vivo y te roba la gracia del paisaje encendido del horizonte en fiesta donde todo es camino. ¡No te queda más ruta que la que va a ti mismo!”.

Todo cuanto hice

 

nina peña - mujer - triste - espalda

Crecí hacia adentro
rebosando de aguas no potables
que empozoñan el alma de quien intenta beberlo.
Me enredé en los caminos polvorientos del estío,
que rompiendo y serpenteando
llevan de ninguna parte a ningún sitio.
Me inflé de velas llevadas por los vientos
arrastrando la humilde barcaza de mi cuerpo
por los mares truculentos y profundos de mi cerebro.
Crucé los caminos de pinos que tienen los cementerios
para enterrar allí los restos de cuanto me despojé en silencio.
Para dejarlos allí y que descansen
o que tal vez jamás descansen, pero dejarlos allí, como muertos.
Anduve por mis adentros sepultando cuanto creí bueno,
dejando salir de mi vida todo cuanto luego no pudiera echar de menos.
Crecí para adentro, porque afuera la oscuridad reinaba
y gritaba el silencio,
dolía con dolores propios y ajenos la luz de tantos tormentos que
maté y sepulté entre lágrimas,
mientras la vida mecía mis cabellos.

Alejandra Pizarnik. Acercamiento a su poesía.

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Alejandra Pizarnik fue una poetisa argentina con ascendencia rusa nacida en Buenos Aires el 29 de abril de 1936. Los orígenes de sus padres marcaron su vida desde el principio; su apellido original, Pizharnik, se perdió como tantos otros al entrar en su nuevo país, al cual llegaron sin hablar una palabra de castellano. Desde pequeña, la muerte la tocó de cerca y más tarde sería protagonista de sus obras, junto con el inconsciente; casi todos los familiares que permanecieron en su tierra natal fallecieron en manos del fascismo y el estalinismo. Como si el exilio de sus padres y la tragedia que la rodeaba no hubieran sido suficientes cargas para su tierna edad, su autoestima se vio minada por su fuerte acento al hablar, tartamudez y problemas de peso, entre otras cuestiones que probablemente ella sola conocía.
En su juventud cursó algunas materias de la carrera de Letras y también estudió pintura. Dados sus reincidentes cuadros de depresión, comenzó a hacer terapia, donde descubrió que padecía de Trastorno Límite de la Personalidad, lo cual vuelve más admirable su dedicación a la escritura y puede apreciarse en obras como “La jaula”.
Su primer libro, “La Tierra Más Ajena”, fue publicado en 1955 con el apoyo económico de su padre. Antes de quitarse la vida el 25 de septiembre de 1972, escribió cerca de 10 poemarios y comenzó a abordar la prosa.

Poemas del alma- https://www.poemas-del-alma.com/alejandra-pizarnik.htm

 

alejandra pizarnik - nina peña - poemas - poetas

UN BOLETO OBJETIVO

1
entre los soplos de tantas arterias

hurgo agazapada en los bolsillos de mi

campera

tratando de hallar algo que haga flotar mi destripada

aurora

2

miro rostros busco rostros

hallo rostros

la imagen de su igualdad enfría la estética

desde la ventanilla

tranviaria

mi asiento es la cima del mundo

3

vuelan uñas brazos anillos peces

vienen sonidos azules rojos verdes

desfile que hierve en tremendos

borbotones

mas nada altera insinuante la seguridad

en mi asiento

 

YO SOY…

mis alas? dos pétalos podridos

mi razón? copitas de vino agrio

mi vida? vacío bien pensado

mi cuerpo? un tajo en la silla mi vaivén?

un gong infantil mi rostro?

un cero disimulado mis ojos?

ah! trozos de infinito.

 

 

ARTES INVISIBLES

Tú que cantas todas mis muertes. Tú que cantas lo que no confías al sueño del tiempo, descríbeme la casa del vacío háblame de esas palabras vestidas de féretros que habitan mi inocencia.

Con todas mis muertes yo me entrego a mi muerte, con puñados de infancia, con deseos ebrios que no anduvieron bajo el sol, y no hay una palabra madrugadora que le dé la razón a la muerte, y no hay un dios donde morir sin muecas.

 

LA CARENCIA

Yo no sé de pájaros, no conozco la historia del fuego.

Pero creo que mi soledad debería tener alas.

