La narrativa contemporánea

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La narrativa contemporánea es una rama de la literatura que aborda diversas temáticas como resultado de un proceso histórico, y como tal sus comienzos se sitúan en una etapa determinada, siendo ésta, la época posterior a las guerras mundiales, sobre todo la segunda guerra mundial, ya que éstas modificaron la manera de pensar, costumbres y modo de expresarse que difiere de la narrativa tradicional tanto en sus características como en su finalidad.
En medio de este escenario, la humanidad se percató de que la vida tomó un nuevo significado después de la cantidad de muertes y la capacidad del hombre de causar tanto sufrimiento, así es como se dio cuenta de que debía dar un nuevo sentido a su existencia con nuevas ideas, pensamientos y actitudes que contribuyesen a mejorar al mundo, así como también surgieron autores hasta cierto punto más pesimistas que daban a entender lo salvaje y destructivo del hombre con su entorno y consigo mismo, además de su poco autocontrol.
Lo anterior se manifiesta tanto en los temas como en las características de este tipo de literatura, tales como:
El tipo de narrador, que en las obras tradicionales era principalmente omnisciente, conocedor de todos los sucesos acaecidos en el relato, en cambio, en la actualidad el narrador es protagonista, con un menor grado de conocimiento, lo cual otorga suspenso e importancia a lo inesperado y desconocido, esto se relaciona con las guerras mundiales ya que las personas toman conciencia de la fugacidad de la vida y lo importante de aprovechar el día a día. Así como también encontramos un narrador colectivo que nos relata su propia visión de la realidad para poder tener un sentido más amplio de lo que acontece, la subjetividad y contrariedad a través de la polifonía que se entiende por una multiplicidad de voces o narradores.
Antiguamente la narración tenía un orden cronológico, es decir, se presentaba en los acontecimientos en una estructura lineal, mientras que en la narrativa actual surgen rupturas dentro del tiempo del relato donde se distinguen diversas técnicas narrativas tales como: analepsis y prolepsis, las cuales nos dan una visión del pasado y el futuro respectivamente.
La narrativa de hoy en día es más obscura, busca confundir al lector y hacerlo parte activa del entendimiento del relato obligándolo a organizar los acontecimientos del texto debido al uso de técnicas narrativas tales como la intertextualidad (el uso de elementos de otras obras para contextualizar), montaje (nos permite mostrar dos o mas planos ya sean temporales y/o espaciales de manera simultánea), entre otras que el lector debe reconocer para ser capaz de descifrar la obra, lo cual le otorga una multiplicidad de interpretaciones.
La narrativa contemporánea abarca diversos temas de la actualidad, podemos darnos cuenta que forman parte de este tipo de literatura por sus características además de su relación con el contexto en que se da, por ejemplo:
La ilogicidad o irracionalidad, producto de la subjetividad de los mundos presentados los cuales son caóticos y oníricos nos muestran la complejidad más allá de la realidad.
La soledad e incomunicación es el resultado de la búsqueda en el interior de las personas ya que no encuentran respuesta a sus inquietudes en el mundo real, de modo que se aísla apartándose de la cotidianeidad y las consecuencias de la globalización, principalmente porque, debido a esta, se pierde la individualidad.
La literatura como tema de sí misma, de modo que el relato cambia de tal forma que la narración deja de ser una mera historia ficticia pasando a trastocar la realidad, dando la impresión de que la obra se revela al autor, el cual pierde el control de ésta.
Como conclusión, la narrativa en sí no puede ser definida debido a sus múltiples características y diversas perspectivas, en cuanto a los modos que se abordan los temas y las técnicas empleadas anteriormente explicadas.

Fuente: Andrea Ramírez y Marcelo Retamal https://sites.google.com/site/vuestrarealidad/home

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Imagina

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Imagina que nunca nos hubiéramos conocido.

Imagina que, en esta vida, nuestros caminos no se hubieran cruzado.

Imagina que jamás hubiéramos reído juntos, que nunca compartiéramos un poema, una idea, una canción.

Imagina que no supiéramos nuestros nombres.

Que no nos hubiéramos bañado en la misma orilla, caminado por el mismo sendero, descansado bajo el mismo árbol, tropezado con la misma piedra.

Imagina que nunca hubiéramos comentado un libro, recitado un verso. Escrito un sueño.

