Estrategias SEO en la búsqueda por voz

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Los que trabajamos día a día con SEO tenemos meridianamente claro lo importante que es el posicionamiento web y que los algoritmos de los motores de búsqueda nos consideren relevantes y nos aúpen a las primeras posiciones. Creo que es algo que, a estas alturas, todo el mundo conoce e intenta, aunque sea por su cuenta y riesgo.

El SEO y el posicionamiento SEO se ha hecho vital en páginas web, blogs corporativos, e commerce y en todo aquel sitio que implique cualquier tipo de ventas online, sin embargo, el SEO está en evolución constante y todos, sobre todo quienes trabajamos con él, debemos reciclarnos constantemente.

Hace unos años se revolucionó todo este mundo con un cambio de paradigma en Google. En el año 2020 Google realizó una nueva actualización de sus ya famosos algoritmos con el fin de dar un mejor servicio al usuario en sus búsquedas por Internet. De hecho, en un mundo tan dinámico como el que nos movemos, este tipo de operaciones son continuas y en muchas ocasiones sin ni siquiera un aviso previo.

Estos cambios son una nueva forma de filtrar resultados y su evolución es constante. Puede que Google realice entre 200 a 600 cambios en un año y eso afecta. Afecta a las webs, obviamente, pero también afecta a quienes estamos en el otro lado, tratando de posicionar de forma orgánica un sitio web con las palabras: la redacción SEO.

Otro cambio de paradigma

Por si además de estos cambios internos en el núcleo de sus algoritmos no fueran suficiente, desde hace unos años hay una tendencia que se va imponiendo y que cada vez es más utilizada: las búsquedas por voz desde dispositivos móviles.

En la actualidad existen más de 6mil millones de dispositivos móviles en el mundo, es decir, que hay casi tantos móviles como personas.

Al mismo tiempo, en el ámbito doméstico, hay buscadores que cada vez se están imponiendo más: Google Home, Amazon Echo, Alexa, Siri, Cortana… es decir, se imponen las búsquedas por voz.

Sí. Es magnífico. Aquello que veíamos en las películas de ciencia ficción ya está aquí y ha venido para quedarse.

Estos dispositivos móviles y estos Voice Search permiten al usuario usar tan solo su voz para buscar en Internet. Si vas por una ciudad desconocida ya no necesitas bajar la ventanilla del coche y preguntarle el nombre de una calle a un transeúnte. Bastará con que se lo preguntes a tu móvil. Ni siquiera has de configurar tu GPS. Solo pide y te será dado.

Los hábitos de búsqueda han cambiado y se están asentando. Esta tecnología es capaz de dar respuesta a casi todas las preguntas, sin embargo, hay claves que debemos tener en cuenta.

Búsquedas más complejas

Las búsquedas por voz son un pelín más complejas. Si antes, desde nuestro teclado buscábamos “hoteles baratos Madrid”, ahora decimos: “Siri, búscame hoteles baratos en el centro de Madrid”.

El sistema de búsqueda debe entender perfectamente lo que se le está preguntando y Google ha entendido perfectamente este nuevo método de pregunta, con lo cual…

Ofrece una única respuesta

Y es ahí donde los SEO nos volvemos locos, `porque ya no se trata de posicionar en los primeros resultados de búsqueda sino en el primer resultado que coincida con esos criterios que, además, será el único que Siri nos dé.

Si antes Google realizaba una búsqueda de Keywords, sinónimos y palabras semánticas, ahora sabe exactamente qué buscas y donde estás, te ha geolocalizado y añade esa variante como filtro.

Esto es vital para el e commerce, las tiendas físicas que también tienen presencia en Internet y para cualquier servicio que queramos ofrecer por medio de nuestra web.

Cómo utilizar la intención de búsqueda por voz para posicionar nuestra web

En primer lugar hay que cambiar nuestra forma de redactar textos SEO. Las búsquedas por voz son frases mucho más coloquiales, le hablamos a nuestro asistente virtual como si fuera una persona y por tanto la clave cambia. Ya no son solo keywords. Nadie le pregunta a Alexa, “restaurante chino Madrid” sino que le preguntan, “¿donde puedo cenar comida china cerca?”.

La mayoría de estas preguntas comienzan por adverbios o artículos indefinidos; qué, cómo, cuándo, dónde, quién… puede que alguien e pregunte a Siri “¿cuántas calorías tiene un pastel de crema?” o “¿qué ingredientes tiene una buena receta de lasagna?”.

Dominar las long tails y convertirlas en titles H e incluirlos e como parte de la redacción de forma natural hará que Google nos lea mucho mejor.

Otro dato importantísimo va a ser, y está siendo ya, el SEO local, sobre todo para los pequeños negocios. Crear nuestro sitio en Google Business para poder facilitar las búsquedas y unificarlo con Google Maps nos permitirá tener la información sobre nuestro negocio bien al alcance de su mano. Pero, además, la utilización de Keywords con referencias locales o la utilización de nuestra localización en las meta-etiquetas y descripciones hará que nos geolocalicemos casi inmediatamente. Casi.

Si se planea una estrategia inteligente teniendo en cuenta estas dos formas de redactar, con SEO local y long tails, puede ser una inmejorable forma de aprovecha las posibilidades de una búsqueda con voz.

Adaptar nuestra estrategia SEO en todo aquello que realizamos, newsletters, e commerce, ventas online, nos permitirá oír el nombre de nuestra empresa en la siempre dulce y melodiosa voz de Siri y Alexa.

¿Qué es el Inbound Marketing?

El inbound marketing es una técnica aplicada al mundo del marketing digital y las ventas, que consiste en la captación de usuarios en el primer estadio de compra, para acompañarlos y guiarlos en todo ese proceso, es decir, hasta la compra final.

Para realizar correctamente una campaña de inbound marketing hay que tener en cuenta las partes, bien diferenciadas, de todo el proceso de compra por el que pasa el consumidor.

Atracción

Es la primera etapa, el primer paso de inbound marketing, donde se debe atraer la atención de un usuario hacia la web o blog de la empresa o producto. El objetivo principal es esa primera toma de contacto por medio de distintos canales, como pueden ser campañas en Redes Sociales o el posicionamiento SEO de nuestra web en los motores de búsqueda.

Conversión

En esta segunda fase del inbound marketing, una vez atraído a nuestra web, el usuario debe crear un contacto, un canal de comunicación, como puede ser la suscripción a l sitio o dejar su dirección de Email.

De esta forma podemos seguir manteniendo una comunicación fluida y periódica en la que le ofreceremos contenido de calidad relacionado con sus intereses, como pueden ser webinars

, videos, ebooks…

Cierre

Con el usuario ya registrado en nuestra base de datos, comenzamos a trabajar las campañas de marketing necesarias, enviando contenido de calidad y personalizado a la distinta fase de compra en la que se encuentra cada usuario.

Diferenciar estas etapas o fases se logra a través del conocimiento exhaustivo de nuestros clientes y de las acciones que cada uno de ellos ha realizado en nuestra web. Obviamente no están en la misma etapa de compra un usuario que solo ha leído dos artículos que otro que ha abandonado la cesta de la compra con artículos ya seleccionados. Sabes el porqué de esto último también mejorará esta conversión (pasarela de pagos, gastos de envío…)

Fidelización

La Fidelización de cada cliente es el último paso de una buena campaña de inbound marketing y consiste en lograr que esos usuarios ya convertidos en clientes, queden fidelizados a nuestra marca o producto y, de esa forma, vuelvan a comprar, convirtiéndose en compradores asiduos.

Este paso se puede apoyar con acciones de marketing tales como descuentos personalizados, cupones, tarjetas… lo importante es que el cliente se sienta reconocido y valorado. Único. Privilegiado.

Para realizar este tipo de acción, lo absolutamente imprescindible es poseer una página web y, mejor todavía, que esta incluya un blog corporativo.

El blog ayuda a aportar y publicar contenidos de calidad que atrae a nuevos usuarios al mismo tiempo que crea tráfico y posiciona nuestra web mediante el uso de herramientas SEO.

