Cuestión de pantalones.

 

nina peña - pantalones - lucha feminista

En 1920 cuando los dirigentes del movimiento socialista francés reprocharan a su camarada Madeleine Pelletier que llevara el pelo corto y pantalones de hombre, la gran figura del feminismo radical respondió: Yo soy tu igual.

La cuestión de llevar pantalones se convirtió, ya desde entonces, en un problema político.

El pantalón es el sucesor de las “bragas”, unos calzones que las clases populares utilizaron hasta el s. XVII y simboliza masculinidad y poder, como lo demuestra la expresión “llevar los pantalones”.

Tras varios modelos más o menos afortunados y usados en distintas épocas, el pantalón entró por la puerta grande en la historia social y política a partir de la Revolución Francesa. De la mano del populacho quienes derrocaron la monarquía en 1789, el pantalón fue usado por solidaridad revolucionaria y comunión de ideales.

Los aristócratas franceses cambiaron las “culottes” por pantalones. Los hombres permitieron a las revolucionarias usar uniforme y renunciaron a la costumbre de mostrar las piernas. Eso unió los ideales d igualdad y libertad, aunque, para la mujer, el uso del pantalón y de sus derechos como ciudadana, siguió siendo una quimera.

Para el socialismo y el feminismo el pantalón, comenzó a ser un arma de lucha.

Mujeres como Catherine Bamby, Louise Michel, Colette o Madeleine Pelletier, defendieron el uso del pantalón y comenzaron a usarlo ellas mismas ante el escándalo público.

Bard recuerda que en 1970 los ordenanzas de la Asamblea Nacional francesa niegan la entrada a Denise Cacheux (socialista) y Michèle Alliot-Marie (gaullista) por llevar pantalones. Esta última, consejera del gabinete de Edgar Faure explica a este ministro que si lo que les molesta es el pantalón, ella estaría dispuesta a quitárselo sin ningún problema. Y solo a través de esta pequeña irreverencia consigue doblegar al ordenanza y sentar precedente para el resto de políticas.
                              – Carmen Mañana, El País, abril 2012-

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A partir de 1850 el pantalón fue utilizado como arma política para desafiar la dominación masculina.

Amelia Bloomer popularizó lo que en castellano llamamos pantalones bombachos, los Bloomers, y la escritora George Sand, desde su tierna infancia, saltó de un género a otro sin problema y sin autorización familiar, esgrimiendo, ya de adulta, la libertad de movimientos y convicciones políticas. Solo tengo una pasión: la igualdad.

Tampoco puede pasar por alto la vanguardia artística en París, donde las mujeres habían dejado de ocultar sus relaciones lésbicas y asumían esa prenda como algo acorde a su identidad de género.

El proceso de aceptación del pantalón, aumentó de forma vertiginosa por dos razones que, curiosamente, nada tienen que ver con la lucha feminista: el uso popular de la bicicleta y la incorporación a filas de muchas mujeres durante la 1ª Guerra Mundial. Su utilización por parte de las mujeres de fue extendiendo a las fábricas, a los talleres, al campo de batalla y por tanto, a la calle.

Marlene Dietrich vestía uniforme en sus visitas patrióticas a los cuarteles y hasta Isabel II se dejó fotografiar en pantalón al lado de un coche.

La iglesia, siempre conservadora en cuanto a las apariencias, multiplicó sus condenas al uso de la prenda.
Benedicto XV declaró: “Es un deber grave y urgente condenar las exageraciones de la moda. Nacidas de la corrupción de quienes la lanzan, esas toilettes inapropiadas son uno de los fermentos más poderosos de la corrupción moral”.
El catolicismo practicante estigmatiza las frivolidades, los trajes de playa, el deporte, el maquillaje, las joyas, los escotes, los vestidos cortos, los brazos desnudos, las danzas modernas, el mal teatro y el mal cine.
                                                     – Luisa Corradini-

 

Después del 68, tras la revolución de aquellos años y en plena época de reivindicación feminista, las niñas seguían teniendo prohibido el pantalón en los colegios. Incluso en el 76, Alice Saumier-Seité, provocó un escándalo cuando asistió a su presentación como secretaria de estado de enseñanza y fue reprendida por Chirac, quien le dijo que vestida así degradaba la función y la imagen de Francia.

El uso de esta prenda demuestra la democratización del mundo y la lucha por la igualdad.

Una anécdota; En Francia una ley antigua ordenaba a todas las mujeres parisinas a pedir permiso al gobierno para poder vestirse como hombre, lo que incluía llevar pantalones. Dicha regla fue finalmente eliminada… en el año 2013.

El cine no ignoró el auge del pantalón sobre la silueta femenina y, en el filme ‘La Costilla de Adán’, aparece una bellísima Katharine Hepburn vestida con pantalón de mujer. Antes, la actriz Marlene Dietrich fue capaz de desprender erotismo y sensualidad en pantalón, además de ofrecer una imagen de mujer fatal ultrafemenina. La actriz Audrey Hepburn fue, sin embrago, quién mejor encarnó el nuevo estilo de mujer moderna, capaz de conjugar la elegancia parisina con las líneas más ‘casual’, un estilo que la convirtió en la embajadora del pantalón de mujer. Y otro icono femenino de la modernización fue Brigitte Bardot, actriz que lució como nadie el pantalón pirata de ‘vichy’ de Givenchy.
                                                                           -Inarkadia, Bilbao, julio 2016-

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¡YA EMPIEZAN LAS VOTACIONES! ¡ESPERO VUESTRA AYUDA!