Que no nos hubiera mojado la misma lluvia e iluminado el mismo sol.

Que jamás hubiéramos contado estrellas.

Que no hubiéramos creado recuerdos suficientes como para echarnos de menos.

Imagina, por un momento, que no hubiéramos llegado a conocernos.

Que no supiéramos nada el uno del otro.

Que nunca hubiéramos tratado de arreglar el mundo en conversaciones infinitas, revolucionarias. Con ideas subversivas.

Imagina que no hubiéramos llevado la misma dirección en nuestros pasos. Qué cruce podría alejarnos. Qué atajos, desde direcciones contrarias, tomaríamos para llegar hasta aquí, del punto A al punto B, al punto C…

Imagina que no hubiéramos sido padre, madre, hermano, hermana, amigo, amiga.

Imagina que, entre todas las posibilidades de coincidir en esta vida, la nuestra fuera la más remota e imposible, la más difícil y larga.

Imagina como sería, como hubiera sido… imagina como será cuando volvamos a coincidir y tengamos que volver a conocernos poco a poco, desde niños, desde locos, desde el alma.

 

Por las que seguimos tratando de entender  la vida y la muerte. Porque nosotras seguimos adelante, llorando y riendo, escribiendo, soñando. Porque los ángeles pasan y nos rozan con su alas, pero sabemos que son eso, ángeles, y que ya no van a estar.

Qué suerte tuvimos al tenerlos en nuestras vidas. Nada hubiera sido igual sin ellos.

El teatro de la vida

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No es posible saber las razones que hay detrás de una lágrima.

Ni hace falta saber las que se esconden tras una sonrisa.

No hay tristeza tan absoluta que no permita respirar ni felicidad tan grande que impida el suspiro del alma.

La vida y la muerte.  Sombras y luces entre las que estamos nosotros, figuras oscuras o claras entre niveles de grises, moviéndonos agitados en un teatro mundano y real, sin voces para gritar lo que no merece ser callado, callando lo que merece ser gritado.

Cielos e infiernos. Ángeles, plumas que se elevan en el viento. Hojas secas que vuelan y se posan a nuestros pies, cansados de caminar desconociendo el camino. Ausencias. Instantes. Fugacidad. Levedad.

La vida moviéndose entre las sombras chinescas de un teatro en el que somos espectadores de nuestra propia vida, protagonistas exclusivos tras bambalinas cuando ya parece que nos hayamos ido. Cuando el destino ha cortado los hilos.

Una lágrima o una sonrisa. Una alma se va y otra llega. La esperanza abriéndose paso en medio de la oscuridad para abrir los ojos a un mundo en que lo único cierto que existe es la muerte.

 

Daisy Zamora y tres poemas imprescindibles.

 

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Daisy Zamora es una de las voces más importantes de la poesía latinoamericana contemporánea; nació el 20 de junio de 1950 en Managua, en el seno de una familia adinerada e implicada en la política. Se recibió de psicóloga en la Universidad Centroamericana de Nicaragua; por otro lado, estudió bellas artes. Estuvo involucrada en la lucha contra la dictadura de Somoza, en los años 70, y se unió al Frente Sandinista de Liberación Nacional en 1973. Su participación en la revolución la llevó a exiliarse a Honduras, Panamá y Costa Rica. Durante este difícil período, tuvo a cargo la conducción y dirección de un programa de radio clandestino; finalmente, el nuevo gobierno la nombró vice Ministra de Cultura. Ha sido siempre una férrea defensora de los derechos humanos y promotora del arte en general.
Entre sus libros de poesía en español, encontramos “En limpio se escribe la vida”, “La violenta espuma” y “A cada quien la vida”. Su obra, que también incluye ensayos y artículos periodísticos, ha sido traducida a más de 15 idiomas y le ha merecido premios como el Mariano Fiallos Gil y menciones honoríficas como Escritora del Año, de parte de la Asociación de Artistas de su país.

Fuente: Poemas del alma.