Otro punto a tener en cuenta es el diseño de dicha web. Además de resultar atractivo, ser funcional y de uso intuitivo, debe tener un diseño web responsive, es decir, que se vea y se navegue por ella de forma óptima desde cualquier dispositivo, ya sea tablet o móvil.

Por todo esto, se impone que acudas a un especialista en Inbound Marketing, que sepa aplicar cada uno de los aspectos necesarios y optimizar tu web en esta disciplina.

Pídeme presupuesto sin compromiso y hablemos de como implementar Inbound Marketing en tu modelo de negocio.

Qué es la escritura creativa y la redacción web

La redacción creativa se puede definir como la forma de escribir y redactar un contenido de modo que sea interesante para el lector, convirtiendo así un texto en determinante y coherente que informa y, a la vez, genera conversiones tanto en potenciales clientes como en ventas.
Una buena redacción de contenidos debe dejar una impresión indeleble en el lector. Debe resultar una experiencia positiva y poner en valor todo o que la empresa quiere comunicar así como la propia imagen corporativa.
Antes de comenzar a redactar tenemos que tener meridianamente claro a quién va dirigido y qué es lo que pretendemos lograr. Obviamente no es igual lanzar un producto nuevo que ofrecer las bondades de algo que ya tiene un largo recorrido comercial, por tanto, nuestro primer enfoque siempre ha de ser ese.
Lo mejor es dirigirse a la audiencia de forma clara, con un lenguaje convencional y neutro, que convierta la lectura del artículo en una pequeña y anticipada conversación personal con la empresa.
Uno de los mayores retos a los que nos enfrentamos los redactores de contenidos es la originalidad. En ocasiones tenemos que escribir referente temas o productos sobre los que ya hay gran número de literatura, y pese a ello, tratar de ser innovador, sin caer en clichés, informando de manera natural, es complicado. La experiencia y el conocimiento de la empresa o del producto, así como el nicho de mercado y una segmentación correcta de la población, nos va a resultar vital para aportar esa chispa de originalidad.
Tenemos que tratar a la empresa como un valor único, que trabaja de forma diferente. Saber sus valores, conocer sus puntos fuertes y sus objetivos empresariales nos va a ayudar a despejar cualquier duda en el texto y a mejorar nuestra voz narrativa.
Expresar en unas líneas el pensamiento, el valor o la idea de una compañía a través de un producto o servicio no es fácil, pero con un articulo bien organizado, coherente y, por supuesto, bien argumentado con la información necesaria, conseguiremos un doble objetivo, el de comunicar y acercar clientes que, junto al resto de herramientas, puedan convertirse en ventas.
SEO
El SEO es una de las partes primordiales de cualquier redacción de contenidos. Hay que tener en cuenta en qué medio va a ir insertado nuestro artículo: no es igual redactar para un blog, para un e-commerce o para un anuncio en Facebook. La adaptabilidad de nuestra redacción de textos debe permitirnos ser flexibles en todos y cada uno de los medios y debe ir siempre acorde con la política de marketing de la empresa y sus acciones publicitarias tanto en medios de internet como Offline
Si el texto es para una web o un blog corporativo realizar un análisis SEO antes de comenzar a redactar y buscar las keywords apropiadas es u proceso vital si queremos situar el texto y la web en los principales motores de búsqueda.
Yo, particularmente, lo hago siempre aunque cuando ya he trabajado un tema durante muchos artículos, las keywords suelen repetirse y me permite trabajar con más soltura. Las Long Tail, sin embargo, suelo buscarlas mucho más a menudo y le doy mucha, muchísima importancia a las preposiciones que pueden llevar estas claves, el simple cambio de dos palabras (de- para) nos puede producir el error de perder miles de visitas y también un mejor posicionamiento en las búsquedas.

Aplicar el SEO apropiado, hacer un análisis previo y una búsqueda pormenorizada en cada redacción de contenido, nos va a permitir optimizar aquella web en la que estemos trabajando y lograr muchas más visitas.
Y la regla de oro: amar la escritura. Eso sí que de verdad es uno de los grandes puntos que puede poseer una persona que quiera comenzar con la redacción de textos y contenidos web. Con ello, la búsqueda, la originalidad, el vocabulario y la creatividad están aseguradas. La técnica, el SEO, las pautas comerciales… todo eso se puede aprender, pero el talento para escribir y comunicar es algo innato.

Ámbar Past

ambar past - mujer - poeta

DEDICATORIAS
Dedico este poema a los hombres que nunca 
se acostaron conmigo
a los hijos que no tuve
a los poemas que nadie escribió…

Dedico este poema a las madres
que no amaron a sus hijos
A las que murieron en hoteles
sin que nadie las acompañara 
Lo dedico al autor 
de las pintas en los muros
Al hombre y a la mujer
Al torturado anónimo
Al que nunca dijo ni su nombre
Dedico este poema a los que gritan de dolor
y también a las parturientas
A los que gritan en la terminal de autobuses
en los portales del mercado
Lo dedico a los suicidas
A los poetas
que viven olvidados en alguna antología
Al que lava cadáveres
A las mujeres que se acuestan con todos
A los que siempre duermen solos
Dedico este poema a las 
comadres y a los compadres
que hacen el amor y se convierten en piedra
A los que se bañan con jícara
en Viernes Santo y se vuelven peces
Al hombre que quiso ser zopilote
y a los que sueñan que pueden volar

Dedico este poema 
al Señor de la Noche Estrellada
A la Guacamaya de Fuego
Al Llanto de las Moscas
A la Lluvia Verde
Al que Guarda la Miel
A la Hermandad de los 
Hermanos Menores
Al de la Máscara que Llora
Al Rugoso Caracol de Tierra
Al Vertedor de los Cuatro Rincones
A los Juntadores de Corteza para 
Preparar el Vino Ceremonial.

Lo dedico al que toca la flauta y el tambor 
cuando van a lavar
[los paños en el ojo de agua
A la que chapotea en las cascadas 
y se moja el pelo con agua de lirios
A la que da el pecho a su hijo en el cañaveral
A los que buscan el arco iris 
en el aceite de los charcos
A los remeros que inventan 
el canto con sus brazos
A los que lavan el nixtamal bajo la lluvia
A las que acarrean el agua en cántaros
y caminan por la carretera

A la niña viendo luciérnagas
A la niña con el candil en la mano
A los chamacos que saltan 
con el rastrojo en llamas
A los que corren sobre el fuego
entierran a sus muertos en la cocina
y cantan entre los escombros
Al que engaña a su muerte 
en las camas de los moribundos
Al que baja de los cerros 
para no quemarse con las estrellas
Al que agarra la mano de la muerte 
y baila con ella

A las que tienen muchas nueras 
y cargan iguanas en sus cabezas
A los colochos que venden nieve 
en tierra caliente
A los camaroneros divisando 
el cometa de madrugada
Al que arremanga su camisa 
y pide un hacha
A la que vende tamal de bola, 
de mumu y chipilln
A los que cortan elote tierno 
para comerlo crudo
y amarran la pata del perro que roba pollo
A los que hacen las maracas
y matan por amor
A los que se avientan al hoyo 
en el entierro de un amigo
Al poeta que no puede bajar 
del techo por estar tan enamorado
Al que hace lo que puede
Dedico este poema a los que no frecuentan cafés
ni piscinas ni saben hablar por teléfono
A los que no entran en los bancos
ni salen en la tele
A las de la primaria vespertina
que reciben declaraciones de amor 
con faltas de ortografía
A los poetas que nunca empiezan a escribir
A los meseros que tragan su dignidad
A las viejas que lavan ajeno
A las que no se atreven a opinar
ni a levantar la voz
A las que no pueden estar felices 
sin el consentimiento del macho
A los que se tiran al suelo y tragan 
su lengua entre la multitud
A las que duermen con sus delantales puestos
y piensan en el quehacer mientras 
sus maridos eyaculan prematuramente
A las que se levantan a oscuras 
en galeras de palma
A las que tortean en jacales
A la que se quemó su pelo
y manchó  de tizne su falda
A los que asolean chilacayotes en su tejado
y no tienen sillones
A los que arrullan a sus hijos en tzotzil
y traen mugre bajo las uñas
A los pepenadores
A los que chaporrean
A los que siembran nopales 
y comen tortilla con sal
Al sereno que también trabaja de día
A la de la chancla rota que tiende 
cien camas cada mañana
Al viejo sin dientes que merca chicle en la playa
A los que viajan parados a la tierra del cacao
A las que traen las caras negras
y la cicatriz del llanto en su sordera
 Dedico este poema al hombre encadenado
A los niños golpeados
A los hijos de alcohólicos
A las que cuidan a las criaturas de otros 
y ven a las suyas cada quincena
A la que trapea en el colegio 
y no sabe firmar su nombre
A las que comen en la mesa del hospicio
A los tullidos que se acurrucan 
junto al horno en alguna panadería
A los que atienden los baños públicos
y barren las calles al amanecer
A las que bailan en cabaretes
y están hartas