Un precioso blog que merece un reconocimiento público. Ayudadme a conseguirlo para ELfi.

POESÍA JAPONESA DE ELFICAROSA. PÁGINA WEB PROTEGIDA, TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS. Código Safe Creative: #1608052119818

Sé que mi blog no lleva mucho tiempo, ni es un gran blog de estos de pago, es chiquito y de los que son gratis, pero me encanta, lo disfruto y me parece mentira tenerlo. Me gusta leeros y aprender de todos. 
Estoy empezando así que veo muy difícil ganar, pero me hace mucha ilusión presentarme,
todo no es ganar, se disfruta también participando y viendo que hay gente que te apoya, así que vuelvo a daros trabajo pidiendo vuestro voto. Besos amigos míos.
Y como dijo aquel: A por ellos que son pocos y cobardes. Jajajajajajajaja

 Me han admitido dos blogs uno en: cultura y tendencias y otro twitter en: Redes sociales y videoblogs. Os dejo los dos enlaces. Solo hay que dar donde pone vota y nada más, así desencillo.

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catsEl otro enlace es el de twitter:

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cats

¡GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS!

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Podéis votar literatura?

nina peña - eba miren - la condesa muerta

Hoy quiero pediros un favor, un gran favor que no es para mi.

Una buena amiga está seleccionada por Amazon para un contrato editorial y no falta hace que os diga lo importante que es para un escritor indie ser seleccionado por Amazon para publicar con ellos de esa forma.

Os pido 3 minutos para que la votéis.. simplemente…

Apelo a lo buena gente que sé que sois y apelo a que os gusta la lectura… y apelo a que es la única de habla hispana seleccionada entre todos los escritores de habla inglesa….

Por lo que sea, pero porfa, votad por Eba Miren. Muchas gracias!

Os dejo el enlace

http://linkis.com/amazon.com/gTrRt

 

 

 

Inspiración.

nina peña - inspiracion - preguntas - articulo

Llevo todo el fin de semana escribiendo sin parar… y hace un mes apenas, estaba bloqueada, con mi libro apenas comenzado y sin saber hacía dónde tirar…

No es que me haya llegado la inspiración divina, ni que un ángel me haya tocado con su gracia o que las musas vengan a verme: es trabajo.

Y el duro debo añadir.

Llevo casi dos años documentándome para este libro; el tema, los personajes, toda la trama, la parte real que hay en él está en mi cabeza. Los sentimientos, las sensaciones,  están en mi alma o en mi corazón… pero yo soy de las que a veces hace las cosas al revés y comienza por los finales, que sí, que queda muy hollywoodiense si se trata de un periódico y comienzas por la sección de cartelera, pero no siempre es aplicable para un libro.

Y ese ha sido mi caso. Al final, tras meses de bloqueo, he decidido comenzar por el principio y ahora va todo con una finura y un fluir que me resulta hasta sospechoso, pero eso también es una de mis manías, cuando algo me resulta fácil creo que lo estoy haciendo mal por aquello de que “al revés todo el mundo sabe”

¿Conocéis libros que hayan comenzado contando el final? A mi me viene a la mente la película El crepúsculo de los dioses en que el protagonista aparece muerto en la piscina y sin embargo es él quien cuenta la historia.

¿Se puede comenzar por el final? ¿Se puede escribir de tal forma que el pasado y el presente o el futuro puedan existir en el mismo plano y la acción se sitúe en los tres sitios a la vez? Pienso en el libro “La noche de los tiempos” y sí que se puede hacer, Muñoz Molina domina esa técnica con verdadera maestría pero es harto difícil ponerla en práctica.

¿Lo habéis hecho vosotros? ¿Qué opináis?

 

Podéis encontrar mis libros en:
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Yo y mi cara de tonta.

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Siempre supe que tenía cara de tonta.

Es así, ¿para qué engañarnos? Tener cara de boba es algo que cuanto antes asumamos mejor, porque así, comenzamos a dar explicación a esas cosas que solo nos pasan a los que vamos por la vida con cara de gilipollas, de sorprendidos, de felicidad (que no de satisfacción) o con cara de ser más buenos que el pan.

Tener cara de boba es algo que yo ya tengo asumido. Tener cara de ser un trocito de pan ya no… de hecho, lo mío es cara de boba a secas.

Vamos, que cuando me tomas el pelo no soy de las que te dan lastimita. Menos mal.

Y tener esa cara de boba es lo que hace que todos los yonkis de un kilómetro a la redonda me pidan cincuenta céntimos para el pan, que me vendan periódicos revolucionarios por dos Euros, que me endoses tres kilos de alcachofas en lugar de los dos que pido, que las marujas de rigor se me cuelen en todas las colas de la caja del supermercado o que todas las abuelas me cuenten sus problemas en el autobús.

Y yo aguanto. Con cara de beatitud y paciencia. Con inclinaciones de cabeza para que sepan que las escucho o con sonrisas para que sepan que me he dado cuenta.

Aunque no diga nada.