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Cuando las veo pasar

Cuando las veo pasar alguna vez me digo: qué sentirán
ellas, las que decidieron ser perfectas conservar a toda costa
sus matrimonios no importa cómo les haya resultado el marido
(parrandero mujeriego jugador pendenciero
gritón violento penqueador lunático raro algo anormal
neurótico temático de plano insoportable
dundeco mortalmente aburrido bruto insensible desaseado
ególatra ambicioso desleal politiquero ladrón traidor mentiroso
violador de las hijas verdugo de los hijos emperador de la casa
tirano en todas partes) pero ellas se aguantaron
y sólo Dios que está allá arriba sabe lo que sufrieron.

Cuando las veo pasar tan dignas y envejecidas,
los hijos las hijas ya se han ido en la casa sólo ellas han quedado
con ese hombre que alguna vez quisieron (tal vez ya se calmó
no bebe apenas habla se mantiene sentado frente al televisor
anda en chancletas bosteza se duerme ronca se levanta temprano
está achacoso cegato inofensivo casi niño) me pregunto:
¿Se atreverán a imaginarse viudas, a soñar alguna noche
que son libres
y que vuelven por fin sin culpas a la vida?

 

Mensaje urgente a mi madre

Fuimos educadas para la perfección:
para que nada fallara y se cumpliera
nuestra suerte de princesa-de-cuentos
infantiles.
¡Cómo nos esforzamos, ansiosas por demostrar
que eran ciertas las esperanzas tanto tiempo
atesoradas!
Pero envejecieron los vestidos de novia
y nuestros corazones, exhaustos,
últimos sobrevivientes de la contienda.
Hemos tirado al fondo de vetustos armarios
velos amarillentos, azahares marchitos
ya nunca más seremos sumisas ni perfectas.
Perdón, madre, por las impertinencias
de gallinas viejas y copetudas
que sólo saben cacarearte bellezas
de hijas dóciles y anodinas.
Perdón, por no habernos quedado
donde nos obligaban la tradición
y el buen gusto.
Por atrevernos a ser nosotras mismas
al precio de destrozar
todos tus sueños.

 

Vuelvo a ser yo misma

Cuando entro con mis hijos a su casa, vuelvo
a ser yo misma.
Desde su mecedora ella
nos siente llegar y alza la cabeza.
La conversación no es como antes.
Ella está a punto de irse.
Pero llego a esconder mi cabeza
en su regazo, a sentarme a sus pies. Y ella me contempla
desde mi paraíso perdido
donde mi rostro era otro, que sólo ella conoce.
Rostro por instantes recuperado
cada vez más débilmente
en su iris celeste desvaído
y en sus pupilas que lo guardan ciegamente.

Leyendo a Faulkner.

 

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Es complicado. Lo reconozco. Y que la mayoría de grandes autores lo presenten como una de las mejores y más influyentes plumas de la literatura del s.XX me deja en una situación compleja.

Tengo ante mi un grueso volumen antiguo sacado de la biblioteca en el que se han recopilado cuatro de sus libros; “La paga de los soldados” “Mosquitos” “El villorrio” y “¡Desciende, Moisés!”. En total casi mil páginas de Faulkner que seguramente no serán ni las más afamadas ni las más ideales para comenzar a conocer al autor.

Quizá por mi manía de comenzar siempre la casa por el tejado mi primer libro de este autor fue uno tan aclamado como difícil, “El ruido y la furia” y sí, reconozco haberlo dejado aparcado para más adelante sin que esto me suponga ningún resquemor. Estaba avisada. Gente mucho más lectora y mucho más literaria que yo me había puesto sobre aviso y sabía que rendirme en un punto concreto de la lectura no iba a ser sinónimo de cobardía ni de falta de interés siempre y cuando prometiera volver a él en un plazo razonable de tiempo. Ya sabéis, a veces los libros nos eligen a nosotros y no al revés.

Ahora comienzo este libro y apenas llevo tres capítulos, pero me echa hacia atrás. La primera novela que me encuentro en este volumen de “Obras completas” (incompleto en la biblioteca) es “La paga de los soldados” y no es que no me atraiga e estilo y la narrativa de Faulkner, sobre todo porque soy consciente de lo mucho que hay que aprender, pero la primera impresión, tres soldados borrachos en un tren, en esa atmósfera decadente de final de guerra, esos diálogos constantes con frases que cualquier editor nos recortaría a los demás, y sobre todo el carácter que deja vislumbrar tras las palabras, me repelen.