Dedico este poema al amasador 
de adobes que muere en la casa
que construyé  para otro
Al poeta en su velorio con la boca 
cerrada para siempre
A los que se escaparon de noche cuando el
volcán sepultó  su iglesia
A los vecinos que ya enterraron a sus hijos
uno tras otro como los años que pasan
A los que han tenido que vender a sus hijos
su sangre y su sexo
A los que nada tienen que perder
 Dedico este poema a los peones acasillados que
invaden las tierras del patrón
A los que cavan túneles debajo del dinero
A los que prenden lumbre al ingenio
A los que no echan sombra y sin luna
contemplan los puentes
A los niños de trece años que se alzan a
la guerrilla
y conocen mujer por primera vez en la
montaña
Para los dos heridos
Para Las Pelonas
Al tacuazín de Olga
A los chuchos apaleados
A niños que nacen en países donde la
verdad está  prohibida por ley
A los que han adoptado otro nombre
y llevan años sin saludar a la familia
A los que nunca durmieron en la misma cama
y comparten la fosa común

Dedico este poema a la madre que busca a
su hijo en el anfiteatro
entre otros poemas decapitados
A la que no puede decir cuál cadáver es el suyo
y se despide de cada uno con un abrazo.

NOCTURNO PARA LEÑATEROS

I
Como no encuentra mujer,
el hombre sale a cortar leña;
así ya no siente frío
y la lumbre no le hace falta.

*
Había un hombre que se enamoró de una mujer en el bosque
Él tenía que irse y decidió dejarla embarazada,
para acordarse de que la quería.
Cuando regresó, había muchas mujeres y todas estaban
[embarazadas.
Ya no supo cuál era la suya.

*
Un hombre y una mujer hacían el amor en el bosque.
La mujer tenía frío; no había leña y el hombre fue a traer su
[machete.
Cuando regresó, todas las mujeres estaban en el bosque,
todas desnudas, todas embarazadas.
El hombre empezó a echar filo a su machete.

*
Un leñatero hace el amor con su mujer en el monte.
La mujer quiere prender una fogata pero no trae con qué
[cortar leña.
Él va a conseguir hacha y se olvida de su mujer.
Cuando la encuentra por casualidad ya no la reconoce
y se enamora de ella.

*
Un hombre fue a casa con su carga de leña.
No estaba la mujer, entonces no estuvo seguro de si era su
[casa o no.
Y salió a cortar más leña.

*
Un hombre va a casa de noche y decide cortar camino por
[el monte.
Una mujer lo espera bajo un árbol.
Él la abraza, la besa, engendra hijos con ella y luego se da
[cuenta
de que es un tronco podrido lo que tiene entre sus brazos.

*
El hombre vio una mujer en el bosque y quiso tenerla.
La mujer corrió y él corrió tras ella.

*
Ya no la alcanzó
y se dio cuenta de que estaba perdido.
Empezó a cortar árboles para salir de ahí.

*
Una mujer se escondió dentro de un árbol
y el hombre tuvo que cortar
todo el bosque para hallarla.
La encontró preñada.

*
La mujer fue con otro.
Así la leña nunca le faltaba
y jamás se apagó su fogón.

*
El hombre pegó a la mujer y ella regresó a su casa.
Los hijos se convirtieron en tuzas
y empezaron a roer las raíces de los árboles.
*
Ella era ciega y él sordo.
Ninguno de los dos se dio cuenta cuando el otro se fue.

*
Un hombre vive en el bosque perseguido por soldados.
Tiene un solo brazo y visita a su prometida
sólo cuando el camino está libre
de la nieve que muestra sus pasos.

*
El hombre no quería acostarse con todas las mujeres.
Pero no dejó en pie ni un solo pino
y ya no tiene dónde esconder su sombra.

*
Amarró un tercio de mujeres a su mecapal,
y apenas si llegó a casa.

*
Las mujeres prenden lumbre con el mango de su hacha.
–Aquí no hay árboles –dicen–,
ya no hace falta cortarlos.

*
La mujer no tiene hijos.
Siembra pinos y espera
la llegada de los leñateros.

*
Las mujeres vivían en el bosque.
Los leñateros iban allá y hacían el amor con ellas sobre la
[juncia.
Cuando acabaron con todos los árboles, las mujeres no
[tuvieron
ni en dónde hacer el amor ni leña para echar tortilla.
Los leñateros partieron hacia otros bosques.

*
Era de noche y la mujer fue a orinar al bosque.
Se asustó mucho cuando se asomó un hombre cargando
[machete.
El hombre se asustó más todavía que ella.
Cuando se dio cuenta de que el hombre estaba temblando,
[mirándola
bajo la luna con el pelo suelto, ella le dijo que se fuera.
Y el hombre huyó de ahí para contar que se le había
[aparecido una virgen.

*
El hombre iba de noche a solas.
Encontró una casa y una mujer que le reclamaba por haber
[llegado tan tarde.
Él no sabía de quién era la casa.
La mujer tampoco sabía.

*
Todavía era de noche
y encontró a su mujer en el camino.
–Vente –le decía ella,
y él la siguió hasta cansarse.
Cuando abrió los ojos,
ya era de día y estaba en su cama
con una mujer que jamás había visto antes.

*
Cuando despertó, había caído la noche
y estaba todavía en el bosque.
Lo llamaba una mujer y él la siguió por el monte.
Hasta que amaneció pudo ver bien su cara y era su mujer.
Ella también había pensado que él era otro.

*
Para ella, él era uno de los que cortaba su bosque.
Uno que dejaba hijos en todas las tierras.
Las hijas van a dar a luz.
Bajo las ceibas siembran sus placentas.

*
La mujer tejía al pie de una ceiba.
El leñatero estaba ciego y no sabía cuál árbol cortar.
—Déjame siquiera la ceiba –le pidió la mujer–,
porque a ella ato mi telar.
Le quitó el machete y se fue a parir.

*
Con machete partió el cordón.
Y con lana de ceiba vistió a sus hijas.

*
Arrullan al niño en su canoa
Lo entierran en el río
cuando deja de llorar
El niño ya no vuelve
porque jamás pisó la tierra
y no podemos volver
a donde nunca hemos caminado.

*
Las mujeres vivían en el bosque a solas,
porque no tenían hijos
ni hombres para engendrarlos.
Con el tiempo se acabó toda su ropa
y así estaban desnudas.
Prendieron lumbre al bosque para calentarse.

*
Se embarraron de hollín y bailaron sobre las brasas.

*
Sólo el humo quedó. No había leña,
ni siquiera una astilla de roble
para la cuña del hacha.

*
Las mujeres llenaron sus ollas de ceniza.
Se acostaban con hambre
entre las piedras del arroyo seco.
Dejaron de soñar.

*
Había un leñatero
que se enamoró de todas las mujeres del bosque.
Debajo de cualquier palo
abrazaba a la que se le ponía enfrente.
Ni un ratito le quedaba para hacer leña.