Me la estás metiendo doblada, lo sé, y tú sabes que lo sé. Y nos sonreímos y punto.

Porque además de parecer tonta, sin duda lo soy.

Y de repente un día, yendo por la calle, con esa eterna sonrisa que caracteriza a los tontos de capirote y a las bobas vocacionales como yo, un anciano te para.

El venerable señor esta frente a un impersonal cajero automático de esos que están empotrados en la pared para que ni siquiera tengas que entrar a la sucursal no sea cosa que les des el coñazo con tu torpeza senil.

En la mano un fajo de billetes de cincuenta y cien Euros, recién cobradita la pensión.

La cara de apuro. Esas caras con las que a veces nos miran a los tontos mientras piensan que tal vez, con esa cara, puedan pedirte un favor.

Las manos temblorosas no sé si de Parkinson o del apuro en el que se ve.

ÉL, que ha vivido una guerra civil, una guerra mundial y una posguerra, que ha sido cabeza de familia en cien crisis, y que ha las librado mil batallas del día a día, ha sido derrotado por un simple cajero automático.

Me pide, por favor, si sería tan amable de actualizarle la libreta.

-Por supuesto, caballero.-

No tengo más remedio que abrirla por la última página y ver el montante que, dicho sea de paso es bastante superior al mío, y esperar a que la maquinita haga su trabajo hasta el final. Operaciones atrasadas, cobros y pagos.

Y mientras espero a que se actualice su saldo pienso en mí, y en él, en el gesto de confianza hacía una desconocida, en el miedo que tal vez podría estar sintiendo ante su vulnerabilidad, en la sensación de desabrigo e impotencia que el hombre sentiría al tener que hacer lo que había hecho, la tristeza al ver que el mundo evoluciona y que hay personas que se nos van quedando atrás porque no pueden seguirnos, porque la tecnología no siempre facilita la vida de los demás y no siempre ofrece el bienestar que promete.

Y también pienso en mi cara de boda. Esa que le ha llevado a ese señor a confiar en que yo no voy a darle el palo ni le voy a pedir un número personal ni le voy a atracar o a abusar de su ignorancia tecnológica.

Si tener cara de tonta, o de boba, hace que, en ocasiones sirva para algo bueno, me doy por satisfecha.

Aunque de tonta solo tenga la cara. ¿O no?

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Cine y libros: ¿La realidad supera la ficción?

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En unos días se estrena una película esperada por mi (la hace mi actor favorito) y como muchas de las pelis que se hacen últimamente, esta basada en un libro, Brain on fire, de Susannah Cahalan, en la que cuenta una experiencia real y biográfica.

Sin querer me ha venido a la mente otra película que quiero ver de las muchas que, previo a los Oscars, se están estrenando en España, Figuras ocultas.

Y con ambas cosas he caído en la cuenta de que hoy, para ver una buena película, tienes que caer sin duda en adaptaciones cinematográficas de libros o de vidas reales.

Frente a los blokbusters, los Marvel,  el sin fin de películas fantásticas que acaparan la cartelera y la falta de originalidad de los guionistas, la realidad, en ocasiones, supera la ficción y hace que podamos conocer historias reales que de otra forma pasarían inadvertidas.

Los libros, por otra parte, aunque sean de temas fantásticos o no sean biográficos, son una gran baza con la que también pueden jugar. Adaptaciones como El hobbit, El señor de los anillos, por hablar de género fantástico actual, o las clásicas adaptaciones de libros como El color púrpura, Memorias de África, La historia interminable, La lista de Schindler… la lista sería demasiado larga… me hace pensar también en que pese a los esfuerzos por lograr taquillas abultadas y grandes beneficios, hay gente de la industria que se moja y que quiere comunicar algo además de contribuir al séptimo arte haciendo auténticas bellezas.

Hace poco me dijeron que tanto en el cine como en los libros está todo contado, que los argumentos son los mismos y que lo único que cambia es la forma de contarlo.

Pero mi pensamiento va un poquito más allá.

¿La forma de contarlo va en función de aquello que en el fondo queremos contar o simplemente lo contamos de otra forma para hacerlo un mejor producto de consumo?

Cuando se escribe un libro o se hace una película queremos tener lectores y espectadores, pero ¿a qué precio? Al precio de ¿voy a hacer lo que está funcionando y así seguro que acierto o voy a contar lo que de verdad quiero contar y confío en mi buen hacer?

¿Me dan igual las malas criticas con tal de vender? ¿Puedo hacer una película cargada de estereotipos, sin mensaje, que no cuenta nada, puedo escribir un libro en el que cuente más de lo mismo que es lo que la gente demanda y con ello me doy por satisfecha?

¿Se puede seguir protestando, haciendo criticas a la sociedad actual, reflejar la realidad, sacudir conciencias, mostrar ideales,  contar bellas historias y ser superventas, best seller o un taquillazo?

No esperéis que yo conteste a mis propias preguntas. Si tuviera esas respuestas no tendría por qué formularlas…lo malo es que como autora esas preguntas me acosan siempre, porque aunque quiero vender libros y quiero que la gente los lea, intento contar aquello que para mi es importante y que puede que no lo sea para nadie más.

El cine y la literatura ya es industria, como casi todas las expresiones culturales contemporáneas, con lo cual, ¿Se puede hacer arte e industria a la vez?