Busco por internet más información del autor, quiero ver opiniones, reseñas y encontrar los motivos por los cuales Faulkner es una lectura absolutamente necesaria para mí.

Para Ana María Matute es el mejor escritor que ha sabido imbricar una atmósfera especial con los odios y amores familiares, sentimientos anudados cuyo influjo contamina todo a su alrededor. “Describe como nadie el lado oscuro del ser humano, lo turbio e inquietante que puede haber en él”, arrostrado con un lenguaje “inconfundible por su fuerza y con un torrente que parece que no se acaba nunca”.

Para Marcos Giralt “su pasado o el grupo social al que pertenecen dictan su futuro, pero, como la mayoría ni siquiera es conscientes de ello, la aparente pasividad con que lo aceptan no es elegida, sino apenas una huida hacia adelante (una huida solo de vida) que resulta especialmente fértil a la hora de poner en un primer plano las aristas de la condición humana”. De los personajes Giralt dice: “Su pasado o el grupo social al que pertenecen dictan su futuro, pero, como la mayoría ni siquiera es conscientes de ello, la aparente pasividad con que lo aceptan no es elegida, sino apenas una huida hacia adelante (una huida solo de vida) que resulta especialmente fértil a la hora de poner en un primer plano las aristas de la condición humana”.

Para Javier Marías la fuerza extraordinaria de Faulkner está en su estilo. Un estilo que lo emparenta con Proust,  una de sus influencias, y con Henry James. Lo que lo distingue de ambos “son sus párrafos largos, como si surgiera a borbotones hasta el punto de que es menos respetuoso con la sintaxis que ellos; como si a veces dijera: ‘la sintaxis no me importa’.

Párrafos largos, algo de lo que yo estoy intentando huir en mi narrativa.

Pero hay que aprender, leer, investigar, explorar por tanto voy a segur adelante con ello, no sé si como obligación o como parte del aprendizaje. Sobre todo para descubrir esa maravilla narrativa de la que todos hablan y que tanto aprecian. Porque no puedo sentarme a leer sólo lo que me resulta cómodo o fácil, lo que me gusta ya de antemano.

Y quizá esa sea la mejor  de las lecciones.

He dado unos detalles de lo que me han echado atrás en los primeros capítulos y son esas sensaciones precisamente las que me  empujan a seguir. Si en solo unas páginas ya me ha incomodado, ya me ha asfixiado, me han puesto nerviosa esos personajes borrachos armando gresca en un vagón, si ya los he encontrado decadentes, sucumbiendo a su propio destino de soldados tras una guerra a los que nadie les agradece el favor, si ya he detectado sus miserias, su carácter y su pensamiento de superioridad/inferioridad con respecto a sus conciudadanos y compañeros de trayecto, si ya me ha logrado poner esas imágenes y esa especie de antipatía que ellos perciben y que los demás muestran…. eso es porque sin duda es un grandísimo escritor.

Así que aquí estoy, leyendo a Faulkner… tragándome esos caracteres y conversaciones extrañas en un tren porque percibo que esa es la lección a aprender como escritora y como lectora. Quizá también como persona.

 

 

 

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El estadounidense William Faulkner (1897-1962) es uno de los autores capitales de la literatura del siglo XX. Fue mucho más valorado como novelista en Francia antes que en su propio país, fascinación europea que le facilitó la obtención del Premio Nobel de literatura en 1949. Intentó combatir sin éxito en la Primera Guerra Mundial y buscó establecerse como poeta (su primer libro, El fauno de mármol, es de versos), pero pronto se vería absorbido por una febril actividad como novelista. Nativo de Mississippi, la monumental obra de Faulkner suele ser tildada de regionalista, aunque de ser así se trata de un regionalismo signado por la técnica modernista de James Joyce. Escritor sureño, su literatura está marcada por el tránsito de esa sociedad arcaica a una moderna y por temas como las distinciones de clase y raza, el mundo rural, el retraso económico y la violencia. Para dar forma a su mundo literario inventó un condado imaginario, Yoknapatawpha, que algunos consideran antecedente de Comala y Macondo.

 

El cuento de la criada. Trasfondo.

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Este jueves termina la segunda temporada de El cuento de la criada y más de una estamos aguantando la respiración.