*
Un hombre se perdió en una arboleda de floripondios.
Había muchas mujeres y él se enamoró de todas.
Tumbaba las matas hasta que quedó sin filo su hacha.

*
Entonces las mujeres le hicieron leña
y prendieron fuego a él y a todos los árboles.
¿Tiendo esta noche nuestra cama?,
pregunta ella después de morir.
Él dice que quiere tener una culebra
con piernas de mujer.

*
El amatero se prendó de la piel de un árbol.
Se la llevó a casa.
Se tendió sobre ella para soñar.
La culebra del cuento se estiró,
tan lejos como la memoria,
tan largo como la espera.
Con gises del río trazó para sus dioses:
encantamientos,
plegarias.

*
Escribió en la corteza los nombres de su amada:
canoa de sabino que sigue el curso del agua.
Batea de ceiba donde se enjuaga los hilos.
Palo de los caminos.
Palo dulce del olvido.
Tan cerca como la muerte.
Tan corto como el último día.

*
El leñatero tardó en regresar.
Mientras le esperaba,
la mujer tejió canastas de juncia
y las llenaba con hojas que soltaba el madrón.
Cayeron todas las hojas antes de que llegara el hombre.

*
Cuando regresó el bienamado, ya era otoño.
Les traía paja y liquen a sus hijos
y canciones de la pradera.

*
A la mujer ya no la reconoció.
La confundía con todas sus hijas
y ninguna estaba embarazada.

*
No había espinas.
No nos preocupábamos del final
ni por los nombres de las cosas / la alegría,
el olor de quienes nos acarician.
No nos acordábamos de nada.

Olga Novo. Premio nacional de poesía 2020

Olga Novo - mujer - poeta - premio de poesía

Leer en gallego no debería ser un obstáculo insalvable para ningún lector culto, sino más bien un gusto para la curiosidad el oído, y la oportunidad de descubrir una poesía que, teniendo, desde luego, algunos vasos comunicantes con la de las otras lenguas de la península (sin olvidar el muy cercano portugués) está llena de nombres que aportan un acento propio, una visión del mundo única y reveladora: la mirada es única, pero la vida que descubren es la de todos nosotros.

(El cultural, https://elcultural.com/olga-novo-escucha-las-voces-de-la-diosa-campesina)

SALVAXE MENTE

Será que naceu para que a devore o ar
e entre en transo
cando se che acerca
abaneando o seu ciclón de arterias
e é toda ela a filosofía espasmódica da dozura
rendida/ salvaxe mente.
Será que xa morreron dez homes en Borneo
e un tigre en Sumatra expira
e o espazo absorbe a asma da alma que te mira Será
que as súas terminacións nerviosas
son furias con lazos de cobre
que a atan á total entrega
e vai a cegas ao abismo por ver
quizais se talvez hai unha rosa no fondo
e a pode cortar
e darcha.
E despois marcha en carne viva por carreiros
que xa cerraron as silvas hai séculos
que pouco lle importa
que as espiñas a piquen coma unha saeta a gorxa
que se derrete e se desangra sen se dar conta sequera
enriba dun altar de Pérgamo
coma unha taquicardia indefensa ante o seu propio ritmo.
Será que busca o mimo da luz que nunca tivo
e as placas tectónicas das palmas das túas mans
se se lle aproximan fana tremer e caer desde o subsolo ao ar
Será que naceu para que a devore
e non quede nada dela
agás o pico da bubela que come o corazón do figo
e digo
que existiu con tal tenrura que quedou durmida entre os calcetíns
da cesta da túa roupa e tres pinzas e a curva do universo
e digo
tamén
que pode respirar co osíxeno que a ti che sobra
que vai ao alén bicar as mans da túa mai morta
e que che fabrica os suspiros cunha flor de fariña infinita
que quedou o seu riso coma un fume flotando entre chemineas modernistas
que todo aquel que o ve ascende de si mesmo
ao nó da combustión eterna.
Será que ela é ella
entre brasas e neve con furacáns formigas e o sexo sinfónico
dos eixos da terra
Será
que ela é ela.

Vesubio

Na memória das trabalhadoras dos lupanares de Pompeia

Se entro em erupción

ninguén está a salvo.

Desde neniña sei

que no fondo estou feita

de lava prófuga.

A miña columna de fume

ascende vértebra por vértebra

á estratosfera.

Abrázote.

Abrásote.

Cousas que sei

Estase movendo a industria da miña intuición:

a nena que fun vai feliz tres metros diante de min

tanguendo cunha vara a miña alma.

Estase precipitando a lentitude:

sobrevoo con paciencia

unha ave rapaz

ata que descendo e

estáseme acabando de fabricar

seda artesanal

no ventre.

Están os meus soños organizando o comité da noite

Están as criaturas movendo as poleas do cometa

que pasa por onda nós cada mil anos.

Está a xeometría acomodándose para durmir

no teu último ángulo

todo o mundo sabe xa

que o me u corazón está feito polo patrón da maquinaria agrícola.

E podo

arrancarme de min

tan suavemente

que apenas oirías que me marcho.

As miñas cicatrices falan

coma un furacán mudo.

Saio ó perigo como á chuvia

escoltada polos meus órganos.

Todo isto sei

e sen embargo…

MEDITH MARÁ


Amanecer hasta por los muslos
mostrarte la sangre a pulso a borbotones
que no me llegará al río porque desemboco en el mar.
ancestral por las areneras
caliente
niño como si comieras astros
como si hablaras de música de birimbau a medida que naces
vuelve a rogarle a un dios para que venga aroma torrencial
al descubrir la imagen inaugural del día
para que el tiempo sea propicio para hincarme el arado.
prometo material simiente
para conquistar formas de caballos
hasta anegarte los párpados:
revelación de las hierbas
la tensión natural de ir contigo al límite
como un orgasmo a mano entre el centeno.

Tus ojos anuncian la huelga indefinida de los obreros
cuando me dices amor que yo soy exactamente igual a mis poemas.
me sientes como la losa para lavar en el río
rural como las casas de piedra como paredes de molino marina como bateas
las mayores proclamas contienen un rumor de besos más profundos
duro invierno.
la tuya era sin duda la tierra más antigua de la vieja Europa.
popular como un arte tocarte es reventar dulces palabras
como cuerdas de arpa:
y tienes orgasmos que llegan arrastrándose como bestias nocturnas.
con todo soy como contigo
hablo desde dentro de un cuero de ballena
mis labios rompen en los acantilados igual que barcos cargados
de salitre
me abres la carne
como un mar partido por la mitad
para que pases
y sabes
que cuando metes la mano acumulas espuma
y una especie de viento huracanado
por dentro
sabes
toda por dentro estoy como a la intemperie.


Dentro


Dentro del tonel de madera comienza a hervir el bagazo y tengo los pies
allí
las rodillas y los muslos el pubis el vientre las nalgas el ombligo inundados
por la piel de las uvas.
remuevo con los tobillos todos mis argumentos para ser feliz
presiono con el talón el desengaño de los hombre que no me amaron nunca
golpeo con la tibia en los bordes del tonel me hiero siento la conversión
de mi sangre de septiembre
golpeo con la tibia en los clavos de hierro después de atravesar los tres mil quilos
de uva negra aprieto y se abren cada una de ellas en la palma del pie
como un pequeño gemido en el silencio
y agarro entre los dedos las grandes pepitas del mundo
y sudo
mi amor
como nunca
dentro del tonel de madera sumerjo mi inteligencia de la cintura
hacia abajo
y sola hablo sólo desde ah dentro.

Cuatro poemas de Anne Carson

anne carson - mujer - poeta

Ella 

Vive sola en un brezal al norte.
Ella vive sola.
La primavera se abre como una cuchilla allí.

Yo viajo en trenes todo el día y llevo muchos libros –
unos para mi madre, algunos para mí
que incluyen Las obras completas de Emily Brontë.
Es mi autora favorita.

También mi principal temor, al que trato de enfrentarme.
Cada vez que visito a mi madre
siento que me convierto en Emily Brontë,
mi vida solitaria a mi alrededor como un páramo,
mi torpe cuerpo recortándose sobre los barrizales con una apariencia de transformación
que muere cuando atravieso la puerta de la cocina.