Dudas existenciales de autora novata posiblemente.

Yo me sigo quedando, pese a lo lúdico que es fundamental y también me gusta, con todo aquello que me haga pensar, que me traiga una reflexión, que me aporte belleza y que me emocione… y si es todo a la vez mucho mejor.

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La visión de Virginia Woolf en la sociedad actual.

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Hoy sería el cumpleaños de una de las novelistas más conocidas y que si duda han marcado el pensamiento feminista durante los últimos años; Virginia Woolf.

La importancia de Virginia Woolf no se debe solo a que sus libros contengan teorías feministas o a que su narrativa fuera de una técnica modernista o a la ironía que exhala de sus líneas, sino más bien a que ella adaptó su pensamiento a la integración de este con sus personajes, logrando que estos tuvieran un impacto emocional y una visión particular y compleja de las cosas. Su reducida pero importante aportación al pensamiento feminista se debe principalmente a dos obras: Una habitación propia y Tres guineas.

La autora, como respuesta a una polémica sobre el bagaje literario y creativo de la mujer en la literatura, cayó en la cuenta de que no podía responder con criterio a ciertas preguntas y teorías sin antes analizar de fondo las cuestiones principales y que nadie, sin embargo, quería ver.

Las mujeres necesitaban independencia económica y personal para poder desarrollarse a nivel propio e intelectual.

O sea: Una habitación propia.

La obra de Virginia Woolf se ha convertido en imprescindible si queremos entender las dificultades por las que las mujeres de cualquier época y a lo largo de la historia han tenido para poder desarrollar su capacidad intelectual y creativa.

Se necesita, según Woolf, una habitación con un buen cerrojo para poder dejar fuera todo lo demás y que la mujer se pueda sentar frente al reto del folio en blanco en total libertad e intimismo para vivir ese instante de creación.

Sin limitaciones ni domesticación. Partiendo de una igual educación y formación y con independencia.

Me pregunto cómo sería ahora la visión de Woolf en la sociedad actual.

En teoría partimos de una misma educación, hemos conseguido independencia económica de los hombres, nuestro medio ya no es exclusivamente doméstico y, en vista de la libertad de expresión de la que se hace gala en las calles o en redes sociales, estamos lejos de sentir cualquier limitación. (Esto, de por sí, merece un artículo aparte)

Pero entonces llega un momento en que la política nacional e internacional vira hacía la derecha y las mujeres que ocupan puestos de responsabilidad o de mayor visibilidad social comienzan a mostrar aquellos signos de desprecio por el feminismo que ya mostraran sus homólogos masculinos.

En la globalidad de las redes sociales el grito de un hashtag, #nomásfeminismo, se llena de niñas de dieciséis  años llamando a las mujeres “malfolladas” por ser feministas y la proclama de la supremacía del hombre por mandato divino vuelve a romper de frente con aquellas leyes que tras siglos de lucha nos equiparan como iguales ante la ley de los hombres, que no de dios.

Nos quedamos en medio unas mujeres con edades comprendidas entre los treinta y tantos y los cincuenta y pocos que vemos como las mayores han capitulado ante las enseñanzas del nacional catolicismo que les inculcaron en su niñez y las jóvenes que involucionan al ritmo de reguetón y cuyo mayor conflicto parece ser cómo combinar el color rosa de su ropa con el morado de su pelo.

Y por si esto fuera poco, muchas de nosotras, las que estamos en esa horquilla de edades en que no somos mayores ni somos jóvenes nos dedicamos a empedrarnos el camino unas a otras.

Ahora, parece que todo vale.

Los conceptos de feminismo se han desvirtuado hasta el punto de que no todas las feministas parecemos luchar por lo mismo.

Y además se ha ido llenando de estereotipos.

Hoy, parece que si te tiñes el pelo tapándote las canas o llevas tacones no puedes ser feminista.

Si reclamas derechos que van más allá de lo que figura en las leyes, eres feminazi.

Si no perteneces al colectivo LGTB, no eres una verdadera feminista tampoco.

Muchas se creen feministas solo porque salen a desfilar a ritmo de zumba el 8 de marzo en una institucionalidad que cada día pesa más y hace menos.

Las escritoras ya tenemos habitación propia, todas las mujeres deberían tenerla, pero cuando la consigues, hay que amueblarla, no dejarla vacía ni poner cualquier cosa que la llene y con lo que nos conformemos.

Creo que Virginia Woolf se sorprendería al ver como esa habitación propia que tanto nos ha costado tener a las mujeres, está sucia y mal amueblada, sin practicidad ni un uso consciente de lo qué hacer en la intimidad de esas cuatro paredes.

El feminismo no termina en la consecución de unas leyes porque queda lo más difícil todavía, la igualdad real en la sociedad.

Y por eso hay que seguir luchando día tras día, aunque parezca una lucha perdida de antemano.

La lucha de los colectivos LGTB es mi lucha porque ellos han sufrido la misma discriminación y opresión por parte del patriarcado.

La lucha contra el racismo es mi lucha porque hay mujeres que son doblemente oprimidas; por ser mujeres y ser negras.

La lucha de clases también es mi lucha porque hay mujeres que son triplemente oprimidas; por ser mujeres, negras y pobres.