Me he tomado la libertad de hacer una reseña, algo casi inédito en mí que no me atrevo a juzgar libros ajenos, porque creo que el libro y la serie, ambos devorados con fruición, tienen un trasfondo en el que más de una/o no ha reparado, y es que no todos llevamos las gafas moradas puestas y para muchos esto no ha dejado de ser o bien una serie de ficción  un libro distópico.

Nada más lejos.

El fondo, las entretelas de serie y libro es una distopia tan brutal, tan verosímil y tan posible que da miedo y asco a partes iguales.

Tanto el libro como la serie inducen a la reflexión, a pensar , a asfixiarnos en su atmosfera irrespirable llena de leyes retrógradas, silencios, soledades, injusticias y brutalidad.  Ambos formatos son fáciles. El libro se lee muy bien, narrado en primera persona, lleno de pensamientos que nos acercan a la vida y a la intimidad de la protagonista y con una cierta dosis de sutil sarcasmo que a veces provoca una sonrisita mal disimulada. En la serie ocurre igual. Esos pensamientos escuchados en off de la protagonista a veces sorprenden por su realismo, por su rebeldía callada, por su forma de intentar mantener la cordura en un mundo que se ha vuelto muy loco.

“Todo lo que tienes que hacer -se dice Defred- es mantener la boca cerrada y parecer estúpida. No puede ser tan difícil”

Hay que conocer el momento histórico en que fue escrito el libro y el momento en que ha sido realizada la serie para entender toda su dimensión.

Cuando Margaret Atwood lo escribió corría el año 1984 y ella vivía en Berlín Oeste. Es imposible no pensar en Orwell y en su novela. En la caída del telón de acero ya tan próxima pero teniendo en cuenta que todavía existían personas que se jugaban la vida tratando de escapar por la frontera, que eran perseguidos por perros y militares armados. Berlín estaba desabastecida.  En el 79 aconteció el accidente nuclear de Three Mile Island y faltaban tan solo dos años para el de Chernóbil… los lugares comunes del libro y la realidad son abrumadores. Es como si Margaret se hubiera inspirado en esa realidad física para situarnos en Gilead. La ficción, menos tangible, sin embargo, también es espeluznante.

“Creo en la resistencia del mismo modo que creo que no puede haber luz sin sombra o, mejor dicho, no hay sombra a menos que también haya luz.”

El cambio climático ha dejado a la mayoría de la población estéril. Los ataques terroristas sumen al país en una dictadura opresiva y paranoica. Así mismo hay un enorme vuelco hacia el fundamentalismo religioso que pretende liberarse de aquellas cosas que considera pecado convirtiendo en leyes todo aquello que no esté en las Sagradas Escrituras,  uniendo, de ese modo, lo que el estado necesita con lo que la religión exige. La sociedad esta profundamente cosificada, los habitantes son silenciosos cumplidores de su deber, sin emociones, reducidos a un engranaje social que ha perdido su humanidad. Hay enfermedades, pobreza, castigos divinos. Nuevas leyes de pureza y de sacrificio… y , como siempre cuando se habla de ello, los ojos de todas las sociedades del mundo a través de la historia miran a la mujer.

Lo que ahora tenemos asumido como libertades o derechos pasan a ser obligaciones. Las mujeres se dividen en castas, diferenciadas por estatus social y  por fertilidad. Dejan de ser libres para convertirse en lo que las mentes pensantes del movimiento quieran.  Hay esposas, criadas, Marthas, Jezabeles, Tías… todas bajo la opresión de los machos alfa, los adinerados hombres que rigen las directrices del nuevo país. La maternidad es obligatoria y se le exige a la mujer el sacrificio por el bien de la República de Gilead. Las sumisas esposas, vestidas de azul, serán las dueñas del bebé que las criadas, vestidas de rojo, alumbren. Pureza y pecado. María y Eva. El binomio favorito de las religiones monoteístas. Las tías se encargaran de los lavados de cerebro, harán de matronas, adoctrinarán en la nueva religión a las mujeres, impondrán castigos para quienes no se sometan.