¿Qué cuerpo es ese, Emily, que nosotras necesitamos?

Yo 

Oigo pequeños chasquidos dentro de mi sueño.

La noche gotea su taconeo de plata

espalda abajo.

A las cuatro. Me despierto. Pensando

en el hombre que

se marchó en septiembre.

Se llamaba Law.

Mi rostro en el espejo del baño

tiene manchas blancas en la parte baja.

Me enjuago la cara y vuelvo a la cama.

Mañana voy a ver a mi madre.

Tres

Tres mujeres silenciosas en la mesa de la cocina.
La cocina de mi madre es oscura y pequeña pero del otro lado de la ventana
está el páramo, paralizado con hielo.
Se extiende hasta donde alcanza la vista

a lo largo de kilómetros planos hasta un cielo blanco sólido no iluminado.
Mamá y yo estamos masticando lechuga cuidadosamente.
El reloj de la pared de la cocina emite un bajo zumbido irregular que salta

una vez en el minuto justo de las doce.
Tengo a Emily pág. 216 abierta y apoyada sobre la azucarera
pero furtivamente estoy observando a mi madre.

Miles de preguntas chocan contra mis ojos desde adentro.
Mi madre está estudiando su lechuga.
Paso a la pág. 217.

“En mi fuga a través de la cocina tropecé con Hareton
quien ahorcaba una camada de cachorros
desde el respaldo de una silla en la puerta. . .”

Es como si a todas nos hubieran bajado dentro de una atmósfera de vidrio.
De tanto en tanto un comentario atraviesa el vidrio.
Impuestos en el lote de atrás. No es un buen melón,

falta para los melones.
La peluquera del pueblo encontró a Dios, cierra la tienda cada martes.
De nuevo hay ratones en el cajón de los repasadores.
Pequeñas bolitas. Mordieron

los bordes de las servilletas, si supieran
lo que cuestan las servilletas de papel hoy en día.
Esta noche llueve.

Mañana llueve.
Ese volcán en las Filipinas otra vez activo. Esa que no me acuerdo el nombre
Anderson se murió no Shirley no

la cantante de ópera. Negra.
Cáncer.
No estás comiendo tu guarnición, ¿no te gustan los pimientos?

Por la ventana puedo ver hojas muertas que atraviesan las tierras planas
y residuos de nieve herida por la mugre de los pinos.
En el centro del páramo

donde la tierra desciende hacia una depresión,
el hielo ha comenzado a abrirse.
Llegan aguas abiertas y negras

cuajadas como la ira. Mi madre habla repentinamente.
Esa psicoterapia no te está ayudando tanto, me parece.
No lo estás superando.

Mi madre tiene esa manera de resumir las cosas.
A ella nunca le había gustado Law
pero le gustaba la idea de que yo tuviera un hombre y que continuara con mi vida.

Pues él es de los que toman y tú de las que dan espero que funcione,
era todo lo que dijo después de haberlo conocido.
Dar y tomar eran sólo palabras para mí

en ese momento. Nunca antes había estado enamorada.
Era como una rueda que bajaba rodando una colina.
Pero temprano esta mañana mientras mamá dormía

y yo estaba abajo leyendo la parte de Cumbres Borrascosas
donde Heathcliff se aferra a la celosía durante la tormenta sollozando
¡Entra! ¡Entra! al fantasma del tesoro de su corazón,

caí de rodillas sobre la alfombra y también sollocé.
Ella sabe cómo ahorcar cachorros,
esa Emily.

No es como tomarse una aspirina, sabes, le respondo débilmente.
La Dra. Haw dice que el duelo es un proceso prolongado.
Ella frunce el ceño. ¿Y qué se logra

con todo ese remover el pasado?
Oh —extiendo las manos—
¡Yo me impongo! La miro directamente a los ojos.
Ella sonríe. Sí lo haces.

Podrías

Si no eres la persona libre que quieres ser, busca un lugar donde puedas contar la verdad sobre ello. Contar cómo te va con todo. La franqueza es como una madeja que se produce a diario en el vientre, tiene que desenrollarse en algún lado.

Podrías susurrar de cara a un pozo. Podrías escribir una carta y mantenerla guardada en la gaveta. Podrías escribir una maldición en una cinta de plomo y enterrarla para que nadie la lea por mil años. No se trata de encontrar un lector, se trata de contar.

Piensa en una persona de pie, sola en un cuarto. La casa está en silencio. La persona lee un pedazo de papel. No existe nada más. Todas sus venas se pasan al papel. Toma la pluma y escribe en él unos signos que nadie más va a ver, le confiere así como una plusvalía,

y todo lo remata con un gesto
tan privado y preciso como su propio nombre.

Volverán los otoños

otoño - brazo - campo - trigo

Puede que algún día dejen de mecerse en los campos las briznas del trigo que sembramos en primavera. Que la sazón de la mies se quede congelada en un punto perpetuo de la eternidad  donde las manos que ahora la cosechan hayan dejado de existir.

Puede que algún día el viento no meza las espigas ni acune la hojarasca formando remolinos de colores, húmedos de lluvia, ahítos de otoño, despedazándose en el simple roce, volátiles sobre la tierra que nos sostiene.

¿Volverán los otoños? Aquellos otoños crudos que transportan el aroma de la tierra seca entre los dedos de los vientos del norte, cuando la espiga ofrece el grano y  la vida comienza a tornarse sombría sobre las montañas azules y desnudas. Aquellos otoños de sombras y frio, de leña en el hogar, de pucheros en la lumbre y de historias en penumbra. Aquellos otoños de campo y olivo, de braseros perfumados, de fuegos vivos con los que ahuyentar la muerte de los días.

Puede que algún día dejen de mecerse las ramas de aquellos árboles que sembraste con tus manos y que regaste con sudor. Sus troncos secos se retorcerán en figuras casi irreales guardando en su interior los años de su vida. Aquellos árboles que nos dieron comida y sombra, que nos dieron cobijo y sostén, maná de pobres labriegos con manos encallecidas y pieles curtidas por el sol de muchos veranos que nunca fueron holgados.

Puede que la tierra olvide el sacrificio y los dolores, ahí, justo en aquel tocón donde comenzaron los dolores del parto, donde dejaste la jarra de agua y la marmita del almuerzo que llevabas a los hombres en el campo, para subir hasta el lecho de pajas afanándote en dar a luz a aquel que debía heredar la barro y el polvo, el esfuerzo y el afán.

Puede que la tierra bebiera tu sangre y se alimentara de tus fluidos, que renaciera en el siempre movimiento de volverse a crear, pero tú, dejaste los años pendidos de los esfuerzos, bregando en una lucha imposible, sustrayéndote a ti misma el impulso de vivir de otra forma que nunca te mostraron y que nunca creíste probable.

Sucesora de miles de mujeres que arrancaron de la tierra sus frutos para dar de comer a los hijos del mundo. Para alimentar los sueños y esperanzas de quienes no sabían ni que existías. Madre tierra y madre, diosa, en unión perfecta, atando lazos, sosteniendo la humanidad en gestos callados y cotidianos, en miles de gestos heredados como único patrimonio.

Puede que algún día el viento lleve tu nombre. O el de tu madre. O el de la madre de tu madre. Nombres de mujer enterrados entre las piedras y el polvo, entre los juncos y las espigas, anudados a los troncos de los árboles milenarios que el viento azota en las tardes del otoño del mundo, cuando la memoria es tan frágil que parece doblarse sobre sí misma, tal como tú te doblabas sobre tu cuerpo.

Puede que algún día el viento traiga tu memoria y grite todo aquello que callaste, dando palabra a las voces del silencio pérdidas entre los campos, resonando en los muros de piedra milenaria de las montañas.