Mi lucha es lograr la igualdad de todos los seres porque si creo en algo es en la humanidad. Aunque cada día cueste un poco más no perder la fe.

El derecho a llevar el pelo teñido y tacones no me hace menos feminista que el de una mujer que se niega a tapar sus canas para no ser cosificada por el sistema. Ella está siendo más consecuente que yo con sus pensamientos, es cierto, pero no me hace menos feminista que ella.

El que yo escriba libros y pueda poner negro sobre blanco mis pensamientos no me hace más feminista que a aquella mujer que está trabajando desde las seis de la mañana en tres trabajos precarios para sacar a su familia adelante en una callada labor que miles y miles de mujeres han hecho a lo largo de la historia.

El que mujeres de Estados Unidos y media Europa hayan salido a la calle a protestar contra Trump no las convierte en más feministas que aquellas que callaron con Obama y su gabinete mientras firmaron tratados en los cuales pensaban muy poco en las mujeres de países como Siria o Emiratos Árabes, donde la mujer importa menos que un mueble.

Creo que nos olvidamos que el feminismo es un largo camino que busca un fin; la igualdad. En ningún caso ser feminista es la meta, si no el modo de llegar.

No nos pongamos piedras unas a otras, no nos juzguemos, no nos creamos más o menos feministas por tener un aspecto o tener una habitación más grande o mejor amueblada que las de las demás.

La lucha ha de ser colectiva y global porque afecta a todas las mujeres sin excepción.

La lucha ha de ser privada y personal porque cada gesto que hagamos, cada enseñanza que perpetuemos, cada pierda que quitemos del camino, abrirá las puertas de la justicia por donde algún día pasará la mujer libre.

La lucha ha de ser de mujeres, con todas las mujeres… o simplemente no será.

 

 

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Esta estatua, situada en NY, se titula Los derechos de la mujer, y me ha servido de portada en el libro Las sufragistas.

 

 
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Feminismo institucional. ¿Porqué las españolas no salimos a la calle en la Women March?

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En el mundo del feminismo, en las ideas que muchas personas tenemos sobre el significado de esa palabra, hay un millón de despropósitos que todos los días leemos en cualquier red social. Parece que reivindicar la igualdad o es algo obsoleto o un simple postureo cuando no una batalla campal por parte de quienes a la mínima te califica de feminazi, un término muy de moda y acuñado acorde a los nuevos tiempos de extrema intolerancia verbal y de ideas que parecen flotar en los océanos de internet.

Algunos dan por hecho que la mujer ha alcanzado esa igualdad que aún propugnamos porque, entre otras cosas, hemos asumido roles, trabajos o actitudes que hace unas décadas teníamos completamente vedadas y que por tanto, creen muchos, ya no hay de qué quejarnos salvo por alguna discriminación aislada como la diferencia de salarios o por la violencia machista en la que todo el mundo se aviene a dar la razón al colectivo femenino.

Una de las razones más poderosas para que creamos esto no es sólo la visibilidad que la mujer tiene en campos donde antes brillaba por su ausencia, sino también que el estado ha asumido parte de esas reivindicaciones y, en el intento de lograr una supuesta igualdad, nos ha “quitado” la razón para seguir luchando por ella.

El feminismo institucional nace en los movimientos feministas de la política de la post transición cuando empiezan a ponerse en marcha instituciones de igualdad con personas que habían estado presentes en las luchas feministas y se recogen las propuestas presentadas por ese colectivo.

Desde las instituciones creadas comienza entonces una integración de las mujeres que comienzan a ocupar diferentes puestos en distintos organismos de la administración y que reúnen parte de las reivindicaciones e incorporan nuevos términos y nuevos conceptos feministas.

Con esta absorción se corre el riesgo de que la lucha feminista quede por completo vinculada a instituciones del Estado dejando en manos de los políticos o funcionarios de cargo todo el movimiento político feminista y su mensaje y, también, de perder la independencia, la presencia pública así como su sentido reivindicativo, social y de vanguardia.

Una pérdida de su esencia en realidad

Hagamos un poco de historia institucional.

Desde que las mujeres consiguieron el derecho al voto que fueron unas de las primeras y más claras reivindicaciones con el nacimiento del movimiento sufragista, se comprobó que la igualdad seguía siendo nula en hechos y datos reales. La institución que les permitió equipararse al hombre en ciertos y concretos preceptos seguía basando el sistema social en la familia y por ello, las parcelas de poder femenino, más allá del voto, fueron inexistentes durante muchísimas décadas.

En España, las cuotas de emancipación, igualdad de derechos y empoderamiento que obtuvieron las mujeres en la República fueron completamente anuladas durante la dictadura en donde la figura de la mujer retornó a los más rancios cánones del patriarcado. La mujer volvía a ser la figura sumisa, abnegada, que sólo salía de casa para ir a misa en el caso de las clases pudientes. En el caso de la mujer trabajadora o del campo, puesto que España seguía siendo un país eminentemente rural, la figura femenina, además de marcada por todas las pautas anteriormente nombradas, estaba determinada a no poder ni cobrar su propio salario, no poder firmar contratos o no tener potestad para hacer absolutamente nada sin consentimiento paterno o del marido.