“Me gustaría creer que esto no es más que un cuento que estoy contando. Necesito creerlo. Debo creerlo. Los que pueden creer que estas historias son sólo cuentos tienen mejores posibilidades”

Lo que resulta espeluznante de este relato es la certeza de que hay temas que en el fondo ya están sucediendo. Si bien la autora del libro conocía a la perfección algunas dictaduras y se basó en ellas para escribir ciertas “leyes”, como la de la maternidad obligatoria que impuso Ceaucescu en Rumanía, el resto nos ofrece temas de candente actualidad: los vientres de alquiler, las mujeres como puro objeto, las violaciones o la imposición social. Estos temas de por sí ya merecerían un trato aparte aunque no tal vez en este artículo. Todos quienes han hecho una reseña del libro o la serie lo han recalcado pero yo quiero ir a unos conceptos que tal vez puedan pasar más desapercibidos.

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Las mujeres son violadas una vez al mes para tratar de concebir un hijo para la pareja estéril y de clase acomodada. Su labor es solo la de ser una vasija, un útero que conciba, geste y alumbre. ¿De qué me suena eso?

Uno es el ecologismo. Todo este deterioro social y la infertilidad es producido por el cambio climático. En el libro las personas a las que no se les puede dar utilidad en la sociedad que pretenden construir son enviados a las colonias, auténticos campos de concentración en los que trabajan para limpiar el país de residuos tóxicos y que suponen la muerte segura en un plazo corto de tiempo. El plantearnos qué estamos haciendo con nuestro planeta y no saber las consecuencias de ello es algo en lo que habría que recapacitar.

Otro punto de vista que me gustaría recalcar es la imposición de miedo, los mecanismos en los que muchos políticos, de hoy y de siempre, se basan para ganar adeptos y hacer leyes que coartan las libertades. Quienes vimos caer en directo las Torres Gemelas somos testigos de como el caos y la sinrazón se puede apoderar del pensamiento de las personas a través de estos mecanismos. De ahí a la xenofobia, al racismo, a la discriminación y a las leyes que coartan la libertad en pos de la seguridad hay solo un paso.

Aprendimos a susurrar casi sin hacer ruido…Aprendimos a leer el movimiento de los labios: con la cabeza pegada a la cama, tendidas de costado, nos observábamos mutuamente.

Y el último es la forma en que el capitalismo y el patriarcado de Gilead consigue enfrentar a las mujeres entre sí para conseguir sus objetivos. Algo que sucede hoy mismo. La gran victoria de este tipo de hombres es lograr que sean las mujeres las que pongan en funcionamiento y obliguen a cumplir las leyes por ellos diseñadas. Son las mismas mujeres las que someten a otras, las que las castigan, las que apedrean a las rebeldes, las que se vigilan, las que se echan culpas unas a otras consiguiendo que las victimas estén de esa forma del lado del opresor… nada de sororidad.  Tanto en el libro como en la serie y en la vida real, el mayor triunfo del machismo es poner a las mujeres unas contra otras.

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El círculo de la culpa. Una mujeres acusan a otras del pecado cometido, la juzgan como culpable y posteriormente también son las mujeres quienes la castigan. El mayor triunfo del patriarcado, tener de su parte a las propias víctimas defendiendo el sistema.

 

Desde mi opinión personal todos deberíamos ver la serie o el leer el libro. Algunos harán como yo las dos cosas. Y cuando lo hagamos deberemos tener la mente en la ficción y los pies en la tierra para poder darnos cuenta de que muchas de las cosas que parecen ficción pueden ser reales, de hecho lo son en muchos lugares y por eso es más terrible e impresiona más todavía, porque como bien dice la tía Lidia “Ahora mismo esto no os parece lo normal, pero dentro de un tiempo lo será”, como si esa frase y esos acontecimientos fueran el presagio de un futuro cercano e inminente.

 

 

 

 

 

El cuento de la criada; curiosidades en las que tal vez no has caído.

 

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Lleva ya más de un año siendo la serie de la que todos hablan y que todos ven. Aclamada por critica y público El cuento de la criada se ha convertido en un icono de la lucha feminista y el libro, publicado en los años 80, es ya un Best Seller.

Aquí te explico detalles, curiosidades y cositas en las que tal vez no has caído.