Entonces, gritarás al mundo algo más que palabras. Gritarás que fuiste la tierra y el sol, que fuiste la lluvia, que fuiste el aire que transportaba el polen de los nuevos amaneceres. Gritarás que fuiste madre y fuiste mujer en medio de un mundo ciego y sordo que no supo que existías.

campo - árboles - mujer

Cinco poemas de Carolina Coronado

mujer - retrato - Carolina Coronado

Carolina Coronado fue, como muchas mujeres, autodidacta. Educada de la forma tradicional en su época, entre costura y labores, Carolina mostró un gran interés por la literatura, comenzando a instruirse por su cuenta y en secreto. Su amor por las letras la llevó a componer sus primeros poemas a la edad de tan solo diez años.

Desarrolló una gran facilidad para redactar versos aunque con errores ortográficos y léxicos, pero superados por su sentimiento y espontaneidad.

Aquejada de una enfermedad como la catalepsia crónica, llegó a “morir” en varias ocasiones y quizás esto, junto con el miedo de ser enterrada viva, forjó parte de su carácter y su poesía, melancólica y romántica.

El amor de mis amores

¿Cómo te llamaré para que entiendas
que me dirijo a ti, ¡dulce amor mío!,
cuando lleguen al mundo las ofrendas
que desde oculta soledad te envío?…

Aquí tu barca está sobre la arena;
desierta miro la extensión marina;
te llamo sin cesar con tu bocina,
y no pareces a calmar mi pena.

Aquí estoy en la barca triste y sola,
aguardando a mi amado noche y día;
llega a mis pies la espuma de la ola,
y huye otra vez, cual la esperanza mía.

¡Blanca y ligera espuma transparente,
ilusión, esperanza, desvarío,
como hielas mis pies con tu rocío
el desencanto hiela nuestra mente!

Tampoco es en el mar adonde él mora;
ni en la tierra ni en el mar mi amor existe.
¡Ay!, dime si en la tierra te escondiste,
o si dentro del mar estás ahora.

Porque es mucho dolor que siempre ignores
que yo te quiero ver, que yo te llamo,
sólo para decirte que te amo,
que eres siempre el amor de mis amores.

¡Oh, cuál te adoro!

¡Oh, cuál te adoro!

¡Oh, cuál te adoro! con la luz del día

tu nombre invoco apasionada y triste,

y cuando el cielo en sombras se reviste

aún te llama exaltada el alma mía.

Tú eres el tiempo que mis horas guía,

tú eres la idea que a mi mente asiste,

porque en ti se concentra cuanto existe,

mi pasión, mi esperanza, mi poesía.

No hay canto que igualar pueda a tu acento

cuando tu amor me cuentas y deliras

revelando la fe de tu contento;

Tiemblo a tu voz y tiemblo si me miras,

y quisiera exhalar mi último aliento

abrasada en el aire que respiras.

A la soledad

Al fin hallo en tu calma

si no el que ya perdí contento mío,

si no entero del alma

el noble señorío,

blando reposo a mi penar tardío.

Al fin en tu sosiego,

amiga soledad, tan suspirado,

el encendido fuego

de un pecho enamorado

resplandece más dulce y más templado.

Y al fin si con mi llanto

quiero aplacar ¡ay triste! los enojos

del íntimo quebranto,

no me dará sonrojos

el continuo mirar de tantos ojos.

Danme, sí, tierno alivio

la soledad del campo y su belleza,

y va el dolor más tibio

su ardiente fortaleza

convirtiendo en pacífica tristeza.

Plácenme los colores

que al bosque dan las luces matutinas:

alégranme las flores,

las risueñas colinas

y las fuentes que bullen cristalinas.

Y pláceme del monte

la grave majestad que en las llanadas

como pardo horizonte

de nubes agolpadas,

deja ver sus encinas agrupadas.

Allí con triste ruido

de las sonoras tórtolas, en tanto

que posan en el nido

bajo calado manto,

de una a otra encina se responde el canto.—

—Tal vez mis pasos guío

por los sombrosos valles, escuchando

al caminante río,

que con acento blando

se va por los juncares lamentando.

Ya entonces descendiendo

de su altura va el sol, cansada y fría

claridad esparciendo,

y a poco entre armonía

cierra sus ojos el señor del día.

Y los míos acaso

alguna vez, del sueño sorprendidos,

dejaron que en su ocaso

pararan confundidos

afanes del espíritu y sentidos.

Si sola y retirada,

aún me entristece más noche sombría,

la luna con rosada

faz, por oculta vía

sale a hacerme amorosa compañía.

Y al fin hallo en tu calma,

¡Oh soledad! si no el contento mío,

si no entero del alma

el dulce señorío,

blando reposo a mi penar tardío.

A las nubes

¡Cuán bellas sois las que sin fin vagando

en la espaciosa altura,

inmensas nubes, pabellón formando

al aire suspendido,

inundáis de tristura

y de placer a un tiempo mi sentido!

¡Cuán bellas sois, bajo el azul brillante

las zonas recorriendo,

ya desmayando leves un instante

entre la luz perdidas,

ya el sol oscureciendo

y con su llama ardiente enrojecidas!

Y ya brilláis como la blanca espuma

en las olas del viento,

y ya fugaces como leve pluma,

y de sombras ceñidas,

cruzáis el firmamento

las pardas frentes de vapor henchidas.

¡Cuán dulce brilla en su mortal desmayo

rompido en vuestro seno

del sol ardiente el amarillo rayo!

¡Y cuán dulce y templado

el resplandor sereno

del astro de la noche sosegado!

Y ¡cuánto, oh nubes, vuestro errante giro

place a mi fantasía!

triste y callada y solitaria os miro

flotar allá en el viento,

y por celeste vía

melancólico vaga el pensamiento.

Y yo os adoro si con tibio anhelo

adormís las centellas

el vivo sol en el tendido cielo;

si en delicioso manto

veláis de las estrellas

y la pálida luna el triste encanto.

¡Oh!, ¡yo os adoro, del espacio inmenso

deidades vagarosas!

no cuando hirvientes desde el seno denso

en ronco torbellino

arrojáis espantosas

vívidas llamas del furor divino.

¡Ay! ¡que medrosa entonces se ahuyentara

la inspiración sublime!

ni medrosa la cítara ensalzara

del cielo la belleza,

cuando mi sien oprime

nubloso manto de mortal tristeza.

Muda contemplo de pavor cercada

la turba misteriosa

que en pos del huracán revuela osada,

así errante la vida

se arrastra lastimosa

a la senda fatal do el mal se anida.—

Allá en la inmensidad os mueven guerra

furiosos aquilones:

así de desventuras en la tierra

nos cerca turba insana;

así de las pasiones

es juguete infeliz la vida humana.

Ella varía también la faz ostenta,

y brilla y se oscurece,

y cual vosotras rápida se ahuyenta;

y es nube que exhalada

el aire desvanece

en la corriente de la triste nada.

Mas ¡ay! vosotras revagad en tanto

que la cítara mía

os pueda consagrar su débil canto.

Del sol al rayo bello

tended el ala umbría,

y apacible volvedme su destello.

Y dadme inspiración; yo mis cantares

daré a vuestra hermosura.

las que sorbéis el agua de los mares,

¡vagad tranquilamente

con nevada blancura

en la encendida cumbre del Oriente!

A un amador

Buen joven, en hora aciaga

fijasteis en mí los ojos,

pues los fijasteis risueños

y los apartáis llorosos.

Mal os quieren los amores

cuando eligen en su encono

mi corazón para blanco

de vuestro empeño amoroso.

Y en verdad que son injustos

pues ni antes, de vuestro rostro

ni después, he visto alguno

con perfiles más hermosos.

Inútil en vuestra cara

es el perfecto contorno

pues para ganar las almas

tenéis demás con los ojos.

Y, por el mismo Santiago

que en un alazán brioso

vuestro talle y apostura

dar pueden al santo enojos.

Mas entre sí están los nuestros

corazones tan remotos,

que el uno al Sud, el otro al Norte,

fuego es uno, hielo el otro.

Juzgo no habéis de enojaros,

por mi desdén caprichoso,

mancebo, si ves despacio

cuál pierde más de nosotros.