Con el paso de los años éstas leyes se suavizaron pero el régimen, católico y patriarcal a ultranza, siguió con la figura femenina eternamente sumisa, sacrificada, y vinculada a la tutela masculina.

En los años 60 hay una nueva ola de feminismo ya que ha quedado suficientemente claro que la presencia de la mujer sigue siendo insuficiente y desigual. Las nuevas ideas, la liberación sexual, la comercialización de los anticonceptivos que dan la oportunidad de poder decidir la propia maternidad, el cambio en las relaciones, en los conceptos y roles de género dan un empuje imparable que continuamos hasta nuestros días.

Estas mujeres, políticamente comprometidas son las que pasan al formar parte de los primeros gobiernos y a ostentar cargos en las administraciones públicas que abogan por la igualdad de la mujer desde las instituciones.

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Políticas institucionales.

La ONU comienza en 1945 a considerar la igualdad como un objetivo.

En España esto no ocurre hasta 1975, en el que coincide el año internacional de la mujer con el comienzo de la transición.

Si sacamos un cálculo rápido podemos ver que llevamos unos 30 años de retraso institucional. Si miramos la evolución social, la forma de pensar de nuestros ciudadanos, posiblemente sean muchos más.

Desde los años 80 se han seguido por tanto distintas políticas que han intentado buscar esa igualdad por la que siempre se ha luchado. La alternancia de gobiernos no ha modificado las políticas de igualdad pese a haber legislado sobre temas concretos como malos tratos, conciliación familiar, igualdad laboral, aborto…

Crecen el número de ONG y organizaciones inter gubernamentales e internacionales que son auspiciadas por las instituciones y a las que se consideran expertas en temas de género y que van desplazando al movimiento feminista más reivindicativo.

Con la llegada de la crisis económica vemos como se justifica un discurso neoliberal en el que se desmantela el “estado del bienestar” como protección a los ciudadanos y que, junto a las alarmantes cifras de desempleados, hace que la mujer sea la más perjudicada en la incorporación al mercado laboral, volviendo así al modelo familiar de años antes.

Esta política neoliberal, este neoliberalismo a ultranza, que se suele identificar equívoca y exclusivamente con el ámbito financiero, ha reinventado el patriarcado, recodificado las relaciones de género y parece que sólo atiende a las manifestaciones más brutales o extremas del machismo, como puede ser la violencia machista. En ella, los malos tratos son más bien considerados una patología o un problema psicológico de cada uno en lugar de considerarlo una clara manifestación de machismo.

Tenemos la falsa convicción de que como el estado protege estas políticas de igualdad, nosotros como ciudadanos, tenemos tan sólo la misión de votar cada 4 años y por tanto, podemos abandonar cualquier lucha o reivindicación.

Las campañas de igualdad por parte de los gobiernos se han equiparado a las campañas publicitarias sobre reciclaje, ecologismo o prevención de accidentes de tráfico cuando lo más necesario sería por ejemplo multar a las empresas que paguen menos salario a las mujeres por realizar el mismo trabajo que los hombres, prohibir reclamos sexuales tal como se prohíben anuncios de tabaco o alcohol, no utilizar el feminismo como arma arrojadiza entre políticos, desvincularse totalmente de las normas morales impuestas por la iglesia ya que en teoría vivimos en un país laico, y comenzar a legislar sobre una educación no sexista y de calidad en los colegios donde se ha llegado a tener la idea el sesgo por sexo.

Se ha llegado a institucionalizar el día 8 de Marzo como una fiesta de la igualdad al estilo del Día por la tierra, Día mundial del cáncer o Día de las enfermedades raras. Para toda esta miríada de Días Internacionales valdría más que nunca la máxima feminista victoriana de “Hechos, no palabras”

Si puedo incidir en algo que me parece primordial es la educación. Hasta ahora en este país cada gobierno ha hecho una ley de educación distinta según ha convenido a su ideología y parece haber olvidado que estamos formando a los adultos del mañana y que por tanto, su educación tendría que ser de mucho más alto nivel académico y menos adoctrinadora de costumbres. Un educador o un director de colegio no tiene más remedio que hacer lo que el inspector de zona le dicta según la ley de educación en ese momento, viéndose a veces imposibilitado para fomentar la igualdad o el pensamiento crítico en sus alumnos.

Una educación severamente inclinada hacia el machismo hace que en la edad adulta, estos ciudadanos confunda poder con empoderamiento y que crean que cualquier parcela de poder público ostentado por una mujer o cualquier reivindicación fuera de las instituciones es un ataque a su masculinidad, una muestra de hembrismo o feminazismo, cuando en realidad tan sólo se vindica una equiparación de derechos que nos permita tener poder sobre nuestras propias vidas y cuerpos, sobre nuestro destino.

Esa misma educación machista en la ciudadana hace que muchas mujeres inviertan todas esas conductas negativas que nosotras hemos tenido que soportar de los hombres y que son precisamente las que queremos erradicar. Cosificar a un hombre o devaluarlo no nos hace más libres ni más feministas.

Hay un largo trecho que recorrer, todavía queda mucho por hacer, y lo tenemos que hacer nosotras, no el estado, así que considero que ser feminista tiene que seguir siendo prioritario en la vida de cualquier mujer. Educar desde la igualdad y promover comportamientos de igualdad con miles de gestos diarios que parecen no tener importancia pero que son los que a la larga nos han ido llevando al lugar en el que estamos ahora.