 

EL DESPERTAR

A León Ostrov

Señor La jaula se ha vuelto pájaro y se ha volado y mi corazón está loco porque aúlla a la muerte y sonríe detrás del viento a mis delirios

Que haré con el miedo. Que haré con el miedo

Ya no baila la luz en mi sonrisa ni las estaciones quemasen palomas en mis ideas Mis manos se han desnudado y se han ido donde la muerte enseña a vivir a los muertos

Señor El aire me castiga el ser Detrás del aire hay monstruos que beben de mi sangre

Es el desastre Es la hora del vacío no vacío Es el instante de poner cerrojo a los labios oír a los condenados gritar contemplar a cada uno de mis nombres ahorcados en la nada

Señor tengo veinte años

También mis ojos tienen veinte años y sin embargo no dicen nada

Señor He consumado mi vida en un instante La última inocencia estalló Ahora es nunca o jamás o simplemente fue

¿Cómo no me suicido frente a un espejo y desaparezco para reaparecer en el mar donde un gran barco esperaría con las luces encendidas?

¿Cómo no me extraigo las venas y hago con ellas una escala para huir al otro lado de la noche?

El principio ha dado a luz el final Todo continuará igual Las sonrisas gastadas El interés interesado Las preguntas de piedra en piedra Las gesticulaciones que remedan amor Todo continuará igual

Pero mis brazos insisten en abrazar al mundo porque aún no les enseñaron que ya es demasiado tarde

Señor Arroja los féretros de mi sangre

Recuerdo mi niñez cuando yo era una anciana Las flores morían en mis manos

porque la danza salvaje de la alegría les destruía el corazón

Recuerdo las negras mañanas de sol cuando era niña es decir ayer es decir hace siglos

Señor

La jaula se ha vuelto pájaro Qué haré con el miedo

No fue el mar

 

nina peña - mujer - mar

No fue el mar
con su monotonía y sus lamentos
ni con sus espumas doradas
ni con su salitre de cemento.
No fue el mar
con sus largos días parados,
ni con sus ausencias nocturnas
ni con su caminar eterno.
No fue el mar
con su estela de espuma blanca
ni con su canto de sirenas al viento,
ni con la bravura de sus aguas
ni con su, a veces, eterno silencio.
No fue el mar
con ese azul infinito
rompiendo en verde marino,
ni con su aroma a pez, brea o estío.
No fue el mar
con su lento caminar tardío,
ni el crepúsculo sobre sus aguas
ni el amanecer en su ombligo.
No fue el mar, créeme,
quien me trajo tu olvido,
quien me susurró palabras nuevas
y con acento dulce en mí oído.
No fue el mar
quien dio a mi vida este giro
ni quien me convenció para hacer
lo que siempre soñé y he querido.
No fue el mar
quien me lanzó a la playa del hastío,
quien me tomó en sus brazos
quien durmió conmigo.
No fue este mar
quien meció los sueños
ni quien provocó este cataclismo,
quien rompió en pedazos las verdades en que creímos.
No fue el mar,
aunque lleve su fuerza en la sangre
y su aliento cálido tenga su aroma
y en su piel se reflejen los mares.
No es este mar
el que lo vio nacer, crecer, formarse,
pero tiene algo de él, es cierto,
algo de su mar, el que lo posee,
y que ya corre por mi sangre.

No todo es poesía

nina peña - poesía - poemas - amor

 

De verdad que no puedo con ello. Es algo que me vence. Por más que se diga que ahora hay más cultura, más librepensamiento y más medios para llegar a la literatura, hay cosas, escritas, que por más que se empeñen no son poesía. Los poemas tienen la virtud de chirriar enseguida, de producir dentera. Y además por muy diversos motivos.

Uno de ellos es el exceso de azúcar, esa dulzura empalagosa e increíble que acaba produciéndote arcadas y subiéndote la glucosa en sangre. Esos textos almibarados, pegajosos, tan dulces que te producen caries mental a poco que leas unos cuantos.

Otro podría ser el trasfondo anticuado, los conceptos trasnochados, las ideas precarias y mal entendidas de conceptos que ya deberían estar más que superados. El ejemplo, para una feminista es claro; esos textos en que somos ángeles, en que somos puras, en que somos todas amor, seres delicados, volubles, etéreos… y sus metáforas, por dios, esa metáforas de flores que se abren, de pétalos que rezuman humedad, de terciopelos rosas, cimas de montañas a escalar y cuevas cálidas en las que adentrarse. De verdad, ya está bien, ¿no?

Otra sería la forma, esa rima fácil, esa rimita asonante en endecasílabos ¡por dios! esas rimas estilo Bécquer pero sin arte y sin que sea su coetáneo, porque lo que estaba muy bien en la época del romanticismo, y que sigue gustando leer de vez en cuando, ahora como que no…no, simplemente no.

A ver que no, que no todo es poesía por más que escribas y claves en mi pupila tu pupila azul. Cuando veo a esos aprendices de poetas, que te piden amistad en las redes sociales colgándote fotos de rosas brillantes, corazones rosas, ángeles con alas, y rimas fáciles de temas arcaicos y anticuados, no puedo evitar mirar el perfil y decir casi en voz alta “Poesía eres tú”.

 

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