Vos de galán lográis fama

con vuestro afecto amoroso,

yo en no amaros gloria pierdo

y fama de esquiva logro.

Y si queda aquí humillado

alguno, es mi orgullo loco,

pues desdeñándoos se ofende

y se castiga a sí propio.

Por eso la compasión

que demandáis no os otorgo,

porque entre amarme y no amaros

mi error la merece solo.

Diez poemas de Louise Gluck, ganadora del Premio Nobel de Literatura 2020

mujer - silla -premio nobel

Desde que ayer se anunciara que el Nobel de literatura había recaído en Louise Gluck, he estado buscando poemas suyos para poder leer parte de su obra y, aunque en España es prácticamente una desconocida de la que apenas se vendieron en nuestro país 200 ejemplares de su último libro, la poeta es aclamada por cientos de voces a nivel internacional, lo que demuestra, una vez más, el enorme nivelazo que tenemos… yo la primera, puesto que recozco no haber leído nada de ella hasta ayer mismo.

Con una docena de libros publicados y ganadora del Premio Pulitzer en 1993 por su libro El Iris Salvaje, hoy descubro a una poeta que me está encantado, por la profundidad de muchos de sus versos, por la claridad de sus palabras y sus mensajes en las interlineas de sus poemas.

Os dejo con una selección de diez poemas.

El vestido

Se me secó el alma.

Como un alma arrojada al fuego,

pero no del todo,

no hasta la aniquilación. Sedienta,

siguió adelante. Crispada,

no por la soledad sino por la desconfianza,

el resultado de la violencia.

El espíritu, invitado a abandonar el cuerpo,

a quedar expuesto un momento,

temblando, como antes

de tu entrega a lo divino;

el espíritu fue seducido, debido a su soledad,

por la promesa de la gracia.

¿Cómo vas a volver a confiar

en el amor de otro ser?

Mi alma se marchitó y se encogió.

El cuerpo se convirtió en un vestido demasiado

grande

para ella.

Y cuando recuperé la esperanza,

era una esperanza completamente distinta.

Del libro Vita nova (1999)

Traducción de Mariano Peyrou. Pre-Textos, 2014

Un mito sobre la inocencia

Un verano sale al campo, como de costumbre,

se para un momento en el estanque donde suele

mirarse para ver si detecta algún cambio.

Ve a la misma persona, la túnica horrible

de su condición de hija aún sobre sus hombros.

En el agua el sol parece estar al lado.

Ella piensa: Otra vez mi tío que me espía.

Todo en la naturaleza es, de algún modo, su pariente.

Piensa: Nunca estoy sola

y hace del pensamiento una plegaria.

La muerte viene así, como respuesta a una plegaria.

Nadie puede ya entender lo hermoso que él era.

Perséfone sí lo recuerda, y que él la abrazaba allí,

delante de su tío.

Recuerda el reflejo del sol en sus brazos desnudos.

Eso es lo último que recuerda claramente.

Después el dios oscuro se la llevó.

Recuerda también, de un modo menos claro,

la terrible intuición de que ya jamás podría

vivir sin él.

Lago en el cráter

Entre el bien y el mal hubo una guerra.
Decidimos que el cuerpo fuese el bien.

Eso hizo que el mal fuese la muerte,
que el alma se volviera
completamente en contra de la muerte.

Como un soldado que desea
servir a un gran señor, el alma
desea cerrar filas con el cuerpo.

Se puso en contra de la oscuridad,
en contra de las formas de la muerte
que reconocía.

De dónde viene la voz
que dice: y si la guerra
fuese el mal, que dice

y si fue el cuerpo el que nos hizo esto,
nos hizo tener miedo del amor.

Fragmentos del poemario Averno (2011, traducido por Ruth Miguel Franco y Abraham Gragera)

Las siete edades

En mi primer sueño el mundo parecía
lo salado, lo amargo, lo prohibido, lo dulce
En mi segundo sueño descendía,

era humana, no veía nada de nada
bestia como soy

debía tocarlo, contenerlo

me escondí en la arboleda,
trabajé en los campos hasta que quedaron yermos

un tiempo
que nunca volverá-
el trigo seco en gravillas, cajones
de higos y aceitunas

Hasta amé alguna vez, a mi manera
repugnante, humana

y como todo el mundo llamé a ese logro
libertad erótica,
por absurdo que parezca

El trigo cosechado, almacenado; seca
la última fruta: el tiempo
que se acumula, sin usar,
¿también termina?

Del libro Las siete edades (2001)
Traducción de Mirta Rosenberg. Pre-Textos, 2011

EL DILEMA DE TELÉMACO

Nunca me decido

sobre qué poner

en la tumba de mis padres.

Sé lo que él quiere: él quiere

amado, lo que ciertamente resulta

muy exacto, sobre todo

si contamos a todas esas mujeres.

Pero eso dejaría a mi madre

en la intemperie.

Ella me dice

que en realidad no le importa

lo más mínimo; ella prefiere

ser descrita

por sus logros.

No tendría yo mucho

tacto si les recordara

que uno no honra a sus muertos

perpetuando sus vanidades, sus

auto-proyecciones.

Mi propio criterio me recomienda

exactitud sin

palabrería; son

mis padres y, en consecuencia,

los visualizo juntos,

a veces me inclino por

marido y mujer, a veces por

fuerzas contrarias.

Puerto deportivo

Mi corazón era un muro de piedra

que tú de todas formas traspasaste.

Mi corazón era un jardín isleño

a punto de ser pisoteado por ti.

Tú no querías mi corazón;

tú ibas de camino a mi cuerpo.

Nada de eso fue mi culpa.

Lo eras todo para mí,

no sólo belleza y dinero.

Cuando hacíamos el amor

el gato se iba a otro cuarto.

Entonces me olvidaste.

No en vano

las piedras

se estremecían alrededor del jardín enmurallado:

no hay nada allí ahora

excepto ese salvajismo que la gente llama naturaleza,

el caos que se hace con todo.

Me llevaste a un lugar

donde llegué a ver la maldad en mi carácter

y me dejaste ahí.

El gato abandonado

gimotea en el dormitorio vacío.

Amor bajo la luz de la luna

A veces un hombre o una mujer imponen su desesperación

a otra persona, a eso lo llaman

alternativamente desnudar el corazón, o desnudar el alma.

(Lo que significa que para entonces adquirieron una.)

Afuera, la tarde de verano, todo un mundo

arrojado a la luna: grupos de formas plateadas

que podrían ser árboles o edificios, el angosto jardín

donde el gato se esconde para revolcarse en el polvo,

la rosa, la coreopsis y, en la oscuridad, la cúpula dorada del capitolio

transformada en aleación de luz de luna,

forma sin detalle, el mito, el arquetipo, el alma

llena de ese fuego que en realidad es luz de luna,

tomada de otra fuente, y brilla unos instantes, como brilla

la luna: piedra o no,

la luna sigue estando más que viva.

El iris salvaje

Al final del sufrimiento me esperaba una puerta.

Escúchame bien: lo que llamas muerte lo recuerdo.

Allá arriba, ruidos, ramas de un pino vacilante.

Y luego nada. El débil sol temblando sobre la seca superficie.

Terrible sobrevivir como conciencia, sepultada en tierra oscura.

Luego todo se acaba: aquello que temías,

ser un alma y no poder hablar,

termina abruptamente. La tierra rígida

se inclina un poco, y lo que tomé por aves

se hunde como flechas en bajos arbustos.

Tú que no recuerdas

el paso de otro mundo, te digo

podría volver a hablar: lo que vuelve

del olvido vuelve

para encontrar una voz:

del centro de mi vida brotó

un fresco manantial, sombras azules

y profundas en celeste aguamarina.

El jardín

No puedo hacerlo nuevamente,

difícilmente soportaría verlo;

bajo la tenue lluvia del jardín

la joven pareja siembra

un surco de guisantes, como si

nadie lo hubiese hecho nunca:

los grandes problemas todavía

no han sido enfrentados ni resueltos.