Gestos que ya hicieran nuestras abuelas. Gestos que harán nuestras hijas.

La lucha sin duda continua.

 

 

 

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Bernice Xanthe VS Oscar Quiroga. Una conversación entre amigos.

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Tenía especial interés en realizar esta entrevista a este autor; aunque no se ajusta a lo que suelo publicar normalmente.

Y no es un autor de erotismo pero si un autor que habla sobre el amor, relaciones y amistad como pocos que conozco.

Así que decidí guardar este espacio para él en mi blog. Y más después de leer su libro “Las palabras que lleva el viento”. En el cual me zambullí sintiéndome parte de sus personajes y enamorándome de sus historias; algunas haciendo que me estremeciera hasta hacerme soltar alguna que otra lagrima.

Así que ni corta ni perezosa organizo una cita para poder hablar con Óscar y que así lo conozcáis un poco más y, como los dos vivimos en Murcia, fue fácil poder conocer en persona a este maravilloso autor.

Deje de lado mi pose de autora de erótico (látigo incluido) y fui a Murcia a encontrarme con el poeta.

Cabe decir que si ya es agradable hablar con él por las redes aún lo es más en persona.

Detrás de ese aspecto serio me encontré con un “Granaino” afincado en Murcia de lo más simpático que me atendió amigablemente.

Y sin más preámbulos vamos a la entrevista;

Bernice:¿Qué fue lo que te llevo a escribir?

Óscar:Esa es una magnífica pregunta. Porque no sabría concretar exactamente cuando fue la primera vez. Posiblemente fuera con cinco o seis años, en uno de esos concursos del colegio. Recuerdo que conseguí ser finalista y eso fue como si hubiera obtenido una condecoración exorbitante.

 

Bernice:A eso le llamo yo; escritor precoz… (Risas)¿Podrías decir que te consideras un autor independiente?

Óscar:Tal vez me dejo llevar por el concepto que todo el mundo tiene de lo que puede ser un autor independiente. Es cierto que no voy de la mano de ninguna editorial al uso, por lo que voy un poco a mi aire.

 

Bernice:Como muchos de nosotros. ¿Qué ventajas y desventajas le ves a auto-publicarse?

Óscar:Pienso que las mismas que puede tener un autor que es publicado por una editorial. En ambos caminos se encuentran problemáticas similares. Por supuesto que la principal ventaja de auto-publicarse es que es el autor el que maneja los hilos de todo.

 

Bernice:Y dime; ¿A través de qué medios podemos encontrar tus novelas?

Óscar: Como muchos de los denominados autores indies o independientes, es Amazon el escaparate para encontrar la única obra entera personal que ha visto la luz, tanto en formato digital como escrito.

Pero también tengo una colaboración con una editora que se puso en contacto conmigo pues conocía lo que escribo por mi blog. Me envió un mensaje donde decía que estaba preparando un proyecto y que le gustaba como escribía. A partir de ahí nos pusimos de acuerdo en que quería de mí, y me fue presentando al resto de participantes, todos ellos latinoamericanos, siendo yo el único español.

En ese libro hay un relato corto mío y poesía y también escribí el prólogo

 

Bernice:La pregunta del millón y la que más trabajo nos da. ¿En qué medios te promocionas?

Óscar:A través del “boca a boca” diario, y por supuesto, a través de las RRSS (Twitter, Facebook, Instagram, Google+…)

 

Bernice:¿Tienes alguna metodología (rutina) a la hora de escribir?Yo ya te digo que no tengo ninguna…JAJAJA.

Óscar:Ya me gustaría a mí contar con el respaldo de un buen método de creación, que posiblemente, sería la panacea para cualquier persona que se adentra en el mundo de la escritura. Sin embargo, no es así. Y pidiendo disculpas de antemano, no revelaré ese secreto.

 

Bernice: Tranquilo no es necesario que me reveles nada que no quieras que sea descubierto; pero te aviso que la próxima saco la fusta. (Risas). Seguimos…Una vez acabados tus libros, ¿Quién es el primero en leerlos?

Óscar: Este primero y único hasta el momento surgió de la petición de varios de los lectores del blog literario que tengo el placer de compartir. Así que fue sencillo dar el salto con el beneplácito de las personas que de alguna u otra forma han sentido suyas aquellas letras escritas por un servidor.

 

Bernice: Como os podéis dar cuenta habla igual de bien que escribe…¿Qué escritores tienes como referentes a la hora de escribir?

Óscar: Esa es un magnifica pregunta con una complicada respuesta. Porque al tener tan clara mi pasión por las letras “bebo” de todo el mundo. Aunque si es cierto que la tierra me tira. Federico García Lorca, por Granada, mi lugar de nacimiento; y Arturo Pérez-Reverte, por Murcia, la ciudad en la que vivo, podrían ser fieles estandartes. Y aunque me considero  más creador de versos sueltos que otra cosa, sí que te puedo decir que mi obra favorita es la versión original de Drácula, del genial escritor BramStocker. Y en poesía, los Sonetos del Amor Oscuro de García Lorca, es mi noble fascinación.

 

Bernice:¿Qué géneros te gusta leer?