  1. La serie ha ganado ocho premios Emmy, dos Globos de Oro, fue nominada a un BAFTA Award y logró poner de acuerdo a público y critica nombrándola Mejor Serie del año 2017. Su segunda parte, estrenada este mismo año, lleva camino de hacer casi lo mismo.
  2. La directora de la serie, Reed Morano, se ha convertido en la 1ª mujer en ganar un Emmy como mejor dirección en veintidós años de historia.
  3. Durante el rodaje las criadas no veían nada debido al tocado característico que llevaban. Se tenían que guiar por la voz de sus compañeros de rodaje para poder orientarse en el set.
  4. La ambientación esta rodada en distintos tonos de azul y verde para aportar  sensación de frialdad a la fotografía y que el espectador pueda introducirse  en un ambiente opresor y lúgubre como es Gilead.
  5. La escritora, Margaret Atwood realizó un cameo en el episodio piloto. Esla mujer que abofetea a June cuando esta se niega a culpar a un personaje de haber sido violada. (Sí, has leído bien).nina peña- el cuento de la criada- serie - mujeres
  6. Margaret Atwood se inspiró para el libro en la América puritana del s.XVII, en la Rumanía de Ceaucescu donde el parto era obligatorio y en el retroceso del movimiento feminista en los años 80, momento en que fue publicado el libro.
  7. Su titulo original era Offred. La autora cambió el titulo del libro en honor a Los cuentos de Canterbury  y en homenaje a los cuentos de hadas.
  8. Atwood no considera que su novela sea una distopia o un libro de ficción: todo lo que ha escrito estaba sucediendo o sigue sucediendo ya de una forma u otra.
  9. El cuento de la criada se ha traducido a más de cuarenta idiomas.
  10. Todas las abusivas leyes por las que se rige Gilead existen de verdad (y por desgracia) en diversos países del mundo.
  11. Los pensamientos en voz alta de Deffred, tanto en el libro como en la serie son reflexiones que obligan al espectador y al lector a plantearse teas sociales o filosóficos. Por ejemplo, en el primer capitulo Deffred dice “Estaba dormida. Así sucedió todo” y eso nos hace pensar en el retroceso que sufrió el feminismo en los años 80, (tal vez 70 y principios delos 90 también) momento en que fue publicado el libro.
  12. La imagen de las criadas se ha convertido en un icono de la lucha feminista en USA, donde se pudieron ver mujeres desfilando vestidas de esa forma en la memorable Women March de 2017 en Washington.nina peña- el cuento de la criada- serie - mujeres
  13. Para convencernos de que hasta lo más inverosímil se puede hacer realidad, la escena de la serie donde hay una manifestación de mujeres contra el poder  patriarcal de Gilead fue rodada años antes de que Trump fuera elegido presidente y de la  March en los mismos escenarios. Yo ahí lo dejo… pero empieza a acojonar.
  14. En el libro, al contrario que en la serie, no se desvela el nombre verdadero de Deffred. June es uno de los personajes que menciona Atwood en la narración.
  15. En el libro Serena Joy y el comandante son bastante más mayores que la protagonista, pero en la serie creyeron oportuno cambiarles la edad para que aumentara la sensación de rivalidad y competencia éntrelas dos mujeres.
  16. Los nombres de las criadas, a las que se despoja de su verdadera identidad, indican su pertenencia y sumisión al comandante. Deffred/ Offred.
  17. Margaret Atwood es canadiense, pero prefirió ambientar su libro en USA porque su países mucho más tranquilo y menos conservador y es el lugar al que los estadounidenses huyen cuando las cosas se les ponen feas. Era una forma de marcar el exilio y la resistencia de algunos personajes.
  18. Los trajes que llevan en la serie y en el libro las criadas, de rojo, son un homenaje a María Magdalena y al rojo de la sangre menstrual.
  19. Al contrario, los azules que llevan las esposas son un homenaje a la virgen que suele aparecer de azul en muchas obras artísticas y que es considerado por la iglesia símbolo de virginidad y pureza.
  20. Los pasajes de la biblia en la que se basa la nueva sociedad fundamentalista de Gilead son reales y sus frases las puedes encontrar en los libros más antiguos como el Éxodo o el Génesis, de hecho la frase que sirve para esclavizar a las criadas en Gilead y comenzar esta distopía esta en el Genesis 30: 3-5 «Ahí tienes a mi sierva Bala; entra a ella, que para sobre mis rodillas y tenga yo prole por ella». Diole, pues, su sierva por mujer, y Jacob entró a ella. Concibió Bala, y parió a Jacob un hijo.

 

 

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