Ellos no pueden verse

en el polvo fresco aún, empezar

sin ninguna perspectiva,

con las colinas al fondo, verdes y pálidas, nubladas de flores.

Ella desea detenerse;

él desea llegar hasta el fin,

permanecer en las cosas.

Mírala a ella tocar su mejilla,

pedirle una tregua, los dedos

ateridos por la lluvia primaveral;

en el pasto tierno estrellan rojos azafranes.

Aun aquí, aun en los comienzos del amor,

su mano al abandonar la cara

da una impresión de despedida,

y ellos se creen

capaces de ignorar

esta tristeza.

El Iris Salvaje, 1993. Premio Pulitzer

Octubre

1.

¿Es invierno otra vez, otra vez hace frío,
no acaba Frank de resbalarse en el hielo,
no se curó, no se sembró la simiente de primavera

no terminó la noche,
no anegó acaso el hielo al derretirse
los estrechos desagües,

no fue mi cuerpo
rescatado, no estaba a salvo,

no se formó la cicatriz, invisible,
sobre la herida?

Terror y frío,
¿no acabaron hace poco,
no está ya el jardín roturado y sembrado?

Recuerdo la sensación de la tierra, densa y roja,
en surcos bien derechos ¿no se sembró la simiente,
no trepó la parra por la pared del sur?

No oigo tu voz
por el viento que chilla y silba sobre la tierra desnuda.

Ya no me importa
cómo suene.

¿Cuándo fui silenciada, cuándo describir ese sonido
pareció por primera vez inútil?

Cómo suena no cambia lo que es.

¿No terminó la noche, no estaba a salvo
la tierra cuando fue sembrada

no plantamos nosotros la semilla?
La tierra, ¿no nos necesitaba?

Las parras, ¿se recogió su fruto?

2.

Verano tras el fin del verano,
bálsamo tras la violencia:
no me hace bien
que se me trate bien ahora;
la violencia me transformó.

El alba. Las colinas resplandecen,
ocre y fuego, hasta el campo resplandece.
Sé lo que veo: un sol que podría
ser el sol de agosto y que devuelve
todo lo que ha sido arrebatado.

¿Oyes esta voz? Es la voz de mi mente.
No puedes tocar mi cuerpo ahora.
Se transformó una vez, se endureció,
no le pidas que vuelva a responder.

Un día como un día de verano.
Una calma extraordinaria. Las largas sombras de los arces
casi color malva en la grava del camino.
Y por la tarde calor. La noche como noche de verano.

No me hace bien. La violencia me ha transformado.
Mi cuerpo se ha enfriado como los campos desnudos.
Ahora sólo está mi mente, cauta y precavida,
sintiendo que la están poniendo a prueba.

El sol vuelve a salir, como en verano,
generoso, bálsamo tras la violencia.
Bálsamo tras la mudanza de las hojas, tras la siega
y el arado.

Dime que esto es el futuro,
no te creeré.
Dime que estoy viva,
no te creeré.

3.

Había nevado. Recuerdo
música saliendo de una ventana abierta.

Ven a mí, decía el mundo.
Esto no significa
que pronunciara exactamente frases
pero esa era mi forma de percibir la belleza.

Amanecer. Una película de humedad
sobre cada criatura. En los desagües
se formaban charcos de luz fría.

Yo estaba
en el umbral,
por muy absurdo que parezca ahora.

Lo que otros encontraban en el arte
yo lo encontré en la naturaleza. Lo que otros encontraban
en el amor humano, yo lo encontré en la naturaleza.
Muy simple. Sólo que allí no había voz.

El invierno había terminado. En el deshielo
del fango asomaban trozos verdes.

Ven a mí, decía el mundo. Yo estaba
con mi abrigo de lana en una especie de portal luminoso;
puedo decir por fin

hace mucho tiempo, es un placer. Belleza:
la sanadora, la maestra…

La muerte no puede hacerme daño;
no más del que me has hecho tú,
amada vida mía.

4.

La luz ha cambiado;
ahora Do mayor suena más oscuro
y las canciones matutinas un tanto encorsetadas.

Esta es la luz del otoño, no la de primavera.
La luz del otoño: no te has de salvar.

Las canciones han cambiado: lo impronunciable
ha entrado en ellas.

Esta es la luz del otoño, no la que dice
he renacido.

No el alba de primavera: me debatí, pené, me liberaron.
He aquí el presente, una alegoría del desperdicio.

Han cambiado tantas cosas. Pero eres afortunada:
arde en ti el ideal como una fiebre
o, más bien, como otro corazón.

Han cambiado las canciones, pero aún son bastante hermosas, la verdad.
Se han concentrado en un espacio más pequeño: el de la mente.
Se han vuelto oscuras de angustia y desolación.

Con todo, las notas se repiten. Flotan de un modo extraño.
Anticipan el silencio.
El oído se acostumbra a ellas.
El ojo se acostumbra a las desapariciones.

No te has de salvar, ni se ha de salvar lo que amas.

Llegó un viento y se fue, destrozando la mente.
Ha dejado una extraña lucidez en su estela.

Qué privilegiada eres por aferrarte aún
con pasión a lo que amas:
perder la esperanza no te ha destruido.

Maestoso, doloroso.

Esta es la luz del otoño; viene hacia aquí.
Es sin duda un honor acercarse al final
creyendo aún en algo.

5.

Es cierto que falta belleza en el mundo.
Es cierto también que no soy la indicada para restituirla.
Tampoco hay candor, pero ahí puedo ser útil.

Estoy
trabajando, aunque me calle.

La insulsa

miseria del mundo
nos atenaza, un callejón

con hileras de árboles; somos

compañeros aquí, sin hablar,
cada uno con sus pensamientos

tras los árboles, las puertas
de hierro de las casas,
las persianas cerradas

en cuartos de algún modo vacíos, abandonados,

como si fuera el deber
del artista crear
esperanza, pero ¿a partir de qué? ¿de qué?

La palabra misma
es falsa, un instrumento que refuta
la percepción. En el cruce,

los adornos luminosos de las fiestas.

Fui joven aquí. Montaba
en el metro con mi librito
como para protegerme

de este mismo mundo:

no estás sola
decía el poema
en el túnel oscuro.

6.

El resplandor del día se vuelve
el resplandor de la noche;
el fuego se vuelve espejo.

Mi amiga la tierra está resentida; creo
que la luz del sol la ha decepcionado.
Resentida o cansada, es difícil saberlo.

Entre ella y el sol
algo ha terminado.

Ahora quiere que la dejen en paz;
creo que no debemos
dirigirnos más a ella para reafirmarnos.

Sobre los campos
sobre los tejados de las casas del pueblo
el fulgor que hizo posible toda vida
se vuelve estrellas heladas.

Túmbate inmóvil y observa:
no dan nada pero nada piden.

Esterilidad y frío brotan
del resquemor amargo de la tierra.

Sale mi amiga la luna,
esta noche está hermosa, mas ¿cuándo no lo está?

Octubre. Poema completo de su libro AVERNO Publicado con la editorial ©Pre-Textos.

Un poema en Instagram

hombre - lago - árboles - invierno

Hay quienes encontramos la belleza

allí donde los demás

solo ven oscuridad.

Quienes preferimos

la soledad del mar en invierno

a la prostitución

de la playa en verano.

Hay quienes sentimos el dolor de la soledad

cuando, rodeados de personas,

nos hacen sentir más solos.

Quienes encontramos la paz en el silencio,

la belleza en lo distinto,

el morbo en lo diferente.

Hay quienes nos negamos

a interpretar este pésimo papel

que se hace llamar vida.

Quienes hemos preferido

ser actores secundarios,

refugiarnos en la sombra

antes que protagonistas.

Si quieren saber dónde estamos

pueden buscarnos en los últimos asientos del metro,

en la última mesa del bar,

en el último rincón del mundo.

Nos podrán reconocer

porque tenemos la mirada perdida,

el corazón escondido

y, probablemente,

un libro entre las manos.

Noches que eyaculan sangre, dolor y vino

-Carlos Caballero-