Óscar:Principalmente, poesía. Sobre todo, los clásicos. Porque no es fácil encontrar autores de poesía que me lleguen al alma. Y de otros géneros, lo que vaya surgiendo. Me gusta mezclar estilos y nombres.

 

Bernice:¿Qué libro recomendarías?

ÓscarPara no molestar a ningún autor que pudiera quedarse en el tintero, siempre me gusta recomendar a los autores clásicos.

 

Bernice ¿Alguno de un autor auto-editado?

Óscar. Por la misma razón anteriormente citada, prefiero no citar ninguno. Aunque empiezan a ver la luz grandes historias de nombres desconocidos que pronto ocuparán el lugar que les corresponde.

 

Bernice: ¿Cuál es el género en el que te encuentras más a gusto como escritor?

Óscar.Sin duda alguna, la poesía. He vivido y amado los versos desde pequeño y eso me ha hecho siempre feliz. Aunque algunos lectores del blog me comentan que los relatos cortos que han leído les han llegado por la similitud con la realidad, Tal vez en algún momento pueda plantearme dar ese paso de gigante para escribir un relato más extenso. ¿Qué te hace diferente al resto? Esa es una pregunta que no puedo responder. Habría que preguntar a los lectores que podría hacerme diferente al resto. Pasión e implicación no me falta jamás.

 

Bernice:Bueno en ese caso como lectora tuya te puedo contestar yo misma.Y para mí lo que te hace diferente al resto, es claramente la pasión que destilan tus textos. Creo que reconocería algo escrito por ti en cualquier lugar. (Lógicamente se sonroja y me da las gracias). Bueno seguimos… (Risas) ¿De entre todas tus obras cual es la más representativa para ti?

Óscar:Al tener “solo” una obra publicada, la respuesta es sencilla. Estoy feliz por haber logrado sacar a la luz aquello que siempre llevé dentro.

 

Bernice: De recomendar alguna, ¿cuál es la obra en la que se refleja más tu esencia?Háblame un poco de tu obra.

Óscar: Las Palabras Que Lleva El Viento, toma el nombre del título del blog literario que escribo. Se trata de un conjunto de relatos cortos de diversa trama. Eso sí, en casi todos ellos a historia que intenta transmitir se vislumbra a través del prisma de una mujer. El lado femenino de las cosas, de las situaciones, de los sentimientos siempre me llamó la atención. Y es por ese camino por el que me gustaría continuar.

 

Bernice: ¿Ahora cuéntame, tienes proyectos inmediatos? ¿Algo jugoso que decir?

Óscar: Siempre tienes en mente hacer muchas cosas y al final se quedan en agua de borraja. Pero si es cierto que tengo un par de colaboraciones a la vista en las que me gustaría implicarme al ciento por ciento, y que deseo y espero que puedan salir a luz cuando estén listas.

 

Bernice:Y no me vas avanzar nada de nada de ese proyecto… (PUCHERO) (Risas) Y nada que decir; Tendremos que esperar. ¿Crees que cualquier persona puede escribir?

Óscar:Puesto que cada persona es única y su visión de la vida es tan personal como ella misma, podría decirse que todos llevamos a un escritor o escritora dentro. Ahora bien, no es menos cierto que sin una base gramatical y ortográfica mínima o esencial, el resultado puede ser espantoso.

 

Bernice:¿Unas palabras de ánimo para alguien que está empezando?

Óscar. Dejarse llevar y hacer suyo lo que esté escribiendo. Yo siempre invito a potenciales seguidores del blog que vengan a ese lugar donde el viento susurra palabras. Pues por qué no, a ellos el viento también puede ayudarles en sus propósitos.

 

Bernice:¿Tu próxima presentación o firma de libros?

Óscar:No hay nada previsto. Si surge la oportunidad, se publicará a los cuatro vientos. MUCHAS GRACIAS.

Óscar quiero agradecerte que me hayas concedido esta entrevista.Espero saber pronto de ti y de tus proyectos, creo que has dejado a la gente un poco intrigada…

Muchas gracias a ti, Bernice por la oportunidad que me has brindado para darme un poquito a conocer. Me he sentido muy cómodo conversando contigo. Y por supuesto, en cuanto haya novedades, serás de las primeras en saber de ellas.

Hasta aquí llega la entrevista a Óscar Quiroga. Espero que os pique un poco la curiosidad este maravilloso autor y leáis su obra, tengo claro que no va defraudar ni con lo que ya tiene escrito ni con sus próximos proyectos que os aseguro que seré la primera en saber y comunicarlo

 

 

 

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Concavo y convexo

nina peña - concavo y convexo - poema -mujer

 

En la niñez, ocho esquinas eran frontera entre sueño y vigilia, entre ayuno y satisfacción.

Cuatro esquinas de una mesa, de una cama.

Emergí mujer de las profundidades, de aquellos cantos que eran frontera entre imaginación y realidad.

La mesa se hizo redonda y la cama grande.

No hay margen entre el hambre insaciable y el ayuno improbable de ti, hombre que limas mis aristas, que redondeas mis cantos y repasas con tus manos mis márgenes.

Borrando formas, cóncavo y convexo es una actitud, es nombrarnos en planos horizontales, cuando jugamos, como en la niñez, a encajar piezas de puzles.

 

 

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